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III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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Psicothema

ISSN Paper Edition: 0214-9915  

2002. Vol. 14, nº 1 , p. 100-105
Copyright © 2014


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RELACIONES ENTRE ESTILOS DE PERSONALIDAD Y SATISFACCIÓN AUTOPERCIBIDA EN DIFERENTES ÁREAS VITALES

 

Juan Francisco Díaz Morales y María Pilar Sánchez-López

Universidad Complutense de Madrid

En este trabajo se analizan las relaciones entre los estilos de personalidad y la satisfacción en diferentes áreas vitales en un grupo de 215 estudiantes universitarios. Se interpretan dos perfiles de personalidad y se estudian las relaciones entre la satisfacción en diferentes áreas vitales para cada uno de los perfiles desde una perspectiva constructivista. Se ha utilizado el Inventario Millon de Estilos de Personalidad (Millon, 1994) y una escala de satisfacción por áreas vitales (estudios, familia, tiempo libre, amigos, compañeros de clase, salud física, salud psicológica, nivel de vida y vida emocional). Los resultados indican que las características de personalidad modulan las relaciones en la satisfacción de diferentes áreas vitales, siendo significativo el número y tipo de áreas relacionadas, lo que indica que la representación de la satisfacción es diferente según las características personales.

Relationships between personality styles and life domains satisfaction. This study examines the relationship between personality styles and life domains satisfaction across the evaluation of 215 university students. Two personality profiles are interpreted. The relationship between satisfaction in life domains satisfaction for each one of the profiles are studied from a constructivist approach. In this way, we have used the Millon Inventory Personality Styles Inventory (Millon, 1994) and one scale of satisfaction in life domains (study, family, spare time, friends, classmates, physical health, psychological health, standard of living and emotional life). The results show that the personality profiles modulate relationship s of the life domains satisfaction, being significant the number and type of related domains. This result indicate that the representation the satisfaction is different according to the personal characters.

 
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Correspondencia: Juan Francisco Díaz Morales
Facultad de Psicología
Universidad Complutense de Madrid
28223 Madrid (Spain)
E-mail: psdifr3@sis.ucm.es

 

En los últimos treinta años se ha incrementado considerablemente el número de investigaciones relacionadas con los diferentes aspectos del bienestar subjetivo (Diener, Suh, Lucas & Smith, 1999). Los primeros trabajos estaban centrados en analizar qué papel desempeñan las variables demográficas en relación con la satisfacción vital (Argyle, 1987; Quiroga & Sánchez, 1995). Los resultados de estos trabajos, preocupados por las variables «externas» al sujeto, no nos permiten concluir que conociendo la edad, sexo, estado civil o los ingresos económicos, podamos determinar qué personas estarán satisfechas con la vida y cuáles no (Myers & Diener, 1995). De este modo, la tendencia actual en la investigación psicológica del bienestar subjetivo ha recuperado el análisis de las variables «internas» del sujeto, como la personalidad (Costa & McCrae, 1996) las metas, proyectos personales o tareas vitales (Cantor, Norem, Langton, Zirkle, Fleeson & Cook-Flannagan, 1991) o los valores (Oishi, Diener, Suh & Lucas, 1999).

Durante las tres últimas décadas esta tendencia ha quedado reflejada en dos (o tres) posturas teóricas: la primera, asume que la satisfacción con la vida en general depende de la suma de las satisfacciones en cada uno de los dominios de vida (teoría botton-up); la segunda, postula que la satisfacción con la vida en general determina el nivel de satisfacción en cada una de las áreas vitales (teoría top-down). La tercera perspectiva teórica ha sido consecuencia de la falta de resultados consistentes en cada una de las teorías anteriores y asume que la relación es bidireccional.

