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 Nothing psychological is strange to us
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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SELECTED ARTICLE

Psicothema

ISSN Paper Edition: 0214-9915  

1997. Vol. 9, nº 3 , p. 659-669
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SANTOS RUBIANO:LA INTRODUCCIÓN DE LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA EN EL EJÉRCITO ESPAÑOL

 

Javier Bandrés y Rafael Llavona

Universidad Complutense

El Dr. Santos Rubiano (1871-1930) fue el primer médico militar que aplicó los conceptos y métodos de la psicología moderna en el Ejército español. Veterano de las guerras de Filipinas y Norte de Africa, se formó como psicólogo en los Estados Unidos y llegó a ser director de la Clínica Psiquiátrica Militar de Ciempozuelos (Madrid). En este artículo se repasa su contribución al desarrollo de la psicología en España, tanto en su vertiente general como en la específicamente militar.

Santos Rubiano (1871-1930): the introduction of scientific psychology in the Spanish army. Dr. Santos Rubiano was the first medical officer who applied the concepts and methods of modern psychology in the Spanish army. Veteran of the Philippines and North African wars, Rubiano received psychology training in the USA and was appointed chief of the military psychiatric clinic in Ciempozuelos, Madrid. His contributions to both military and general psychology in Spain are studied.

 
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Correspondencia: Javier Bandrés
Departamento de Psicología Básica I
Universidad Complutense
Campus de Somosaguas. 28223 Madrid (Spain)

 

Datos biográficos

Santos Rubiano Herrera nació en Sevilla el 4 de Julio de 1871. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Manila, ingresa en 1896 en el cuerpo de Sanidad Militar como médico segundo. Asciende a médico primero en 1898, a médico mayor en 1913 y a teniente coronel médico en 1922.

A su ingreso se le destina a Filipinas con el Escuadrón Expedicionario n.1. A la disolución del mismo regresa a la península en junio de 1897, volviendo a Filipinas en octubre. En junio de 1898, sirviendo en el Batallón de Cazadores n.14, fue hecho prisionero de los tagalos (vid. Rubiano, 1907; 1908), escapando en septiembre de 1899 y siendo trasladado a la península en enero de 1900 con el Batallón de Artillería de Plaza n.13.

Destinado sucesivamente al Batallón de Artillería de Plaza de Melilla y al Regimiento Lanceros de Borbón, pasa a supernumerario sin sueldo desde noviembre de 1903 hasta enero de 1907. A su reingreso se le destina sucesivamente al Batallón de Cazadores de Tarifa, al Regimiento de Artillería de Montaña Cataluña y a la Clínica Mental Militar de S. Baudilio de Llobregat, donde trabaja con el pionero de la psiquiatría militar moderna en España, el Dr. Antonio Fernández-Victorio.

Interesado desde la primera década del siglo por la Psicología, traductor autorizado de William James y amigo de Luis Simarro, en 1916 el Ministerio de Instrucción Pública le concede una comisión de 11 meses para estudiar en USA, especialmente en Cornell, el diagnóstico y tratamiento de los anormales (se le asignaron 650 ptas. mensuales, 1700 para el viaje y 600 para material y matrículas). A lo largo de su carrera fue comisionado oficialmente asimismo para visitar diversos centros de investigación en Alemania, Francia y Suiza.

A la vuelta de Estados Unidos fue destinado sucesivamente al Hospital Militar de Carabanchel, Hospital Militar de Córdoba (director), Instituto de Higiene Militar y, finalmente, a la Clínica Psiquiátrica Militar de Ciempozuelos (director), donde se encontraba destinado al fallecer el 11 de diciembre de 1930. Desde mayo de 1925 dirigía también el Manicomio civil de Ciempozuelos. Ejerció asimismo la actividad docente: fue profesor de Higiene Militar y de Psiquiatría en la Academia de Sanidad Militar, responsable de enseñanza de Histología para médicos primeros y profesor de enfermeras de la Cruz Roja.

Le fueron concedidas, entre otras condecoraciones, 3 cruces rojas de primera clase del mérito militar (una de ellas pensionada), otra de primera y otra de segunda de la misma orden con distintivo blanco, cruz de S.Hermenegildo, medalla de oro de sufrimientos por la patria, medalla de servicios, de Melilla, de la Jura de S.M. y de oro de la Cruz Roja.

Fue, además, fundador y primer director de la revista El Hospital, cofundador de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de Barcelona (Abejaro, 1994, p.148) y cofundador y secretario de la Liga Española de Higiene Mental y de Protección a los Alienados.

Rubiano, la Psicología y la Psiquiatría Militar

Rubiano publica en 1912 sus primeras reflexiones sobre los problemas de la psicología militar en España. De ese año son Valor Psico-Social de la Vida Militar en España, texto de la conferencia dictada por Rubiano en el Ateneo madrileño el 14 de Febrero de 1912 y La Alienación Mental en el Ejército Español, comunicación a la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de Barcelona.

