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III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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Psicothema

ISSN Paper Edition: 0214-9915  

2004. Vol. 16, nº 2 , p. 181-186
Copyright © 2014


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EFECTO DEL ESENCIALISMO PSICOLÓGICO SOBRE LAS TEORÍAS INGENUAS DE LAS DIFERENCIAS GRUPALES

 

Claudia Estrada, Vincent Yzerbyt y Eleonore Seron

Universidad Católica de Lovaina y Fondo Nacional Belga para la Investigación Científica

El presente trabajo investiga el efecto del esencialismo sobre las teorías ingenuas sobre las diferencias grupales. El esencialismo es la creencia en la existencia de una esencia subyacente, característica de una determinada categoría social (Medin, 1989). Belgas (N= 105) y chilenos (N= 133) respondieron a nuestro cuestionario de esencialismo y a la adaptación del de Diferencias Grupales de Martin y Parker (1995). En el estudio 1, el esencialismo moduló el uso de los factores explicativos, y en particular del factor biológico para explicar las diferencias intergrupales. El estudio 2 replica y extiende estos resultados. Los participantes esentialistas utilizaron más los factores explicativos y en particular el biológico para explicar las diferencias intergrupales, pero no para dar cuenta de las diferencias intragrupales. Estos resultados apoyan nuestra visión del fenómeno del esencialismo y su propensión a estabilizar las relaciones intergrupales.

The effect of subjective essentialism on lay theories of groups differences: This research examines the impact of essentialism on people’s lay theories regarding group differences. Essentialism is the belief that an underlying essence lies at the heart of every social category (Medin, 1989). Belgians (N= 105) and Chileans (N= 223) completed a questionnaire comprising an adapted version of Martin and Parker’s Explanations for Group Differences Scale (1995) and our Essentialism Scale. In Study 1, the more people believed in essentialism, the more they used explanatory factors in general and biological factors in particular to account for intergroup differences. Study 2 replicated and extended these findings. In particular, people scoring higher on the essentialism scale used more explanatory factors, and noticeably biological ones, when addressing intergroup but not intragroup differences. These results are compatible with a view of subjective essentialism as a propensity to freeze existing intergroup relations.

 
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Fecha recepción: 4-9-03 • Fecha aceptación: 16-12-03
Correspondencia: Claudia Estrada Goic
Faculté de Psychologie et Sciences de l’Éducation
Université Catholique de Louvain
1348 Louvain-la-Neuve (Bélgica)
E-mail: claudia.estrada@psi.ucl.ac.be

 

La realidad social se basa en la percepción de diferencias y similitudes entre los individuos que componen los grupos sociales. Las características que se utilizan para determinar quién pertenece a qué grupo dependerán de las teorías ingenuas activas en un determinado ambiente social. Estas teorías ingenuas reúnen nuestros conocimientos generales sobre las condiciones de la pertenencia de un individuo a un grupo social, y se manifiestan en forma de creencias sobre las causas de las diferencias y las similitudes que están a la base de dicha pertenencia. A pesar de su importancia, se han realizado pocas investigaciones sobre las teorías ingenuas de las diferencias entre los grupos sociales y éstas se han focalizado únicamente en categorías como la «raza», el género y la orientación sexual (Hegarty y Pratto, 2001; Klein y Licata, 2001; Martin y Parker, 1995; Miller, Taylor y Buck, 1991; Yzerbyt, Rogier y Fiske, 1998). La mayoría de estos trabajos muestran que para explicar las diferencias intergrupales se utilizan al menos dos factores generales: el «social» (o externo), y el denominado «biológico» (o interno), semejantes a los descritos en los modelos clásicos de atribución (Heider, 1958; Kelley, 1967). El factor social reúne aspectos ambientales (como la socialización o las oportunidades), y es percibido como una causa relativamente reversible o modificable. El factor biológico, en cambio, reúne los aspectos «naturales» (como la dotación genética o el funcionamiento hormonal), y es considerado como una causa más estable. En un estudio realizado por Martin y Parker (1995) sobre las teorías de las causas de las diferencias entre los géneros y las «razas», las explicaciones de los participantes se estructuraron en función de estos dos factores (biológico y social), siendo el factor social el más recurrido. Estos autores esperaban encontrar un efecto de la necesidad de estructura sobre la construcción de teorías ingenuas, razón por la cual incluyeron un cuestionario de «tolerancia a la ambigüedad». Los individuos con un índice bajo de tolerancia a la ambigüedad muestran una preferencia por la regularidad, la simplificación y las soluciones rápidas, y perciben las situaciones ambiguas como amenazantes. Los resultados de la investigación de Martin y Parker (1995) mostraron que la tolerancia a la ambigüedad está relacionada positivamente con la creencia de que las diferencias entre los grupos se deben a factores biológicos, y negativamente con la creencia de que estas diferencias se deben a factores sociales.

