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III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

2003. Vol. 15, nº 2, pp. 221-226
Copyright © 2014


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REVISANDO EL CONCEPTO DE DESARROLLO SOSTENIBLE EN EL DISCURSO SOCIAL

 

Juan Ignacio Aragonés, Carlos Izurieta y Gonzalo Raposo

Universidad Complutense de Madrid y Universidad Carlos III

Esta investigación surge con un afán prospectivo sobre lo que las personas entienden por Desarrollo Sostenible con el objetivo de conocer cuáles son las dimensiones que subyacen al concepto y ver en qué medida éstas son moduladas tanto por la ideología política como por la forma de relacionarse con la Naturaleza. Para ello se hace un análisis de contenido de 132 definiciones de Desarrollo Sostenible. En ellas se observan 10 dimensiones entre las que destacan «desarrollo» y «la Naturaleza y medio ambiente». En las entrevistadas, se detecta una pérdida de contenidos con respecto a la definición de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD), lo que sugiere que existen dificultades a la hora de precisar en el proceso de comunicación, qué se entiende por este concepto. La posición ante la Naturaleza modula la forma de entender este concepto, no así la ideología política que se atribuyen las participantes.

Reviewing the concept of sustainable development in social discourse. This study originated as an investigation into what people mean by Sustainable Development. It attempted to discover the dimensions underlying the concept and to find out how these are modified by political beliefs or by ways of relating to nature. To achieve this aim, a content analysis was carried out to analyse 132 definitions of Sustainable Development. Within these definitions, 10 dimensions were observed, among which «development» and «nature and the environment» stood out. The study showed that there was a loss of elements among the interviewees with regard to the WCED definition. This suggests that there are communication problems, which affect the expression of what exactly is meant by the concept. Attitudes towards nature affect the way in which this concept is understood, and not the political beliefs of the participants.

 
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Fecha recepción: 13-6-02 • Fecha aceptación: 26-11-02
Correspondencia: Juan Ignacio Aragonés
Facultad de Psicología
Universidad Complutense de Madrid
28223 Madrid (Spain)
E-mail: jiaragones@psi.ucm.es

 

La aparición del concepto de Desarrollo Sostenible se remonta a la presentación, en 1987, del informe Brundtland bajo el título de «Nuestro Futuro Común». A partir de este momento, los discursos institucionales se ven impregnados del mismo, pretendiendo indicar una declaración de intenciones dentro del ámbito del Medio Ambiente. Las ciencias sociales no son ajenas a esta moda, dando lugar a debates en los que el centro de atención es una sociedad sostenible. Esto aparece de manera especial en la Economía, donde algunos autores (Naredo, 1996; Norgaard, 1994) han puesto de manifiesto el carácter ambiguo del concepto Desarrollo Sostenible, lo que ha permitido que se convierta en una especie de conjuro para solucionar los problemas en el mundo y permitir a los países industrializados soslayar los problemas ecológicos que existen en la realidad, así como las connotaciones éticas que se derivan del crecimiento económico (Naredo, 1996).

La Psicología también se preocupa del Desarrollo Sostenible apareciendo numerosos artículos y textos. Como botón de muestra pueden citarse los monográficos de American Psychologist (2000) y de Journal Social Issues (1995), el texto Psychology of Sustainable Development de Schmuck y Schultz (2002) y la propuesta en la división 34 de la APA de un campo nuevo con la denominación de «psicología de la sostenibilidad» –psychology of sustainability– (Brook, 2001).

La mayoría de los trabajos dentro de estas disciplinas aceptan la definición del informe Brundtland de forma acrítica y parcial. Tan sólo se recoge de forma sistemática la primera parte de la definición (p.e. Oskamp, 2000a y 2000b), donde dice que «es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades» (CMMAD, 1988, p. 67) pero no se recogen los dos conceptos con los que continúa la misma, diciendo que «encierra en sí dos conceptos fundamentales: el concepto de "necesidades", en particular las necesidades esenciales de los pobres, a las que debería otorgar prioridad preponderante; la idea de limitaciones impuestas por el estado de la tecnología y la organización social entre la capacidad del medio ambiente para satisfacer las necesidades presentes y futuras» (CMMAD, 1988, p. 67).

