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III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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Psicothema

ISSN Paper Edition: 0214-9915  

2005. Vol. 17, nş 4 , p. 639-644
Copyright © 2014


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LA DIFERENCIA DE LA SENSIBILIDAD EMOCIONAL ENTRE BRITÁNICOS Y VENEZOLANOS

 

Leticia R. Guarino, Lya Feldman y Derek Roger

Universidad Simón Bolívar (Venezuela) y Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda)

En el presente estudio se comparan la sensibilidad emocional de dos grupos culturalmente disímiles, uno británico y el otro venezolano. Los participantes completaron la Escala de Sensibilidad Emocional (ESE) en sus versiones en inglés y en español. Se compararon inicialmente las estructuras factoriales de ambas escalas utilizando análisis factorial confirmatorio, para finalmente comparar los puntajes de los estudiantes, con el objeto de determinar diferencias culturales en su sensibilidad emocional. Los resultados indicaron que la estructura factorial de la versión anglosajona de la escala está compuesta por dos dimensiones de la sensibilidad, mientras que la escala en español arrojó una tercera dimensión que describía de manera más apropiada los datos. Por otro lado, los estudiantes británicos mostraron mayor sensibilidad emocional tanto negativa como positiva con respecto a los venezolanos, estableciéndose así una diferencia que contrasta con estereotipos culturales ampliamente aceptados.

Differences in emotional sensitivity among british and venezuelan. The present study reports on the results of a comparative analysis of de emotional sensitivity amongst two culturally dissimilar groups, one British and the other Venezuelan. Participants completed the Emotional Sensitivity Scale (ESS) in both English and Spanish versions. The factorial structure of both scales was compared using confirmatory factor analysis, and then the scores of the students were compared in order to determine cultural differences on their sensitivity. Results indicated that the factorial structure of the English version comprises two dimensions of sensitivity, while the Spanish scale yielded a third dimension, which better described the data. On the other hand, British students showed a higher emotional sensitivity, both negative and positive, compared with the Spanish group, thus imposing a difference that largely contrasts with well-established cultural stereotypes.

 
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Fecha recepción: 19/7/04 • Fecha aceptación: 12/4/05
Correspondencia: Leticia R. Guarino
Departamento de Ciencia y Tecnología del Comportamiento
Universidad Simón Bolívar
89.000, 1081-A Caracas (Venezuela)
E-mail: lguarino@usb.ve

 

La sensibilidad emocional se concibe como una expresión de la reactividad emocional de los individuos, cuyo foco puede estar tanto en las propias emociones, como en las de otros. La Escala de Sensibilidad Emocional —Emotional Sensitivity Scale –ESS– por sus siglas en inglés— fue diseñada para medir dicho constructo de personalidad, en un intento por superar las limitaciones tanto conceptuales como psicométricas identificadas en las medidas de labilidad emocional/neuroticismo propuestas por Eysenck, fundamentalmente en su incapacidad de poder describir una esfera más positiva y adaptativa de la reactividad emocional (ver Guarino, 2004). Así, del proceso de construcción y validación de la escala se derivaron dos dimensiones independientes de la sensibilidad: Sensibilidad Egocéntrica Negativa y Sensibilidad Interpersonal Positiva.

La Sensibilidad Egocéntrica Negativa (SEN) describe la tendencia de los individuos a reaccionar negativamente con emociones de aprehensión, rabia, desesperanza, vulnerabilidad y autocrítica ante las demandas ambientales y situaciones estresantes; mientras que la Sensibilidad Interpersonal Positiva (SIP) describe la tendencia a orientarse emocionalmente hacia los otros, mostrando gran habilidad para reconocer las emociones de otros y manifestar preocupación y compasión por aquellos que sufren o atraviesan circunstancias difíciles (Guarino, 2004). Esta última dimensión es considerada teóricamente similar al constructo de empatía (p. ej., Davis, 1980).