Estas tres perspectivas son el fruto de la búsqueda del por qué las personas están satisfechas con la vida. Ello ha conducido a un análisis de los determinantes del bienestar, intentado averiguar qué es causa y qué efecto. La principal conclusión de esta «búsqueda» es que no aparecen relaciones causa-efecto claras, sino mas bien modelos que dan cuenta de relaciones bidireccionales y circulares entre la satisfacción con la vida en general y la satisfacción con diferentes áreas vitales. Desde otro punto de vista, Schwarz & Strack (1991) y Fox & Kahneman (1992) plantean que la cuestión relevante es cómo las personas construyen su satisfacción. Defienden que es la propia persona la que establece sus propios referentes (internos y subjetivos) y que por ello las variables demográficas o los criterios normativos no permiten dar cuenta de la satisfacción vital.

La satisfacción desde una perspectiva constructivista

Si la satisfacción, entendida como el componente cognitivo del bienestar subjetivo, puede considerarse como rasgo, relacionado en mayor medida con variables de personalidad, o como estado, variable con los acontecimientos de la vida, es una cuestión que ha interesado a los psicólogos durante las tres últimas décadas (Diener et al., 1999). La teoría top-dwon, asume que hay personas con una predisposición a interpretar las experiencias de la vida de un modo positivo o negativo, y por tanto tienden a manifestar su visión del mundo en los diferentes contextos donde actúan. El bienestar subjetivo es una característica asociada a las características personales y por ello es bastante estable a lo largo del tiempo (Costa & McCrae, 1996) y está poco afectada por los acontecimientos de la vida (Magnus, Diener, Fujita & Pavot, 1995). Diener (1984) señala que una de las principales justificaciones de esta postura es la proporción de varianza que explican las variables demográficas, pues es mucho menor de la que puede dar cuenta variables de personalidad como la autoestima o la extraversión. La teoría bottom-up mantiene que la simple suma del bienestar en diferentes dominios, como el matrimonio, los estudios, el trabajo o la familia, hace que las personas tengan una sensación global de bienestar subjetivo (Lance, Mallard & Michalos, 1995). En otras palabras, la satisfacción es el producto de tener muchos momentos felices en los diferentes dominios vitales (Strack, Argyle & Schwart, 1991).

La tercera postura señala que la relación es bidireccional (Feist, Bodner, Jacobs, Miles & Tan, 1995), pues los trabajos que se han ocupado de validar los modelos top-down y botton-up encuentran resultados favorables tanto para una como para otra perspectiva. Estudios como el de Heady, Veenhoven & Wearing (1991) comparando la satisfacción con la vida en general y la satisfacción en seis áreas vitales en una población australiana o el trabajo de Mallard, Lance & Michalos (1997) encuentran resultados favorables a la teoría bidireccional.

De este modo, aún no se ha podido establecer qué es causa o qué efecto en relación con la satisfacción, sino que se apuesta por una relación bidireccional. Frente a este planteamiento, Schwarz & Strack (1991) y Fox & Kahneman (1992) proponen una perspectiva constructivista de la satisfacción. La satisfacción es entendida como una representación cognitiva resultado de cómo la persona interpreta la satisfacción en diferentes dominios de su vida. Cuando una persona valora su satisfacción con la vida o con diferentes dominios construye su juicio basándose en procesos conscientes, mas que en la recopilación de experiencias pasadas. En este sentido, la correlación entre diferentes áreas vitales podría reflejar el uso del mismo proceso cognitivo mas que efectos causales. Los procesos botton-up y top-down podrían referirse a la manera en la que las personas construyen sus juicios sobre la satisfacción con la vida. A la hora de valorar la satisfacción con la vida y diferentes áreas, la persona puede utilizar procesos botton-up derivando la satisfacción desde aspectos específicos y concretos, o bien, la persona puede utilizar procesos top-down, construyendo su satisfacción desde aspectos más globales (Leonardi, Spazzafumo, Marcellini & Gagliardi, 1998). Según el modelo de Schwarz & Strack (1991), las personas pueden realizar sus juicios sobre la satisfacción basándose en «estrategias de cálculo» (procesos botton-up) o bien en «inferencias emocionales» (procesos top-down).

