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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

1993. Vol. 5, Suplem.1, pp. 317-335
Copyright © 2014


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LA DIMENSION APLICADA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL

 

Miguel CLEMENTE DIAZ

Universidad Complutense de Madrid

La Psicología Social Aplicada, como rama de la Psicología Social, nace en los años setenta de este siglo; sin embargo, se pueden encontrar antecedentes desde los mismos inicios de la Psicología Social, tal y como se revisa en este artículo. Pero a pesar de tal condición, se sostiene aquí que la Psicología Social Aplicada debe conceptualizarse como la dimensión aplicada de la Psicología Social, y no como un conjunto de saberes diferentes de la propia disciplina madre. De acuerdo con este planteamiento, se expone la necesidad de que en el estudio de los problemas sociales aplicados se determinen los marcos de referencia que se van a utilizar, así como las teorías específicas que se emplearán. En concreto, se destacan los siguientes marcos de referencia: la patología social, la desorganización social, el conflicto de valores, la conducta desviada, la etiqueta, y la burocracia. Por último, se realiza una revisión de las áreas temáticas que definirían una Psicología Social Aplicada enfocada hacia problemas sociales, y se discuten las características que debe poseer una metodología idónea para los ámbitos de investigación de la Psicología Social Aplicada.

Palabras clave: Psicología Social; Psicología Social Aplicada; Problemas Sociales.

The applied dimension of social psychology. The Applied Social Psychology appeared as a branch of Social Psychology in the 1970's. However, as this article examines, its origins go back to those of Social Psychology. Although, it is sustained here that Applied Social Psychology must be conceptualized as an applied branch of Social Psychology in opposition to the idea of viewing it as a group pf various knowledge differentiated from the original discipline. According to this approach, it is exposed here the need to determine the frames of referent as well as the specific theories to be used in the study of the Social Problems by applied social psychologists. Specifically, the following frames of referent are pointed out: social pathology, social disorganization, value conflict, debiant behavior, labeling, and bureaucracy. Lastely, a review is made of subject areas that wil define an Applied Social Psychology focused on Social Problems. In addition, the characteristics that a proper methodology should include for the scopes of research of Applied Social Psychology are discussed.

Key words: Social Psychology; Applied Social Psychology; Social Problems.

 
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Correspondencia: Miguel Clemente
Universidad Complutense de Madrid

 

"Las naciones superdesarrolladas son aquellas que poseen inmensos recursos para llevar a cabo magníficas investigaciones, y que se pueden dar el lujo de no aplicar los resultados de tales investigaciones" (Varela, 1971).

Todo trabajo que se precie trata de fijar una fecha "oficial" de aparición de una ciencia o de una faceta de la misma. Requisito por otra parte imprescindible, pues permite que otros estudiosos del tema discrepen de la misma, bien porque siempre es fácil remontarse sistemáticamente en el tiempo (¿acaso los reflejos condicionados no son citados ya por Lope de Vega?; ¿quién puede dudar de la importancia de Platón al destacar cómo el individuo está supeditado al Estado, siendo punto de referencia ineludible de una de las formas de concebir la interacción social? etc.). Pero no cabe duda de que si dicho inicio temporal lo fijamos en 1970, la desilusión del lector sería grande (¿tan cercano en el tiempo se establece el supuesto nacimiento de la Psicología Social Aplicada?); pero no se alarme el lector; el autor, en estos momentos, utilizando una figura retórica que considera persuasiva, tiene preparados dos argumentos de apoyo a lo anterior: el primero de ellos, el bibliográfico, será analizado en posteriores párrafos: y el segundo, la afirmación de la falta de dogmatismo de la aseveración expresada, en cuanto que es muy cierto que desde que se plantea cualquier tipo de investigación psicosocial, sistemáticamente (salvo muy raras ocasiones, en las que el deseo del investigador es construir una teoría) obedece a su vez a un intento más o menos explícito de aplicación. Explícito como en el caso de esa figura tan admirada por muchos como Lewin (1935,1951,1988), que según sus defensores trató de unir sistemáticamente los aspectos teóricos con los aplicados, y según sus detractores permitió que se fragmentara la Psicología Social entre los "academicistas" y los "prácticos", creadores estos últimos de una especie de "Gospel" poco científico, tan poco científico como poca aplicada era la visión de los primeros, que optaron por no realizar intervenciones prácticas hasta poseer teorías adecuadas. Ambos argumentos, por otro lado, quedan patentes en artículos como el de Reich (1981), que comienza la historia de las aplicaciones de la Psicología Social Aplicada con los trabajos de Triplett. Y también de manera temprana. Scott (1908) y Münsterberg (1911) implantaron en Estados Unidos la idea de una Psicología útil para las actividades empresariales.

Pero el primer texto en el que aparece la denominación de "Psicología Social Aplicada" es el de Deutsch y Hornstein (1975), si bien el primero escrito específicamente con la idea de desarrollar un manual comprensivo y apto para la enseñanza de una Psicología Social Aplicada es el de Oskamp (1984), que también desarrolló una serie que, bajo el nombre de "Applied Social Psychology Annual Series", presentaría de forma anual algunas de las áreas importantes de la disciplina (inicialmente, la serie sería editada por Bickman, y luego el editor fue Oskamp).

Los años setenta, con la presencia de la crisis dentro de los Estados Unidos, promovieron el nacimiento de las áreas de aplicación de una manera sólida. Así, es en esta época cuando nacen y se consolidan la Psicología Ambiental, la Psicología Jurídica, la Psicología de la Salud, etc. También en esta época es cuando se crean nuevas revistas, tales como el "Journal of Applied Social Psychology", el "Law and Human Behavior", el "Evaluation Quarterly", etc. Concomitantemente, en los años setenta es cuando nacen multitud de manuales sobre la Psicología Social Aplicada.

Reflexionar sobre la Psicología Social Aplicada suele implicar adoptar una visión de las cosas que determina la existencia de una Psicología Social Básica, y por contraposición una Psicología Social Aplicada; desde esa perspectiva, consideramos que las reflexiones consiguientes siempre serán falsas. En primer lugar, porque si la Psicología Social Aplicada es algo distinto de la Psicología Social Básica, la crítica de que la primera no es Psicología Social es lógica e irrefutable; y si la Psicología Social Aplicada no es Psicología Social, ¿qué sentido tiene su existencia?; y en segundo lugar, porque si se trata de dos cuestiones distintas, ¿por qué utilizar la etiqueta de Psicología Social Aplicada, y no otra, que expresara más acordemente el concepto de lograr "aplicar" algunas ciencias sociales, sobre todo la Psicología, la Sociología y la Psicología Social?.