La escala originalmente desarrollada en inglés (Guarino, 2004) fue traducida, adaptada y validada para población hispana, específicamente utilizando una muestra de estudiantes universitarios venezolanos (Guarino y Roger, 2005). El proceso de adaptación implicó no sólo la traducción del pool original de ítems, sino que la escala fue sometida a nuevos análisis factoriales exploratorios (AFE) y confirmatorios (AFC), con el objeto de determinar si se replicaría la estructura original de la escala en inglés. Los resultados indicaron que las dimensiones negativa y positiva de la sensibilidad se replicaron de manera muy similar, con 64% de los ítems para SEN y 73% para SIP, apareciendo, sin embargo, una tercera dimensión de la sensibilidad que se denominó Distanciamiento Emocional —DE— (ver Guarino y Roger, 2005). El distanciamiento emocional describe la tendencia de los individuos a alejarse y/o evitar las reacciones emocionales negativas de los otros, manteniendo distancia de aquellos que puedan estar atravesando circunstancias difíciles. En síntesis, las dimensiones de sensibilidad negativa y positiva de la versión anglosajona reaparecieron de forma muy similar en la escala hispana, surgiendo, sin embargo, en esta última versión el factor de distanciamiento emocional como una expresión diferente de la sensibilidad emocional.

Investigaciones previas han reportado comparaciones trans-culturales de escalas de personalidad (p.ej., Barret y Eysenck, 1984; Church, 2000, 2001; Costa, Terracciano y McCrae, 2001; Eysenck y Eysenck, 1983; Linn y Martin, 1995; Roger, García de la Banda, Lee y Olason, 2001), y la escala específica de neuroticismo —N— ha mostrado replicar su estructura casi idénticamente en diferentes culturas y grupos etáreos (Eysenck y Eysenck, 1985; McCrae, 2001), sugiriendo la presencia de un rasgo universal que trasciende las diferencias culturales.

Sin embargo, se reconoce el hecho de que la expresión de estas características de personalidad puede ser diferente de una cultura a otra, siendo posible que de factores universales o de orden superior puedan emerger dimensiones culturalmente específicas (Church, 2001; Markus y Kitayama, 1998), especialmente cuando estos factores miden diferencias individuales relativas a expresiones emocionales. Por ejemplo, Roger y colaboradores (2001) compararon la estructura factorial de la escala de control emocional (ECQ) usando grupos de estudiantes británicos, españoles y coreanos, encontrando que de las cuatro dimensiones de la escala sólo dos de ellas (rumiación e inhibición emocional) mostraron estructuras muy similares entre las diferentes muestras, siendo fundamentalmente los coreanos quienes más se diferenciaban de los grupos europeos. El análisis factorial confirmatorio indicó un buen ajuste de los datos sólo para este modelo de dos factores en todas las culturas. Asimismo, McConatha, Lightner y Deaner (1994) compararon grupos británicos y americanos, encontrando también diferencias significativas en sus expresiones emocionales, medidas con el cuestionario ECQ (Roger y Najarian, 1989). Las diferencias en emociones y expresiones emocionales se hacen más evidentes cuando se comparan individuos de culturas tradicionalmente individualistas versus colectivistas, dado que las sociedades imponen las normas de cuáles emociones positivas y negativas son más deseables expresar en cada contexto (Eid y Diener, 2001).

Tales diferencias culturales se evidenciaron en la escala de sensibilidad emocional, cuya estructura factorial en su versión hispana mostró una dimensión adicional a la hallada en la versión anglosajona (Guarino y Roger, 2005).

Considerando lo anteriormente expuesto con respecto a la composición factorial de las versiones hispana y anglosajona de la escala de sensibilidad emocional (3 y 2 factores, respectivamente), obtenidas a partir de análisis exploratorios, el objetivo específico de esta investigación fue el de comparar los modelos factoriales de ambas escalas usando análisis factorial confirmatorio, para posteriormente comparar la expresión de la sensibilidad emocional entre estos dos grupos culturalmente disímiles.

Método

Participantes

El estudio fue conducido con dos muestras de estudiantes universitarios. Sin embargo, se utilizó una tercera muestra para el análisis confirmatorio.

Grupo 1: 242 estudiantes británicos de primer año de la Universidad de York - Inglaterra, 82 hombres (edad media= 19.35, DT= 3.09) y 160 mujeres (edad media= 19.14, DT= 2.07).

Grupo 2: 413 estudiantes venezolanos de la Universidad Simón Bolivar - Venezuela, 280 hombres (edad media= 17.64, DT= 1.47) y 133 mujeres (edad media= 17.42, DT= 1.28).

