Home
Google Scholar
 Nothing psychological is strange to us
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

Aviso Legal

SELECTED ARTICLE

Psicothema

ISSN Paper Edition: 0214-9915  

1999. Vol. 11, nº 2 , p. 385-398
Copyright © 2014


Print View PDF  

  

APERTURA A EXPERIENCIAS INUSUALES: ANTECEDENTES DEL DESARROLLO

 

José Abascal Fernández y José Antonio Gallardo Cruz

Universidad de Málaga

El presente estudio examina la relación de tres antecedentes de desarrollo (soledad y aislamiento, disciplina familiar y adaptación familiar/social) con trece variables relativas a una amplia dimensión de apertura a experiencias inusuales en una estructura univariada y multivariada. A los participantes se les aplicó una entrevista semiestructurada y dos escalas de susceptibilidad hipnótica. Los resultados revelaron diferencias significativas entre varias facetas de apertura y los dos grupos de cada antecedente de desarrollo. Combinaciones de estas variables de apertura a experiencias inusuales clasificaron correctamente a los sujetos en aislamiento, disciplina y adaptación familiar durante la niñez.

Openness to unusual experiences: developmental antecedents. The present study examines the relationship of three developmental antecedents (loneliness and isolation, familiar discipline and social/ familiar adjustment) with 13 variables related to a broader dimension of openness to unusual experiences within an univariate and multivariate framework. It was applied to the participants a semistructured interview and two scales of hypnotic susceptibility. The results show significative differences between some facets of openness and the two groups of each developmental antecedent. Combinations of these variables of openness to unusual experiences correctly classified subjects in isolation, familiar discipline and adaptability in childhood.

 
Print

View PDF

Correspondencia: José Abascal Fernández
Facultad de Psicología
Universidad de Málaga
29071 Málaga (Spain)

 

En las últimas décadas, la tendencia a ordenar jerárquicamente los rasgos de personalidad ha dirigido la atención a la valoración de características específicas (Wiggins, 1992) y los teóricos del quinto factor han propuesto diferentes aproximaciones para identificar facetas concretas en cada uno de los cinco dominios (Costa y McCrae, 1995). De esta forma los esfuerzos han convergido sobre la estructura del Big Five, compuesto de cuatro dimensiones temperamentales (extraversión, simpatía, consciencia y estabilidad emocional) y una quinta cognitiva (Digman, 1990), cuya naturaleza imprecisa permanece controvertida, pero que McCrae y Costa (1990) han denominado apertura a la experiencia, enfatizando la riqueza de una vida de fantasía, la sensibilidad estética, la consciencia de sensaciones internas, la necesidad de variedad en las acciones, la curiosidad intelectual y los sistemas de valores liberales.

Paralelamente a esta línea de investigación, desde la búsqueda de correlatos fiables de personalidad, capaces de establecer diferencias individuales en susceptibilidad hipnótica (E. Hilgard, 1965; J. Hilgard, 1970, 1974; Tellegen y Atkinson, 1974), se han incorporado constructos que están conceptual y empíricamente relacionados con algunas facetas de la apertura a la experiencia (Glisky y Kihlstrom, 1993), como: a) implicación en la lectura, las artes dramáticas y la naturaleza (J. Hilgard, 1970, 1974); b) el interés por la ciencia ficción, el ocultismo, la parapsicología, las drogas psicodélicas y los deportes arriesgados (J. Hilgard, 1970, 1974; Wilson y Barber, 1983); c) las experiencias fenomenológicas como de trance, disociación, absorción, frecuencia de sueños y pesadillas, y la subestimación del tiempo transcurrido durante la hipnosis (Tellegen y Atkinson, 1974; Shor, 1979; Zuckerman, 1979; Belicki y Belicki, 1986; Nadon y Kihlstrom, 1987; Kihlstrom et al., 1989; Abascal, 1997). Todas estas variables, incluida la susceptibilidad hipnótica, con la que parecen estar relacionadas, cubren una dimensión de la personalidad más amplia que la apertura a la experiencia, a la que denominamos globalmente apertura a experiencias inusuales.

Varias investigaciones han examinado aspectos del desarrollo en la niñez de personas adultas que manifiestan algunas de las características mencionadas, con la finalidad de buscar posibles antecedentes y diferencias entre los que presentan esas peculiaridades y los que no. Los tres aspectos del desarrollo en la niñez, que han atraído la atención de los investigadores, muchos de ellos procedentes del campo de la hipnosis, como posibles antecedentes de algunas de las variables relacionadas con la apertura a experiencias inusuales han sido: los episodios de soledad y aislamiento, la severidad en el castigo y, como una extensión de este último, el abuso físico y sexual.