Por otra parte, los numerosos estudios sobre las diferencias intragrupales se han centrado en el rol del sí mismo y en la percepción de variabilidad intragrupal. Las investigaciones sobre el papel que juega el sí mismo (Brewer, 1991; Codol, 1984) se han interesado en la manera en cómo los miembros de un grupo buscan el equilibrio entre la afirmación de sus diferencias individuales y la aceptación de sus similitudes con los otros. Mientras que la búsqueda de diferenciación parece ser una motivación fundamental en todos los individuos, la búsqueda de asimilación (o similitudes entre los integrantes de un mismo grupo) parece ser una respuesta defensiva frente a un ambiente amenazante como el que se produce cuando existe conflicto intragrupal o intergrupal (Codol, 1984). En este sentido, el modelo de Brewer (1991) sobre la distintividad óptima postula que la identidad social es el resultado de la tensión entre estas dos necesidades humanas fundamentales: la búsqueda de la diferenciación para conseguir una identidad como individuo único, y la de la similitud para asegurar la validación del sí mismo. El equilibrio entre ellas es importante porque si la diferenciación es extrema, el individuo se expone al aislamiento y la estigmatización. Por el contrario, si la asimilación es excesiva la autodefinición no es posible. En un contexto intergrupal, esta teoría predice que la necesidad de similitud será satisfecha por el endogrupo, mientras que la de diferenciación se logrará en la relación con el exogrupo.

Algunos trabajos sobre la percepción de variabilidad intragrupal se han interesado en las condiciones que determinan la percepción de homogeneidad endo y exogrupal (Linville, Fischer y Salovey, 1989; Ryan y Judd, 1992; Simon y Pettigrew, 1990; Tajfel y Turner, 1979). Los resultados muestran que la percepción de homogeneidad parece ser un proceso dinámico en el que intervienen diversos factores (Devine, Hamilton y Ostrom, 1994). Los exogrupos tienden a ser percibidos como más uniformes que el endogrupo tanto en términos de dispersión como de estereotipia, fenómeno denominado «homogeneidad exogrupal» (Park, Ryan y Judd, 1992). Aunque estas investigaciones no se han interesado en la percepción de las diferencias entre los grupos, la temática ha sido abordada indirectamente en los estudios sobre las teorías ingenuas de los orígenes de los grupos sociales. Resulta evidente que las creencias individuales sobre la naturaleza de los grupos sociales pueden tener un impacto sobre las explicaciones que las personas dan acerca de las diferencias que perciben entre ellos. Estudios recientes han puesto en evidencia la tendencia de algunos individuos a otorgar a cada grupo social una naturaleza particular. El término «esencialismo psicológico» designa esta creencia según la cual a la base de cada categoría social existiría una esencia subyacente (Medin, 1989). Las consecuencias principales de esta creencia son el poder inductivo de la categoría (saber a qué grupo pertenece un individuo permite la inferencia de nuevas características no observadas) y su inalterabilidad (la pertenencia de un individuo a un grupo es vista como inmutable). Las creencias esencialistas conducen a la percepción de las categorías sociales como si ellas fueran equivalentes a las categorías naturales (Rothbart y Taylor, 1992). Yzerbyt, Corneille y Estrada (2001) (véase también Yzerbyt, Estrada, Corneille, Seron y Demoulin, en prensa) proponen un modelo de la percepción social esencialista en dos niveles: fenotípico y genotípico. El nivel fenotípico concierne al aspecto externo y reúne las características y las propiedades visibles de un grupo, mientras que el nivel genotípico hace referencia a las propiedades profundas o subyacentes del mismo. Los observadores esencialistas tenderían a explicar las diferencias externas como la consecuencia de atributos estables (Hollander y Howard, 2000). Este fenómeno concierne particularmente a las categorías sociales asociadas al cuerpo humano, como la «raza», el género y la orientación sexual. Para Martin y Parker (1995), la creencia en la existencia de características estables e inmutables para explicar las diferencias entre los grupos se manifiesta en el uso privilegiado de la dimensión biológica para dar cuenta de ellas. Esto nos conduce a creer que la percepción esencialista puede tener un impacto sobre las teorías ingenuas que explican las diferencias entre los grupos. Sabemos que el esencialismo psicológico influye en la construcción y perpetuación de los estereotipos (Rogier y Yzerbyt, 1999; Yzerbyt, Rocher y Schadron, 1997; Yzerbyt, Coull y Rocher, 1999; Yzerbyt, Rogier y Fiske, 1998) y también en la percepción de las diferencias entre los grupos (Yzerbyt et al., 1997). Sin embargo, las investigaciones realizadas hasta hoy no han profundizado en la posible relación entre el esencialismo psicológico y las teorías implícitas sobre las causas de las diferencias entre los grupos. Los dos estudios que presentamos se ocupan de esta cuestión. Ambos estudios examinan la relación entre el esencialismo psicológico y las teorías implícitas sobre las causas de las diferencias entre los grupos a partir del cuestionario de Martin y Parker (1995), en contextos culturales diferentes.