Grupo 3: 192 estudiantes universitarios británicos, 63 hombres (edad media= 19.44; DT= 3.27) y 127 mujeres (edad media= 19.67; DT= 2.88). Esta muestra independiente se usó únicamente para el análisis factorial confirmatorio de la escala anglosajona. Dos participantes no reportaron su sexo.

Para el análisis confirmatorio de la escala hispana se usó la misma muestra empleada para el análisis exploratorio y comparativo de la sensibilidad emocional (Grupo 2), debido a la inviabilidad de una muestra alternativa.

Procedimiento

Entre los años 2000 y 2001 los grupos de estudiantes —en Inglaterra y Venezuela— cumplimentaron sus respectivas versiones de la Escala de Sensibilidad Emocional, una vez obtenidos los permisos necesarios para la aplicación de los instrumentos y el consentimiento de los participantes.

Los datos de ambas escalas fueron analizados inicialmente a través de Análisis Factorial Confirmatorio (AFC), con el objeto de verificar la estructura de las mismas y comparar la bondad de ajuste de los datos a los modelos factoriales obtenidos a partir de los AFEs. Se compararon tanto las estructuras factoriales de ambas versiones de la escala, así como dos modelos para la misma escala hispana (2 y 3 factores). Posteriormente, los puntajes para cada escala en ambas versiones fueron comparados, para así evaluar posibles diferencias en la sensibilidad emocional de los dos grupos de estudiantes.

Instrumentos

La descripción detallada del procedimiento seguido para la adaptación de la escala al idioma español ya ha sido reportada, por lo que se obviará en este trabajo (Guarino y Roger, 2005). De igual manera, el procedimiento seguido para la construcción y validación de la versión anglosajona puede hallarse en Guarino (2004). Sin embargo, vale la pena recordar que ambas versiones fueron analizadas a través de procedimientos idénticos de análisis factorial exploratorio (AFE), empezando con la remoción de los ítems sesgados y con distribución asimétrica y continuando con análisis a través del método de componente principal y el método Scree Test para extracción de factores. Considerando las diferencias en tamaño muestral entre hombres y mujeres para cada grupo, los AFE se hicieron también separadamente por género y no se encontraron diferencias significativas en las estructuras factoriales, tal como ha sido reportado (Guarino, 2004; Guarino y Roger, 2005). A continuación se describen ambas versiones:

Emotional Sensitivity Scale (ESS): escala de 43 ítems correspondientes a dos dimensiones: Sensibilidad Egocéntrica Negativa (Negative Egocentric Sensitivity - NES), con 28 ítems, y Sensibilidad Interpersonal Positiva (Positive Interpersonal Sensitivity - PIPS), con 15 ítems. Los coeficientes de consistencia interna (alfa de Cronbach) resultaron ser bastante adecuados para ambos factores (NES= .893; PIPS= .797, respectivamente). Igualmente, la confiabilidad test-retest fue bastante alta al cabo de 6 semanas (NES: .919, p<0.001; PIPS: .893, p<0.001) (Guarino, 2004). Este instrumento fue administrado únicamente a los participantes británicos (interesados solicitar la escala a la primera autora).

Escala de Sensibilidad Emocional (ESE): constituida por 45 ítems agrupados en tres dimensiones: Sensibilidad Egocéntrica Negativa (SEN - 22 ítems), Distanciamiento Emocional (DE -10 ítems) y Sensibilidad Interpersonal Positiva (SIP - 13 ítems). Los coeficientes alfa de Cronbach resultaron adecuados para las tres dimensiones (SEN= .824; DE= .742; y SIP= .710, respectivamente). Igualmente aceptables resultaron los coeficientes de confiabilidad test-retest (SEN= 0.718; DE= 0.666; SIP= 0.648; p>0.001) (escala completa en Guarino y Roger, 2005).