Esta interpretación de la satisfacción no es muy diferente de la que hemos señalado en trabajos anteriores, donde hemos constatado que las personas no experimentan una alta o baja satisfacción en las áreas vitales (por ejemplo, familia y trabajo), sino que esta relación está modulada por variables demográficas como el sexo, la edad y tener o no hijos (Sánchez-López & Quiroga, 1995; Quiroga & Sánchez-López, 1997). De este modo, las variables de personalidad pueden jugar un papel relevante cuando tratamos de entender cómo las personas construyen su satisfacción vital desde un punto de vista «no normativo», basándose en sus propios referentes y objetivos (Castro Solano & Sánchez-López, 2000).

El papel de las variables de personalidad

Es un hecho constatado durante este último cuarto de siglo que las variables de personalidad están estrechamente relacionadas con la satisfacción vital (Costa & McCrae, 1996). Los factores neuroticismo y extraversión están relacionados con la experiencia de afecto negativo y positivo respectivamente. Es decir, las personas con tendencia al neuroticismo (emocionalidad, impulsividad, rabia y temor) están predispuestas a experimentar mayor afectividad negativa, aunque no necesariamente disminuye la tendencia a experimentar afecto positivo (es decir ambas dimensiones son independientes). Por el contrario aquellas personas que se caracterizan por ser extravertidas (vigor, tempo, sociabilidad), experimentan más afecto positivo; del mismo modo esta disposición no reduce la experiencia de afecto negativo. El balance cognitivo que hace la persona entre afecto positivo y negativo, «dispuesto» por estos dos grandes rasgos de la personalidad contribuye a la experiencia de la satisfacción con la vida. Los trabajos de investigación que siguen esta metodología tienden a replicar los resultados originales encontrados por Costa y McCrae, ya sea mediante estudios de tipo correlacional o experimentales (Larsen & Ketelaar, 1991). En general es aceptado que las dimensiones del afecto positivo y negativo son independientes y responden a las disposiciones de neuroticismo y extraversion (Costa & McCrae, 1984).

Aunque los resultados aportados por el modelo Big-Five son consistentes y han generado importantes estudios en el campo del bienestar, pocos trabajos han analizado las relaciones entre el bienestar subjetivo y otros modelos de personalidad (Castro Solano & Díaz Morales, 2000). En este sentido, consideramos relevante el estudio del bienestar desde el modelo de personalidad normal de T. Millon, pues, además de proporcionar un modelo teórico de referencia, el instrumento de medida que «operativiza» la teoría integra diferentes aspectos de la personalidad como los aspectos motivacionales de la conducta, los estilos de cognición y las relaciones interpersonales (Millon, 1994).

T. Millon entiende el desarrollo de la personalidad normal desde una perspectiva ecológica y evolutiva. Afirma que la diferencia entre personalidad normal y anormal es una cuestión fundamentada en los mismos principios explicativos. Las variantes de personalidad más patológicas (los trastornos) se caracterizan por la experiencia subjetiva de la insatisfacción, la tendencia a experimentar círculos viciosos, un patrón de conducta desadaptativo, inflexibilidad adaptativa y baja autonomía personal. Dentro de su modelo de las polaridades vitales, entiende la insatisfacción como incongruencia entre las polaridades vitales básicas. La experiencia de la insatisfacción en este caso es uno de los rasgos distintivos entre las personalidades normales de sus variantes más clínicas. Algunos trabajos recogidos por Strack (1999) muestran que las personas con estilos de personalidad «ajustados» son mas saludables, flexibles y muestran mejor adaptación en su contexto vital que las personas con estilos de personalidad etiquetados como «desajustados». Millon y Davis (1998) señalan cuatro criterios que permiten definir la «normalidad»: a) capacidad de funcionar de forma autónoma y competente; b) adaptación de forma eficaz y eficiente al propio entorno social; c) sensación subjetiva de satisfacción y d) capacidad para desarrollar y mejorar las propias potencialidades. Este modelo ofrece una perspectiva interesante para el estudio de la satisfacción, puesto que la satisfacción autopercibida es un aspecto remarcado por Millon desde dos puntos de vista: incongruencia entre las bipolaridades vitales básicas y como criterio de adaptación.