Josephine Hilgard (1970, 1974) encontró que los sujetos más hipnotizables y los que manifestaron una mayor implicación imaginativa fueron los que experimentaron con mayor frecuencia los castigos severos durante la niñez; además surgió una correlación significativa entre la hipnotizabilidad y dos tipos de aventureros, etiquetados por ella como aventureros-viajeros del espacio mental, interesados por la ciencia ficción, el ocultismo y/o las experiencias con drogas, y aventureros-viajeros del espacio físico, que encuentran una liberación de sus exigencias cotidianas en actividades deportivas de riesgo como el alpinismo, volar en ala delta, etc. Por otro lado, Wilson y Barber (1983) observaron que la mayoría de los sujetos altos en hipnotizabilidad manifestaron adicción a la fantasía y se autopercibieron en la niñez como solitarios y aislados, e incluso afirmaron también que la fantasía les ayudó a enfrentarse a su aislamiento, proporcionándoles compañía y entretenimiento. Estas dos anteriores investigaciones, coinciden al señalar dos trayectorias en el desarrollo del niño para alcanzar la tendencia a la fantasía y la hipnotizabilidad en la edad adulta: a) el estímulo a fantasear por parte de un adulto significativo y b) la implicación en actividades imaginativas y fantasías como una forma de enfrentarse a la soledad y el aislamiento y como un medio de escapar en la niñez de un entorno aversivo.

El abuso y el castigo físico en la niñez, informados por adultos, se han relacionado con susceptibilidad hipnótica, implicación imaginativa, fantasía (Lynn y Rhue, 1988) y tendencias disociativas (Smyser y Baron, 1993). Autores como Nash y Lynn (1986) consideraron la disociación como un medio de escape de traumas físicos y emocionales en la niñez; por otro lado, Spiegel y Cardeña (1991) informaron que muchos de sus pacientes con desórdenes disociativos habían sufrido historias marcadas por traumas, deprivaciones, etc. Y recientemente, Irwin (1994) ha encontrado una correlación positiva entre una medida global de creencias paranormales y la incidencia de sucesos traumáticos en la niñez.

Si, como parece, el aislamiento y la disciplina severa en la niñez pueden conducir a un incremento de la imaginación y la fantasía en la edad adulta, y si ambas variables (Tower, 1983; Rhue y Lynn, 1987) tienen una función adaptativa y defensiva para aquellos niños que experimentaron un fracaso significativo, frustración o un contacto deficitario con adultos o con otros niños, entonces, una alta adaptación familiar y social puede ser un punto de confluencia, tanto del aislamiento como de una disciplina severa.

La evidencia proporcionada por Rhue y Lynn (1987) demuestra que los fantaseadores con mayor aislamiento y más deleite en los juegos en solitario minimizaron el sufrimiento físico y psíquico producido por un ambiente familiar aversivo, por lo cual estas tendencias imaginativas cumplen una función adaptativa y, quizás también, compensatoria. Dos estudios recientes (Mann-Barton, 1992; Abascal, 1997), que investigan variables relacionadas con la susceptibilidad hipnótica adulta, han encontrado diferencias significativas en cohesión y adaptación familiar en favor de los más hipnotizables y una correlación lineal significativa entre estas mismas variables, en cambio esa correlación no surgió con la disciplina familiar.

Parece que una alta adaptación familiar y social podría constituir una característica compartida por algunos niños que han sufrido un ambiente aversivo y por muchos de los que se han implicado en actividades imaginativas y fantasías a través de la estimulación de los padres u otros adultos. La adaptación, tal como ha sido operativizada en este trabajo, comporta también una cierta situación de conformidad en el sentido adoptado por McGuire (1968), que implica obediencia, imitación o contagio social, siendo así acorde con la afirmación de J. Hilgard (1970, 1974), de que la influencia parental sobre los niños se produce a través de la identificación. Esta identificación se manifiesta como un proceso de modelamiento (Aprendizaje Social) y como identificación defensiva, en la que el niño incorpora las normas de un padre todopoderoso y punitivo para lograr algún tipo de gratificación (Psicoanálisis). Con el primer tipo de identificación el niño aprende que una cierta obediencia a la autoridad y conformidad desemboca en gratificación y reducción de conflictos, es decir, en adaptación. Pero la conformidad puede proceder también de la obediencia por miedo al castigo. Así, pues, una buena parte de los sujetos bien adaptados podría provenir de la primera vertiente considerada por Hilgard, porque cuando las expectativas parentales son claras y la disciplina es percibida por el niño como justa, la obediencia resulta relativamente automática y sin conflictos, no siendo necesario el castigo severo.

Tomando en consideración lo anteriormente expuesto, pretendemos averiguar en qué medida, los tres aspectos mencionados del desarrollo en la niñez están relacionados con la manifestación en la edad adulta de algunas de las características de personalidad que hemos denominado genéricamente apertura a experiencias inusuales. Estas características las hemos agrupado, de acuerdo con los trabajos de J. Hilgard y Shor, en cuatro áreas: implicación imaginativa (en la lectura, las artes dramáticas y la naturaleza); aventureros-viajeros del espacio mental (interés por la ciencia ficción, el ocultismo y las drogas psicodélicas); aventureros-viajeros del espacio físico (interés por deportes arriesgados); variables fenomenológicas (experiencias como de trance, disociación, absorción, estimación del tiempo durante la hipnosis y frecuencia de sueños y pesadillas); y, por último, susceptibilidad hipnótica.