Es por esta serie de motivos por lo que este artículo ha querido evitar la etiqueta de "Psicología Social Aplicada", y ha optado por escoger la de "dimensión aplicada de la Psicología Social"; podría parecer un juego de palabras, pero son cuestiones diferentes; no interesan aquí todas las formas de aplicación de conceptos psicológicos y sociológicos a contextos sociales (casi todos lo son); tampoco el punto central de esta reflexión se va a centrar en aquellos conceptos de las ciencias sociales que permiten la intervención; de hecho, pocas veces la Psicología Social Aplicada es interventiva. Además, todas esas posibilidades ya tienen nombres concretos dentro de las ciencias sociales: Psicología de la Intervención, Problemas Sociales, etc. Y la verdad es que la Psicología Social Aplicada no está alejada de algunas de dichas disciplinas. Pero no es este el lugar idóneo para proceder al examen de esas vinculaciones y diferencias (el lector interesado puede acudir, por ejemplo, a Clemente -1992a-, donde encontrará tales comparaciones, así como algunas de las cuestiones que aquí se van a tratar).

Pero, ¿existe realmente un "divorcio" entre los básicos y los aplicados?. En esta posible pugna, falta otro tercer bloque de psicólogos sociales, el de los metodólogos. Quizá esos sean los tres elementos importantes a revisar, los que nos pueden dar pistas sobre esa dimensión aplicada de la Psicología Social. Simplificando, sería preciso preguntarse sobre el papel de la teoría, de las posibles aplicaciones, y de la metodología. Comenzaremos, por lo tanto, revisando cada uno de estos conceptos.

TEORIAS Y MARCOS DE REFERENCIA

La investigación que asépticamente se plantea desde la Psicología Social Básica tiene la ventaja de que no precisa identificar ni al emisor, ni al receptor, ni el papel que juega en cada investigación el propio psicólogo social, por lo que por una parte se vuelve ambigua la aplicación, y por otra parte se favorecen sistemáticamente determinadas visiones de la realidad en contraposición con el resto, alineándose el psicólogo social a favor y en contra de determinados colectivos que son los que representan las diversas ideas que por lógica natural suelen estar enfrentadas, representando los denominados conflictos de intereses. A la Psicología Social que no trata de ser aplicada, hoy, por hoy, no le importan estos conflictos; pero al tratar de realizar aplicaciones, éstos son fundamentales.

Las teorías típicamente psicosociales, que han sido ampliamente criticadas por sus sesgos psicologicistas, sean éstas cognitivas (cuál no), conductuales, etológicas, etc., olvidan estos hechos, convirtiendo a la Psicología Social en una ciencia al servicio de los poderosos, si bien enmarcada dentro de una perspectiva típica del liberalismo, deseosa de incrementar la calidad de vida de la población en general, y respetuosa con los gobernantes de cada país, haciendo gala de un confundido pero cómodo cientifismo. La crítica contraria se le podría efectuar a aquella vertiente de la Psicología Social que se ha dado en llamar sociológica, y que se basa en orientaciones teóricas que para nada olvidan los aspectos negativos que se acaban de comentar, pero que poseen visiones de la realidad excesivamente amplias, por lo que en su aplicación concreta a la interacción social también resultan ambiguas, cayendo por lo tanto en el mismo problema que las anteriores. Estas orientaciones de carácter más sociológico son las que se han utilizado en el estudio de los denominados "Problemas Sociales", que no es sino la vertiente sociológica de la Psicología Social Aplicada. El interaccionismo simbólico, la etnometodología, la teoría del rol, tan queridas por los psicólogos sociales de formación sociológica, poseerían esas características: buenas posibilidades de situar las investigaciones dentro de un contexto general que no olvide el papel de cada figura en el proceso, pero pocas posibilidades de explicar fenómenos concretos.

Quizá el problema sea la imposibilidad de acercarse a un hecho social desde los dos planos simultáneamente: uno más general y comprensivo (y en ese sentido sociológico) y otro más específico (y en ese sentido psicológico). Quizá el problema sea incluso más profundo, en cuanto que si las teorías explicativas de una ciencia no son de un mismo nivel de generalidad, no es posible referirse a las mismas desde un planteamiento de "teorías unitarias" de una ciencia; así, no es posible hablar en nuestra disciplina de la teoría de la atribución, y a renglón seguido, del rol. Ambas son de distinto nivel, por lo que no se pueden utilizar en el mismo plano teórico. Permítaseme, a grandes rasgos, determinar cuáles serían las principales teorías de carácter más macrosocial pertinentes para el estudio de las cuestiones de interacción social: la patología social, la desorganización social, la desviación social, el etiquetado, el conflicto de valores, y la teoría de la burocracia.

A estas teorías, a partir de ahora, las dejaremos de llamar así, para evitar utilizar la misma terminología que se refiere a las de carácter más restringido, provinientes en general de orientaciones más psicologicistas; así, a las primeras las denominaremos "marcos de referencia", y a las segundas, teorías. Quizá el que no se haya realizado hasta el momento esta distinción provenga de un error histórico: del error inducido por una coincidencia del destino, que hizo que un término, el de "Psicología Social", apareciera simultáneamente por primera vez en el tiempo en dos manuales, uno de un sociólogo (Ross, 1908), y otro de un psicólogo (McDougall, 1908). Un error consistente en creer que, puesto que la etiqueta era similar ("Psicología Social"), ambas visiones eran a la larga confluyentes. Pero sería bueno plantearse si realmente en 1908 se puede hablar del nacimiento de la Psicología Social; por nuestra parte, y con el mismo subjetivo criterio que puede escoger cualquiera, preferimos reservar ese nacimiento al momento en que Lewin decidió aplicar una teoría pensada para la Psicología, la teoría de campo, al estudio de los grupos.

Moscovici (1990), activo participante de las controversias y luchas de poder suscitadas en torno a la llamada "crisis en Psicología Social", afirma:

"Hay muchas razones obvias para la tendencia a la fragmentación: la gran división entre Psicología y Sociología en primer lugar, el distanciamiento de la Psicología Social de otras ciencias sociales, en segundo lugar".

Reclama estatus científico para la disciplina (no ya como una rama o apéndice de la Psicología), recordando los objetivos definidos por fundadores de la Sociología, tales como Durkheim, Simmel o Tönies, e incluso fundadores de la Psicología como Wund, Tarde, Freud, McDougall, Baldwin, Mead, Lewin... pensadores que aspiraban a establecer una continuidad con otras ciencias sociales, particularmente con la Antropología. Moscovici (1990) insiste en la necesidad de un objeto de estudio común en la Psicología Social y agrega luego:

"Problemas cruciales y fascinantes están situados en una intersección, donde se originan las relaciones sociales, donde son creados los sistemas simbólicos y donde los elementos individuales y colectivos entran en contacto... Los fenómenos que tengo en mente son religión, poder, medios de comunicación de masas, movimientos colectivos, lenguaje y representaciones sociales. Estos son los fenómenos que reflejan las preguntas cruciales de nuestro tiempo, los que dejan su marca en la historia de cada uno y de todos nosotros".

Aclarado el tema terminológico, y puesto que se ha escrito largo y tendido sobre las teorías de la Psicología Social, nos referiremos, si bien brevemente, a los marcos de referencia. Dentro de cada marco de referencia se debe elegir una teoría concreta, salvo en aquellas ocasiones en las que es imposible la combinación; como podrá observar el lector tras la lectura de cada marco, eso no es algo habitual, de forma que en casi todos los marcos tienen cabida la mayoría de las teorías. Comenzaremos por la patología social.