Los procedimientos de evaluación de la personalidad desde el punto de vista de la teoría de la personalidad de Millon se derivan de los fundamentos teóricos de la personalidad, en un intento de articular la teoría con la práctica. En este caso hemos utilizado el Inventario Millon de Estilos de Personalidad (MIPS) (Millon, 1994). De este modo, a la hora de evaluar la personalidad se incluyen variables relacionadas con las metas motivacionales, los estilos cognitivos y las relaciones interpersonales (Sánchez-López & Casullo, 2000). Ya que la mayor parte de los trabajos de investigación sobre las relaciones entre personalidad y satisfacción se han realizado desde el modelo Big-Five, nuestra propuesta es analizar las relaciones entre satisfacción vital y las variables de personalidad a la luz del modelo de personalidad de Millon. En definitiva, nuestro trabajo tiene dos objetivos: El primero de ellos consiste en analizar cómo la representación o la construcción de la satisfacción en diferentes áreas vitales depende de las variables de personalidad. Es decir, las personas construirán la satisfacción con la vida y en diferentes áreas vitales de forma diferente según su perfil de personalidad. Como segundo objetivo, analizamos las relaciones entre la satisfacción vital y las variables de personalidad desde el modelo de personalidad de Millon.

Método

Participantes

El grupo está compuesto por 215 estudiantes universitarios del primer curso de la Licenciatura de Psicología (Universidad Complutense de Madrid) del curso académico 1997/98, de los cuales, 162 (75,35 %) son mujeres y 53 (24,65 %) son hombres, con una media en edad de 18,3 años (dt = 0,67).

Se han excluido del análisis 15 sujetos con valores extremos en los índices de control de respuesta del Inventario Millon de Estilos de Personalidad (MIPS) (Millon, 1994). El índice considerado ha sido la puntuación extrema en la escala consistencia, que evalúa el grado de congruencia en las respuestas del sujeto. La puntuación máxima es 5, y ello indica que la persona ha contestado a cinco pares de items de modo diferente, cuando en realidad los items sólo estaban formulados en un sentido inverso (Sánchez-López & Casullo, 2000).

Instrumentos

Escala de satisfacción por áreas vitales. Es una escala de satisfacción vital formada por 9 elementos que evalúan diferentes áreas vitales: satisfacción con la familia, estudios, tiempo libre, compañeros de estudio, amigos, vida afectiva, salud física, salud psicológica y nivel de vida en general. La persona tiene que valorar el grado de satisfacción en una escala con formato tipo likert de 1 (mínima satisfacción ) a 7 (máxima satisfacción). La fiabilidad y validez de esta medida de la satisfacción ha sido contrastada en trabajos previos (Castro Solano, 2000; Castro Solano & Sánchez-López, 2000; Díaz Morales, 2000)

Inventario Millon de Estilos de Personalidad (MIPS, versión experimental) (Millon, 1994; Díaz Morales & Sánchez-López, 1999). Consta de 180 elementos (formato de respuesta verdadero/faso) agrupados en doce pares de escalas yuxtapuestas teóricamente que se organizan en tres áreas: metas motivacionales, evalúan la orientación de la persona a obtener refuerzo del medio; estilos cognitivos: evalúan los estilos o modos de procesamiento de la información; y vínculos interpersonales, evalúan el estilo de relación con los demás. La adaptación definitiva del cuestionario será recientemente publicada para su uso (Sánchez-López, Díaz Morales, Aparicio, en preparación) una vez que se ha sido adaptado y validado en población española, así como utilizado en contextos aplicados (Sánchez-López & Casullo, 2000) .