Estudio 1

En este estudio se examina la relación entre el esencialismo y las teorías ingenuas sobre las diferencias entre dos grupos lingüísticos belgas (francófonos y flamencos). En primer lugar esperamos replicar los resultados de Martin y Parker (1995) que muestran que las personas privilegian el uso de factores sociales al momento de dar cuenta de las diferencias entre los grupos. En segundo lugar, dado que el esencialismo psicológico consiste en dotar de una esencia propia a cada categoría social, nuestra hipótesis es que los participantes que se adhieren a esta creencia percibirán más diferencias entre los grupos presentados, e interpretarán estas diferencias como el resultado de la existencia de causas profundas y permanentes, por lo que utilizarán más las dimensiones biológicas (causas más estables y duraderas), que los no esencialistas. Sin embargo, también creemos posible que perciban las dimensiones sociales (no biológicas) como una manifestación fenotípica de diferencias profundas, lo que podría traducirse en una mayor utilización de estas dimensiones. Además, esperamos que los participantes esencialistas considerarán las diferencias entre los grupos como más difíciles de eliminar. Finalmente, de acuerdo con las proposiciones de Martin y Parker (1995), pensamos que los participantes esencialistas mostrarán una menor tolerancia a la ambigüedad.

Método

Participantes

En el estudio participaron 105 estudiantes de la Universidad Católica de Lovaina en Lovaina-la-Nueva. Todos ellos fueron belgas francófonos.

Material

Basado en las proposiciones teóricas de Rothbart y Taylor (1992) que Yzerbyt y Schadron (1996) sistematizaron en la descripción del «síndrome esencialista», se utilizó un cuestionario para determinar el nivel de adhesión a creencias esencialistas sobre la naturaleza de los grupos culturales. Está compuesto de 10 enunciados con escalas tipo Likert de 6 puntos (desde 1= totalmente en desacuerdo a 6= totalmente de acuerdo). Los enunciados pretenden determinar si la categoría «cultura» se percibe como dotada de características exclusivas, como una entidad estable de pertenencia inalterable, dotada de una esencia común a todos sus miembros y de carácter inductivo. La consistencia interna del cuestionario fue alta (α de Cronbach= 0.85).