La patología social

En su forma inicial, la patología social se basaba en la metáfora de la sociedad como organismo vivo, esforzándose los patólogos sociales por hacer clasificaciones de las "enfermedades" de la sociedad. Esta orientación tuvo su mayor apogeo, según Rubington y Weinberg (1981) entre 1890 y 1910, dando paso después a otras, en concreto a la noción de desorganización social, si bien perduran todavía hoy en día planteamientos que perpetúan esta forma de percibir la realidad. La corriente principal dentro de esta perspectiva es la que se basa en las anomalías físicas, y su principal exponente es Lombroso, autor que se basa en la idea del atavismo criminal (Siegel y Senna, 1981).

La desorganización social

La orientación de la desorganización social ha tenido representantes dentro de la Psicología Social que en gran medida pertenecen a la vasta escuela denominada como interaccionismo simbólico. Una de las ideas que retoma la perspectiva de la desorganización social de la caduca patología social es la de que la sociedad es un todo, que posee un conjunto de partes integradas entre sí; el problema se produce ante una posible descoordinación de unas partes con las otras. Y uno de los conceptos centrales dentro de esta orientación es el de regla: las reglas no sólo van a definir las diferentes partes de la sociedad, sino que también van a definir cómo se van a interrelacionar dichas partes entre sí. De esta manera, se empezaron a percibir los problemas sociales como elementos que demostraban las desintegraciones sociales, construyéndose poco a poco una orientación que trataba de explicar con sus conceptos no sólo cómo se producía y se creaba la organización social, sino también cómo se producía y se creaba la desorganización social. Dentro de esta perspectiva se destaca, sobre todo, una línea de pensamiento que se ha dado en llamar el estructural-funcionalismo. De acuerdo con Rubington y Weinberg (1981), los máximos representantes de esta orientación serían Cooley, Znaniecki y Ogburn.

La desviación social

Dos grandes escuelas con visiones y perspectivas diferentes en el tratamiento de los problemas sociales nacieron dentro de la Sociología. Una de ellas, situó su centro de operaciones en la Universidad de Harvard, y utilizó un enfoque que se centraba en el estudio de la estructura social; la otra, desde la Universidad de Chicago, enfatizaba un punto de vista centrado en los procesos sociales. Ambas Escuelas consideraban de gran importancia el estudio de los problemas sociales, y ambas utilizaron un prisma para comprenderlos, que se ha dado en llamar la orientación de la conducta desviada.

La Escuela de Harvard elaboraba sus planteamientos sobre la base de una fuerte vinculación con la teoría, afianzando sus conceptos generalmente en los grandes pensadores europeos tales como Durkheim, Pareto o Weber, así como en el padre de la corriente estructural-funcionalista, Parsons. No ocurrió lo mismo en el caso de la denominada Escuela de Chicago, centrada más en la descripción que en la teoría, y que escoció como "laboratorio" para efectuar sus experiencias la ciudad de Chicago.

Para la Escuela de Harvard, un concepto fundamental fue el de la anomia, utilizado en primer lugar por Durkheim en 1895 en su estudio sobre el suicidio, trabajo que no fue traducido al inglés hasta 1951, momento en el que produjo un gran impacto en la Sociología norteamericana. Después aparecería la obra de Merton sobre la diferenciación entre medios sociales y fines culturales, y tras la aparición de la obra de Merton, fue de gran importancia la de Sutherland, también perteneciente a la Escuela de Chicago, y que en 1939 publicó su Teoría de la asociación diferencial. Tal y como habían expresado con anterioridad Thomas y Znaniezki, Sutherland pensó que la desorganización social era un importante factor de desviación social, por lo que dedicó gran parte de sus esfuerzos a explicar porqué una persona se vuelve desviada, y cómo la estructura social promueve desviación. Son varios los científicos sociales que consideran que la asociación diferencial es un concepto complementario del de la anomia, ya que implica continuar la perspectiva de Durkheim de que la conducta desviada es una parte natural de la vida social. En cierta forma de trata de una teoría diferencial, ya que es idónea para determinar qué sujetos se vuelven desviados y cuáles no.

El etiquetado social

Esta orientación ha sido conceptualizada también por algunos autores como perteneciente a la perspectiva del interaccionismo simbólico, en cuanto que se centra en determinar cómo las personas definen las situaciones. Así, se trata de una orientación subjetiva, que retoma el planteamiento expresado por Fuller (1937) de que un problema social se define por lo subjetivo, es decir, por la percepción de la existencia para las personas de una serie de condiciones problemáticas, tengan o no una base real. Así, frente a una corriente mayoritaria que expresa que los problemas sociales se definen por la existencia de una serie de condiciones objetivas, esta orientación centra su análisis en el polo subjetivo.

Ya se ha comentado que entre la Universidad de Chicago y la de Harvard existía una confrontación que supuso el nacimiento de dos grandes tipos de orientaciones a la hora de abordar el estudio de los problemas sociales, confrontación que produjo que la Universidad de Harvard se dedicara más al estudio de la estructura social, mientras que en Chicago los investigadores y pensadores se orientaron más hacia la teoría de la etiqueta; esto supuso a la vez que el concepto de etiqueta esté asociado más bien a una oposición al concepto de estructura social. Así, mientras que para la teoría de la desviación era de suma importancia todo lo que tenía que ver con los aspectos diagnósticos (como es el caso de la determinación de la importancia que tenían los hogares rotos, la anomia, los desórdenes mentales, la clase social, etc.), para la etiqueta el aspecto fundamental es el de la reacción social, olvidándose en gran medida del acto inicial y final de la cadena de la desviación. En general, se podría afirmar que la teoría de la etiqueta se va a centrar más en los procesos que en la estructura, más en lo subjetivo que en lo objetivo, en las reacciones más que en las causas de la desviación.

Acorde con este planteamiento, se establece que la definición de la situación que realizan las personas va a depender de los valores de cada uno, así como de los intereses personales del que realiza la definición. Debido a esta característica, muchos autores, como es el caso de Rubington y Weinberg (1981), o de Becker (1963), típicos representantes de la orientación de la etiqueta, han preferido utilizar la denominación de orientación interaccionista. A pesar de que se ha considerado a Mead y a Schultz como los representantes de este enfoque, lo cierto es que hubo dos obras que marcaron el punto referencial de esta perspectiva de análisis, y que por lo tanto no podemos dejar de recordar: se trata del trabajo de Lemert (1951), titulado "Social Pathology", y del posterior de Becker (1963), aparecido con el nombre de "Outsiders".