Procedimiento

Las pruebas se administraron en tres grupos en sesiones de una hora de duración. Todas las personas participaron de forma voluntaria. Para el análisis de los datos se ha empleado el paquete estadístico SPSS (1988). Las técnicas de análisis de datos utilizadas han sido el análisis de conglomerados k means (distancia euclidiana) para establecer diferentes grupos de sujetos a partir del conjunto de variables de personalidad del MIPS; análisis de varianza para calcular la significación de las diferencias entre cada uno de los grupos, y la correlación de Pearson para calcular la relación entre la satisfacción en nueve áreas vitales.

Resultados

Para identificar diferentes perfiles de personalidad hemos optado por un criterio empírico explorando qué grupos de personas aparecen en nuestros datos. Para ello hemos realizado un análisis de conglomerados K means con todas las variables del MIPS, explorando qué número de grupos podían tener significado psicológico. La solución más coherente la hemos obtenido con dos grupos, en la línea de trabajos previos donde se ha utilizado esta misma metodología (Sánchez-López, Díaz Morales & Aparicio, 1998). En la tabla 1 aparece la descripción de los grupos.

Como puede apreciarse, los dos grupos están diferenciados por la mayoría de las escalas del MIPS excepto en las variables protección e innovación. Los grupos se diferencian por la puntuación en cada par de escalas «A-B», excepto en las escalas 12A y 12B. Esto ocurre debido a que la «bipolaridad» entre las escalas es teórica, y no empírica, por lo que una persona que obtenga una alta puntuación en el par «A» no necesariamente obtendrá una puntuación elevada en el par «B» (Sánchez-López & Casullo, 2000). Los valores de fiabilidad consignados en la cuarta columna pueden compararse con los valores obtenidos en una muestra utilizada un primer estudio de adaptación del MIPS a población española (quinta columna; Díaz Morales & Sánchez-López, 1999). En general, la fiabilidad de todas las escalas es aceptable.

El primer grupo está formado por personas que muestran una orientación activa y obtienen su refuerzo preferentemente en sí mismo: este perfil lo denominamos «activo/independiente». El segundo grupo, es un grupo de personas con una orientación pasiva y que obtiene su fuente de refuerzo preferentemente en los demás, al que denominamos «pasivo/dependiente».

El grupo 1 «activo/independiente», son personas que se caracterizan por ser optimistas y modificar activamente su entorno. Como estilo cognitivo muestran una orientación hacia fuentes externas y prefieren la información concreta y tangible. Además, asimilan la información nueva a viejos esquemas. Su estilo de relación interpersonal se caracteriza por una tendencia a relacionarse con los demás; muy asertivos y decididos, respetuosos con las normas sociales y con una gran seguridad en sí mismos a la hora de dirigir o dominar sus relaciones.

El grupo 2 «pasivo/dependiente», son personas que se caracterizan por ser pesimistas y pasivos. Acomodan las circunstancias de su vida a aquello que los demás piensan y sienten, tomando en consideración la opinión de los otros. Como estilo cognitivo muestran una orientación hacia fuentes internas. Prefieren los datos más intangibles e intuitivos que procesan según sus parámetros personales y subjetivos. Su estilo de relación interpersonal se caracteriza por mostrarse aislados de los demás, indecisos, discrepantes con la autoridad, pero sumisos y dependientes, se muestran ambivalentes entre el establecimiento de buenos vínculos personales y el rechazo o descontento de sus relaciones con los demás.

Si examinamos la satisfacción en cada área vital para cada grupo, podemos apreciar como el grupo activo/independiente muestra una mayor satisfacción en cada una de las áreas vitales evaluadas, excepto en la satisfacción con la familia y con los compañeros de estudio (tabla 2). De este modo el perfil de personalidad activo/independiente está asociado a una mayor satisfacción en todas las áreas y el perfil de personalidad pasivo/dependiente está asociado a una menor satisfacción en todas las áreas. No han aparecido diferencias por sexo cuando consideramos la satisfacción en las diferentes áreas vitales. También se han calculado los índices de fiabilidad en la escala de satisfacción para cada grupo. Como puede apreciarse en la tabla 2, la fiabilidad para el grupo pasivo/dependiente aumenta ligeramente con respecto al grupo activo/dependiente.