La omisión de estos dos conceptos hace que se analice el concepto de Desarrollo Sostenible desde el aquí y el ahora y para una sociedad concreta, generalmente la occidental, y se olvida que sólo es posible el Desarrollo Sostenible, según el informe Brundtland, si se cumplen los otros dos conceptos.

Existen diferentes discursos políticos en torno al Desarrollo Sostenible (Escobar, 1995), pero cabría preguntarse si hay matices en la forma de entender el concepto desde el continuo izquierda-derecha que se contempla en el ámbito parlamentario, al igual que sucede con la preocupación ambiental (Samdahl y Robertson, 1989). Sin embargo, no debe ser ésta la única dimensión a tener en cuenta para ver cómo varía lo que se entiende por Desarrollo Sostenible, sino que se deben de contemplar otras dimensiones intrapersonales que permitan explicar las diferencias intersujetos.

El concepto de «Nuevo paradigma ecológico» (Dunlap, Van Liere, Mertig y Jones, 2000) incluye las dimensiones de antropocentrismo, progreso y naturalismo (Hernández, Corral, Hess y Suárez, 2000) asimismo, Thompson y Barton (1994) definen operativamente los conceptos de «ecocentrismo y antropocentrismo». En estas dimensiones subyacen formas de entender la Naturaleza en relación con la vida de las personas, variable que resulta de interés para observar las diferencias intersujetos.

Las dimensiones que subyacen al Desarrollo Sostenible tal y como se define en el informe Brundtland y las lecturas distintas a las que es sometido este polisémico concepto, hacen necesario estudiar de forma empírica qué se entiende por Desarrollo Sostenible en diversos niveles: el que utilizan para expresar sus ideas u objetivos políticos y gestores de los diversos ámbitos de la sociedad, y el público, que se encuentra sometido a través de los medios de comunicación a un discurso recurrente en donde aparece el término sostenibilidad. «Una exploración del significado de Desarrollo Sostenible es un apropiado punto de partida» –Plant, 1995, p. 254– para tratar de precisar qué se dice y qué se entiende por este concepto.

Esta investigación trata de ser un estudio prospectivo sobre lo que las personas entienden por Desarrollo Sostenible con el objetivo de conocer cuáles son las categorías o dimensiones que subyacen al concepto y ver en qué medida éstas son moduladas tanto por la ideología política como por la forma de entender la relación entre Naturaleza y Desarrollo Sostenible.

Método

Participantes

Se eligieron 213 mujeres estudiantes de Psicología. Los valores que en las variables edad y nivel de estudios tienen las participantes hace que se les pueda suponer un alto nivel de sensibilización hacia el proambientalismo (Milbrath, 1986; González y Amérigo, 1999) y, por tanto, se consideró que con esta muestra se conseguiría una riqueza suficientemente alta en el concepto de Desarrollo Sostenible que permitiera encontrar un mayor número de dimensiones que en la población general. La distribución de la muestra según la ideología política autoatribuida era la siguiente: el 29% se consideraban de izquierda, el 24,4% de centro-izquierda, el 20,7% de centro y el 19,7% de centro-derecha y derecha agrupados debido al escaso número de participantes en estas dos posiciones políticas.

Procedimiento

Las participantes debían definir el concepto de Desarrollo Sostenible con la extensión que precisaran. Esta tarea la realizaban una vez que habían cumplimentado un cuestionario sobre actitudes proambientales y un ítem sobre la ideología política que se autoatribuían en una escala de 5 puntos de izquierda a derecha. El cuestionario autoadministrado se cumplimentaba colectivamente.

Resultados

De los 213 cuestionarios recogidos tan sólo contenían la definición solicitada 132. Un análisis de contraste con χ2 no mostró diferencias significativas entre los que habían respondido y no respondido, y la ideología política.

Dimensiones del concepto Desarrollo Sostenible

En este primer análisis, se trata de conocer aquellas dimensiones que subyacen al concepto de Desarrollo Sostenible en el conjunto de las participantes y, posteriormente, ver en qué medida la ideología política pondera una u otra dimensión. Para ello se realizó un análisis de contenido de las definiciones con la asistencia del paquete informático NUDIST 4.0.

