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III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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Psicothema

ISSN Paper Edition: 0214-9915  

2004. Vol. 16, nº 3 , p. 527-528
Copyright © 2014


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FUNDAMENTOS GENÉTICOS DEL LENGUAJE

 

Ángel López García

Madrid, Cátedra, 2002

Tras una lectura detallada de este texto aparece en primer plano el hecho de que el libro no se sustenta tanto en evidencias científicas, como en la sugerencia de una serie de analogías formales, apoyadas racionalmente.

 
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Revisado por:
Susana López Ornat
Rebeca Moreno Lázaro
Laura Vivas Fernández

 

La cuestión es que la presentación de analogías entre reglas de combinatoria genética y reglas gramaticales es insuficiente salvo que se demuestre científicamente la capacidad de esa analogía para explicar el lenguaje humano (que es el objetivo del libro). Siendo así, sorprende el hecho de que el autor no entra en ese problema; no detalla el modo en que sus propuestas dan cuenta del proceso de adquisición del lenguaje, ni onto-, ni filogenéticamente. Esto se acompaña de razonamiento circular: el texto parte de que los biólogos usan metáforas tales como palabras y letras para hablar del código genético, y propone a los lingüistas usar metáforas del campo de la genética para hablar del lenguaje. Pero esa circularidad no se rompe, al no discutirse científicamente la validez de la metáfora.

En segundo lugar, la transposición analógica que realiza el autor es literal, realiza una correspondencia 1 a 1 entre unos y otros elementos de su analogía. Así, ajusta la estructura del lenguaje a la del ADN arbitrariamente (véase Gottlieb, 1998), hasta el extremo de plantear que un oyente de una lengua extranjera percibirá el lenguaje en tres bloques, porque, a grandes rasgos, en el paso de la cadena de ADN a una proteína hay una estructura con tres elementos (tres bases nucleótidas en el triplete de un codón). De esta forma, el autor, quizá sin saberlo, uno de los problemas más importantes en la percepción del habla: cómo se produce la segmentación de los estímulos lingüísticos (de Vega y Cuetos, 1999) que percibe el oyente.

Por otro lado, muchos de los conceptos básicos implicados en su propuesta son, si no erróneos, obsoletos. Así, por ejemplo, estos conceptos relativos a los campos de la lingüística y la psicolingüística:

  • El libro define la recursividad sin alusión alguna a los distintos niveles de complejidad que caracterizan al lenguaje humano. Confunde así la recursividad, por tanto, con algo parecido a la simple recurrencia (Hauser et al., 2002).
  • El libro prácticamente obvia el proceso de adquisición del lenguaje, como decíamos al comienzo. Reduce el conocimiento de ese proceso a , autor superado hace ya casi 50 años y a Chomsky o Pinker, autores ambos lingüistas, ambos innatistas, ambos lejanos a la investigación empírica del proceso, y ambos modificados por el reciente abandono de Chomsky (Hauser et al., 2002) de su concepción de la necesidad de una GU como conjunto de reglas gramaticales generales innatas. A pesar del actual estado-de-la-cuestión, y al margen de ella, el autor vuelve sobre el tema de la GU, conceptualizándola según el Chomsky de 1995.
  • El autor no discute el problema de que hoy no hay universales lingüísticos aceptados por toda la comunidad lingüística que difieran de los determinados por variables cognitivas generales comunes al desarrollo temprano de los niños (Meisel, 1995; Slobin, 1985-1997).
  • El libro reutiliza argumentos, hoy en día descartados, al respecto de la adquisición del lenguaje: no hay categorías –lingüísticas– predefinidas ¿cómo sabe el niño a qué categoría asignar una unidad percibida?, o bien (véase, por ejemplo, Elman et al., 1996).
  • Puesto que las reglas genómicas son comunes al hombre y a otros seres vivos, el autor se ve abocado a explicar por qué esas reglas no se convierten en lenguaje en cualquier otra especie. Recurre entonces a una , y a una , exclusivas del ser humano. El texto no fundamenta esa propuesta, y el autor parece desconocer los resultados de investigación que muestran que (Rivière, 1986) para que se desarrolle semejante es necesario el desarrollo lingüístico previo.
  • Por otro lado, el autor da por sentada la existencia de unos principios perceptivos innatos: proximidad, clausura, equivalencia, los cuales guiarían al niño en su adquisición de un protolenguaje. Sin embargo, no se demuestra el carácter innato de estos principios, ni su supuesta función como guías en la adquisición del lenguaje. Además, sin contar con información acerca de si los mencionados principios son innatos o no, los usa para establecer nuevas analogías con la estructura lingüística y con el funcionamiento genético, asumiendo, de alguna manera, que todo ello es independiente de la experiencia. Por ejemplo: establece que la se encuentra cuando las estructuras celulares encargadas de la producción de proteínas encajan perfectamente una con otra, cerrando entonces la figura.