Resultados

Análisis Factorial Confirmatorio

Se usó el programa EQS para Windows versión 5.6 (Bentler, 1995). Con el propósito de minimizar los problemas creados cuando se analizan largas escalas, los ítems fueron agrupados en varias parcelas por factor, siguiendo la recomendación de Kishton y Widaman (1994). De acuerdo con estos autores, los ítems deben agruparse aleatoriamente en parcelas unidimensionales de entre 5 y 6 ítems (de una misma dimensión) y las mismas deben satisfacer un criterio de fiabilidad mínima. Así, para la escala hispana se construyeron cuatro parcelas para SEN (fiabilidades entre 0.55 y 0.58), dos para DE (fiabilidades entre 0.55 y 0.66) y tres para SIP (fiabilidades entre 0.35 y 0.45). Para la escala en inglés, por su parte, se construyeron cinco parcelas para NES (fiabilidades entre 0.37 y 0.65) y tres parcelas para PIPS (fiabilidades entre 0.53 y 0.65). Todos los valores de fiabilidad se hallaron en rangos aceptables. Para analizar un posible modelo de dos factores para la escala hispana, las parcelas de DE y SIP fueron constreñidas a saturar en el mismo factor, simulando la estructura de la versión anglosajona (correlación entre ambas dimensiones: r= -0.254, p<0.01). Se permitió la correlación libre entre los factores.

Los parámetros de los modelos fueron estimados siguiendo el criterio de máxima verosimilitud y fueron analizados los siguientes estadísticos: CFI (Comparative Fit Index), NNFI (NonNormed Fit Index) y RMSEA (Root Mean Square Error of Approximation). En el caso del CFI y NNFI, se consideran aceptables valores por encima de 0.90 (Bentler, 1995; Byrne, 1994; González-Pienda et al., 2004; Sandín, Chorot, Santed y Valiente, 2002); y en el caso del RMSEA se esperan valores entre 0.05 y 0.08 (Browne y Cudeck, 1993; González-Pienda et al., 2004; Sandín et al., 2002). Estos parámetros fueron utilizados para comparar la bondad de ambos modelos para las dos versiones de la escala, sin embargo, los modelos pueden también compararse estadísticamente si ellos están «anidados» (nested), en otras palabras, si uno contiene todos los parámetros que han de ser estimados en el otro. La diferencia (∆) en sus chi-cuadradas puede ser calculada junto con la diferencia en sus grados de libertad asociados, y puede considerarse que el estadístico obtenido tiene una distribución chi-cuadrada normal (Bentler y Bonnet, 1980; Cole, 1987; Judd, Jessor y Donovan, 1986). Este último procedimiento se siguió para comparar la bondad de los modelos de dos y tres factores de la escala hispana y así determinar el mejor ajuste de los datos. Los índices de ajuste para los modelos de ambas escalas se muestran en la tabla 1.

Los resultados claramente sugieren que la solución de tres factores para la escala hispana ofrece un mejor ajuste a los datos que el modelo de dos factores. Por el contrario, la solución de dos factores ajustó suficientemente bien los datos para la escala anglosajona. Igualmente, la estructura de tres factores de la escala hispana está anidada bajo la estructura de dos factores, tal como lo indica la diferencia positiva entre los chi-cuadrados de ambos modelos (∆χ2 (1)= 145.244, p≤0.001).

Comparación transcultural de la sensibilidad emocional

Con el objeto de comparar los puntajes de ambas muestras, el puntaje original de cada sujeto fue ponderado dividiéndolo entre el número total de ítems de su correspondiente escala (recuérdese que las escalas tenían un número ligeramente diferente de ítems). Esto produjo un puntaje final en un rango de 0 a 1, y el procedimiento se repitió para ambas escalas de sensibilidad positiva y negativa. La escala DE no se incluyó en la comparación por razones obvias. La tabla 2 muestra los puntajes ponderados para cada escala y para cada grupo.

La comparación de los puntajes usando t de student indicó diferencias significativas para ambas dimensiones, siendo los estudiantes británicos quienes obtuvieron puntajes más elevados tanto en sensibilidad negativa (t (658)= -2.67; p<0.01), como en positiva (t (658)= -4.91; p<0.001). Para determinar si estas diferencias eran atribuibles al tamaño de la muestra se repitieron los análisis usando una muestra más reducida del grupo venezolano que igualara la N del grupo británico. Así, se seleccionó al azar una muestra de 226 estudiantes (50% de la muestra total), que agrupó a 159 hombres y 67 mujeres (edad media= 17.46; DS= 1.08). El patrón de resultados permaneció idéntico, con los estudiantes británicos puntuando más alto tanto en la escala negativa (t (466)= -2.29; p<0.05), como positiva (t (466)= -3.93; p<0.001).

