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III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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Psicothema

ISSN Paper Edition: 0214-9915  

2006. Vol. 18, nº 1 , p. 105-111
Copyright © 2014


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VARIABLES MODERADORAS Y MEDIADORAS DE LA RELACIÓN PERCEPCIÓN DE DIFERENCIAS-ANSIEDAD INTERGRUPAL

 

María N. Quiles, Armando Rodríguez, Marisol Navas, Ramón Rodríguez, Verónica Betancor y Efrén Coello

Universidad de La Laguna y Universidad de Almería

La presente investigación tiene un doble objetivo. Primero, probar la relación entre las diferencias percibidas entre el endo y el exogrupo y la ansiedad que experimentan los miembros del primero en sus relaciones con los segundos. Segundo, comprobar el papel moderador y/o mediador de una serie de variables relevantes en la literatura del prejuicio intergrupal en dicha relación. Para este segundo objetivo se tuvieron en cuenta los requisitos exigidos por Baron y Kenny (1986). El análisis se realiza desde la perspectiva del grupo minoritario concretamente, inmigrantes marroquíes residentes en la provincia de Almería. Los resultados confirman el papel moderador de las variables presión hacia la asimilación y percepción de xenofobia y el papel mediador de las variables actitud de los inmigrantes hacia los autóctonos y paranoia social.

Relation between perception of differences and intergroup anxiety: moderator and mediator variables. This research has two aims: first, to determine the relationship between the intergroup differences perceived and the anxiety experienced by ingroup members in their contact with members of the outgroup. Second, to examine the moderator and/or mediator role of a series of variables considered relevant in the literature on intergroup prejudice, take into account Baron and Kenny’s (1986) requeriments. This analysis is carried out from the perspective of the minority group, in this case Moroccan inmigrants to Almería. The results confirm the moderating role of the variables pressure to assimilate and perception of xenophobia and the mediating role of inmigrants’ attitude towards local people and social paranoia.

 
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Fecha recepción: 7-10-04 • Fecha aceptación: 16-5-05
Correspondencia: María Nieves Quiles del Castillo
Facultad de Psicología
Universidad de La Laguna
38205 Tenerife (Spain)
E-mail: mquiles@ull.es

 

Los psicólogos sociales han estado muy interesados en todos los aspectos relacionados con el origen y naturaleza de las tensiones que surgen en las situaciones intergrupales porque el primer paso para lograr relaciones positivas entre sus componentes es entender las diferentes formas de tensión y/o amenaza que perciben en sus encuentros con miembros del exogrupo (Devine, Evett, Vasquez-Suson, 1996; Stephan y Stephan, 1985). Las propuestas teóricas de la Psicología Social han enfatizado el punto de vista del grupo mayoritario y, acorde con ello, se han centrado en el cambio de las actitudes negativas de los miembros del mismo como meta principal de las estrategias dirigidas a reducir el prejuicio. Existe, sin embargo, una aproximación teórica que sugiere que el prejuicio y la discriminación podría ser resultado de motivaciones positivas o internas para responder de una manera no prejuiciosa (Poskocil, 1977). Este autor defiende que muchos blancos, que no tienen prejuicio hacia los negros, en sus interacciones cara a cara con ellos no saben cómo actuar y esto les lleva a estar ansiosos e incómodos. De manera que la ansiedad, más que la hostilidad, podría explicar algunas formas aparentes de discriminación.

Este papel destacado de la ansiedad que genera las relaciones entre grupos y su influencia en las respuestas a los miembros del exogrupo ha permanecido en un olvido relativo, si bien ha sido puesto de manifiesto en distintas investigaciones por Stephan y cols. (Stephan y Stephan, 1985; Stephan y Stephan, 2000; Stephan, Boniecki, Ybarra, Bettencourt, Ervin, Jackson, McNatt y Renfro, 2002). Desde su punto de vista, este tipo de ansiedad alude a los sentimientos de amenaza que experimenta la gente en sus relaciones intergrupales —tanto en una situación real como en una imaginada— y tiene distintas implicaciones afectivas, cognitivas y conductuales. Entre ellas, evitar las interacciones con los miembros del exogrupo porque cuando éstas han resultado negativas y desagradables se evitarán en el futuro, y, más que resolver las tensiones entre los grupos (finalidad última del contacto), producirá más distanciamiento.