Este trabajo tiene un triple objetivo: en primer lugar, replicar la relación encontrada por otros autores entre algunas variables de apertura a experiencias inusuales y dos aspectos del desarrollo como el aislamiento y la disciplina severa en la niñez; en segundo lugar, explorar esta relación con otra faceta del desarrollo, la adaptación familiar/social, hasta ahora no investigada directamente; y en tercer lugar, examinar con técnicas multivariadas qué combinación de variables de experiencias inusuales predicen y clasifican correctamente a los grupos en cada una de las variables de desarrollo. Pretendemos comprobar las siguientes hipótesis: a) Si los sujetos que han experimentado en su niñez episodios intensos de soledad y aislamiento o han sufrido una disciplina severa manifestarán en la edad adulta algunas de las características consideradas de apertura a experiencias inusuales. b) Las personas que se autoperciben con una buena adaptación familiar y social en la niñez puntuarán más en las variables de apertura a experiencias inusuales, tal como parece deducirse de los estudios citados.

Método

Sujetos

Fueron 120 estudiantes voluntarios reales (no recibieron ni créditos académicos, ni incentivos económicos por su participación) de Primer Curso de la Escuela de Formación del Profesorado de EGB de la Universidad de Málaga, con un rango de edad de 18 a 28 años (Media = 19.5, d.t. = 1.19). Del total de la muestra se extrajeron para este trabajo los sujetos que obtuvieron puntuaciones extremas en las variables aislamiento (N = 77; bajo = 52 y alto = 25), disciplina familiar (N = 95; moderada = 57 y severa = 38) y adaptación familiar/social (N = 94; baja = 39 y alta = 55). Las muestras fueron homogéneas en género, edad, nivel socioeconómico y voluntad de participación. Esta última característica la hemos considerado importante a la hora de analizar los resultados, porque este estudio forma parte de otro más amplio en el que los sujetos fueron reclutados voluntariamente para participar en un experimento de hipnosis y, como hemos demostrado en otro lugar (Abascal, 1997), las personas que se ofrecieron voluntariamente para esta clase de investigaciones, se diferenciaron claramente de las no voluntarias en características relacionadas con la búsqueda de sensaciones inusuales, interés por el ocultismo, la parapsicología y la ciencia ficción, y experiencias fenomenológicas, variables todas ellas incluidas en este trabajo.

Instrumentos y variables

a) Entrevista: Los datos de todas las variables, excepto de la susceptibilidad hipnótica, fueron recogidos con una entrevista semiestructurada de respuestas abiertas, con fuertes exigencias de honestidad y objetividad por parte del entrevistador. Fue diseñada a partir del formato utilizado por J. Hilgard (1970) y la escala de absorción de Tellegen y Atkinson (TAS, 1974). Posteriormente, dos jueces valoraron cuantitativamente todas las respuestas, de forma independiente, filtrando posibles construcciones fabuladoras derivadas de fuentes externas y las categorizaron en escalas de cinco puntos. Después se obtuvo el valor medio, lo que proporcionó la puntuación definitiva de los sujetos en cada variable. La fiabilidad estimada por las correlaciones entre las puntuaciones de los jueces para cada variable fue desde r = .83 hasta r = .96, con una correlación global de r = .92. El formato total de la entrevista estaba constituido por 177 preguntas, de las cuales 130 corresponden a las variables utilizadas en este estudio. Las variables, agrupadas conceptualmente en cinco categorías, fueron: a) de desarrollo: aislamiento (9 ítems), disciplina familiar (8 ítems), adaptación familiar/social (10 ítems); b) de implicación imaginativa: implicación en la lectura (9 ítems), implicación en artes dramáticas (6 ítems), implicación en la apreciación estética de la naturaleza (8 ítems); c) aventureros-viajeros del espacio mental: interés en la ciencia ficción (11 ítems) , interés por el ocultismo y la parapsicología (10 ítems), interés por las drogas psicodélicas (8 ítems); d) aventureros-viajeros del espacio físico: interés por los deportes de riesgo (8 ítems); e) variables fenomenológicas: experiencias de trance (7 ítems), experiencias de disociación (10 ítems), experiencias de absorción (10 ítems), frecuencia de sueños y pesadillas (11 ítems) y estimación del tiempo transcurrido en hipnosis (5 ítems) que iniciaba la entrevista.