El conflicto de valores

Algunos autores, mientras se iba creando una Sociología que enfatizaba la necesidad de crear y de alcanzar un consenso social, y de restablecer continuamente un equilibrio, se centraron en la perspectiva de que en la sociedad lo normal era el desequilibrio y las desigualdades, lo que provocaba continuamente conflictos. Así, y paralelamente a la orientación de la desintegración social, fue naciendo la perspectiva del conflicto, que desde el planteamiento de los problemas sociales se convertiría en la orientación del conflicto de valores, alimentándose de pensadores que estaban convencidos de la existencia de estructuras "defectuosas" en la sociedad, e incluso algunos de ellos propugnando la necesidad de cambiarlas. Dentro de la Sociología europea, el tema del conflicto era algo habitual, a partir de las influencias de Marx. Más adelante, sería Simmel quien analizaría el conflicto como una forma de interacción social. La desorganización social, para los teóricos del conflicto, pasa a ser simplemente una etiqueta que encubre el fallo de determinados teóricos a la hora de poder comprender las organizaciones entre las personas, al no seguir estas organizaciones siempre los estilos típicos de la clase media. Como afirman Rubington y Weinberg (1981, p. 89), se llegó a culpar a los representantes del anterior enfoque de encubrirse a sí mismos, al proclamar la existencia de problemas sociales libres de valores, totalmente objetivos. Por el contrario, esta perspectiva no aspira ni a dicha objetividad ni a dicha cientificidad, limitándose a procurar un servicio a la sociedad mediante sus análisis. En nuestro país, ha sido Munné (1982) quien más ha estudiado esta perspectiva.

La burocracia

Con el tratamiento de este marco de referencia entramos en un análisis mucho más macrosocial de los problemas sociales, que los enlaza con las organizaciones, y que arranca en sus planteamientos de la teoría fayolista y de la concepción de la organización desde el punto de vista de la teoría clásica. El estudio de la organización como burocracia, cuya figura más representativa es Weber (1946, 1947), constituye la primera teoría sistemática que aborda este campo de los problemas sociales desde la perspectiva de la Psicología de las Organizaciones. Su planteamiento general estriba en afirmar que la organización burocrática es un instrumento privilegiado que ha modelado la política, la economía y la tecnología modernas. Uno de los principales rasgos de la teoría es la racionalidad, siendo otros de igual importancia el predominio de un planteamiento estructural, y la formalización (con el consiguiente factor de despersonalización).

Se puede considerar a Max Weber como el iniciador de los estudios sistemáticos sobre la burocracia, siendo el principal representante de la teoría de la burocracia y del enfoque estructuralista. Las ideas de Weber sobre la burocracia están recogidas en gran medida en su teoría de la dominación.

Por supuesto que, además, dentro de la Psicología Social Aplicada han ido naciendo una serie de modelos de aplicación. Junto a la denominada "Tecnología Social'', representada fundamentalmente por Varela (1971; 1975; también Reyes y Varela, 1980), cabe destacar el modelo de Mayo y La France (1980), así como el de Cialdini (1980), por citar sólo algunos de ellos. No hay que olvidar tampoco. retomando a Morales (1983), las formas de aplicación de la Psicología Social denominadas como "Extensión de la metodología" y "Extensión de la teoría". Remitimos, en cualquier caso, al lector interesado, a la bibliografía pertinente (por ejemplo, Clemente, 1992a; Morales et al., 1985). Y tras esta necesariamente breve referencia a la división entre marcos de referencia y teorías, imprescindible a la hora de ocuparnos de la dimensión aplicada de la Psicología Social, abordaremos el siguiente elemento de discusión: las áreas de aplicación, o sobre qué elementos aplicados debe trabajar la Psicología Social.

ÁREAS DE APLICACIÓN

Una vez discutida la cuestión de la teoría respecto a esa dimensión aplicada de la Psicología Social, entraremos en la discusión referente a sobre qué debe versar dicha dimensión aplicada. Un examen de los manuales principales permite determinar con poca posibilidad de equivocación que cualquier tema puede ser incluído como área de aplicación de la Psicología Social; terrible conclusión, que añade un grano de arena más al caótico estado de esa dimensión aplicada, si cualquier cuestión es susceptible de ser incluída como una aplicación de la Psicología Social, ¿cómo discernir lo que es aplicado de lo que no lo es?; ¿tan aplicado es el problema del liderazgo como el de la pobreza, la conducta de fumar como el apoyo social a enfermos terminales? Está claro que el criterio efectivo, barajado ya en su día para definir la Psicología Social Aplicada (Morales et al., 1985), así como la Psicología Social (por ejemplo, Jiménez Burillo, 1976; Jiménez Burillo et al., 1992) en este caso no nos permite obtener resultados válidos. ¿Y el criterio intencional?; de ese nos ocuparemos a continuación.

El desacuerdo existente entre los psicólogos sociales sobre cuál debe ser su propio trabajo es grande (véase Segall, 1976; Weiss, 1972). Así, Chin (1974) ha establecido cinco orientaciones dentro de las ciencias sociales aplicadas, capaces de enlazar lo básico con lo aplicado (véase también Kidd y Saks, 1980):

1) La aplicación se deriva de la investigación básica. La base de conocimientos del psicólogo social aplicado se obtiene directamente del psicólogo social básico.

2) Se concibe a la Psicología Social Aplicada como a una especie de aspirante a auténtica Psicología Social. Trata de conseguir el mismo grado de sofisticación y de claridad teórica que la ciencia básica, sin conseguirlo.

3) Concebir la aplicación como una disciplina específica de conocimientos, con sus propias conceptualizaciones, investigaciones, revistas, y todo tipo de elementos que permiten realizar una integración de conocimientos.

4) Un campo de estudio relacionado con la aplicación y la utilización. Sería algo análogo a la creación de una ingeniería de las ciencias humanas. Esta orientación, dentro de la Psicología Social, es la de Varela.

5) Orientación en función de la aplicación del conocimiento válido. El tema central es la relación entre el agente de cambio y el cliente. Esta orientación implica más que un simple conocimiento de las teorías, poniendo el énfasis en la utilización de casos sobre interacciones particulares cliente-psicólogo.

La realidad es que la Psicología Social Aplicada actual refleja en mucha mayor medida las ideas de los discípulos de Lewin que las del propio Lewin, en cuanto que aquel intento de crear una Psicología Social integrada, que uniera el rigor y el impacto social, que enlazara las cuestiones de laboratorio y de campo, se disolvió en una preocupación por crear teorías de alcance limitado, generalmente dentro del ámbito del laboratorio, y de poca o incluso nula repercusión social.

Así, Brewster-Smith (1972) cita una comunicación personal que le realizó Berkowitz, en la que manifiesta la necesidad de encontrar un nuevo paradigma para la Psicología Social (Brewster-Smith, 1972, p. 86; también en Rodrígues, 1983, p. 20):

" (La Psicología Social está en) un estado de crisis, en el sentido en que Kuhn utilizó el término en su libro 'La estructura de las revoluciones científicas'. Parecemos un tanto perdidos en lo que se refiere a problemas importantes que deben ser investigados, y a la relación con los modelos que deben ser utilizados en nuestras investigaciones y en nuestras teorías".