Quizás, una manera más satisfactoria de resolver esta situación sea profundizar en el análisis de la ansiedad como paso previo a elaborar estrategias dirigidas a reducir el prejuicio. Esto es, si las estrategias tradicionales de reducción de prejuicio se centran en el contacto y éste es evitado por los miembros de grupos sociales debido a la ansiedad que las interacciones reales o imaginadas suscitan en ellos, el primer paso sería, por tanto, conocer las variables relacionadas con la ansiedad. Entre ellas, ocupa un lugar destacado la percepción de diferencias entre los grupos (véase Morera, Marichal, Quiles, Betancor, Rodríguez-Torres, Rodríguez-Pérez, Coello y Vargas, 2004). De hecho, lo extraño o lo desconocido conlleva sentimientos de amenaza (véase Brewer y Miller, 1996), especialmente cuando se refiere a dimensiones centrales para el grupo como son los valores, la lengua, la nacionalidad o la cultura (Betancor, Leyens, Rodríguez y Quiles, 2003; Mummendey y Schreiber, 1984; Roccas y Schwartz, 1993; Rokeach, 1960). No obstante, los resultados que confirman la relación entre la percepción de diferencias y la ansiedad son débiles o inconsistentes. Ello nos lleva a considerar que puede estar influida por otras variables relevantes en las relaciones intergrupales. Esta influencia puede adoptar dos formas. Una, fortaleciendo la relación entre la percepción de diferencias y la ansiedad (papel moderador). Dos, modificando la citada relación (papel mediador).

Al hilo de este argumento, el objetivo que persigue esta investigación es doble. Por un lado, probar la relación entre las diferencias percibidas entre el endo y el exogrupo y la ansiedad que experimentan los miembros del primero en sus relaciones con los segundos. Por otro lado, comprobar el papel moderador y/o mediador de una serie de variables con una presencia destacada en el análisis de las relaciones entre grupos. Concretamente, las variables elegidas son la percepción de xenofobia, la paranoia social, las actitudes hacia el exogrupo, la percepción de presión hacia la asimilación y la ansiedad social. Todas ellas con una larga tradición en el análisis de las relaciones intergrupales desde el punto de vista de la minoría (véase, por ejemplo, Quiles, Leyens y Rodríguez 2001; Quiles y Leyens, 2003).

Respecto a la percepción de xenofobia, sabemos que la experiencia habitual de las minorías con el rechazo y la discriminación les lleva a interpretar situaciones de interacción ambiguas como discriminatorias. Así, en estudios llevados a cabo en distintas provincias españolas, los inmigrantes parecen estar convencidos de que a los españoles les resulta aversiva la diversidad étnica (véase Díez y Ramírez, 2001b; Martínez, García, Maya, Rodríguez y Checa, 1996; y Morales, 2002).

En cuanto a la paranoia social, la sospecha permanente es una de las reacciones posibles ante el prejuicio y la discriminación. Cuando esta sospecha se produce en una interacción grupal hablamos de paranoia colectiva o social para referirnos a las creencias falsas o exageradas, sostenidas colectivamente, de ser acosados, amenazados, dañados, despreciados o vilipendiados por el exogrupo (Colby, 1981). Una de las causas importantes de la paranoia es el sentimiento de ser diferente, que hace que sobresalgan los atributos asociados a la categoría de pertenencia (Kramer y Messick, 1998).

El tercer factor que se incluye en la relación es la actitud o la medida de los sentimientos de simpatía o antipatía que los miembros del grupo minoritario (inmigrantes) tienen hacia la mayoría (españoles). En este sentido, si bien son escasas o inexistentes las investigaciones con inmigrantes que incluyen esta variable, hemos decidido incorporarla porque consideramos que la aceptación o el rechazo hacia los españoles puede influir en la percepción de diferencias y en el nivel de ansiedad intergrupal. Especialmente porque las actitudes se construyen a partir de las creencias y sentimientos sobre los otros (Smith y Mackie, 1995) y porque están vinculadas, de forma directa o indirecta, a distintos aspectos del comportamiento humano como el contacto entre grupos o la solución de conflictos (Ajzen y Fishbein, 1980; Fishbein y Ajzen, 1988; Bagozzi, 1992).