El trabajo Valor Psico-social de la Vida Militar en España constituye un documento de gran interés por ser, quizá, el primer intento de reflexionar sobre determinados aspectos de la vida militar española desde las coordenadas de la psicología moderna. Rubiano plantea así el enfoque del trabajo: "Trato, señores, de exponer y analizar el modo en que actúa la vida militar española, el medio ambiente del cuartel y el servicio militar en el carácter, en la personalidad de los mozos que nutren sus filas; intento hacer un bosquejo analítico de los factores psico-sociales en que se desenvuelve aquel modo de vida social sobre los individuos que los integran, o sea, planear hasta donde yo pueda, el sumario de un capítulo de psicología de nuestro pueblo.." (p.5). Rubiano se hace cargo desde el principio de la magnitud de la empresa y matiza que ha decidido "dejar eliminado del estudio todo aquello que, aun perteneciendo a la institución Ejército no haga relación a la constitución psíquica individual del soldado, y así quedará circunscrito nuestro estudio a los fenómenos psicosociales que se observan en el individuo de nuestro ejército en tiempo de paz, tal y como aquél se halla organizado en la actualidad" (p.6). Tampoco pasa desapercibida a nuestro autor la naturaleza polémica de la tarea que emprende, así que trata de desmarcarse en principio de las actitudes de panegiristas y detractores del ejército para plantearse nada más y nada menos que "averiguar lo que da y quita el Ejército, psicológica y socialmente, al individuo que entra en sus filas" (p.7). El desarrollo del trabajo nos mostrará lo difícil que le resultó a un militar en activo como él realizar semejante análisis de la vida castrense. De las dos cuestiones planteadas, "lo que da y lo que quita", solo se aborda en el texto la primera.

Rubiano nos ofrece el plan de trabajo de su estudio: "..conviene conocer la atmósfera psicosocial en que se prepara el espíritu del recluta antes de su ingreso en filas, conviene averiguar después, cómo reacciona el recluta al penetrar en la nueva vida colectiva, rígida, disciplinada en todo momento, en la que el individuo va a considerarse, según nuestra organización (que ya va a ser renovada), como sellado con estigma de inferioridad; conviene observar, qué efectos produce en la imaginación del pobre aldeano el aparato bélico de los cuarteles, las continuadas alocuciones al cumplimiento del deber y al sacrificio; qué clase de sentimientos, en fin, se incuban con las nuevas actividades del nuevo medio de vida. Por último, será oportuno investigar si esa vida disciplinada del soldado puede considerarse como una escuela transcendental para la nación y si el Ejército da a ésta productos socializados que influyan sobre el porvenir de la raza española" (p.6).

Rubiano considera que el primer factor de desestabilización mental del futuro soldado lo constituye el clima psicosocial que se respira en el ambiente del que proviene: "..el año del sorteo (..) aparece como algo tenebroso en la casa del mozo incurso en la edad reglamentaria (..) En el mozo que ya conoce su número y sabe, por tanto, que ha de ir a filas, comienza a fermentar una inquietud de curiosidad que le hace preocuparse de cualquier cosa que a sus oídos llegue.." (pp. 7-8). Rubiano hace una descripción costumbrista de las típicas bromas y comentarios pre-mili para concluir que "..si se hiciera un balance de las impresiones que los mozos reciben antes de salir del pueblo acerca del Ejército, tendríase, a buen seguro, un haber en contra de bastantes malas noticias" (p.8).

Observa que es más que habitual que los mozos reunidos en esas circunstancias se entreguen a diversos desmanes y alborotos, reacción que el autor no cree descabellado interpretar como "manifestaciones previas del instinto defensivo del rebaño que se ve atacado" (pp.8-9).

Pero éstos no han sido sino los preliminares de la incorporación a filas. Ya tenemos a los mozos convertidos en soldados y ya han empezado a recibir clases teóricas y ejercicios de instrucción. La instrucción, lejos de ser una mera rutina formal tiene efectos psicológicos patentes: "Va a despertarse la apagada sensibilidad muscular de aquellos hombres recios, sí, pero de reacciones lentas (..) el nuevo ritmo al andar no tardará en repercutir en el ritmo del pensar, o sea, en la velocidad de la percepción. El mocetón de ojos apagados y encorvado tronco, pronto llevará erguida la cabeza, escrutadora la mirada, levantado el tórax, ágiles las piernas. El tímido que diera en voz baja su nombre balbuciente y desconcertado, ahora responderá con voz robusta y entonada sin preocupación: habrá desaparecido su miedo y en breve, no solo se habrán automatizado ciertos movimientos, antes necesitados de variado esfuerzo, sino que será fácil de apreciar cómo estos estímulos han hecho más rápidas todas las reacciones psicomotoras" (pp. 10-11). Rubiano examina la instrucción típica que se recibe en cada Arma y formula sus correspondientes resultados: "..pudiera decirse que, como consecuencia del peculiar servicio y adiestramiento que exigen cada Arma y Cuerpo, destácanse ciertos rasgos típicos, ciertas cualidades morales que dan a cada una de aquellas especial relieve: así en el infante dominará la individualidad; en el jinete la acometividad; en el artillero la solidaridad" (p.12).