b) Susceptibilidad hipnótica: Para evaluar esta variable se aplicaron individualmente dos escalas: La Stanford Hypnotic Susceptibility Scale, Forma A (SHSS:A; Weitzenhoffer y Hilgard, 1959), con una duración aproximada de 60 minutos, consta de doce ítems, cuyo criterio de puntuación se establece en función de que el sujeto realice o no la conducta sugerida; se utilizó la versión traducida y adaptada a la población española por Abascal (1990); la fiabilidad test-retest informada por los autores fue de r = .83 y en la versión española de r = .82; la consistencia interna con el alfa de Cronbach fue .86 (Abascal, 1990); la Stanford Hypnotic Susceptibility Scale, Forma C (SHSS:C; Weitzenhoffer y Hilgard, 1962), con una duración aproximada de 80 minutos, se compone de doce ítems ordenados según su dificultad y se diferencia de la anterior porque aumentan los ítems cognitivos en detrimento de los motóricos; el criterio de puntuación es el mismo que el de la Forma A; la fiabilidad de la versión original fue de r = .85 (Weitzenhoffer y Hilgard, 1962); se utilizó la traducción y adaptación española de Pérez (1985), con una fiabilidad de r = .86. y una consistencia interna con el alfa de Cronbach de .83 (Abascal, 1997).

Procedimiento

Se administraron las pruebas en dos sesiones separadas por un intervalo aproximado de seis meses. En la primera sesión se aplicó, en primer lugar, a cada sujeto individualmente la SHSS:A, siguiendo estrictamente las recomendaciones de los autores. Inmediatamente después, el sujeto pasaba a otra habitación, donde un colaborador, distinto al que había administrado la escala, dirigía la entrevista. El entrevistador reseñaba literalmente cada una de las respuestas del sujeto y, por la naturaleza semiestructurada de la entrevista, podía hacer disgregaciones y pruebas en función de las respuestas. La duración de la entrevista fue aproximadamente de 90 minutos. En la segunda sesión se pasó la SHSS:C, según las instrucciones de los autores, pero introduciendo algunos cambios recogidos en la adaptación española (Pérez, 1985).

Resultados

Al estar dicotomizadas las variables de desarrollo, hemos aplicado la prueba T-Test del SPSS/PC+, con las variables de apertura a experiencias inusuales y, como medida de asociación entre las variables, la razón de correlación o coeficiente Eta, cuyo cuadrado representa la porción de variabilidad total atribuible a la diferencia entre grupos.

La Tabla 1 indica que los sujetos, que se autoperciben como muy aislados durante la niñez, se diferencian de los no aislados en un valor medio significativamente más elevado en cuatro de las variables fenomenológicas (experiencias de trance, disociación, absorción y frecuencia de sueños y pesadillas), en dos de aventureros-viajeros del espacio mental (interés por la parapsicología y la ciencia ficción) y sólo en una de implicación imaginativa (en la lectura), siendo las correlaciones entre las variables también significativas. La Tabla 2 señala que los adultos, que han tenido una disciplina familiar severa en su niñez, centrada en el castigo, son más propensos a interesarse por temas de ocultismo y parapsicología y a tener experiencias de trance, que los que recibieron una disciplina aceptable y moderada. La adaptación familiar/social (Tabla 3) es la variable que proporciona más resultados significativos, de manera que las personas, que informan retrospectivamente una buena adaptación familiar/social, se diferencian de los mal adaptados en todas las variables de experiencias fenomenológicas (excepto en la frecuencia de sueños y pesadillas), en las de aventureros-viajeros del espacio mental (excepto en el interés por la parapsicología), en las implicaciones imaginativas (excepto en la lectura) y en las variables de susceptibilidad hipnótica, es decir, la SHSS:A y la SHSS:C. La única variable que no ha proporcionado diferencias significativas con ninguno de los tres factores ha sido el interés por los deportes de riesgo.

A causa de la distribución rectangular resultante en las variables de desarrollo, preferimos el análisis de la función discriminante sobre la regresión múltiple, siguiendo los criterios de Tabachnick y Fidell (1989, pp. 77-78) sobre la violación de los supuestos de normalidad de estos dos tipos de análisis. Para la entrada de las variables en el análisis adoptamos una solución de compromiso, permitiendo la entrada sólo a las que demostraron diferencias significativas entre las medias de los grupos, correlaciones significativas o ambas cosas. Se realizaron tres análisis de la función discriminante con el subprograma Discriminant del SPSS/PC+ y la especificación paso a paso se seleccionó como criterio de entrada de las variables la lambda de Wilks. Los resultados fueron los siguientes (Tabla 4).

(A) Con la variable Aislamiento: Las ocho variables introducidas en el análisis proporcionaron una función discriminante significativa [(5,77) = 23.13, p. <.0003], con un valor propio de .37 y una correlación canónica de .52, que da cuenta del 27% de la varianza agrupamiento. Dicha tabla señala que las variables fenomenológicas (experiencias de absorción, trance y disociación) son las mejores predictoras dentro de la función, seguidas de las correspondientes a los aventureros-viajeros del espacio mental (interés por la ciencia ficción y la parapsicología) y, a un nivel marginal, la susceptibilidad hipnótica y la implicación en la lectura. La función discriminante canónica evaluada en las medias de los grupos proporciona una separación de los sujetos con alto aislamiento de los que no tuvieron esta clase de episodios, en las características fenomenológicas señaladas y en el interés por la parapsicología y la ciencia ficción. Se clasificó correctamente el 72.73% de los sujetos, apareciendo como mejor clasificados los que manifestaron un mayor aislamiento en la niñez (76%).