La percepción de la presión hacia la asimilación hace referencia a la presión que, desde el punto de vista de los miembros de la minoría, ejerce el grupo mayoritario sobre las minorías para que acepten y adopten las costumbres dominantes en su cultura. Cuando esto no es aceptado, se les acusa de falta de integración, si bien, desde la perspectiva de la minoría, se trata de asimilación o renuncia a su identidad. Prueba de esta reactancia ante la asimilación es el uso del pañuelo en las mujeres musulmanas en distintos países europeos. Los trabajos de Opotow (1990b) destacan que mostrar desacuerdo con los puntos de vista de la mayoría se considera desleal, negativo o desajustado y raramente es bien recibido por el grupo mayoritario.

En síntesis, la presente investigación se centra en el análisis de la ansiedad producida por la interacción entre personas que pertenecen a grupos sociales distintos. Desde nuestro punto de vista ésta genera interferencias en el contacto y hace que se activen estereotipos y prejuicios, dificultando un conocimiento más objetivo del otro. Ambos actores se sienten incómodos en la situación, ajustan su conducta a las normas sociales, prestan atención a la información confirmatoria de sus creencias sobre el otro y evitarán, siempre que sea posible, interacciones futuras. Esto es especialmente cierto cuando, además, la persona conoce las creencias y afectos negativos que existen sobre su grupo de pertenencia, como es el caso de los inmigrantes marroquíes que residen en España.

Pretendemos, por tanto, en primer lugar, probar la relación entre las diferencias percibidas entre endogrupo (inmigrantes marroquíes) y exogrupo (españoles) y la ansiedad que experimentan los primeros en sus relaciones con los últimos. Y, en segundo lugar, comprobar el papel moderador y/o mediador de algunas variables relevantes en el análisis de las relaciones intergrupales en la citada relación.

Método

Participantes

La muestra de inmigrantes estuvo compuesta por 51 varones y 43 mujeres originarios de Marruecos y residentes en Almería y su provincia, con una edad media de 32,2 años y un rango que iba de 19 a 51 años (S= 6,02). De ellos, el 19,1% no tenía estudios, el 30% tenía estudios primarios, el 33% estudios medios y el 18% estudios superiores. El 98% conocía otro idioma aparte de su lengua materna y el 62,8% residía en España desde hacía cuatro años o menos.

El 94% había tenido contacto alguna vez con españoles. Si bien este contacto se produjo, en el 57,5% de la muestra, en el entorno laboral. La ocupación en el momento de la entrevista era muy diversa. Los grupos más homogéneos los formaban aquellos participantes que trabajaban en una planta de envasado (19,1%), en la hostelería (19,6%), de albañil (7,4%) y de peón agrícola (5,3%).

Material

Se empleó un cuestionario que contenía cinco escalas dirigidas a medir la percepción de diferencias entre endo y exogrupo, la percepción de presión hacia la asimilación, la actitud global, la paranoia social y la percepción de xenofobia. Además, se incluían algunas cuestiones suplementarias referidas a su experiencia de contacto con los españoles (voluntariedad u obligatoriedad del mismo, valoración, frecuencia, entre otras).

Escala de percepción de diferencias

Para medir la percepción de diferencias usamos una versión conjunta de la escala de percepción de amenaza real y amenaza simbólica de Stephan y cols. (1988). En total, los participantes debían responder a 5 ítems, indicando su grado de acuerdo o desacuerdo con cada uno de ellos en una escala de siete puntos (desde 1= nada de acuerdo, a 7= totalmente de acuerdo). Un ejemplo de tales ítems son: «las ideas de los españoles respecto a la familia y la educación de los hijos son básicamente distintas a las nuestras» o «las ideas de los españoles respecto al trabajo son básicamente distintas a las nuestras». Los ítems aluden, en su conjunto, a las diferencias de costumbres, valores y comportamiento entre inmigrantes y autóctonos. Ésta es la razón por la que nos pareció apropiado utilizar las escalas mencionadas como una medida de percepción de diferencias entre endogrupo y exogrupo. El análisis de la consistencia interna de la escala fue de un alpha= .50. Una explicación para este valor podría ser que en el concepto de percepción de diferencias se incluyen creencias sobre el trabajo, la educación y las costumbres que lo convierten en un término menos compacto y más ramificado que otro que esté centrado en uno solo de los ámbitos analizados (por ejemplo, los valores).