Una vez organizado el material y después de darle una primera lectura exploratoria se procedió a realizar el análisis de contenido. Esta tarea fue abordada por parte de uno de los investigadores, que desconocía el estudio lexométrico del mismo material que estaban realizando los otros investigadores (Aragonés, Raposo e Izurieta, 2000). Tras la lectura observó cómo ciertas ideas aparecían de forma reiterada, lo que permitió iniciar el análisis con el paquete NUDIST 4.0. Para ello se dividió cada definición en tantas unidades temáticas como oraciones con sentido completo se podían encontrar en cada una de ellas. A continuación, se definieron 17 dimensiones –nodos– que permitían clasificar todas las unidades temáticas. Es decir, cada definición se encontraba, al menos, clasificada en una de las categorías. Con posterioridad, se decidió seleccionar aquellas que agrupaban al menos al 5% del total de definiciones a fin de poder establecer con consistencia las dimensiones subyacentes al concepto de Desarrollo Sostenible. Como resultado de este análisis, quedaron establecidas las 10 dimensiones o nodos siguientes:

Equilibrio: hace referencia a la adecuación necesaria entre explotación de los recursos naturales por parte del ser humano y la preservación de la Naturaleza como fin en sí misma. Incluye, a su vez, el concepto de compatibilidad entre desarrollo y conservación.

«Aquel desarrollo que proporciona bienestar y mejora en la calidad de vida sin por ello alterar el equilibrio en la naturaleza» (participante 71).

Control: alusión a la necesidad de poner un límite a la expansión del ser humano para preservar la Naturaleza.

«Una forma de controlar el desarrollo del Ser Humano, sin que perjudique tanto al Medio Ambiente y la Naturaleza» (participante 134).

Respeto: concepción de la Naturaleza como un fin en sí mismo, atribuyéndole una serie de derechos y necesidades que el ser humano debe tener en cuenta.

«Llevar un nivel de vida relativamente bueno respetando el Medio Ambiente y viviendo en armonía con él» (participante 220).

Recursos naturales: concepción de la Naturaleza como una serie de materias primas que deben ser utilizadas por los seres humanos con todo derecho.

«Se trata de un proceso de conservar los recursos naturales de forma racional para el provecho de generaciones venideras» (participante 18).

Futuro: determinante preocupación por los posibles problemas de falta de recursos de las generaciones venideras.

«El Hombre avanzando en todos los aspectos, de tal forma que sea viable pensar en un futuro lejano para nuestro planeta y para la continuidad de la especie humana en él» (participante 28).

Naturaleza y medio ambiente: hace referencia a estos dos conceptos en relación con el de desarrollo. Engloba: Naturaleza, medio ambiente, Tierra, Mundo, planeta, entorno, ecosistema.

«Mantener el desarrollo sin destruir tanto la Naturaleza» (participante 166).

Desarrollo: concepto referente al continuo cambio y crecimiento de todos los ámbitos de la vida de los seres humanos: económico, político, social, cultural, de población, tecnológico, etc.

«Desarrollo continuado pero sin dejar que afecte a más zonas de la Naturaleza» (participante 8).

Progreso: incluye todas las alusiones a los términos: avance, progreso, innovación y evolución. Paralelo al concepto de desarrollo, pero con un matiz de novedad y beneficio a la calidad de vida y al bienestar.

«Que se pueda mantener un equilibrio entre los avances técnicos, el bienestar de los seres humanos y el Medio Ambiente. Que no se perjudique a la Naturaleza por los avances del Hombre» (participante 124).

Calidad de vida: incluye las referencias al nivel de vida y calidad de vida de los seres humanos, al bienestar general de la Humanidad.

«Alcanzar una mayor calidad de vida pero siempre manteniendo un equilibrio con las demás cosas que nos rodean» (participante 3).

Conservación: recoge referencias a la preservación, mantenimiento, cuidado, no destrucción y conservación de la Naturaleza.

«Es aquel desarrollo industrial y económico que permite la conservación del medio» (participante 214).