(B) Disciplina familiar/social: Entraron en el análisis cuatro variables que dieron como resultado una función discriminante significativa [(2,95) = 9.87, p < .007], con un valor propio de .11 y una correlación canónica de .32 que explica el 10.24% de la varianza entre los grupos. En la tabla se indica la contribución a la función de las cuatro variables entradas, destacando claramente las experiencias como de trance. La función discriminante canónica diferencia a los sujetos que sufrieron una disciplina familiar severa de los que tuvieron una disciplina moderada o aceptable, ya que los primeros parecen más propensos a tener experiencias de trance y de disociación, sueños y pesadillas y, en menor medida, interés hacia la parapsicología. Estas variables clasifican correctamente sólo al 62% de los sujetos, siendo los mejores clasificados (65.8%) los que tuvieron una disciplina severa en la niñez. La escasa varianza compartida (10%) y el bajo poder clasificatorio, a pesar de las correlaciones significativas de las variables en la función, nos induce a considerar como orientativos estos resultados.

(C) Adaptación familiar/social: Fueron introducidas diez variables en el análisis. La función discriminante resultante fue significativa [(3, 94)= 42.24, p < .000], el valor propio de .59 y la correlación canónica de .61, que explica el 37.21% de la varianza entre los grupos. En la última tabla se comprueba que la mejor aportación a la función la proporciona la susceptibilidad hipnótica, seguida de la subestimación del tiempo en hipnosis y la implicación en las artes dramáticas, contribuyendo en menor medida las otras variables fenomenológicas. La función discriminante canónica indica que las personas que se autoperciben como bien adaptadas durante la infancia se caracterizan por una mayor susceptibilidad a la hipnosis, una subestimación del tiempo transcurrido durante el procedimiento hipnótico, una mayor implicación en actividades dramáticas, identificándose con los personajes, y más frecuencia de experiencias de absorción, trance y disociación. Estas características clasifican correctamente al 81.91% de los sujetos y los mejor clasificados son los más adaptados, con un 87.3%.

Discusión

Los resultados de este trabajo, tanto a nivel bivariado como multivariado, demuestran que el aislamiento constituye un antecedente del desarrollo importante para muchas personas que en la edad adulta experimentaron episodios relacionados con la mayoría de las variables clasificadas como las fenomenológicas, las de aventureros-viajeros del espacio mental y la implicación en la lectura. Esta relación confirma la establecida previamente, aunque con una o dos variables en cada caso, por otros autores. Por ejemplo, J. Hilgard (1970, 1974) descubrió que los sujetos con mayor implicación imaginativa y los aventureros-viajeros del espacio mental experimentaron una niñez en la que se identificaron con unos padres estimuladores de actividades imaginativas, o vivenciaron circunstancias de aislamiento. Asimismo, otros trabajos pusieron de manifiesto esta relación entre la fantasía y el aislamiento (Wilson y Barber, 1983; Rhue y Lynn, 1987). Por otro lado, los informantes de experiencias con OVNIs o los aficionados a este tema presentan características similares a los adictos a la fantasía, por lo que no resulta extraño que el interés por lo esotérico y por la ciencia ficción, compartan un antecedente común (Bartholomew, Basterfield y Howard, 1991; Spanos, Cross, Dickson y Du Breuil, 1993; Abascal, 1997).

En cuanto a la mayor disponibilidad, encontrada en este estudio, de los individuos más aislados para vivenciar episodios como de trance, disociación, absorción, sueños y pesadillas, presta apoyo también a investigaciones clínicas y experimentales previas. Para Barach (1991), por ejemplo, las experiencias disociativas tienen su origen en la percepción que el niño tiene de amenazas de abandono y retirada de amor y cuidado, si intenta buscar su independencia; Spiegel y Cardeña (1991) han recogido historias traumáticas en la niñez de deprivación y aislamiento en muchos adultos con desórdenes disociativos. Las bajas correlaciones obtenidas, dentro de la función discriminante, por la frecuencia de sueños y pesadillas y la susceptibilidad hipnótica, sugieren que, estas variables, consideradas conjuntamente con las anteriores, aportan poco a la diferenciación entre los que han y no han padecido un aislamiento acentuado; aunque en los análisis bivariados hayan proporcionado correlaciones significativas.