Con respecto a las diferencias por género, ya había sido reportado previamente que para cada versión de la escala las mujeres tendían a reportar mayor sensibilidad positiva que los hombres, mientras que no existían diferencias en cuanto a la sensibilidad negativa, replicándose así el patrón de resultados en ambas culturas (ver Guarino, 2004; Guarino y Roger, 2005). Sin embargo, no se habían realizado hasta el presente las comparaciones de cada género en función de su pertenencia cultural, por lo que usando otra vez la muestra reducida se compararon las escalas positiva y negativa en hombres y mujeres a través de culturas, y los resultados se presentan en la tabla 3.

Las comparaciones utilizando t de student mostraron que no existen diferencias significativas ni en la sensibilidad positiva ni en la negativa para los hombres de ambas culturas, mientras que se encontró una diferencia significativa para las mujeres en cuanto a su sensibilidad negativa, siendo las mujeres británicas quienes mostraron un mayor puntaje en esta escala, a diferencia de las venezolanas (t (227)= -2.535; p= 0.01). Con respecto a la sensibilidad positiva, no se encontraron diferencias en los puntajes de británicas y venezolanas.

Discusión de resultados

En este estudio se compararon las estructuras factoriales de dos versiones —hispana y anglosajona— de la Escala de Sensibilidad Emocional (ESE), usando análisis confirmatorio, para luego comparar los puntajes en las respectivas escalas de estudiantes venezolanos y británicos. Tal como se había reportado previamente (Guarino, 2004), la versión en inglés del ESE está constituida por dos dimensiones de la sensibilidad emocional, a saber: sensibilidad egocéntrica negativa y sensibilidad interpersonal positiva. Sin embargo, el análisis exploratorio de la versión hispana de la escala mostró que su estructura estaba compuesta no por dos, sino por tres factores (Guarino y Roger, 2005).

El AFC apoyó los resultados obtenidos para ambas escalas a partir de los AFEs, en el sentido de que mientras la versión anglosajona muestra estar conformada por dos dimensiones independientes de sensibilidad positiva y negativa, la versión hispana es mejor descrita por un modelo de tres factores, donde la dimensión de distanciamiento emocional aparece como elemento distintivo y característico de la sensibilidad emocional de los venezolanos. Esto significa que para tales participantes parece existir una diferencia entre los conceptos de distanciamiento emocional y empatía, la cual no emergió entre los participantes británicos. Más aún, una solución de tres factores analizada para los estudiantes británicos (Guarino, 2004) no arrojó conglomerados de ítems diferentes para estas dimensiones, siendo la solución de dos factores la más apropiada para esta versión de la escala.

Como se indicó anteriormente, el análisis de la escala anglosajona produjo un factor relacionado principalmente con empatía (sensibilidad interpersonal positiva), mientras que los ítems que constituyen la escala de distanciamiento emocional de la versión hispana surgieron del conjunto de ítems remanentes del pool original, indicando que son factores, aunque ligeramente relacionados, conceptualmente diferentes. Esto sugiere que el tercer factor surgido en la escala hispana podría estar describiendo una característica culturalmente específica de la emocionalidad de los venezolanos, quienes distinguen claramente entre la sensibilidad hacia las emociones de los otros (capacidad de reconocimiento emocional) y el involucrarse con los mismos. Estos resultados apoyan hallazgos previos en torno a las diferencias culturales existentes en medidas de personalidad, especialmente cuando se evalúan estilos emocionales y su expresión entre culturas (Eid y Diener, 2001; McConatha, Lightner y Deaner, 1994; Oatley y Jenkins, 1996; Roger et al., 2001).

La segunda parte de este estudio reportó los resultados de la comparación de los puntajes de los estudiantes británicos y venezolanos en las escalas del ESE. Usando los puntajes ponderados, los análisis revelaron que los estudiantes británicos experimentaron significativamente mayor sensibilidad emocional negativa que los venezolanos, a la vez que mostraron ser más empáticos. Esto último contrasta significativamente con la noción popular de que las culturas latinas son concebidas como más abiertas, sociables y activas desde el punto de vista interpersonal, a diferencia de las culturas anglosajonas. Desafortunadamente, no se han encontrado hallazgos empíricos que apoyen esta noción, especialmente comparando estos grupos culturales en constructos relacionados. Sin embargo, Serrano, El-Astal y Faro (2004) comparando adolescentes de España, Palestina y Portugal encontraron que los valores sociales de los adolescentes latinos (españoles y portugueses) son cada vez más individualistas y más orientados al yo, en vez de a lo social y colectivo. En el presente sería precipitado concluir simplemente que los venezolanos tienen menor sensibilidad positiva que los británicos, dado que es posible que este resultado esté reflejando una característica específica de los sujetos bajo estudio, sin embargo, se requiere más investigación que confirme o invalide estos hallazgos.