También Harré y Secord (1972, p. 1) han criticado el estado de la disciplina, argumentando, sobre todo por lo que se refiere a la relevancia, lo siguiente:

"La necesidad de un tratamiento teórico global de la Psicología Social y de una reformulación de la metodología es apremiante, y nos parece evidente a la vista de la insatisfacción que existe en la actualidad con el estado de cosas en la Psicología Social, aún dentro de los 'castillos' de la profesión".

Y Steiner (1974), realizando comentarios sobre el clima de las reuniones de los psicólogos sociales, especifica la gran insatisfacción reinante en la profesión. Desde este mismo planteamiento de grupos informales, Zimbardo (1975, p. 60) realiza el siguiente comentario crítico, especialmente gráfico, desde su posición como estudiante que fue de Yale, investigador riguroso de cuestiones básicas:

"Fueron necesarias las atrocidades de la guerra del Vietnam para hacerme nuevamente consciente de que me había vuelto psicólogo no para aumentar mi caudal de conocimientos, sino para intentar, de manera modesta, mejorar la calidad de vida humana".

Meltzer (1972) se plantea, ante este panorama de cosas, la siguiente pregunta: "¿Se puede aplicar la Psicología Social?". Según él, esta cuestión le surge tras haber querido escribir un libro sobre Psicología Social Aplicada, y darse cuenta de que la tarea que pretendía era imposible. Quizá el mayor obstáculo con el que se enfrentó era que los criterios que utilizó para la inclusión de una investigación como de Psicología Social Aplicada eran muy rígidos, y que además suponían un tipo y a muy concreto de Psicología Social Aplicada.

Las comparaciones entre la Psicología Social Básica y la Aplicada, por lo demás, han sido muy numerosas. Muchos manuales se han dedicado a enumerar todo un amplio conjunto de características distintivas, que aquí consideramos ocioso recordar. El lector puede acudir a la revisión de Morales et. al., (1985).

Se podrían catalogar estos intentos conceptualizadores, en general, de definiciones de "pocos vuelos", pero no por ello muy distintas a las que nos ha acostumbrado la Psicología Social. Pero sigamos enumerando algunas de ellas.

La perspectiva de que la Psicología Social Aplicada se debate siempre entre dos aguas, es la que ha llevado a utilizar el símil de las ciencias interdisciplinares utilizado por Bertrand Russell, adaptado por May (1978) de la siguiente manera: "dos habilidades en una sola cabeza"; o como explican Kidd y Saks (1980), un psicólogo social debe tener dos mentalidades: una representa un punto de vista basado en una teoría, y la otra los problemas que debe resolver. Weyant (1986), dentro de esta perspectiva, comenta cómo la Psicología Social Aplicada ofrece lo mejor de dos mundos: por un lado, tiene una base firma en la ciencia; y por el otro, posee un laudable propósito de tratar de incrementar la calidad de vida humana. Insiste Weyant en que la Psicología Social puede ser a la vez una ciencia y una profesión que trate de ayudar a la solución de los problemas sociales.

En el texto de 1984, Oskamp (1984, p.2) nos ofrece la siguiente definición de Psicología Social Aplicada:

"La Psicología Social Aplicada recoge ciertos aspectos de la Psicología Social y los aplica de manera sistemática para la obtención de algún propósito social".

En esta definición se percibe claramente cómo el campo de acción de la Psicología Social Aplicada es muy amplio, incluyendo todo aquel que se refiere a los problemas sociales, pero abarcando todo un conjunto de temas sobre la conducta normal de las personas. Otra definición del mismo autor (Oskamp, 1984, p.12) es la siguiente:

"Aplicaciones de los métodos de la Psicolooía Social, teorías, principios o resultados de investigaciones, para comprender o solucionar problemas sociales".

De una manera bastante escéptica, Bickman (1980, p.13) comenta lo siguiente:

"Lo que sea la Psicología Social Aplicada ciertamente dependerá de las actividades de investigación que se desarrollen en las próximas décadas".

Desgraciadamente, tampoco el criterio intencional nos ha sacado de grandes apuros. Por ello, hemos creído conveniente enlazar ambos. .Así, es preciso, a nuestro juicio, tomar en consideración las premisas que se especifican a continuación, lo que permitirá crear, a su vez, un posible listado que refleje los temas principalmente tratados por los manuales junto con el que se refieran a cuestiones acordes con los puntos que se van a enumerar:

1) Si algo distingue a la dimensión aplicada de la Psicología Social debe ser, lógicamente, la propia aplicación. Por lo tanto, es perfectamente lícito definir a través de las aplicaciones a la Psicología Social Aplicada. Un intento clasificador permitiría encontrar las siguientes grandes dimensiones de aplicación: las aplicaciones que tienen que ver con el ciclo de vida (este primer apartado englobaría cuestiones como la salud, la socialización, la escuela, el trabajo, etc.); los problemas de conducta desviada (marginación, delincuencia, drogadicción, etc.); los problemas derivados de la reacción del sistema ante el individuo (que generalmente se produce de forma jurídica, por lo que se podría identificar esta área como Psicología Jurídica); los problemas derivados del conflicto y de la desigualdad social (pobreza, discriminación, etc.); los problemas derivados del progreso humano (donde destacarían sobre todo la Psicología Ambiental, y los problemas de crecimiento poblacional); y los problemas derivados del sistema político (participación política, desencanto, etc.). De esta manera, en lugar de considerar la Psicología Social Aplicada en función de divisiones típicas de la denominada Psicología Social Básica (por ejemplo, cuestiones grupales, actitudes, estereotipos, prejuicios, conducta de masas, etc.), se establece como más pertinente utilizar etiquetas propias de la aplicación.

2) Toda aplicación deberá estar encuadrada dentro de un marco general de referencia, tal y como se comentó en el punto anterior. Por lo tanto, es posible realizar una clasificación de las aplicaciones de acuerdo al criterio ya comentado. En algunos de los apartados creados esta relación es más directa (como en el caso de la desviación social o de la burocracia), pero sólo lo es desde un mero planteamiento de "lo habitual". Es preciso afirmar, sin embargo, que todos los temas son y deben ser enfocados desde todos los marcos de referencia. Así, y por poner el ejemplo de la delincuencia, se puede considerar la misma desde el punto de vista de la patología social (el supuesto delincuente posee características que le distinguen del supuesto no-delincuente), de la desorganización social (la delincuencia no es sino la demostración de que la sociedad está funcionando de manera incorrecta, por lo que genera una determinada tasa de problemas sociales), de la desviación social (atentar contra el pacto social establecido y las normas sociales), del etiquetado (el delincuente lo es porque la sociedad lo ha etiquetado como tal), del conflicto de valores (la clase alta ha creado las leyes que en realidad sirven para afianzar la brecha entre las clases sociales, y preservar los privilegios de los poderosos), y de la burocracia (instituciones de control social, creadas por la existencia de un código penal, son las que explican cuestiones como la rehabilitación y la reinserción social).

3) Toda aplicación debe partir de un planteamiento teórico psicosocial. Así se asegura la no separación entre las dimensiones básicas y las aplicadas. En el caso del ejemplo anterior, la conducta delictiva se puede estudiar utilizando la teoría de la atribución, o el modelo de aprendizaje observacional de Bandura. etc.