Escala de percepción de asimilación o presión para cambiar

Se elaboró, igualmente, a partir de las escalas de amenaza real y amenaza simbólica de Stephan y cols. (1988). Los participantes respondían a cinco ítems referidos a la necesidad de que los inmigrantes se adapten a la sociedad receptora, en su forma de vida e intereses. Para ello indicaban su grado de acuerdo o desacuerdo con cada uno de los ítems en una escala de siete puntos (1= nada de acuerdo y 7= totalmente de acuerdo). El análisis de la consistencia interna de los ítems fue de .81. Dos ejemplos de los ítems que conformaban la escala son: «Los inmigrantes deberíamos adaptarnos a las costumbres españolas» y «Nuestra forma de vida se modificará por los españoles».

Escala de actitud global

Esta escala, compuesta por nueve ítems, se elaboró a partir de la escala de prejuicio de Stephan, Ybarra, Martínez, Schwarwald y Tur-Kaspa (1988) y de la escala de prejuicio de Martínez y Vera (1994). Los participantes respondían a cuestiones como «en general siento afecto por los españoles» o «algunas veces he sentido antipatía por los españoles», en una escala tipo Likert de 7 (1= nada de acuerdo; 7= muy de acuerdo). La consistencia interna de la prueba fue de .85.

Escala de paranoia social

Se elaboró a partir de la escala de expectativas ante la interacción de Devine, Evett y Vasquez-Suson (1996). Los diez ítems recogidos en esta escala se refieren al recelo ante la interacción y la sospecha sobre las verdaderas intenciones de los españoles. Algunos ejemplos de los ítems a los que debían responder los participantes son: «a los españoles les gustaría que yo no estuviera aquí» o «creo que los españoles me miran mal». En general, afirmaciones que aluden a la sospecha que tiene el inmigrante de ser menospreciado por los españoles. Los participantes indicaban su grado de acuerdo o desacuerdo con cada uno de ellos en una escala de 7 puntos (1= nada de acuerdo; 7= muy de acuerdo). La consistencia interna de la prueba fue de .88.

Escala de percepción de xenofobia

Esta escala, elaborada igualmente a partir de la escala de expectativas ante la interacción de Devine, Evett y Vasquez-Suson (1996), contenía seis ítems que hacían referencia a la exclusión social de los inmigrantes por su condición de extranjeros. La consistencia interna de la escala fue de .83. Ejemplo de los ítems que conformaban la prueba son: «Creo que los españoles evalúan negativamente el trabajo de los inmigrantes por nuestra condición de extranjeros» o «cuando hablo con españoles creo que no pueden evitar comportarse de forma grosera conmigo».

La ansiedad intergrupal

La variable criterio analizada fue la ansiedad que experimentan los inmigrantes ante la interacción (real o imaginada) con los españoles. En este análisis se tuvieron en cuenta los efectos moderadores y mediadores que una serie de variables ejercen en la relación entre ella y la variable predictora (percepción de diferencias endo y exogrupal).

La ansiedad intergrupal se midió a partir de la escala elaborada por Stephan y Stephan (1985) para medir la ansiedad derivada de la relación entre grupos. Concretamente, los participantes debían imaginar cómo se sentirían en una situación de contacto con españoles o recordar una situación real que hubiesen vivido, indicando en qué grado (de 1 a 7) sentían una serie de estados afectivos, tanto positivos como negativos. Por ejemplo, «nada temeroso - absolutamente temeroso»; «nada cómodo - absolutamente cómodo». La escala constaba de 10 ítems. Para cada entrevistado se calculó la media después de invertir los ítems de modo que una mayor puntuación significaba mayor ansiedad ante una interacción con un español. La consistencia interna de la prueba dio un alpha igual a .75.

Procedimiento

El cuestionario se aplicó de manera individual, a modo de entrevista. Los encuestadores eran de la misma nacionalidad que los participantes para facilitar tanto la comprensión como las respuestas al mismo. Todos los cuestionarios fueron contestados de forma anónima y el tiempo medio de duración de la entrevista fue de algo más de una hora.

Después de completar los datos generales los participantes respondían las distintas escalas según el orden en que aparecían en el cuestionario. En las tres primeras escalas las instrucciones eran las mismas: «su tarea consiste en responder según su grado de acuerdo o desacuerdo con cada una de las frases»; en las tres escalas restantes se añadía a esta instrucción la siguiente: «debe imaginarse en una situación de contacto con españoles o recordar una situación real». Finalmente, respondían a cinco cuestiones relativas a su experiencia de contacto con españoles.