Lo que resultó similar en ambas culturas fue la mayor empatía de las mujeres y su mayor habilidad para mostrar comprensión y preocupación por los otros, comparadas con los hombres, apoyando esto hallazgos previos con respecto a la relación existente entre empatía y género (Davis, 1980; Eysenck y Eysenck, 1978; Eysenck, Pearson, Eastig y Allsop, 1985; Hoffman, 1977; Lennon y Eisenberg, 1987; Martin et al., 1996; Mehrabian y Epstein, 1972).

Resultó también similar en ambas culturas la ausencia de diferencias significativas entre hombres y mujeres en su sensibilidad negativa, lo cual contrasta con resultados tradicionales con respecto a la mayor afectividad negativa y neuroticismo de las mujeres (Costa, Terraciano y McCrae, 2001; Eysenck y Eysenck, 1978; Eysenck, Eysenck y Barrett, 1985; Lynn y Martin, 1997; Martin y Kirkcaldy, 1998). Previamente había sido indicada la necesidad de explorar la relación entre sensibilidad egocéntrica negativa (SEN) y orientación del rol de género (Guarino, 2004), con el objeto de determinar si efectivamente existe una relación entre los roles femenino/masculino y la afectividad negativa independientemente del sexo biológico, tal como reportaron Annandale y Hunt (1990), y que pudiera estar explicando estas diferencias. Podría, asimismo, asumirse que la escala de sensibilidad egocéntrica negativa mide esencialmente un constructo diferente a lo que tradicionalmente miden las escalas de neuroticismo, explicando así la originalidad de estos resultados. Finalmente, es posible que la ausencia de diferencias entre géneros para esta escala se deba a una ausencia del funcionamiento diferencial del ítem (DIF), que significa que la probabilidad de respuesta correcta de un ítem no depende únicamente del nivel del sujeto en el espacio latente medido, sino que ésta se halla además condicionada por la pertenencia a un determinado grupo social, cultural, lingüístico, instruccional, que genera una falta de equivalencia métrica entre sus puntuaciones (Elosua, 2003). Este fenómeno ha sido ya observado y reportado en medidas de emocionalidad, produciendo diferencias artificiales entre géneros (p. ej., Smith y Reise, 1998). En síntesis, los ítems en la escala negativa SEN no parecen responder a características específicas de los géneros, pareciendo así medir la verdadera naturaleza de la labilidad emocional.

Finalmente, el análisis transcultural de los puntajes en las escalas del ESE por género indicó que los hombres en ambas culturas no difieren significativamente en su sensibilidad negativa o positiva, mientras que las mujeres británicas mostraron una mayor sensibilidad negativa que sus contrapartes venezolanas. No se hallaron hallazgos previos que apoyaran estos resultados.

En resumen, este estudio reveló resultados interesantes que demuestran las diferencias moderadas en la estructura factorial del ESE en sus versiones hispana y anglosajona, indicando así que hay formas culturalmente distintivas de conceptualizar las emociones. Sin embargo, se requiere más investigación para expandir estos resultados, bien sea a través del estudio de grupos culturales diferentes en Europa y América Latina, o bien a través de la evaluación de muestras con diferentes características sociodemográficas (p. ej., edad, estatus laboral, etc.). En el caso específico de la muestra venezolana, sería apropiado evaluar diferentes grupos de estudiantes universitarios (de otras universidades), dado que la muestra bajo estudio pareciera responder a características ambientales específicas de su contexto universitario que los hace extremadamente individualistas y con una alta motivación al logro incompatible con sentimientos de empatía y solidaridad.


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    Tabla 1. Índice de ajuste para los modelos de dos y tres factores del AFC.
                            
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    Tabla 2. Puntajes ponderados para las escalas de sensibilidad positiva y negativa en británicos y venezolanos.
                            
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    Tabla 3. Descriptivos para hombres y mujeres en las escalas de sensibilidad positiva y negativa.