En tercer lugar, hemos analizado el grado de congruencia o incongruencia en la valoración de las diferentes áreas vitales para cada uno de los grupos. En trabajos previos, Sánchez-López & Quiroga (1995) y Quiroga & Sánchez-López (1997) han comprobado que no todas las personas que experimentan una alta satisfacción en un área de su vida manifiestan también un alta satisfacción en otra área vital distinta (familia y trabajo). Con tal propósito, hemos calculado el grado de relación entre las diferentes áreas vitales para cada uno de los grupos mediante la correlación de Pearson. Los resultados aparecen en la tabla 3. Para su interpretación sólo se han considerado las correlaciones significativas al 1 por mil y con un tamaño del efecto medio, según los criterios de Cohen (1988),

Mientras que para el grupo activo/independiente se obtuvieron 4 correlaciones entre las áreas (significativas al 1 por mil y con tamaño del efecto medio), para el grupo pasivo/dependiente, se obtuvieron 9. Es decir, que en aquellas personas más optimistas e independientes la experiencia de la satisfacción en un área no está tan relacionada con la autopercepción de la satisfacción en otro dominio vital. Sin embargo, para el grupo pasivo/dependiente el estar satisfecho o insatisfecho en un área vital está mucho más relacionado con la experiencia del bienestar en otra área. Podemos observar que la satisfacción con la salud psicológica y el nivel de vida en general son las áreas que más se relacionan con la satisfacción en los diferentes ámbitos considerados, pues son áreas más amplias o generales en la vida de las personas.

Si consideramos las relaciones entre la satisfacción con el nivel de vida en general y el resto de las áreas vitales (teorías top-dwon y botton-up), encontramos diferencias importantes entre los grupos. En el grupo activo/independiente la satisfacción con el nivel de vida en general se relaciona con la satisfacción familiar, la satisfacción con la salud física y la satisfacción con la salud psicológica. En el grupo pasivo/dependiente, la satisfacción con el nivel de vida en general se relaciona fuertemente con todas las áreas vitales excepto con la satisfacción con el tiempo libre y la satisfacción con los amigos.

Podemos señalar otras diferencias respecto a la satisfacción con los estudios y el tiempo libre. La satisfacción con los estudios está relacionada con la satisfacción familiar, la satisfacción con la salud física, psicológica y el nivel de vida para el grupo pasivo/dependiente, mientras que para el grupo activo/independiente la satisfacción con los estudios se relaciona con la satisfacción con el tiempo libre, los amigos y la satisfacción con la salud psicológica. La satisfacción con el tiempo libre está relacionada con la satisfacción con la vida emocional en el grupo pasivo/dependiente y con la satisfacción con la salud en el grupo activo/independiente.

Discusión

Estos resultados indican que la personalidad juega un papel modulador en la autopercepción del bienestar psicológico en las diferentes áreas vitales. La satisfacción no sólo está relacionada con los aspectos conductuales de la personalidad, las relaciones interpersonales en el modelo de Millon, sino con los aspectos motivacionales y los estilos de cognición. Las personas del grupo activo/independiente son gregarias, decididas y algo narcisistas, discrepantes y algo agresivas, y muestran mayor satisfacción y menor relación entre las diferentes áreas vitales. El grupo pasivo/dependiente está compuesto por personas retraídas, indecisas, conformistas, algo negativistas y sumisas, y muestran menor satisfacción y mayor relación entre las diferentes áreas vitales. Considerando las metas motivacionales, el grupo activo/independiente se caracteriza por los polos placer-actividad-yo (apertura, modificación e individualismo, respectivamente). En cambio aquellas personas del grupo pasivo/dependiente se caracterizan por los polos dolor-pasividad-otros (preservación, acomodación y protección, respectivamente). Dado que la elección para formar los grupos ha sido empírica, en estos grupos no ha aparecido incongruencia entre las bipolaridades vitales básicas, sino una diferenciación entre los polos con una connotación «positiva» frente a los polos con una connotación más «negativa».