La revisión de la literatura muestra que las experiencias de castigo severo en la infancia son frecuentes entre las personas que tienen una mayor tendencia a la fantasía, en sentido amplio, y a la susceptibilidad hipnótica (J.Hilgard, 1970,1974; Wilson y Barber, 1983; Lynn y Rhue, 1988; Irwin, 1994); sin embargo, nuestros resultados sólo apoyan parcialmente estas conclusiones. La susceptibilidad hipnótica no cumplió los criterios de selección para el discriminante y las cuatro variables que contribuyeron a la función, aunque se pueden considerar de tendencia a la fantasía, y diferenciaron a los que tuvieron una disciplina severa de los de disciplina moderada, no manifestaron un comportamiento muy satisfactorio. La justificación quizás esté en dos cuestiones. En primer lugar, todos los estudios citados han establecido la relación sólo a nivel univariado y, en este ámbito, hemos encontrado también diferencias significativas en interés por la parapsicología y experiencias como de trance, a favor de los sujetos de disciplina severa. Y, en segundo lugar, debemos tener presente que nuestros sujetos pertenecen a una población normal de estudiantes universitarios, sometidos en su mayoría a un tipo de disciplina familiar moderada y con escasa incidencia de abusos físicos, por lo que la comparación con los trabajos citados exige cierta prudencia, ya que algunos de ellos (Lynn y Rhue, 1988; Irwin, 1990) utilizaron sujetos maltratados físicamente o con abuso sexual.

Por tanto, sólo podemos concluir que algunas personas, que han sido objeto durante la infancia de una disciplina demasiado estricta, pueden manifestar en la edad adulta episodios de suspensión momentánea de la orientación hacia la realidad generalizada (Shor, 1959), sensaciones de disgregación o disociación, frecuencias de sueños y cierto interés por los fenómenos parapsicológicos. Y ni las implicaciones imaginativas, ni la absorción y ni la susceptibilidad hipnótica (Hilgard, 1970,1974; Nash, Lynn y Givens, 1984; Nash y Lynn, 1986), parecen caracterizar a estas personas, quizás, porque el punto de partida en la niñez hacia estas variables no esté tanto en la severidad en el castigo, como en una buena adaptación, que aglutinaría a los que han padecido estas circunstancias y a los que han tenido una infancia dominada por la estimulación parental a fantasear y a implicarse en actividades imaginativas. No obstante, esta interpretación exige investigación adicional, tratando de forma específica la incitación por parte de los adultos a actividades relacionadas con la fantasía.

Los teóricos del apego y algunos neopsicoanalistas arguyen que los niños que experimentan, durante el proceso de socialización, relaciones paterno-filiales afectuosas, desarrollan confianza en la gente y una orientación positiva de cooperación social y, en consecuencia, una buena adaptación familiar y social; pero, también las situaciones aversivas de aislamiento y disciplina severa, a través de una identificación defensiva, pueden desembocar, en muchos casos, en buena adaptación. Esta dualidad de trayectorias divergentes puede ser la causante de que la adaptación a las exigencias del medio familiar y social sea la variable que mayores diferencias significativas ha logrado en este trabajo. Los resultados obtenidos apoyan las sugerencias de otros autores (Tower, 1983; Rhue y Lynn, 1987) de que la fantasía, la imaginación y la búsqueda de experiencias inusuales pueden tener una función adaptativa en individuos que han sufrido aislamiento y castigo severo en la niñez, usándolas como una salida a la hostilidad que les producen esas situaciones aversivas y como un medio de regular su vida interna. Las diferencias significativas encontradas en este trabajo en variables de experiencias inusuales, relacionadas con la fantasía, son consistentes con el concepto de regresión adaptativa de Kris (1952) y su hipótesis de que algunos individuos, en los que predominan los procesos primarios de pensamiento, la utilizan adaptativamente como una parte integral de su funcionamiento cotidiano.

Algunos autores (Persinger y Valliant, 1985; Spiegel y Cardeña, 1991) han sugerido que la propensión a tener experiencias sensoriales inusuales o paranormales, hipnotizabilidad y tendencias disociativas están relacionadas con procesos ideacionales psicopatológicos. El hecho de que, en este trabajo, las personas más susceptibles a la hipnosis y más propensas a las experiencias de absorción, disociación y trance sean las que se autoperciben como mejor adaptadas familiar y socialmente durante su infancia, descarta la consideración de estas experiencias inusuales como síntomas psicopatológicos. A similar conclusión llegaron Spanos et al. (1993), comprobando que las personas informantes de experiencias con OVNIs manifestaron menos indicadores de psicopatología y más de salud mental que los no informantes. Además, en la investigación de los desórdenes disociativos, constituye una presuposición común la existencia de...un continuo desde las disociaciones menores de la vida cotidiana a las formas principales de psicopatología, tales como desórdenes de personalidad múltiple (Bernstein y Putnam, 1986, p.728).