4) Las aplicaciones de la Psicología Social pueden ser muchas y muy variadas. La elección de, dentro de las áreas generales citadas en el punto 1 de este apartado, los temas concretos que deben tratarse, estará en función de que su estudio implique la direccionalidad de los esfuerzos del psicólogo social hacia la solución de un problema social. Aunque teóricamente toda intervención psicosocial está destinada a potenciar la calidad de vida, en un mundo de recursos limitados es necesario establecer un listado de prioridades, aunque sólo sea por un problema de ética social. El enfoque de la dimensión aplicada de la Psicología Social hacia los problemas sociales permite asegurar la existencia de "impacto" en nuestros trabajos, cuestión ampliamente criticada por su poca presencia en la actual disciplina.

De acuerdo con estos criterios, hemos elaborado un posible listado de áreas temáticas, que repetimos unirían los dos planteamientos revisados, el intencional y el efectivo. Por supuesto que muchas áreas temáticas han quedado fuera. Esperamos que el lector comprenda que, siempre que se fijan criterios, es inevitable que así ocurra, salvo que se quiera volver a la situación de partida de la discusión de este apartado, en donde afirmábamos que se podía constatar cómo cualquier cuestión se podía encuadrar dentro de la denominada Psicología Social Aplicada.

METODOLOGIA DE UNA DIMENSION APLICADA DE LA PSICOLOGIA SOCIAL

A menudo se ha argumentado la imposibilidad de utilización del método experimental en contextos aplicados, aduciendo que es muy distinto lo que ocurre en el laboratorio a lo que ocurre en la realidad. Curioso planteamiento, puesto que si lo admitimos, cabría inmediatamente preocuparse sobre el sentido de una Psicología Social Básica que no sirve para o no permite la aplicación (una excelente discusión sobre esta problemática se puede encontrar en Morales -1983-, que recoge argumentos del tipo "Si un conocimiento psicosocial no puede ser aplicado, ¿qué sentido tiene dentro de nuestra ciencia? ¿Es interesante generar conocimientos psicosociales que no se puedan aplicar en ningún momento?". Por otra parte, los problemas metodológicos se han situado desde hace unos años en el corazón de los argumentos que componen la denominada "crisis" de la disciplina, que según algunos ha estado en parte motivada por la utilización excesiva de una metodología experimental, de laboratorio, descontextualizada, ansiosa de emplear sobre todo el análisis de varianza como técnica de análisis de datos, etc. Cuestiones importantes, y que se encuentran bien reflejadas en trabajos como el de Clemente (1992b), Fernández Dols (1990), Páez et al., (1992), etc.

 

PROBLEMAS SOCIALES DEL CICLO VITAL

1) Problemas de salud: variables sociales de personalidad y salud: cognición social de la salud y de la enfermedad: la interacción profesional de la salud-usuario; influencias ambientales en la salud-enfermedad.

2) Problemas de socialización, escolares y de educación: problemas psicosociales en la familia: la terapia familiar; los problemas escolares desde el de paradigma psicosocial; perspectiva psicosocial de la formación de docentes.

3) Problemas de trabajo, el ocio y el tiempo libre: motivación laboral; satisfacción laboral; minusvalías y trabajo; empleo, desempleo y formas alternativas de trabajo; las organizaciones cooperativas y de trabajo asociado. El ocio y el tiempo ibre.

CONDUCTA DESVIADA

4) Desviaciones sociales individuales: la conducta delictiva; la drogadicción; la salud mental; los problemas sexuales; menores y conducta desviada.

PSICOLOGIA JURÍDICA

5) Estudios sobre las policías, el ejército, y los cuerpos de seguridad del Estado, la organización social de los cuerpos policiales; reclutamiento y selección de policías: relaciones policía-comunidad.

6) Estudios sobre los tribunales de justicia: estudios sobre el jurado; socialización judicial.

7) Psicología penitenciaria: efectos psicosociales producidos por la vida en reclusión; el tratamiento del sujeto en reclusión; prevención de la conducta delictiva; alternativas al encarcelamiento y perspectiva comunitaria.

CONFLICTO Y DESIGUALDAD SOCIAL

8) Estudios sobre la pobreza; marginación por jubilación y ancianidad; problemas de roles y desigualdades sexuales; el conflicto intergrupo y la guerra: las relaciones políticas internacionales.

PROBLEMAS DERIVADOS DEL PROGRESO HUMANO

9) Psicología Ambiental: Influencia de los factores físico-ambientales en la conducta; ecología de los problemas psicosociales; el estrés ambiental; la conducta ecológica responsable.

10) Problemas del crecimiento de las instituciones sociales: Psicología Social de las organizaciones de la salud y de los servicios sociales; Psicología Social de la organización jurídica; Psicología Social de las organizaciones educativas; Psicología Social de las organizaciones religiosas; Psicología Social de las organizaciones militares.

11) Otros problemas derivados del progreso humano: estudio psicosocial sobre la víctima; problemas derivados del incremento de la población.

EL ACTIVISMO Y EL CAMBIO SOCIAL: LA PSICOLOGIA POLÍTICA

12) Intervención y cambio organizacional: el conflicto organizacional; la negociación en la organización; cambio y evolución organizacional; desarrollo organizacional; estrategias de apoyo al cambio organizacional.

13) Problemas de la democracia y del sistema político: la participación política; el desencanto político; la Psicología Social y el apoyo al cambio social.

OTRAS APLICACIONES DE LA PSICOLOGIA SOCIAL

14) Psicología Social de la muerte y de morir; la intervención psicosocial en seguridad vial; Psicología Social y ayuda al desarrollo: las organizaciones para el desarrollo de los pueblos; etc.

Tabla 1. Identificación de las áreas de la dimensión aplicada de la Psicología Social.

 

Convendría al respecto aclarar una serie de puntos que consideramos importantes, para después centrarnos auténticamente en el método en cuanto que relacionado con esa dimensión aplicada de la Psicología Social.

1) Todo psicólogo social trata de ofrecer explicaciones sobre los hechos de la realidad social. Para eso investiga; trata de determinar, en su investigación, el porqué de los hechos generados y creados por la interacción social. Y la determinación de los "porqués" implica, quizá por nuestra forma de pensar inserta en la cultura occidental, el encontrar las causas de los fenómenos. Es decir, toda investigación, lo reconozca o no, es inferencial, trata de evadirse de los datos de la pura realidad para avanzar hacia la inferencia. Así, no sólo la metodología experimental pretende encontrar la causa de los hechos. Todas las metodologías, desde la observacional participante hasta la formulativa de modelos lógico-deductivos, es causal por naturaleza.

2) El psicólogo social se caracteriza, entre otras cosas, por saber que comete sistemáticamente errores, como humano que es, de interpretación de la realidad. Sabe que existen "sesgos" (perceptivos, cognitivos, atribucionales) que todos cometemos. Entre otras cuestiones, la metodología, en el caso de la Psicología Social, debe servir para evitar caer en esos sesgos. Y debido a sus características, la metodología observacional es la que más implica que los sesgos se afiancen dentro del proceso investigador, mientras que la metodología experimental es la que menos puede provocar este hecho.