Resultados

En primer lugar, llevamos a cabo un análisis de correlación con la intención de comprobar la intensidad de la relación entre la variable antecedente (percepción de diferencias) y la consecuente (ansiedad intergrupal) y, asimismo, determinar si existe una asociación fiable entre las distintas variables analizadas en esta investigación. En la tabla 1 se presentan las interrelaciones entre las distintas variables del estudio. Como se observa, hay una asociación fiable entre todas ellas, con la excepción de la percepción de presión para cambiar. De la matriz de correlaciones que se presentan en la tabla 1 es importante destacar la que se produce entre la variable antecedente y la consecuente, es decir, entre la percepción de diferencias y la ansiedad intergrupal (r= .365).

Para profundizar en la citada relación, con posterioridad, llevamos a cabo un análisis de regresión de la percepción de diferencias sobre la ansiedad intergrupal que mostró que aquella explicaba el 11,2% de la varianza de esta última. Esta cantidad es significativa ya que la F del ANOVA nos da una probabilidad de error menor que .001 (F (1,87)= 12,02), lo que indica que la variación del modelo no se debe al azar. Cuando incluimos en el análisis de regresión las cuatro variables restantes (percepción de presión para cambiar, actitud, paranoia social y percepción de xenofobia) el porcentaje de varianza explicada asciende a un 19,7% (F (1,73)= 18,9; p<.001).

Moderadores de la ansiedad intergrupal de los inmigrantes

Para determinar si la percepción de presión para cambiar, la actitud global, la paranoia social y la percepción de xenofobia moderan la relación entre la percepción de diferencias y la ansiedad intergrupal llevamos a cabo un análisis de regresión jerárquico de tres pasos para cada moderador, siguiendo el procedimiento recomendado por Aiken y West (1991). Habrá moderación cuando la interacción entre la variable predictora y la variable moderadora dé lugar a un coeficiente de regresión significativo y dicho coeficiente se relacione con un incremento significativo en la varianza explicada. Previo a todos los análisis, las variables fueron estandarizadas (convertidas en puntuaciones Z) para reducir la multicolinealidad potencial. La tabla 2 muestra los resultados.

Los resultados recogidos en la tabla 2 muestran que sólo dos variables, de las cuatro propuestas, pueden ser consideradas moderadoras: la percepción de presión para el cambio y la percepción de xenofobia. En ambos casos, la inclusión de la interacción entre la variable moderadora y la variable predictora estuvo asociada con un incremento significativo en la varianza explicada de la ansiedad intergrupal (ΔF= 7.51 y ΔF= 5.21 con p <.05).

Mediadores de la ansiedad intergrupal de los inmigrantes

En esta investigación, las variables actitud global y paranoia social fueron desechadas como variables moderadoras de la relación percepción de diferencias-ansiedad social. A posteriori fueron analizadas para determinar si intervenían como mediadoras de la citada relación.

Para probar la mediación se deben realizar las tres ecuaciones de regresión siguientes. Primera, con el mediador y la variable independiente. Segunda, con la variable independiente y la variable dependiente. Tercera, con las tres variables implicadas. Para cada ecuación se obtienen coeficientes separados. Podemos decir que se produce mediación cuando se cumplen tres condiciones: una, que la variable independiente influya en la variable mediadora en la primera ecuación; dos, que la variable independiente muestre un efecto sobre la variable dependiente en la segunda ecuación, y tres, que la variable mediadora influya en la variable dependiente en la tercera ecuación. Si estos requisitos se cumplen, entonces al ejecutar el análisis de regresión de la variable independiente y la variable mediadora sobre la variable dependiente la variable independiente queda reducida a un coeficiente no significativo. Esto es, se produce mediación cuando la variable independiente no influye significativamente al incluir en la ecuación al mediador.

Teniendo en cuenta estas exigencias, llevamos a cabo, en primer lugar, el análisis con la variable actitud global. El coeficiente ß estandarizado, relativo al potencial predictivo de cada variable respecto a la contigua, aparece en la figura 1.