De todos los cambios psicológicos que se producen en el soldado es posiblemente el desarrollo de la autoestima el que, para Rubiano, ejerce las transformaciones más duraderas y profundas en la personalidad: "Ved ahora al mozo que ha un año entraba en el cuartel cabizbajo y soñoliento (...) Vedle ahora (...) despierta la atención, el humor gayo, las reacciones rápidas (...) A su modo explicaría este proceso la Psicología moderna, diciendo que ha tomado conciencia en forma de sentimiento del propio poder, la suma de internas sensaciones despertadas por la compleja acción de la nueva vida, ligadas en último término al instinto de conservación individual (...) Esta conciencia del propio poder, culminante (en cuanto al conocimiento de sus medios) en años más entrados de la vida, es en esta edad, (cuando se manifiesta, como acción), más robusta y firme, coincidiendo con el florecimiento de la actividad muscular (..) estos nuevos estados de conciencia que se dan en el soldado novel, constituyen el abono de la más alta energía mental, la voluntaria o de objetivación, ya que suponen adiestramientos para el juego de la más exacta coordinación y correlación en los actos adaptados a un fin cuyos componentes, orientación, emotividad, deseo, realízanse y complétanse en sus equivalencias necesarias; lo cual cura al individuo de las decisiones absurdas, imperfectas o tardías consecutivas a la posesión de un temperamento impresionable morbosa o exageradamente" (pp.13-14). Como vemos, el autor no resulta cicatero a la hora de atribuir positivos efectos mentales de todo orden al régimen de vida castrense.

La vida militar no ahoga el ejercicio de la voluntad sino que "lo que hace es combatir ciertas reacciones psíquicas de valor inaprovechable para el individuo, ya que no se combinan hacia algún fin concreto y que en la esfera moral y en la intelectiva ponen obstáculos a la racional deliberación. Y todavía hace más, pues elimina, según varios mecanismos, las reacciones de disgusto o de dolor que en otro ambiente inhibirían la objetivación dejando ciertos actos individuales en latencia cerebral, no creando como en la vida militar, rieles para la ejecución rápida" (p.14).

Por muy convencido que estuviera el autor de los múltiples efectos positivos de la instrucción militar, no podía sino constatar que el comportamiento real de algunos soldados no se correspondía con el propio de personalidades vigorosas y equilibradas. Es aquí donde se quiebra la intención de objetividad del autor, ya que ante este problema su análisis es demasiado simple: la vida cuartelaria no desestabiliza mentalmente sino al ya previamente desequilibrado.. "Es también la vida del Ejército sensible reactivo de la debilidad mental, de la inadaptación moral congénita o adquirida, y es peligroso considerarla según hasta ahora se venía creyendo erróneamente como un Santa Rita (...) Los individuos tarados con vicios congénitos de su sistema nervioso empiezan ya a destacarse en las primeras semanas del servicio: véase a los imbéciles irascibles cometer actos contra el nuevo régimen que no pueden comprender; a los imbéciles tranquilos, intentando suicidarse o siendo el hazme reir en patios y dormitorios; a los histéricos, inventando fábulas abigarradas e incomprensibles; a los amorales, estafando, faltando a listas, promoviendo disturbios; a los epilépticos, huraños y agresivos por el menor pretexto; y, ya más adelantado el servicio, a los melancólicos, retraídos, callados, enemigos de salir del cuartel; a los dementes precoces, desaseados, desobedientes, huéspedes frecuentes del calabozo por deserciones repetidas" (p.14).

En los individuos sanos, sin embargo, la instrucción militar "ensancha a un mismo tiempo los componentes perceptivo, imaginativo, discursivo; por tanto su acción mental es mixta y queda completada y perfeccionada en la acción; la cual aunque llegase a predominar, tendría por resultado templar el carácter.." (p.15).

Rubiano interpreta también en términos psicológicos algunos de los conceptos tradicionales de la vida militar como disciplina, deber y honor. La disciplina no hace sino aumentar la autoestima del soldado que se somete a un régimen de vida autoritario, pero no arbitrario. En el mecanismo del deber Rubiano descubre "un hecho psíquico completado en toda su posible saturación de energía, por virtud de un hondo deseo de sobrepasar a las demandas puramente orgánicas, una voluntad creadora, en fin, perfeccionada, en el sentido filosófico, que vence las tendencias del yo empírico" (p.16). A su vez la base psicológica del compromiso con el Honor militar estriba "en el renunciamiento personal, en el sacrificio de la individualidad en pro de un sutil sentimiento de compañerismo que se cifra en puros símbolos, el honor de la bandera, el nombre del Regimiento.." (p.17). Al final se cumple con el honor por cumplir "con la propia conciencia individual y por algo que llega a colocarse por fuera y encima de todo interés egoísta (..) Este sentimiento (...) crea un grupo de hombres que se ligan por un ideal.." (p.17).