3) Las técnicas de análisis de datos que hoy en día se utilizan en Psicología Social, debido en gran medida al carácter de nuestra ciencia, y a la aceptada por prácticamente todos consideración de que en todo hecho social influyen múltiples variables, son de tipo multivariante, incluyendo como mínimo un buen número de variables dependientes, y generalmente bastantes variables independientes. Esta característica, el que dentro de lo que antiguamente se llamaba un diseño correlacional, implicando la utilización de técnicas multivariantes, existan variables independientes, convierte a las propias técnicas de análisis de datos en una forma de aplicación de diseños, en donde los grupos son naturales generalmente, pero se tratan de identificar lo mejor posible las causas de los fenómenos.

4) No hemos de olvidar que toda ciencia comienza por la observación. Sólo si el científico piensa que existe un fenómeno o que algún factor es explicativo, puede llegar a investigarlo. Por este motivo, el contacto del psicólogo social con la realidad es determinante para la generación de buenas hipótesis que posteriormente puedan ser verificadas.

De acuerdo con estos planteamientos, McGrath y Brinberg (1984) elaboraron un modelo idóneo para la aplicación de la Psicología Social, que implica el conseguir el máximo de validez, pero bajo la consideración de que la validez adquiere distintos significados en cada momento. Distinguen estos autores tres fases por las que discurre toda investigación, y que especificamos a continuación.

Primera fase: el concepto de validez como valor

En esta primera fase, lo que hace el investigador es asegurarse de que aquello que va a investigar es realmente interesante, posee un impacto social (relevancia), y puede ser solucionado desde la Psicología Social. En esta fase lo importante es que el investigador posea ideas "brillantes", imaginativas, y capaces de llevarse a la práctica. Esta fase es denominada por muchos autores como fase preparatoria de la investigación, implica una detenida observación en la realidad de los fenómenos que se quieren estudiar (lo que muchos han denominado como metodología de campo), y requiere un concepto de la validez como "valor". Se trata, en líneas generales, de no investigar "lo que sea". De esta manera se podrían obviar muchos errores, que han sido además ampliamente criticados en la literatura psicosocial. De alguna manera, bajo estas críticas se hallaba implícita la noción de que la Psicología Social no había conseguido su propósito inicial, esbozado hacía años por Kurt Lewin. Siguiendo esta línea, McGuire (1973. p.448) comentaba lo siguiente:

"Las hipótesis socialmente relevantes, así como las teóricamente importantes, tienden a basarse en un modelo lineal simple, una cadena secuencial causa-efecto, que es inadecuado para simular las verdaderas complejidades del sistema cognitivo del individuo, o del sistema social que se pretende describir. El mero 'a' afecta a ‘b' falla en comprender las complejidades de la causalidad direccional y paralela, y olvida la retroalimentación que caracteriza tanto cognitiva como socialmente a las organizaciones".

Tras esta serie de discusiones, emergieron nuevos principios y métodos que trataban de estudiar los tópicos socialmente relevantes, de acuerdo con una filosofía animada por el activismo social, por la autoevaluación dentro de la disciplina. Sin embargo, alguna de las primeras aplicaciones de la Psicología Social a los problemas sociales que se llevaron a cabo en los años setenta, no fueron sino meras extrapolaciones directas de los descubrimientos efectuados en el laboratorio. De esta manera, se descubrió también cómo existían datos del laboratorio que eran extrapolables de manera directa al mundo real, de forma que las críticas antes mencionadas no podían ser aplicadas en todas las circunstancias.

En cierta manera, la Psicología Social Aplicada trató de superar uno de los aspectos más importantes puestos de manifiesto en la denominada crisis de la disciplina, comentado sobre todo por Ring (1967), como era el de la trivialidad; tal y como expresó Ring, muchos experimentos psicológicos parecían divertimentos y juegos. Si unimos a la crítica de Ring la de Gergen (1973), que aparte de los aspectos comentados se refirió en sus críticas a la posibilidad (según él bastante fundada) de que los experimentos psicosociales no fueran repetibles, al estar limitados al momento histórico, cultura determinada, etc.. nos encontramos con un panorama de cierta desolación.

Como dice Oskamp (1984), puede que las críticas de Gerzen no fueran del todo ciertas, y que sea posible rechazar la noción de Psicología Social como ciencia histórica, pero es preciso también reconocer la fuerza de dicha crítica. Oskamp (1984, p.4) trata de superar la situación tras las críticas de Gergen, comentando lo siguiente:

"Si los descubrimientos de los investigadores deben ser aplicados, debemos conocer bajo qué circunstancias dichos descubrimientos son verdad, y qué otras circunstancias producirán resultados diferentes. Así, las condiciones extremadamente artificiales del laboratorio pueden limitar la generabilidad".

Un listado de críticas se puede encontrar en Oskamp (1984, p. 4), algunas de las cuales reproducimos a continuación, y que ya fueron expuestas en otra obra nuestra (Clemente, 1992a):

- Scriven (1964, p. 200): "La investigación pura en la Psicología Social se sitúa entre los campos menos productivos de la actualidad".

- Brewster-Smith (1972, p. 94): "La tradición experimental predominante en el campo ha contribuido más bien poco a desarrollar y definir nuestras visiones del hombre social".

- Hilgard (en Meltzer, 1972, p. 5): "Resulta muy embarazoso indicar concretamente las contribuciones a la aplicación del conocimiento psicológico".

- Sarason (1976, p. 326): "La Psicolooía americana es, por su propia condición, una fugitiva de las ciencias sociales que se caracteriza por su individualismo, y por centrarse en el experimento".

- Mayo y La France (1980, pp. 8283): "Las referencias a la calidad de vida efectuadas por los psicólogos sociales son percibidas como contaminadoras o destructoras del desarrollo de una buena ciencia".

Esta polémica interna también tuvo su repercusión en el exterior de la disciplina, tal y como han analizado autores como Ryckman (1976) o Sarason (1976), criticándose la falta de habilidades de los psicólogos sociales a la hora de enfrentarse con los problemas sociales, a la hora de abordar las cuestiones de tipo comunitario, o a la hora de comunicarse adecuadamente con la sociedad. Una muestra de ello es que Anastasi (1979), en su texto "Fields of Applied Psychology", no incluyera de manera general un campo de aplicaciones sobre la Psicología Social, a pesar de que algunas de las aplicaciones que comenta son típicamente psicosociales.

En general, se crearon dos líneas de acción a partir de las críticas citadas, representadas por autores de gran repercusión e importancia en nuestros días:

1) La "liderada" por McGuire (1967, 1973), así como por SchIenker (1974), que defendía la necesidad de crear una serie de principios generales, y una investigación dirigida hacia la acción socialmente relevante, incrementando la utilización de ambientes naturales y utilizando métodos correlacionales en mayor medida.