La distribución en porcentajes de cada una de las dimensiones en las 132 definiciones y en los cuatro agregados de ideología política aparece recogida en la tabla 2. En ella se puede observar la importancia de «naturaleza y medio ambiente» y «desarrollo» con porcentajes en torno al 80% y 60%, respectivamente, tanto para la muestra total como para los agregados.

La riqueza con que se definió el concepto de Desarrollo Sostenible fue escasa, ya que el número de categorías utilizadas alcanzó una M= 2,61 y una SD= 1,10. Con el fin de ver en qué medida había diferencias entre los participantes según la ideología política que se autoatribuían se realizó un ANOVA que no mostró diferencias significativas entre ninguno de los agregados.

A la luz de estos resultados puede decirse que el discurso que subyace al concepto de Desarrollo Sostenible puede articularse a partir de las 10 categorías cuyo núcleo central se compone de los conceptos «desarrollo», «la Naturaleza y medio ambiente» y, en algunos casos, se concreta esta última en «recursos naturales». Este núcleo se fundamenta sobre la idea de estabilidad que expresan las categorías de «control», «respeto», «equilibrio» y «conservación»; es decir, fomentar el desarrollo sin deteriorar la Naturaleza y el medio ambiente. A su vez, aparece la idea de que esta relación que sustenta el Desarrollo Sostenible se proyecta hacia el tiempo «futuro» con las ideas de «progreso» y «calidad de vida».

Las formas de entender la Naturaleza desde el Desarrollo Sostenible

La preocupación ante el medio ambiente está relacionada con la manera en que se entiende al ser humano en relación con la naturaleza: bien desde una perspectiva antropocéntrica, es decir, como centro del discurso medioambiental; o bien desde posiciones ecocéntricas, en donde el ser humano es un miembro más del nicho ecológico en donde se desenvuelve su vida (Thompson y Barton, 1994). Para comprobar cómo estas posiciones influyen sobre la forma de entender el concepto de Desarrollo Sostenible se realizó este segundo análisis sobre las definiciones.

El mismo investigador que codificó cada una de las definiciones, las clasificó en tres categorías dependiendo si la definición estaba referida a una posición claramente antropocéntrica, si había una mezcla de referentes antropocéntricos y elementos de la Naturaleza y, finalmente, si estaba centrada en la Naturaleza. Las tres categorías resultantes se definen en los términos siguientes:

Antropocentrismo: prima el interés por el hombre y su progreso, tanto económico como de calidad de vida.

«Desarrollo necesario y suficiente para sobrevivir toda la Humanidad» (participante 144).

Antropocentrismo-Naturaleza: equilibrio entre el derecho del ser humano a progresar y mejorar su calidad de vida y el de la Naturaleza a perdurar como bien en sí misma.

«Un plan de vida en el que se controle el desarrollo de la población, así como los recursos de la Naturaleza para que podamos vivir en armonía con el medio, sin llegar a situaciones extremas» (participante 78).

Naturaleza: muestran un interés especial en la conservación de la Naturaleza por encima de cualquier otra actividad de los seres humanos. Predomina el derecho de los espacios naturales y la obligación de las personas de velar por su mantenimiento.

«El Desarrollo Sostenible hace referencia a que el desarrollo de industrias y fábricas contribuye a destruir el planeta y el Medio Ambiente. El Desarrollo Sostenible pretende parar este avance desmesurado y destrucción sosteniendo el Medio Ambiente como está para ir mejorándolo, no empeorándolo» (participante 201).

La distribución de las 132 definiciones en las tres posturas resultó ser desigual, ya que un porcentaje superior al 50% se situó en la posición central «Antropocentrismo-Naturaleza» y en las posiciones «Antropocentrismo» y «Naturaleza» se alcanzaron porcentajes superiores al 19% y 14%, respectivamente. El resto de definiciones se encontraban en posiciones intermedias a éstas.