Cabría destacar, como rasgo positivo del libro, la revisión que hace sobre los estudios y experimentos que durante años realizaron los psicólogos con primates. En esa revisión el autor no se limita a hablar de la existencia de estos principios, sino que trata de establecer hasta qué punto esos primates llegaron a . Pero en este tema vuelven a aparecer carencias teóricas. Así, el lector se puede preguntar por qué el libro trata de los sistemas de comunicación de los primates y no de los de los homínidos. Es bien sabido que los primates actuales quedan evolutivamente lejos de los seres humanos. La evolución, precisamente, parece haber unido en el Homo Sapiens conquistas adaptativas de muy diversas especies, no sólo de los primates. Las preadaptaciones lingüísticas de los homínidos (mímica vocal, danza, canto, organización social) son de escasa o nula presencia en los primates (véase, por ejemplo, MacWhinney, 2002). La investigación psicológica con primates sirvió para precisar las diferencias cualitativas entre unos y otros . El texto desconoce el largo camino evolutivo que media entre primates y homínidos, y recurre, por tanto, a evidencia de menor relevancia.

Por último, el libro, lamentablemente, no entra en su propia lógica. Es decir: este texto plantea una hipótesis sobre analogías entre estructuras bioquímicas y estructuras lingüísticas (psicosociales). Implica, pues, que las mismas regulaciones se repiten a través de distintos niveles de integración de la materia (Bleger, 1973; Maturana y Varela, 1980; Piaget, 1969; Thelen y Smith, 1994). Implica, pero lo desconoce, una relación de reorganización recursiva entre niveles de diferenciación creciente de la materia. Pero no asume esas implicaciones y no las comenta, ni desarrolla.

A pesar de su interesante título, el libro hace un viaje teórico que no es riguroso, y que resulta por ello delicado, dada la gran cantidad de especulación con apariencia científica que puede llegar a difundir.


Referencias

Bleger, J. (1973). Psicología de la Conducta. Bs. Aires: Paidós.

Chomsky, N. (1995). The Minimalist Program. Cambridge, Mass: MIT Press.

Elman, J.L., Bates, E.A., Johnson, M.H., Karmiloff-Smith, A., Parisi, D. y Plunkett, K. (1996). Rethinking innateness: A connectionist perspective on development. Cambridge, Mass: MIT Press.

Gottlieb, G. (1998). Normally occurring environmental and behavioral influences on gene activity: from central dogma to probabilistic view. Psychological Rewiew, 105(4): 792-802.

Hauser, M.D., Chomsky, N. y Fitch, W.T. (2002). The faculty of language: what is it, who has it, and how did it evolve? Science, Vol 298, 22 nov.: 1.569-1.579.

MacWhinney, B. (2002). The gradual emergence of language. En Givón, T. y Malle, B. (Eds.), The evolution of language out of prelanguage (pp. 233-264). Philadelphia: John Benjamins.

Maturana, H. y Varela, F.J. (1980). Autopoiesis and cognition. The realization of the living. Berlin: Reidel.

Meisel, J.M. (1995). Parameters in acquisition. En Fletcher, P. y MacWhinney, B. (Eds.), The handbook of Child Language (pp. 10-35). Oxford: Blackwell.

Piaget, J. (1969). Biología y conocimiento. Madrid: Siglo XXI.

Rivière, A. (1986). Razonamiento y representación. Madrid: Siglo XXI.

Slobin, D.I (1985-1997). The crosslinguistic study of language acquisition, 5 vols. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.

Thelen, E. y Smith, L.B. (1994). A dynamic systems approach to the development of cognition and action. Cambridge, Mass.: M.I.T Press.

Vega, M. y Cuetos, F. (Coords.) (1999). Psicolingüística del español. Madrid: Trotta.

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