Un último efecto que Rubiano atribuye a la vida militar en España es la de provocar la convivencia de soldados de distintas regiones, de modo que "..debemos considerar al Ejército en España, en la actualidad, como el principal agente fortalecedor del sentimiento nacional.." (p.18).

En definitiva Rubiano considera que, sin negar que no siempre los procedimientos de ejecución del método sean irreprochables, las condiciones generales del régimen de vida militar dotan a las jóvenes personalidades sobre las que actúan de: un caudal de ideas y conciencia, sentimientos de deber y derecho, nociones de delito y pena, autoestima y sentido de la ciudadanía y, por último, un sentido de la voluntad social.

Respecto a La Alienación mental en el Ejército español, nada mejor que escuchar el juicio que la Revista de Sanidad Militar hacía al cumplirse diez años de la aparición del trabajo de Rubiano: "..consigna en su obra datos y estadísticas demostrativas de las anormalidades mentales de los soldados voluntarios y quintados; refiere hechos patológicos y anomalías psíquicas de la conducta, inapreciables a un examen superficial, sin descuidar el terreno de la sociología y de la moral, recomienda el examen mental de los voluntarios; de los reclutas sospechosos; de los que ofrezcan trastornos en la conducta; de todo individuo que pase al calabozo más de una vez; de los procesados antes de comparecer ante consejo de guerra; de los Jefes y Oficiales, cuando las circunstancias lo indiquen, y termina señalando el camino que se ha de seguir para que el peritaje ofrezca garantías. Es un trabajo, en suma, que deberíamos saber de memoria desde el primer Inspector hasta el último Teniente Médico, siquiera para evitar que transcurran otros diez años sin llevar a la práctica tan necesarias disciplinas" (Prieto, 1922, pp.402-403).

La primera guerra mundial sirvió como trágico revulsivo para la psicología militar en España. En el campo de la aviación, por ejemplo, fueron varios los investigadores españoles que desarrollaron estudios para la selección y el entrenamiento de pilotos (vid. Bandrés y Llavona, 1996). El impacto de la estancia de Rubiano en USA en los años de la gran guerra se advierte con claridad en su artículo Sobre el diagnóstico de la idiotez y de la imbecilidad en el Ejército (1919). En él se queja de que en aquel momento el diagnóstico riguroso de la idiotez e imbecilidad en el ejército es dificilísimo. Los criterios para la declaración de inutilidad mental son aleatorios y caprichosos (si tienen o no tienen callos en las manos de trabajar, salir del paso proponiendo a estos enfermos como inútiles por sordos..) Frente a esta situación Rubiano considera que la masa del ejército requiere hombres equilibrados física y mentalmente: ni demasiado escasos mentalmente, ni inestables emotivamente, ni demasiado "imaginativos" por el peligro de excederse en iniciativas propias. La solución que propone Rubiano es la adopción del método de los tests mentales en el Ejército: "El diagnóstico de la deficiencia mental...ha hallado en el moderno método de los tests mentales, procedimiento específico de diagnóstico...este método psicológico ofrece peculiares e indiscutibles ventajas aplicado a nuestro propósito...Aunque las escalas mentales hoy en uso pueden servir para nuestro objeto, es necesario estudiar una escala adaptable a la vida mental española, para lo cual será conveniente, dado que carecemos de datos nacionales que, por una comisión nombrada al efecto, se practiquen los ensayos convenientes para establecer los tests de mínima capacidad que debe pasar todo recluta considerado como suficiente mental; fijándose, después de estudio detenido, las características que se adopten en el Cuadro de Inutilidades y en las condiciones de ingreso en las Academias militares" (p.422). Según Rubiano es, por tanto, necesario que los médicos implicados conozcan el método de los tests mentales y los apliquen no solo a los quintos sino también a todo militar sujeto a proceso penal. Finalmente, propone nuestro autor que el médico especializado proponga también como inútil a todo sospechoso de imbecilidad moral y a aquellos psicópatas inadaptables a la vida militar.