2) La encabezada sobre todo por Deutsch (1976), que enfatizaba el que la Psicología Social estaba sujeta continuamente a tensiones entre lo abstracto y lo concreto, entre el énfasis en los procesos psicológicos y las fuerzas sociales, entre el desarrollo del conocimiento psicológico básico y la solución de los problemas sociales.

Segunda fase: el concepto de validez como validez interna

Una vez que la investigación posee esa validez como "valor'", entraríamos en una segunda fase, en donde lo importante es atenerse a los típicos cánones de la metodología tradicional. Tratar de evitar en lo posible que las variables contaminadoras afecten excesivamente los datos, tratar de comprobar la causación de los fenómenos de la manera más inequívoca posible, tratar de medir la variable dependiente de la forma más rigurosa que se pueda, en una palabra, tratar de conseguir el máximo grado de validez interna para nuestra investigación.

Conseguido el criterio de la validez como valor, en esta fase se evitan una serie de problemas, y también de confusiones. Algunos autores han optado, para poder conseguir una mayor validez interna, por una metodología experimental. Sería el caso, por ejemplo, de Tajfel, que encara prioritariamente cuestiones teóricas más que metodológicas. Ello puede atribuirse quizás a la definida posición experimental de este psicólogo social, que sigue creyendo, aunque esta creencia.

"no sea más que un acto de feo, peor aún, una demostración de que la investigación puede ser algunas veces una cuestión de agarrarse a un clavo ardiente, (que) las teorías que pueden ser probadas experimentalmente contienen la promesa menos incierta de cara al futuro" (Tajfel, 1989).

Tal afirmación nos recuerda las palabras de Castells, quien al referirse al "hundimiento progresivo del mito empirista sobre el carácter absoluto de los datos cuantitativos" en el ámbito de la Sociología, ejemplifica como una fuerte reacción y un regreso al subjetivismo, a la fenomenología subyacente, trabajos de Goffman, Lewis y otros. Ellos...

"ponen en duda la posibilidad de una demostración científica de los resultados de una investigación. La credibilidad de la 'teoría apoyada en la experiencia' se basa ante todo en la convicción profunda del investigador, imposible de asir concretamente".

El hecho de abordar sólo la noción de validez interna tras conseguir una validez como valor en la fase anterior es la hipótesis central que desarrolla Tajfel en el artículo "Experimentos en el vacío social", al afirmar que la ...

"Psicología Social Experimental, tal como la conocemos hoy es ‘irrelevante' sólo en la medida en que es una ciencia social practicada en el vacío social. Este vacío no se debe al hecho de que estemos tratando de hacer investigación básica, en vez de aplicada, sino a que los psicólogos sociales han tomado a menudo la decisión equivocada de qué clase de homo es objeto de su disciplina: 'biológico', 'psicológico' o 'sociopsicológico’.

Tercera fase: el concepto de validez como validez externa

Por último, tras tratar de conseguir el máximo grado de validez interna, es decir, tras tratar de conseguir que nuestra investigación obtenga resultados no explicables sólo por el investigador que va a realizar el trabajo, sino de obtener cuando menos un mínimo de intersubjetividad, se plantea la tercera cuestión temporal: conseguir que los resultados no sean específicos de la muestra que se va a utilizar, es decir, que se consiga el clásico concepto de validez externa. De hecho, se ha interpretado clásicamente que la Psicología Social era lo suficientemente universal como para no preocuparse de tales cuestiones. Hoy está claro, sobre todo tras la implantación de una Psicología Social Europea, que los aspectos culturales deben ser tenidos también en cuenta en nuestras investigaciones, creándose una perspectiva diferencial dentro de nuestra disciplina.

No es posible extenderse más. Digamos simplemente que toda investigación debe intentar poseer el máximo grado de validez en cada momento. Aquellos que se preocupan de la validez externa al comienzo de la investigación, o del valor de la misma una vez realizada, no hacen sino un flaco favor al desarrollo de esa dimensión aplicada de la Psicología Social.

A MODO DE RESUMEN

A lo largo de este artículo creemos que se han ofrecido suficientes elementos de reflexión como para, en este breve espacio, volver a repensar lo ya expresado. Dejaremos esa cuestión en manos del lector. Nuestra intención, ahora, meramente, es la de ofrecer un breve resumen de lo que, a nuestro juicio, puede ayudar a la creación de una futura guía de acción en la realización de aplicaciones dentro de la Psicología Social.

1) La Psicología Social Aplicada debe definirse como la dimensión aplicada de la Psicología Social. No es posible la independencia de la misma como tal, salvo que hablemos de otras disciplinas y ciencias.

2) Toda investigación de Psicología Social Aplicada debe estar guiada por la teoría. Pero en aras de la claridad y de la efectividad, es preciso distinguir entre marcos de referencia y teorías psicosociales. Antes de comenzar cualquier investigación aplicada, deben especificarse ambos.

3) Por su propia identidad y definición, la Psicología Social Aplicada debe conceptualizarse y clasificarse en función de las aplicaciones. En este artículo se ha ofrecido una posible clasificación de áreas de aplicación.

4) Las áreas de aplicación de la Psicología Social Aplicada pueden ser muchas. En aras a direccionalizar los recursos de que se disponen, y de dotar de una identidad psicosocial a la Psicología Social Aplicada, no es posible afirmar que cualquier tema puede estudiarse dentro de la Psicología Social Aplicada. En ese sentido, se propone optar por el tratamiento prioritario de los problemas sociales.

5) A la hora de considerar la dimensión aplicada de una Psicología Social, se hace ineludible la consideración de intentar obtener el máximo grado de validez en cada uno de los tres momentos que componen cualquier investigación: en su fase inicial (validez como valor), en su fase intermedia (como validez interna), y en su fase final (como validez externa).

Esperamos que estas breves reflexiones puedan guiar a aquellos investigadores, cada vez más, que, desde la Psicología Social, se enfrentan con el mundo de las aplicaciones. Hoy por hoy, la Psicología Social Aplicada no tiene todavía una buena imagen dentro de la Psicología Social; algo que nos recuerda, en parte, el camino que recorrió el estudio de lo que se llamaría más adelante como "problemas sociales", la "Psicología Social Aplicada" de los sociologos: el surgimiento de una disciplina que se denominaría después como "problemas sociales" se enfrentó a, básicamente, dos opiniones contrapuestas, que reproducimos a continuación, a modo de cierre de este artículo. Desde uno de los planteamientos, Biersted (1963, p.12-13) argumentó que:

"la Sociología es una ciencia pura, no aplicada. El objetivo inmediato de la misma es la adquisición de conocimientos sobre la sociedad humana, no la utilización de dichos conocimientos. Los sociólogos no determinan cuestiones sobre la política pública, no dicen a los juristas qué leyes deben aprobarse y cuáles no, y no deciden sobre cuestiones de enfermedades, pobreza, etc., salvo en su condición de ciudadanos".

Un punto de vista contrario lo expresaba Gans (1967, pp. 443-445), al comentar lo siguiente:

"Pienso que el sociólogo debe ser más que un mero investigador, y debe participar más activamente en los programas de acción social".


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