Las personas del grupo activo/independiente son las más satisfechas con la vida. En este caso, el experimentar mayor o menor satisfacción es bastante independiente del aspecto de la vida de que se trate. Las personas del grupo pasivo/dependiente son las menos satisfechas y la experiencia de la insatisfacción se transmite de un área a la otra, con menor bienestar psicológico resultante en los diferentes aspectos de la vida que se trate.

Si consideramos las relaciones interpersonales y las metas motivacionales, encontramos que este perfil es semejante al patrón general de inadaptación, denominado así por Millon y que muestra una alta relación con el factor neuroticismo del Big-Five (Millon, 1994).

En cuanto a los estilos o modos cognitivos, el grupo activo/independiente se caracteriza por la exterioridad (extraversión), tangibilidad (sensación), el intelecto (reflexión) y la asimilación (sistematización). Este grupo es el más satisfecho y con mayor independencia entre los dominios vitales. En cambio, el grupo pasivo/dependiente se caracteriza por la interioridad (introversión), intangibilidad (intuición) y el afecto (afectividad); este grupo es el menos satisfecho y con una mayor relación entre sus áreas vitales. Estos resultados pueden interpretarse desde la perspectiva constructivista de Schwarz & Strack (1991). Los estilos de cognición del grupo activo/independiente son semejantes a las «estrategias de cálculo», señaladas por Schwarz & Strack (1991), mediante las cuales la persona «calcula» la satisfacción en cada una de las áreas vitales. En este sentido, la persona estaría utilizando procesos botton-up. Es decir, la satisfacción con la vida en general no determina la satisfacción en el resto de las áreas, ni viceversa. Los estilos de cognición del grupo pasivo/dependiente son semejantes a las «inferencias emocionales» que las personas utilizan para valorar de un modo global su satisfacción afectando a todas las áreas. La persona estaría utilizando procesos top-down. Si observamos la relación de la satisfacción con la vida en general para el grupo activo/independiente, solamente la satisfacción con la familia, con la salud física y salud psicológica se relaciona de modo relevante, mientras que para el grupo pasivo/dependiente la satisfacción con la vida en general se relaciona con todas las áreas excepto con la satisfacción con los amigos y compañeros de estudio. Ello indica que la perspectiva constructivista puede proporcionar información sobre cómo las personas perciben su satisfacción en los dominios de vida que les son relevantes. En este sentido, el concepto de satisfacción para uno y otro grupo muestra ciertas diferencias y las áreas relevantes para unas personas no lo son para otras. Estas diferencias parecen que dependen de las características de personalidad. Sin embargo, como limitaciones del trabajo es necesario señalar la diferencia en los índices de fiabilidad en la escala de satisfacción para uno u otro grupo, pues aunque los valores no son extremos, muestran cierta tendencia que deberá analizarse en futuros trabajos considerando otras aproximaciones metodologías (Chaplin, 1991). Investigaciones futuras deberán profundizar en las relaciones entre los estilos de cognición y la satisfacción, así como la comparación entre diferentes grupos poblacionales (adolescentes, universitarios y adultos). También sería adecuado comparar estos resultados con los obtenidos considerando otros modelos de personalidad, como el Big-Five.


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Aceptado el 8 de junio de 2001

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    Tabla 1. Centros de los cluster según las variables de personalidad del MIPS.
                            
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    Tabla 2. Diferencia de medidas en la satisfacción en diferentes áreas vitales entre el grupo pasivo/dependiente y el grupo activo/independiente.
                            
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    Tabla 3. Correlaciones de Pearson entre la satisfacción en diferentes áreas vitales para el grupo pasivo/dependiente (n=82) (por debajo de la diagonal principal) y el grupo activo/independiente (n=133) (por encima de la diagonal principal).