La I Guerra Mundial fue también ocasión dramática para que se contrastaran los diversos puntos de vista sobre los trastornos psicológicos que pueden aparecer en un conflicto bélico. Rubiano hace en el artículo Patogenésis de los trastornos mentales llamados de guerra (1924) su balance de la cuestión. Se adhiere a la opinión de que las psiconeurosis de guerra no se distinguen esencialmente de las traumáticas en tiempo de paz. El marco bélico únicamente potencia el problema de distinguir las verdaderas de las simuladas, singularmente en el caso de la histeria. Esta cuestión le lleva a abordar el problema del origen de las psiconeurosis. Nuestro autor se decanta decididamente por la tesis psicogenética frente a la organicista. La psiconeurosis surge en la guerra por existir un interés psicológico anhelante de obtener un beneficio, que actuando por vía sugestiva, tiende a fijarse en los síntomas. Así, es notable que estos trastornos apenas se den en prisioneros o heridos, en los que el afán por alejarse del combate ya no existe. Rubiano comenta el resurgir de la escuela psicoanalítica en sus diversas versiones al calor de estos datos: Ferenczi interpreta las psiconeurosis de guerra como fruto del conflicto mental entre la búsqueda de seguridad y el deber, Freud insiste en que estos trastornos sólo se entienden cabalmente como ejemplos de neurosis narcisistas, Jones difiere de Freud apoyando una interpretación no exclusivamente sexual. Rubiano reflexiona a la luz de su experiencia bélica y se adhiere decididamente a la interpretación psicogenética de las psiconeurosis de guerra mantenida por investigadores como Stanford Read, Bleuler, Roussy o Lhermite. El origen de la psicopatología de guerra es el deseo inconsciente de refugiarse en la enfermedad: "En suma, los trastornos mentales de tiempo de guerra parecen ser de origen psicogenético por su modo de aparecer, por su evolución y por su manera de desaparecer; y más que con el instinto defensivo de la especie, es decir, con la libido con quien quiere emparejarlos la escuela psicoanalítica, guardarían relación, por un lado, con la incapacidad individual de adaptación a las especiales condiciones de la vida de guerra (ruptura de ciertas leyes y convenciones sociales y morales, respetar la vida del prójimo etc..) y, por otro, con el problema del miedo...las reacciones psicopáticas de estos psiconeurósicos, más que verdaderas manifestaciones patológicas, serían meras reacciones defensivas...(pp 52-53).

Poco tiempo después, Rubiano dedicó varios artículos a exponer sus puntos de vista acerca de la atención al enfermo mental en el Ejército español. Destacaremos entre ellos Estado Actual del Servicio Psiquiátrico Militar en España (1926) y Estado actual del servicio psiquiátrico en el Ejército español (1927), ambos de contenido similar.En ellos encontramos, en primer lugar, un repaso a la historia reciente de la atención psiquiátrica en el ejército, que el autor critica con gran dureza, y una descripción de los métodos aplicados en el servicio de Ciempozuelos que dirige Rubiano. En segundo lugar, una interesante reflexión sobre las características de la psicopatología en el ejército, sobre la que vamos a centrar nuestra atención.

Rubiano considera que el problema psicopatológico en el ejército se inicia con el reclutamiento masivo sin examen de la constitución mental del individuo, esto es, sin la adecuada "profilaxia mental". Una vez detectado y aislado el enfermo mental en filas, la patología de base solía agravarse, hasta la implantación del Servicio de Ciempozuelos, por una serie de factores: mexcla de enfermos con delincuentes, régimen carcelario por el miedo de los oficiales a las fugas, falta de especialización del Jefe de Clínica, ignorancia del personal de enfermería, abandono por la familia o las instituciones civiles de beneficencia. Tras este análisis de los recursos asistenciales, Rubiano se pregunta si existe una patología mental específicamente militar. La respuesta es clara: no hay enfermedades propias de militares, sino que abundan las propias de la edad militar aunque, ciertamente estimuladas por los cambios ambientales que experimenta el soldado: "La peculiaridad de las manifestaciones patológicas del medio militar hay que buscarla en el hecho del cambio radical sufrido por el enfermo en su medio social. Es bien sabido que la vida militar, sobre todo en su iniciación, constituye fuerte reactivo, que pone de manifiesto diversas taras de orden físico y psíquico de modo precoz y brusco. Algunos enfermos mentales militares acaso no llegarían a serlo, de haber continuado en el medio social en que vivieran antes de su ingreso en filas, o no lo hubieran sido en la desproporcionada medida en que se dan a conocer en el ejército" (Rubiano, 1926, pp.19-20). El dato positivo que Rubiano detecta en el enfermo militar de tropa es que está "en el comienzo de una evolución, la que, como hemos hecho notar, detiénese muchas veces al pasar a un medio ambiente que, como el de nuestra nueva Clínica, bien dispuesta a tal servicio, no exige a los enfermos reacciones defensivas para su vida ordinaria" (Rubiano, 1926, p.21).

Obras de Psicología y Psiquiatría General

Dentro de este apartado hemos agrupado las obras psicológicas y psiquiátricas de carácter no específicamente militar. Estas son La Cuestión de la Deficiencia Mental en Norteamérica (1918), Sanatorio de San José para Enfermos Mentales (1927), Cómo se debe leer (1928) y William James (1930), introducción crítica a la traducción del Compendio de Psicología. Comenzaremos su exposición por esta última.