Esta investigación presenta dos limitaciones a tener en cuenta para su generalización: a) Los sujetos fueron reclutados como voluntarios reales para un experimento de hipnosis y, según hemos demostrado en otro lugar (Abascal, 1997), las características de personalidad que diferencian a estos voluntarios reales de los no voluntarios, pertenecen a la constelación de lo que hemos llamado aquí apertura a experiencias no usuales. b) La naturaleza retrospectiva de la información obtenida, como en otras investigaciones en este área, limita la fiabilidad de los datos de desarrollo. La relación comprobada entre esas experiencias pasadas y las variables que revelan un tipo de pensamiento mágico dominado por la fantasía, sugiere la posibilidad de la incorporación de información procedente de lecturas, películas, sueños, etc., a los elementos de recuerdos reales, configurando así los informes de los sujetos sobre sus experiencias pasadas. No obstante, las exigencias de honestidad por parte del entrevistador y el posterior proceso de filtraje realizado por los jueces redujeron considerablemente la posibilidad de este artificio. Sí es posible que, la aplicación previa de la prueba de susceptibilidad hipnótica, crease un efecto de contexto en los sujetos, pero, en cualquier caso, éste habría afectado a la hipotética relación de las variables de apertura a experiencias inusuales con la hipnosis, no con las variables de desarrollo.

Por último, una conclusión global de esta investigación sería que las personas con alta propensión a lo que hemos llamado apertura a experiencias inusuales difieren de los que no tienen esta inclinación, en algunos aspectos de su historia de desarrollo evolutivo como un buen nivel de adaptación y, en algunos casos, un elevado grado de aislamiento, o una disciplina severa. Estos antecedentes no constituyen la única vía, ni se encuentran en el mismo nivel de concreción, porque puede que la adaptación familiar/social tenga una mayor diversificación, incluyendo a una parte de personas afectadas por el aislamiento y el castigo severo, y a otras, con historias de signo contrario, que aquí no han sido investigadas, como las procedentes de un ambiente familiar estimulador de la fantasía y las implicaciones imaginativas.

Los resultados de este estudio, además, ilustran la importancia de adoptar una aproximación multivariada, cuando se trata de investigar la influencia de determinados antecedentes circunstanciales de la infancia sobre la formación de preferencias hacia intereses, experiencias y características de personalidad, las cuales no forman parte de las dimensiones clásicas. Esto nos permite comprobar qué tipo de variables contextuales y/o experienciales se combinan para clasificar correctamente a los sujetos en función de sus antecedentes, y cuánta varianza, en cada caso, queda sin explicar.

Consideramos que sería conveniente la ratificación de los presentes resultados en investigaciones adicionales que redujesen las limitaciones metodológicas señaladas e introdujesen un mayor elenco de variables situacionales.


Abascal, J. (1990). La medida de la hipnotizabilidad. Normas de la «Stanford Hypnotic Susceptibility Scale»: Forma A para voluntarios españoles. Anuario de la UNED, Vol. IV, 153-199.

Abascal, J. (1997). Variables psicológicas predictoras de la susceptibilidad hipnótica en sujetos voluntarios. Tesis Doctorales/Microficha nº 192. Universidad Málaga.

Barach, P. (1991). Multiple personality disorders as an attachment disorder. Dissociation, 4, 117-123.

Bartholomew, R. E., Basterfield, K. H. y Howard, G. S. (1991). UFO abductees and contactees: Psychopathology or fantasy proneness? Professional Psychology Research & Practice, 3, 215-222.

Belicki, H. y Belicki, D. (1986). Predisposition for nightmares: A study of hypnotic ability, vividness of imagery, and absorption. Journal of Clinical Psychology, 42, 714-718.

Bernstein, E. M. y Putnam, F. (1986). Development, reliability, and validity of a dissociation scale. Journal of Nervous & Mental Disease, 174, 727-735.

Costa, P. T. y McCrae, R. R. (1995). Primary traits of Eysenck_s P-E-N system: Three -and five- factor solutions. Journal of Personality & Social Psychology, 2, 308-317.

Digman, J. M. (1990). Personality structure: Emergence of the five-factor model. Annual Review of Psychology, 41, 417-440.

Glisky, M. L. y Kihlstrom, J. F. (1993). Hypnotizability and facets of openness. The International Journal of Clinical & Experimental Hypnosis, 2, 112-123.

Hilgard, E. R. (1965). Hypnotic susceptibility. New York: Harcourt, Brace y World.

Hilgard, J. R. (1970). Personality and hypnosis: A study of imaginative involvement. Chicago: University of Chicago Press.

Hilgard, J. R. (1974). Imaginative involvement: Some characteristics of the highly hypnotizable and the non-hypnotizable. International Journal of Clinical & Experimental Hypnosis, 22, 138-156.

Irwin, H. J. (1990). Fantasy proneness and paranormal beliefs. Psychological Reports, 66, 655-658.

Irwin, H. J. (1994). Childhood trauma and the origins of paranormal belief: A constructive replication. Psychological Reports, 74, 107-111.

Kihlstrom, J. F., Register, P. A., Hoyt, I. P., Albright, J. S.,Grigorian, E. M., Heindel, W. C. y Morrison, D. R. (1989). Dispositional correlates of hypnosis: A phenomenological approach. The International Journal of Clinical & Experimental Hypnosis, 37, 249-263.