Como se observa, se cumplen las tres condiciones exigidas por Baron y Kenny para hablar de mediación. Primero, la variable percepción de diferencias influye significativamente en la variable actitud global (-.49**). Segundo, la variable percepción de diferencias afecta significativamente a la ansiedad intergrupal (.37*), y tercero, la variable actitud global influye en la ansiedad intergrupal (-.45**). El porcentaje de varianza explicado por esta variable alcanza el 21% frente al 13% de la variable predictora. Finalmente, la significación de la percepción de diferencias (como variable predictora de la ansiedad intergrupal) (β= .37, t(93)= 3.75; p<.001) desaparece cuando la actitud hacia los autóctonos fue incluida en la ecuación de regresión (β=.18, t(93)= 1.75; p= .08). Todo ello confirma el papel mediador de la actitud global en la relación entre la percepción de diferencias y la ansiedad intergrupal.

La segunda variable analizada como mediadora fue el sentimiento de paranoia. Los resultados aparecen recogidos en la figura 2.

De nuevo podemos afirmar que la variable cumple los requisitos necesarios para afirmar que ejerce el efecto mediador esperado. Primero, existe un efecto significativo de la variable percepción de diferencias sobre la variable sentimiento de paranoia (β= .43**). Segundo, se observa el mismo efecto significativo de la variable independiente (percepción de diferencias) sobre la variable dependiente (ansiedad intergrupal) (β= .37, t(93)= 3.75; p<.001). Tercero, igualmente de la variable mediadora (sentimiento de paranoia) sobre la variable dependiente (β=.50**). En este caso, el porcentaje de la varianza explicada alcanza el 25,4%. Por último, el potencial predictivo de la variable independiente desaparece cuando se incluye en el análisis el sentimiento de paranoia (β=.18, t(93)= 1.85; p= .07). La figura 3 sintetiza los resultados de los distintos análisis realizados.

En suma, el modelo propone que la actitud hacia los autóctonos y la paranoia social median los efectos de los moderadores (percepción de presión para cambiar y percepción de xenofobia) de la relación percepción de diferencias-ansiedad intergrupo. Esto es, que la citada relación está influida significativamente por las variables propuestas.

Discusión

La presente investigación fue diseñada con dos objetivos principales: primero, comprobar la relación entre las diferencias percibidas y la ansiedad intergrupal, y segundo, demostrar que la citada relación está moderada y mediada por una serie de variables. Además, esta investigación contrasta con otras existentes en la literatura actual, por realizarse con grupos reales en condiciones naturales y por centrarse en el punto de vista de la minoría.

Respecto al primer objetivo, los resultados obtenidos muestran una relación directa y significativa entre la variable predictora y criterio, de manera que cuanto mayor es la diferencia percibida entre los inmigrantes marroquíes y los españoles, mayor es la ansiedad de los primeros en sus contactos con los segundos. Este papel destacado de la percepción de diferencias entre endo y exogrupo queda de manifiesto desde el momento en que, aun en ausencia de interacciones previas, los miembros del endogrupo asumen que los miembros del exogrupo son diferentes a ellos (Stephan y Stephan, 1985). De hecho, los efectos de asimilación y contraste exageran las diferencias reales entre grupos, llevando a las personas a asumir más semejanzas endogrupales y más diferencias exogrupales de las que en realidad existen. Especialmente, estas últimas llevan a los miembros del endogrupo, por un lado, a creer que no saben cómo interactuar con los miembros del exogrupo tan distintos de sí. Por otro, a anticipar el desagrado mutuo que sentirán unos por otros (Gonzales, Davis, Loney, Lukena y Junghans, 1983). De acuerdo con estas premisas, cuanto mayor es el grado de diferencia percibida, mayor es la ansiedad que sienten los miembros del endogrupo, tal y como mantiene nuestra hipótesis de partida y confirman nuestros resultados.

En cuanto al segundo objetivo, de las cinco variables propuestas como moderadoras de la relación entre la variable predictora y criterio se comprobó este efecto en dos de ellas: la percepción de presión para cambiar (asimilación) y la percepción de xenofobia. Los niveles más altos de ansiedad se observan en los valores más altos de percepción de presión para el cambio, mientras ocurre lo contrario cuando la presión percibida para cambiar es menor. Si consideramos que para los miembros de la minoría la adaptación a las costumbres, valores y forma de vida del grupo mayoritario significa, en muchos casos, renunciar a las suyas o, lo que es lo mismo, a su identidad, resulta comprensible que tengan recelos a la hora de interactuar con el exogrupo, ya que lo que para los españoles es integración cultural para los marroquíes es asimilación o pérdida de identidad personal y social. Además, la presión para cambiar lleva implícita la percepción de ser diferente y el rechazo y la desconfianza que esto causa entre los miembros del grupo mayoritario.