Rubiano considera a James en el terreno de la Filosofía como un creador con sistema propio, mientras que en Psicología le considera un ecléctico. Para Rubiano, James es un pensador "típicamente americano": supedita la verdad a la acción y gusta de emplear una dialéctica irreverente con los idearios tradicionales. A su vez, detecta también en el autor norteamericano la influencia del pensamiento místico de Swedenborg, adquirida a través de su padre, el Rev. H. James, todo lo cual le hace temer a Rubiano que las ideas científicas de James puedan ser consideradas demasiado avanzadas en España. En cuanto al Compendio, Rubiano comienza por señalar que, por su antigüedad, no se hace cargo de los hallazgos de la histología de vanguardia. Rubiano detecta también en James una preocupación evolucionista excesiva que le lleva a contradicciones en su teoría de la conciencia y señala asimismo su rechazo de las leyes mentales generales y, por tanto, del asociacionismo. Por lo que toca a los métodos de investigación del psiquismo, Rubiano subraya que "la interpretación de no pocos estados psíquicos anormales, al par que la Biología, puede esclarecerlos la Psicología mediante procedimientos propios experimentales e introspectivos" (p.XVI) y reprocha a James sus críticas al régimen matemático en el estudio de las diferencias individuales, "único fin concreto que hoy por hoy se propone la Psicología experimental" (p.XIX). Para Rubiano, el método "objetivo fisiológico o matemático" resulta el complemento imprescindible del inseguro método de la introspección. Por lo demás, señala el médico español coincidencias esenciales entre el cap. XI "La corriente de la conciencia" y los trabajos de laboratorio sobre el mecanismo de la ideación en Wurzbourg y destaca que James infunde nueva savia en el desprestigiado concepto del Yo como símbolo de la unidad de la conciencia y que, aunque no dedica un capítulo al Inconsciente, las referencias a esos procesos en la obra son más que frecuentes. Rubiano cierra su crítica insistiendo en una cierta orientación teosófica que detecta en James a propósito de la cuestión de la continuidad de la conciencia individual, que delata el parentesco espiritual con Fechner. Para nuestro autor, James tiene tendencia a sobrepasar el marco experimental por su misticismo, pero su fe evolucionista le frena, aunque no lo bastante para evitar que termine un tratado de Psicología científica confesando la imposibilidad de establecer leyes en Psicología y afirmando que el Galileo de la Psicología deberá ser un metafísico.

El trabajo La Cuestión de la Deficiencia Mental en Norteamérica contiene, además de una descripción de la práctica de la medida de la inteligencia en aquel país, una interesante reflexión sobre las relaciones entre Psicología y Psiquiatría y una suerte de diagnóstico psicosocial del pueblo norteamericano. La adopción de los métodos de medida de la inteligencia por parte de los psiquiatras le da pie para reflexionar sobre las relaciones Psicología-Psiquiatría. Su diagnóstico es tan claro que lo mejor es cederle la palabra: "No se apresuró mucho la Psiquiatría a entrar en las nuevas corrientes psicológicas, que pudieran, como han podido, fecundar su campo. Motivo principal de ello fue y aun es, seguramente, la suspicacia natural en los médicos contra una disciplina como la Psicología, considerada como rama natural de la Metafísica y, consiguientemente, opuesta, en la manera de nutrirse, a la Medicina clínica, hija de la experiencia y del empírico análisis de los hechos. La Psiquiatría, digámoslo en su defensa, no pudo determinarse a prestar oído a las nuevas teorías psicológicas, hasta que no aparecieron orientaciones claras de naturaleza asequible al discernimiento íntimo del trastorno mental de modo preciso y concreto en manifestaciones psico-sociales; y esto ocurrió ya cuando, aparecida la Psicología asociacionista, se vislumbró que de ella podían interpretarse, aunque de cierto modo todavía especulativos, algunos estados mentales y, sobre todo, más tarde, cuando la Psico-física y la Psico-fisiología aportaron ciertos datos y leyes deducidos del estudio cronoscópico de las reacciones mentales.

Otro obstáculo a la solidaridad de la Psiquiatría con las disciplinas psicológicas, fue el no considerar aquella como objeto pertinente a su estudio, sino los estudios patológico-mentales ya constituidos y apreciables por sus formas somato-clínicas. A causa de esto, era dificilísimo establecer diagnósticos psiquiátricos precoces ni ahondar en observaciones que se separasen de una sintomatología estrictamente fisiológica (..) Más, si la Psiquiatría no ha atendido hasta ahora al nuevo campo psicológico que ante ella se ha abierto, es porque otros no menos fructíferos y peculiares estudios de orden más biológico, han venido a cautivar su atención; tales, las conquistas de la Anatomía patológica del sistema nervioso, singularmente las de la Histología de la corteza cerebral y las conclusiones de la novísima Fisiología endocrínica.." (pp.11-12). Rubiano concluye expresando su convencimiento de que en un futuro todos estos métodos se unirán en una "Psicobiología genética". En cuanto a la situación psicosocial de Estados Unidos, señala nuestro autor que allí preocupa la deficiencia mental por su transcendencia en la degeneración individual y en problemas de orden social, moral y económico, tales como criminalidad, pauperismo o prostitución. ¿ Por qué esta especial preocupación por los procesos de degeneración mental ? Para Rubiano la respuesta se halla en el potencial psicopatogénico de la sociedad norteamericana: "No hay región del planeta cuyo ambiente social exija al individuo tan continuas y rápidas reacciones mentales y en el que más varias y heterogéneas sean las constituciones mentales (..) Es en esta donde en un día se abrieron las puertas del Elíseo a todos los pueblos del planeta, a todas las capacidades individuales por igual, estimulándose las más desatadas ambiciones (..) ¡Qué vida de inquietud y de zozobra nerviosa ante un porvenir siempre preñado de misterio!" (p.14).