Igualmente se empleó un cuestionario de percepción de diferencias intergrupales entre los grupos belgas francófonos y flamencos (Martin y Parker, 1995). La primera parte de este cuestionario evaluaba 7 aspectos (generales, entretenimiento, personalidad, comportamiento, moralidad, competencias y creencias) mediante escalas tipo Likert de 6 puntos (desde 1= nada diferentes a 6= totalmente diferentes). La segunda parte evaluaba las causas probables de las diferencias intergrupo e intragrupo en escalas tipo Likert de 6 puntos (desde 1= totalmente en desacuerdo a 6= totalmente en acuerdo). Los enunciados contemplaron las causas biológicas, culturales, étnicas, oportunidades, naturaleza humana, relaciones y amistades.

Se empleó, además, una escala tipo Likert que evaluaba la percepción de la dificultad para eliminar las diferencias entre los grupos (desde 1= muy difícilmente a 6= muy fácilmente). Por último, se utilizó un cuestionario de intolerancia a la ambigüedad que evaluaba la tendencia a percibir e interpretar las situaciones ambiguas como fuente de angustia (Budner, 1962), compuesto de 8 enunciados con escalas de 7 puntos (desde 1= totalmente en desacuerdo a 7= totalmente de acuerdo). La consistencia interna de este cuestionario resultó moderada (α de Cronbach= 0.60).

Procedimiento

A los participantes se les informó que iban a formar parte en un estudio sobre la percepción de los grupos sociales. Respondieron individualmente a los cuestionarios.

Resultados y discusión

En relación a las diferencias entre los grupos, los participantes consideraron que su grupo (francófono) y el exogrupo (flamenco) son diferentes en 2 de los 7 aspectos propuestos: personalidad (M= 4.2, t(104)= 7.013, p<.0001), y comportamiento (M= 3.9, t(104)= 3.379, p<.001). En oposición a nuestra hipótesis, el nivel de esencialismo no moduló la percepción de diferencias intergrupales (β = .11, t(104)= 1.09, ns.). Es posible que este resultado revele la existencia de una norma implícita según la cual no es socialmente aceptable expresar la existencia de diferencias entre estos grupos lingüísticos. La percepción esencialista implica una conexión entre lo observable y lo subyacente, dando un significado particular a la diferencia percibida, independiente de su magnitud.

Con respecto a las causas de las diferencias, el análisis factorial reveló la existencia de 3 factores que explicaron el 62.53% de la varianza. El primer factor, que denominamos factor «biológico», agrupa los enunciados relativos a las causas genéticas (.79), biológicas (.78), étnicas (.52) y naturaleza humana (.69). El segundo factor que denominaremos «relacional» incluye las oportunidades (.73) y las relaciones y amistades (.67). Por último, el factor denominado «cultural» agrupa el enunciado relativo a la cultura (.88) y el origen étnico (.64). El factor biológico coincide con el factor del mismo nombre descrito por Martin y Parker (1995), mientras que los otros dos conjuntamente corresponden al factor que estos autores denominaron social.

El análisis de medidas repetidas de los tipos de factores explicativos (F(2, 208)= 77.47, p<.0001) indica que el factor cultural (M= 3.49, DT= 1.33) es más utilizado para explicar las diferencias entre los grupos que el factor relacional (M= 3.38, DT= 1.51), y el factor biológico (M= 2.03, DT= 1.23). Estos resultados son similares a los encontrados por Martin y Parker (1995).

La media de utilización del conjunto de factores explicativos es predicha por el nivel de esencialismo (β = .27, t(104)= 2.20, p<.030). Los participantes con puntuaciones altas en esencialismo emplearon más los factores explicativos que los participantes con bajas puntuaciones en esencialismo. Con el fin de detallar este resultado realizamos regresiones sobre cada factor separadamente. Estos análisis indican que el nivel de esencialismo predice significativamente la utilización del factor biológico como explicación de las diferencias (β = .31, t(104)= 1.98, p<.05), predice marginalmente la utilización del factor cultural (β = .34, t(104)= 1.83, p<.071) y no es predictor del factor relacional (β = .15, t(104)= .84, ns.). Como se pronosticó, la utilización del factor biológico para explicar las diferencias entre los grupos aumentó según el nivel de esencialismo de los participantes. La fuerza predictiva, marginalmente significativa, del esencialismo sobre el factor cultural, responde probablemente a que la medida de esencialismo utilizada se relaciona con la categoría social «cultura».