Respecto a la percepción de xenofobia, en el caso concreto de los marroquíes en España, está cargada de un miedo atávico a este colectivo por razones históricas. De hecho, es el colectivo de inmigrantes peor valorado en la provincia de Almería, en comparación con inmigrantes subsaharianos y gitanos (Navas y Cuadrado, 2001). Por tanto, no es de extrañar que la percepción de xenofobia por parte de los inmigrantes sea un hecho habitual y que afecte a sus relaciones con los autóctonos por los sentimientos negativos que supone tanto hacia ellos como hacia su grupo de pertenencia. Esta percepción de xenofobia incrementa significativamente el porcentaje de varianza explicado de la ansiedad intergrupal. Así, a mayor percepción de xenofobia, mayor ansiedad intergrupal.

Las dos variables restantes no cumplen los requisitos exigidos para considerar que moderan la relación entre variable predictora y criterio. No obstante, debido a su notable presencia en el análisis del prejuicio desde el punto de vista de la víctima, así como su correlación con las variables analizadas, nos llevó a comprobar su papel como variables mediadoras. De acuerdo con los resultados obtenidos estas previsiones se cumplen en las dos variables propuestas, concretamente en las variables actitud global hacia los españoles y el sentimiento de paranoia.

En el caso concreto de la actitud de los inmigrantes hacia los españoles, nuestros resultados muestran que los sentimientos de simpatía/antipatía van acompañados de índices menores/mayores de ansiedad. Esto es, que a mayor simpatía por lo españoles, menos ansiedad ante la interacción con ellos, mientras que a mayor antipatía y hostilidad, mayor ansiedad ante el contacto.

En cuanto a la paranoia o sospecha por parte de los inmigrantes de ser maltratados, despreciados o vilipendiados, lo relevante es la interpretación que de la misma hacen los marroquíes de nuestra muestra, emigrados a Almería. Atendiendo a los resultados, el sentimiento de paranoia genera ansiedad ante la posibilidad real o imaginada de relación con los españoles, probablemente porque las experiencias anteriores (directas o indirectas) han sido negativas y llevan a los inmigrantes a evitar contactos posteriores (Devine y cols., 1996; Kramer y Messick, 1998).

De acuerdo con ello, y con el objetivo central de esta investigación, reducir la ansiedad es un requisito imprescindible para facilitar la frecuencia y la calidad del contacto entre miembros de distintos grupos. Y esto hace necesario y deseable que el énfasis actual sobre los aspectos cognitivos del contacto se combinen con el análisis de los procesos afectivos, más que considerarlo un aspecto secundario e incidental (Islam y Hewstone, 1993; Gaertner y cols., 1996). Así lo evidencian los resultados obtenidos en esta investigación.

Igualmente, es necesario profundizar en el conocimiento de los antecedentes y consecuentes de la ansiedad como un camino alternativo (y quizá previo) para facilitar las condiciones en que tiene lugar el contacto entre inmigrantes y residentes y, por tanto, permitir una relación más «objetiva», menos sesgada emocional y cognitivamente.

Agradecimientos

El trabajo recogido en el presente artículo se ha realizado gracias a la financiación de los proyectos de investigación PI2001/089 del Gobierno de Canarias y BSO2002-01568 del Ministerio de Ciencias y Tecnología (MCYT).


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    Tabla 1. Medias, desviaciones típicas y correlaciones d elas variables ansiedad intergrupal.
                            
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    Tabla 2. Análisis de regresión jerárquica en tres pasos para cada moderador.
                            
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    Figura 1. Representación de las relaciones entre la variable predictora percepción de diferencias, la variable mediadora actitud global hacia los españoles.
                            
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    Figura 2. Representación de las relaciones entre la variable predictora percepción de diferencias, la variable mediadora sentimiento de paranoia.
                            
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    Figura 3. Representación de un modelo hipotético de las variables moderadoras y mediadoras.