El artículo Cómo se debe leer es un pequeño ensayo de Higiene mental en el que el Dr. Rubiano proporciona una serie de normas y consejos para aprovechar mejor el ejercicio de la lectura.

En cuanto a Sanatorio de San José para Enfermos Mentales, se trata de una memoria colectiva redactada por varios autores y coordinada por Santos Rubiano como Director médico del Sanatorio. En ella se repasa la historia, instalaciones, reglamento y régimen de vida en el Sanatorio. Hay varios artículos firmados, ninguno por Rubiano, por lo que parece más que probable que los no firmados sean suyos, como único autor que figura en portada. El más interesante, y ciertamente de la pluma del Director médico es "Sobre el régimen terapéutico general seguido en el establecimiento". Constituye, para su época, un auténtico manifiesto de apoyo a la orientación de Psiquiatría humanitaria moderna que inspiraba en ese momento el Sanatorio de los Hermanos de S.Juan de Dios. Aunque una exposición detallada de sus puntos de vista excede el propósito de este trabajo, citaremos los que nos parecen más relevantes. Para Rubiano, en los manicomios hay que servirse en lo posible de la "psicoterapia indirecta" (Jaspers), para que el enfermo "se considere en lo posible dentro de su habitual medio social y en ejercicio aunque restringido, de sus individuales actividades" (p.42). Las terapias utilizadas en el centro incluían: balneoterapia, hipnoterapia, proteinoterapia, piretoterapia, electroterapia, terapia ocupacional, juegos y farmacoterapia. En cuanto a la terapia ocupacional, ésta incluía limpieza y servicios varios, trabajos de huerta, talleres de herrería, carpintería, albañilería, pintura, etc.. A los enfermos cultos se les estimulaba a la práctica de la pintura, dibujo, modelado, lecturas de obras de viajes y de historia natural. Un punto en el que Rubiano insiste con calor es la lucha sin cuartel contra las reclusiones indebidas. En sintonía con los criterios expresados en la memoria de 1914 por el Director Dr. Gayarre (discípulo de Simarro), Rubiano mantenía en esta cuestión los siguientes criterios:

Dar de alta a todo el que no necesite el Hospital y no sea molesto o peligroso, no perpetrar un mal cierto - la privación de libertad - por evitar un riesgo potencial, considerar los permisos temporales como ensayo del alta definitiva y, finalmente, considerar el alta como la única manera de comprobar una curación definitiva.

El Teniente Coronel Médico Santos Rubiano Herrera falleció a los pocos días de haber inaugurado en la Clínica de Ciempozuelos el segundo curso anual de conferencias clínicas con una disertación titulada ¿Existiría una ley empírica (una "constante"), y cual sería ésta, para poder darnos una explicación del suicidio? Según el relato que nos ha quedado de ella (Martín Salazar, 1930), Rubiano mantuvo en este último trabajo su enfoque integrador de Psicología y Psiquiatría en el estudio de la enfermedad mental. Así, analizó el suicidio desde la Medicina Legal, la Psicobiología, la Psicología estructural, la descriptiva, la Psicopatología y la Psiquiatría, y ensayó una caracterización del impulso suicida como una salida a los conflictos entre la personalidad sensorial y el yo.

Conclusiones

Santos Rubiano puede encuadrarse como psiquiatra en la generación de Achúcarro, Sacristán, Lafora y otros. Rubiano sintoniza plenamente con esta primera generación de la psiquiatría científica moderna en España que se caracterizaba, según Marañón, por cinco notas peculiares: desbordan los cauces académicos de formación, aprenden idiomas, salen al extranjero, aspiran a investigar y pretenden impulsar la renovación de la ciencia española (Gracia, 1971). Formado inicialmente como psiquiatra en la Clínica Mental Militar de San Baudilio de Llobregat, a la sombra de su superior el Dr. Antonio Fernández-Victorio, creó en la Clínica Psiquiátrica Militar de Ciempozuelos una escuela en la que se formarían profesionales como Pedro Álvarez Nouvilas, Luis Alonso Alonso o Antonio Vallejo Nágera.