Con respecto a la medida de eliminación de diferencias, los resultados indican que las puntuaciones en esta variable se explican mediante el nivel de esencialismo (β = -.33, t(104)= -1.97, p<.05). Como se pronosticó, el esencialismo predice la puntuación de los participantes en el cuestionario de «intolerancia a la ambigüedad» (β = .43, t (104)= 3.19, p<.002). En otras palabras, mientras más se adhiere un participante a las creencias esencialistas, más percibe que las diferencias entre los grupos como difíciles de eliminar y da puntuaciones que indican una menor tolerancia a la ambigüedad.

Resumiendo los resultados principales de este estudio podríamos decir que los participantes prefieren utilizar los factores cultural y relacional como explicación a las diferencias entre los grupos. El nivel de esencialismo predice la utilización de los factores explicativos en general y en particular el uso del factor biológico que es considerado habitualmente como una causa más estable. Estos resultados apoyan parcialmente nuestras hipótesis.

Estudio 2

Este segundo estudio examina el impacto del esencialismo sobre las causas de las diferencias entre los grupos, en un contexto cultural menos expuesto a normas de deseabilidad social. Este estudio incluye la evaluación de las causas de las diferencias intragrupales. De manera similar al estudio precedente, esperamos que los participantes recurrirán más al uso de los factores sociales que biológicos. Igualmente, esperamos que los participantes esencialistas perciban más diferencias entre los grupos y tiendan a utilizar más los factores explicativos en general y el biológico en particular. Además, pensamos que los participantes esencialistas van a utilizar más el factor biológico para dar cuenta de las diferencias intergrupales.

Método

Participantes

Participaron 218 estudiantes de nacionalidad chilena: los hombres constituyeron el 71% de la muestra en comparación al 38% de mujeres. El 62% de la muestra eran adolescentes (edad M= 16.37) y el 38% adultos (edad M= 34.76).

Material

En primer lugar se utilizó un cuestionario de esencialismo, adaptación al español del utilizado en el estudio precedente. La consistencia interna en la muestra chilena fue adecuada (α de Cronbach= 0.72). En segundo lugar, se utilizó el cuestionario de percepción de las diferencias intergrupales (chilenos/argentinos) al que se le agregó un enunciado para evaluar la percepción de diferencias entre chilenos mediante una escala tipo Likert de 6 puntos (desde 1= nada de diferentes a 6= muy diferentes con puntación media= 3.5). Finalmente, se incluyó el cuestionario utilizado en el estudio precedente para determinar las causas de las diferencias, que en esta ocasión evaluó por separado las causas de las diferencias intergrupo (chilenos/argentinos) y las diferencias intragrupo (chilenos).

Procedimiento

Los participantes fueron reclutados en su lugar de estudio y respondieron individualmente al cuestionario. Se les informó que el cuestionario era parte de un estudio sobre la percepción de las diferencias entre los grupos sociales.

Resultados y discusión

Los análisis muestran que los participantes perciben diferencias entre su endogrupo (chilenos) y el exogrupo (argentinos) en 4 de los 6 dominios propuestos (a nivel general (M= 4.29, t(218)= 9.929, p<.0001), en las diversiones (M= 4.17, t(218)= 17.241, p<.0001), personalidad (M= 5.14, t(218)= 20.737, p<.0001) y moral (M= 4.24, t(218)= 8.174, p<.0001). Como se pronosticó, el nivel de esencialismo predice la percepción de diferencias (β = .22, t(218)= 3.25, p<.001). El aumento en las puntuaciones en esencialismo se acompaña de un aumento en la percepción de diferencias entre los grupos. Específicamente, el esencialismo predice la percepción de diferencias a nivel general (β = .18, t(218)= 2.68, p<.008), en los entretenimientos (β = .16, t(218)= 2.33, p<.021), en la personalidad (β = .14, t(218)= 2.08, p<.039) y marginalmente la percepción de diferencias en lo moral (β = .13, t(218)= 1.90, p<.060). En cuanto a la percepción de diferencias entre los chilenos, los participantes indicaron percibir más diferencias que similitudes entre los chilenos (M= 3.79, t(218)= 2.15, p<.033). Esta medida no es modulada por el nivel de esencialismo de los participantes, β = .023, t(218)= .332, ns.