Kris, E. (1952). On inspiration. En E. Kris (Ed.), Psychoanalytic Explorations in Art (pp. 291-302). New York: International Universities Press.

Lynn, S. J. y Rhue, J. W. (1988). Fantasy proneness: Hypnosis, developmental antecedents, and psychopathology. American Psychologist, 43, 35-44.

Mann-Barton, J. (1992). Family process and hypnotic susceptibility: A preliminary investigation. Journal of Nervous & Mental Disease, 3, 192-196.

McCrae, R. R. y Costa, P. T. (1990). Conceptions and correlates of openness to experience. En S. R. Briggs, W. H. Jones y R. Hogan (Eds.), Handbook of personality psychology. New York: Academic Press.

McGuire, W. J. (1968). Personality and susceptibility to social influence. En E. F. Borgatta y W. W. Lambert (Eds.), Handbook of personality theory and research (pp. 1130-1176). Chicago: Rand McNally & Company.

Nadon, R. y Kihlstrom, J. F. (1987). Hypnosis, psi, and the psychology of anomalous experience. Behavioral & Brain Sciences, 10, 597-599.

Nash, M. y Lynn, S. (1986). Child abuse and hypnotic ability. Imagination, Cognition, and Personality, 5, 211, 218.

Nash, M., Lynn, S. y Givens, D. (1984). Adult hypnotic susceptibility, childhood punishment, and child abuse. International Journal Clinical and Experimental Hypnosis, 32, 14-18.

Pérez López, C. (1985). Tipificación española de la «Stanford Hypnotic Susceptibility Scale»: Forma C. Memoria Licenciatura. Granada: Universidad de Granada.

Persinger, M. y Valliant, P. (1985). Temporal lobe signs and reports of subjective paranormal experiences in a normal population. Perceptual and Motor Skills, 60, 903-909.

Rhue. J. y Lynn, S. (1987). Fantasy proneness: developmental antecedents. Journal of Personality, 55, 121-137.

Shor, R. E. (1979). A phenomenological method for the measurement of variables important to and understanding of the nature of hypnosis. En E. Fromm y R. E. Shor (Eds.), Hypnosis: Developments in research and new perspectives (pp. 105-135). New York: Aldine Publishing Company.

Smiser, G. H. y Baron, D. A. (1993). Hypnotizability, absorption, and subscales of the Dissociative Experiences Scales in a non clinical population. Dissociation Progress in the Dissociative Disorders, 6, 42-46.

Spanos, N. P., Cross, P. A., Dickson, K. y Du Breuil, S. C. (1993). Close encounters: An examination of UFO experiences. Journal of Abnormal Psychology, 4, 624-632.

Spiegel, D. y Cardeña, E. (1991). Disintegrated experience: The dissociative disorders revisited. Journal of Abnormal Psychology, 100, 366-378.

Tabachnick, B. G. y Fidell, L. S. (1989). Using Multivariate Statistics. New York: Harper & Row.

Tellegen, A. y Atkinson, G. (1974). Openness to absorbing and self-altering experiences («Absorption»), a trait related to hypnotic susceptibility. Journal of Abnormal Psychology, 83, 268-277.

Tower, R. B. (1983). Imagery: Its role in development. En A. A. Sheikh (Ed.), Imagery: Current theory, research, and application (pp. 222-251). New York: Wiley.

Weitzenhoffer, A. y Hilgard, E. R. (1959). Stanford Hypnotic Susceptibility Scale, Form A and B. Palo Alto, California: Consulting Psychologists Press.

Weitzenhoffer, A. y Hilgard, E. R. (1962). Stanford Hypnotic Susceptibility Scale, Form C. Palo Alto, California: Consulting Psychologists Press.

Wiggins, J. S. (1992). Have model, will travel. Journal of Personality, 60, 527-532.

Wilson, S. C. y Barber, T. X. (1983). The fantasy-prone personality: Implications for understanding imagery, hypnosis, and parapsychological phenomena. En A. A. Sheikh (Ed.), Imagery: Current theory, research, and application (pp. 340-390). New York: Wiley.

Zuckerman, M. (1979). Sensation seeking: Beyond the optimal level of arousal. Hillsdale, NJ.: Erlbaum.

Aceptado el 19 de junio de 1998

Home Search Contact Home
                            
View Tabla 1 :
[In this window]
[See in a new window]
 
    Tabla 1. Estadísticos y T-test de Student.
                            
View Tabla 2 :
[In this window]
[See in a new window]
 
    Tabla 2. Estadísticos y T-test de Student.
                            
View Tabla 3 :
[In this window]
[See in a new window]
 
    Tabla 3. Estadísticos y T-test de Student.
                            
View Tabla 4 :
[In this window]
[See in a new window]
 
    Tabla 4. Variables ordenadas según el peso en la función y función canónica.