En cuanto a la Psicología, Santos Rubiano constituye una figura relevante en la "generación europeísta" de psicólogos españoles (vid. Carpintero, 1981, p.1162), formados al amparo de la Junta de Ampliación de Estudios y, en su caso concreto, bajo la tutela e influencia de Luis Simarro. Escritor, conferenciante asiduo en foros como el Ateneo de Madrid, autor de diversas intervenciones en la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, Rubiano ocupa un lugar destacado dentro de esta generación. En primer lugar como traductor al castellano de alguna de las obras capitales de la Psicología de principios de siglo (su amistad con William James hizo que este le autorizara como su traductor oficial al castellano, vid. Apéndice). En segundo, como pionero en la aplicación a la vida militar de los instrumentos conceptuales y de análisis de la Psicología moderna. En tercero, como promotor de la colaboración entre las disciplinas médicas y psicológicas. Su prematuro fallecimiento privó a nuestra ciencia de los frutos que podría haber rendido su proyecto de "psicobiología genética".

APÉNDICE

Traducciones de Psicología de Santos Rubiano

James, W. (1909) La Vida Eterna y la Fe (incluye La Voluntad de Creer, La Inmortalidad Humana y El Porvenir de los Estudios Espiritistas). Barcelona: Imp. de Henrich y Co.

James, W. (1916) Compendio de Psicología. Madrid: Daniel Jorro.

James, W. (1923) Pragmatismo. Madrid: Luis Faure.

James, W. (1924) El Significado de la Verdad. Madrid: Luis Faure.

James, W. (1924) Psicología Pedagógica. Madrid: Luis Faure.

Klemm, O. (1919) Historia de la Psicología. Madrid: Jorro.

Kraepelin, E. (1911) Introducción a la clínica psiquiátrica. Madrid: Biblioteca de Ciencias Médicas.

Münsterberg, H. (1914) Psicología de la Actividad Industrial. Madrid: Jorro. (traducción de la versión inglesa).

Nathan, M., Durot, H., Gobron, M.L. y Friedel, M. (1915) Los Retrasados Escolares (Anormales). Madrid: Daniel Jorro.

Wundt, W. (1926) Elementos de Psicología de los Pueblos. Madrid: Luis Faure.


Abejaro de Castro, L.F. (1994) Historia de la Psiquiatría Militar Española (1800-1970). Madrid: Universidad Complutense.

Bandrés, J. y Llavona, R. (1996) La Psicología Aeronáutica Militar en España: los pioneros (1911-1925). Psicothema, VIII, 2, 703-715.

Carpintero, H. (1981) José Germain en su generación. En José Germain y la Psicología Española. Madrid: Anejos de la Revista de Psicología General y Aplicada.

Gracia, D. (1971) Medio siglo de psiquiatría española: 1885-1936. Cuadernos de Historia de la Medicina Española, X, 305-339.

Martín Salazar, M. (1930) Curso de Conferencias Clínicas en el Sanatorio de San José de Ciempozuelos. Revista de Sanidad Militar, año XX, n.12, pp.363-364.

Prieto, J. (1922) Balance Psiquiátrico. Revista de Sanidad Militar, XII, 372-374; 399-404.

Rubiano, S. (1907-1908) Recuerdos de un Prisionero de los Tagalos. Nuestro Tiempo, Oct. 1907; Dic. 1907; Feb. 1908; Sept. 1908.

Rubiano, S. (1912) Valor Psico-Social de la Vida Militar en España. Madrid: Imprenta Alemana.

Rubiano, S. (1912) La Alienación Mental en el Ejército Español. Barcelona: La Académica.

Rubiano, S. (1918) La Cuestión de la Deficiencia Mental en Norteamérica. Madrid: Talleres tipográficos de "Los Progresos de la Clínica".

Rubiano, S. (1919) Sobre el diagnóstico de la idiotez y de la imbecilidad en el Ejército. Revista de Sanidad Militar, IX, 14, 420-424.

Rubiano, S. (1924) Patogenésis de los trastornos mentales llamados de guerra. Archivos de Neurobiología, IV, 1, 42-53.

Rubiano, S. (1926) Estado Actual del Servicio Psiquiátrico Militar en España. Madrid: Imprenta de Julio Cosano.

Rubiano, S. (1927) Estado actual del servicio psiquiátrico en el Ejército español. Archivos de Neurobiología, VII, 145-165.

Rubiano, S. (1927) Sanatorio de San José para Enfermos Mentales (Ciempozuelos - Madrid). Memoria sobre el estado actual y evolución del establecimiento desde 1876, año de su fundación). Madrid: Imp. del Asilo de Huérfanos del S.C. de Jesús.

Rubiano, S. (1928) Cómo se debe leer. Ars Médica, Número Junio-Julio.

Rubiano, S. (1930) William James. En James, W. Compendio de Psicología. Madrid: Daniel Jorro.

Aceptado el 23 de junio de 1997

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    Foto 1. Teniente Coronel médico D. Santos Rubiano Herrera.