Con respecto a las causas de las diferencias intergrupales e intragrupales, el análisis factorial reveló la existencia de dos factores equivalentes a los señalados por Martin y Parker (1995), que hemos denominado factor «biológico» y factor «sociocultural». En el caso de las diferencias endogrupales, el factor biológico (compuesto por genética (.80), factores biológicos (.87), origen étnico (.71) y naturaleza humana (.70)) y el factor sociocultural (compuesto por: socialización (.85), cultura (.66), oportunidades (.75) y familia (.56) explicaron el 57.28% de la varianza. En el caso de las diferencias intergrupales el factor biológico (en el que se incluyen genética (.78), factores biológicos (.85), origen étnico (.66) y naturaleza humana (.64)) y el factor sociocultural (compuesto por: socialización (.79), cultura (.71), oportunidades (.65) y familia (.62)) explican el 54.48% de la varianza.

Con el objetivo de evaluar la utilización de los factores, realizamos un análisis de medidas repetidas con el tipo de factor explicativo (biológico y sociocultural) y el contexto de evaluación (intra/inter) como variables intrasujetos. Este análisis indica la presencia de un efecto principal únicamente del tipo de factor explicativo. El factor sociocultural (M= 4.41, DT= .87) es más utilizado como explicación de las diferencias entre los grupos que el factor biológico (M= 3.57, DT= .86), F(1, 218)= 122.54, p<.0001. El análisis sobre el contexto de evaluación indica que el contexto intragrupo (M= 3.96, DT= .87) y el contexto intergrupo (M= 4.02, DT= .86) no son significativamente diferentes, F(1, 218)= 1.11, ns. Además, la interacción de primer orden entre el tipo de factor explicativo y el contexto de evaluación fue marginalmente significativa F(1, 218)= 3.73, p<.055. Esta interacción se debe a que mientras el factor sociocultural se empleó en la misma medida tanto para explicar las diferencias intragrupales (M= 4.42, DT= .98) como intergrupales (M= 4.39, DT= .93), t(219)= .46, ns., el factor biológico fue más utilizado para dar cuenta de las diferencias intergrupales (M= 3.64, DT= 1.15), que para las diferencias intragrupales (M= 3.51, DT= 1.21), t(219)= -1.95, p<.052.

Con el objetivo de evaluar el impacto del esentialismo sobre el patrón de resultados observado anteriormente, se realizaron una serie de análisis de regresión linear.

Como se pronosticó, el nivel de esencialismo predice la media de utilización del conjunto de los factores explicativos (β = .14, t(218)= 2.01, p<.045). En la medida en que los participantes se adhieren a las creencias esencialistas aumenta el uso de los factores explicativos para dar cuenta de la diferencia entre los grupos.

En segundo lugar, nuestras hipótesis nos conducen al análisis por separado del impacto del esencialismo en la manera en cómo los participantes utilizan los tipos de factores (cultural o biológico) para dar cuenta de las diferencias en los contextos intergrupo e intragrupo. El esencialismo predice el uso de los factores en relación al contexto de evaluación para el factor biológico (β = .16, t(218)= 2.30, p<.022), pero no para el factor cultural (β = .091, t(218)= 1.35, ns.). Para clarificar el origen del efecto del esencialismo sobre el uso del factor biológico realizamos regresiones separadas para los contextos de evaluación intergrupo e intragrupo. Estos análisis revelan que mientras que el esencialismo predice marginalmente el uso del factor biológico en el contexto intergrupo (β = .11, t(218)= 1.67, p<.10), no predice el uso de este factor en el contexto intragrupo (β = -.025, t(218)= -.36, ns.). Este patrón de resultados indica que los participantes esencialistas no buscan explicar las diferencias intragrupales utilizando el factor biológico. Este factor, entendido como el reflejo de la existencia de diferencias estables, no resulta permitente para explicar las diferencias intragrupales, ya que el esencialismo se basa en la creencia de la existencia de una esencia común para los miembros de un mismo grupo. Paradójicamente, este resultado puede considerarse como una muestra de la importancia que los factores biológicos tienen en la lógica de las personas que se adhieren a las creencias esencialistas cuando tienen que dar cuenta de las causas de las diferencias entre los grupos y en el seno del endogrupo.