La clasificación de las participantes en las tres posturas consideradas y la ideología política autoatribuida permitió realizar un análisis de correspondencias cuya gráfica resultante es la que aparece en la figura 1. En ella se puede observar cómo los de izquierda optan por posturas más próximas a la Naturaleza, los de centro-izquierda y centro se sitúan en torno a la postura central («Antropocentrismo-Naturaleza») y los de centro-derecha y derecha (derecha en la figura 1) se encuentran más próximos a «antropocentrismo».

La distribución de las dimensiones según la postura en que fueron clasificados los participantes aparece reflejada en la tabla 2. Las únicas dos dimensiones que alcanzan un porcentaje superior al 25% en el conjunto total de participantes analizados son: «Naturaleza y medio ambiente» con un 81,4% y «Desarrollo» con un 63,9%. Ambas unidades aparecen en los tres agregados de participantes de forma destacada pero con matices claramente consonantes con la posición ante la Naturaleza. Así, en el agregado «Antropocentrismo» un 34,6% de las participantes recurren a la categoría «Naturaleza y medio ambiente», un 65,4% a «Desarrollo» y un 26,9% a la unidad «Progreso». Las participantes situadas en el segmento central del continuo Antropocentrismo vs Naturaleza alcanzan en las dos unidades comunes porcentajes más altos que la muestra total, y en «Equilibrio» un 33,8% recurren a ella. Finalmente, un 94,7% de las participantes asignadas a la postura «Naturaleza» recurren a la categoría de «Naturaleza y medio ambiente» y a un 36,8% en «Desarrollo», situación casi inversa a lo que sucede con las participantes del otro extremo del continuo; además, en la unidad «Conservación» alcanzan un 36,8%.

Las distribuciones entre los tres agregados son diferentes significativamente, tanto en el caso de «Naturaleza y medio ambiente» (χ2= 48,893; df= 2, p<.001) como en el de «Desarrollo» (χ2= 7.356; df= 2, p<.05). En el resto de las dimensiones, con frecuencia superior a cinco, no aparecen diferencias significativas. En las que ni siquiera se ha alcanzado una frecuencia de cinco no es posible interpretar utilizar χ2, aunque los resultados empíricos permiten observar unas diferencias notables.

El número de dimensiones utilizadas para definir el concepto de Desarrollo Sostenible según la postura asignada aparece en la tabla 2 y un análisis ANOVA muestra diferencias significativas entre los grupos (F= 18,801; df= 2. p<0.01). Comparaciones post hoc entre los tres agregados utilizando Scheffe mostraron que los antropocéntricos se diferenciaban de los antropocéntricos-naturaleza y estos últimos también se diferenciaban del grupo Naturaleza (todas las ps. <.05).

Discusión y conclusiones

Un primer resultado que sorprende es el número de participantes que no dieron ninguna definición de Desarrollo Sostenible. Las razones de esta alta tasa –38%– no se pueden conocer dado que en el diseño del protocolo no se recogían las alternativas «no sabe» y «no contesta». Esta discriminación hubiera resultado interesante en este caso, al tener las entrevistadas un alto nivel de instrucción, ya que de esta forma se hubiera podido conocer en qué medida las participantes conocían el significado del concepto que se está estudiando habida cuenta de su implantación en el discurso social.

Las diez dimensiones definidas en el análisis de contenido realizado tienen diferente implantación en el discurso de las participantes. Destacan del resto por su mayor presencia: «Naturaleza - medio ambiente» y «desarrollo», lo que viene a poner en evidencia que el núcleo del concepto está formado por ambas dimensiones, quedando modulada por la idea de que el medio ambiente tiene una capacidad limitada de producción. Por tanto, se percibe a estas dimensiones desde una posición de control, respeto, equilibrio y/o conservación. Además, esta relación tiene una proyección hacia el futuro en donde destacan las ideas de calidad de vida y progreso. Estos resultados están en línea con el trabajo lexicométrico previamente realizado (Aragonés, Raposo e Izurieta, 2000) en el que se contaban las palabras que figuraban en la definición y a partir de este resultado se establecían las dimensiones. Por el contrario, el análisis que aparece en estas páginas, primero se definen las dimensiones y con posterioridad se cuenta la frecuencia con que aparecen éstas.