Discusión y conclusión general

El objetivo de nuestra investigación era poner de manifiesto el impacto de la percepción esencialista sobre las teorías ingenuas respecto de las diferencias entre los grupos y en el seno del endogrupo. Teóricamente, las personas que se adhieren a creencias esencialistas perciben a los grupos sociales como dotados de características exclusivas, constituyendo entidades estables con carácter inductivo, basados en «esencias» distintivas, dimensiones que son medidas por nuestro cuestionario. Nuestra hipótesis principal era que al explicar las diferencias intergrupales, los participantes esencialistas invocarían más la dimensión biológica o las dimensiones explicativas en general, que los no esencialistas. Los datos del primer estudio confirman estas dos ideas. Los análisis muestran una asociación positiva entre el esencialismo y el uso del factor biológico para explicar las diferencias intergrupales.

Nuestro segundo estudio revela que el uso diferencial del factor biológico aparece cuando se trata de explicar las diferencias intergrupales y no en el contexto intragrupal. Las puntuaciones altas en esencialismo se acompañan de una mayor utilización del factor biológico para explicar las diferencias intergrupales, pero no modulan el uso de este factor para explicar las diferencias intragrupales. Este resultado es compatible con la definición del esencialismo en la que se basa nuestro cuestionario, según la cual la similitud intragrupal se establece a partir de la existencia de una «esencia común» y las diferencias entre los grupos se basa justamente en no compartir dicha «esencia». Además, las personas altas en esencialismo recurren más a los factores explicativos que las personas bajas en esencialismo. Es posible que los factores externos, como la socialización y la cultura, sean percibidos por las personas esencialistas como parcialmente equivalentes a los factores biológicos. Los factores no biológicos pueden ser entendidos como la manifestación fenotípica (externa) de los componentes genotípicos (internos). Asimismo, el esencialismo modula la percepción de dificultad en la eliminación de las diferencias, poniendo de manifiesto la forma en que las personas esencialistas perciben el contexto social como un elemento estable, en el que las diferencias entre los grupos y las semejanzas al interior de éstos se basan en características inmutables. Finalmente, nuestros dos estudios revelan la existencia de factores similares a los encontrados por Martin y Parker (1995). Aunque la estructura factorial de los tipos de factores explicativos del primer estudio muestra 3 factores y la del segundo 2, esta diferencia puede ser simplemente el reflejo del ambiente intercultural en el que fueron realizados. La complejidad cultural de Bélgica en comparación a la chilena puede haber sido un factor determinante en la configuración de los factores explicativos.

En conclusión, los dos estudios presentados indican que el esencialismo psicológico juega probablemente un papel mayor en la percepción de los grupos sociales. El aporte principal de estos resultados es la replicación del estudio de Martin y Parker (1995) en categorías sociales distintas a «género» y «raza». Además, ellos realizan una conexión empírica entre el concepto de esencialismo y sus efectos sobre la percepción de los grupos. Finalmente, pensamos que estos resultados son un aporte para la comprensión de fenómenos tales como, por ejemplo, en el caso de los conflictos inter-étnicos que se basan en la existencia de diferencias consideradas como «objetivas».

Agradecimientos

Los autores desean expresar su agradecimiento a la Dra.Rosa Rodríguez-Bailón, de la Universidad de Granada; a Brezo Cortes, de la Universidad de Lovaina; a Elia Mella, Miriam Oyarzún y Margarita Garrido, de la Universidad de Magallanes, y a Fredy Subiabre, por sus aportaciones a este trabajo.


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