Las participantes parece que dan por buena la situación actual del medio ambiente, ya que en las dimensiones de «control», «respeto», «equilibrio» y «conservación» no están vinculadas a la idea de una situación diferente de la actual y, por tanto, no aparecen ideas referidas a la recuperación del deterioro ya causado.

Entre las dimensiones que subyacen al concepto no aparece la satisfacción de necesidades, que es central en la definición que da el informe Brundtland, ni los dos conceptos explícitos referidos a la pobreza en el mundo y a las limitaciones que la tecnología y la organización social imponen para satisfacer las necesidades. Esto revela lo alejado que está el receptor del significado literal del concepto. Muestra de ello es que no aparece en el discurso de las participantes dimensiones referidas a la pobreza, la demografía, la tecnología y los estilos de vida, pilares fundamentales en el concepto de Desarrollo Sostenible (Goodland, Daly, El Serafy y von Droste, 1997).

Muy probablemente, esta pérdida de contenidos entre la definición original y las categorías manifestadas por las participantes se debe al uso que los políticos y gestores del medio ambiente hacen del término. Un análisis del discurso de éstos podría dar la visión de la otra cara de la moneda, de tal modo que podrían verse cuáles son las diferencias entre el receptor y el emisor del mensaje y lo alejado que este último se encuentra del concepto explicitado en el informe Brundtland.

No hay un contenido claramente diferenciado entre las participantes, mostrando poca riqueza a la hora de definir el concepto, sobre todo si se tiene en cuenta que las dos dimensiones «Naturaleza - medio ambiente» y «desarrollo» aparecen en un elevado porcentaje de definiciones y que la media fue inferior a tres categorías por definición.

La ideología política no influyó en las dimensiones utilizadas para definir el Desarrollo Sostenible, pero sí en la forma de entender la Naturaleza. Así, las participantes de izquierda están más cerca de la categoría «Naturaleza», los de centro y centro-izquierda están más próximos a «antropocentrismo-Naturaleza» y las de derecha-centro derecha al «antropocentrismo». Sin embargo, en el estudio lexicométrico (Aragonés, Raposo e Izurieta, 2000) sí se observaron diferencias en los términos utilizados. Esta discrepancia en los resultados puede deberse bien a la precisión con que se eligen los términos según la ideología política, o bien se puede deber a los sesgos que implican cada uno de estos procedimientos.

Las formas de entender la Naturaleza a partir de las definiciones de Desarrollo Sostenible permiten observar diferencias significativas en las categorías utilizadas en la definición del concepto. Así, en los antropocéntricos aparece más la dimensión de «progreso», en las posiciones centrales aparece la de «equilibrio» y en los más próximos a la defensa de la Naturaleza la idea de «conservación». Es decir, la definición de Desarrollo Sostenible adquiere matices consonantes con la posición que se tiene ante la relación ser humano - Naturaleza.

Los resultados de esta investigación dejan claro el interés de seguir trabajando en este campo con públicos más heterogéneos y con procedimientos similares, ya que el discurso de los agentes políticos, sociales y económicos recurren de forma insistente al concepto de sostenibilidad. No obstante, las participantes en investigaciones similares deberán producir su definición de Desarrollo Sostenible sin sesgos como los que se pueden haber producido en este trabajo, ya que en esta ocasión la respuesta de las participantes se recogía después de haber contestado a un conjunto de escalas relacionadas con la preocupación ambiental.

Los resultados empíricos presentados en este trabajo vienen a plantear algo más allá de la cuantificación que en ellos se expresa, y que se refiere a la necesidad de expresar de forma operativa qué se entiende por Desarrollo Sostenible en cada caso, porque si no, de nada sirve emprender una empresa por un Desarrollo Sostenible si este concepto resulta tan ambiguo o vacío de contenido que cualquier acción o programa pueda llevar este apellido sin producir ninguna disonancia, aunque, en cualquier caso, ha de reconocerse que el concepto tiene una considerable importancia práctica (Yearley, 1996).

Agradecimientos

Agradecemos los comentarios que nos hizo el profesor Armando Rodríguez al primer borrador de este artículo.

Esta investigación se ha realizado vinculada al proyecto PB0323-98 financiado por la CGCyT.


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