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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

2004. Vol. 16, nº 4, pp. 592-599
Copyright © 2014


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PROCESOS IMPLICADOS EN EL ESTABLECIMIENTO DEL ORIGEN DE LA INFORMACIÓN Y GÉNESIS DE LAS ALUCINACIONES EN PACIENTES ESQUIZOFRÉNICOS

 

José María López-Frutos, José María Ruiz-Vargas y Rosalía Hillers Rodríguez

Universidad Autónoma de Madrid

Estudios recientes señalan que los pacientes esquizofrénicos con alucinaciones y sujetos normales con alta propensión a ellas tienen problemas para establecer el origen de sus representaciones mnemónicas. Se ha señalado como posibles causas de esta alteración, bien un fallo general en el proceso de monitorización de las fuentes o bien un fallo específico en los procesos heurísticos y/o analíticos implicados en dicha monitorización. Nuestro objetivo fue analizar ambos procesos en pacientes esquizofrénicos alucinadores. Con este fin, se llevó a cabo una tarea experimental donde analizamos cómo los pacientes esquizofrénicos con y sin alucinaciones resuelven la procedencia de sus recuerdos, derivados de una fuente interna (autogenerada), utilizando un procesamiento heurístico o un procesamiento analítico. Los resultados señalaron que los pacientes esquizofrénicos que sufren alucinaciones tienden a atribuir a una fuente externa sus recuerdos autogenerados con independencia de la estrategia de procesamiento utilizada.

Processes involved in establishing the source of information and the genesis of hallucinations in schizophrenic patients. Recent studies have shown that schizophrenic patients with a history of hallucinations and hallucination-prone normal subjects have difficulties to establish the origin of their memory representations. Two possible causes for this deficit have been suggested: a general failure in the source monitoring process, or a specific failure in the heuristic and/or analytic processes involved in source monitoring. The aim of this study was to find out whether hallucinating schizophrenic patients exhibit any failure in the processes (heuristic versus analytic) underlying decisions about the origin of their memories. An experiment was carried out in order to find out how schizophrenic patients, both hallucinating and non-hallucinating, determine the origin of their memories, when such memories are derived from an internal source (i.e. self-generated), by using either heuristic or analytic processes. Our results suggest that schizophrenic hallucinating patients tend to assign an external source to their own, self-generated memories, irrespective of the processing strategy employed.

 
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Fecha recepción: 24-6-03 • Fecha aceptación: 19-4-04
Correspondencia: José María López-Frutos
Facultad de Psicología
Universidad Autónoma de Madrid
28049 Madrid (Spain)
E-mail: jml.frutos@uam.es

 

Investigaciones recientes señalan que los pacientes esquizofrénicos no sufren una alteración, por lo menos en condiciones de juicios «naturales», en su capacidad cognitiva para establecer el origen de sus recuerdos. En concreto, este hecho se ha constatado ante memorias derivadas de distintas fuentes externas, por ejemplo, cuando establecen si una noticia la escucharon en la radio o, por el contrario, la vieron en la televisión (Harvey, 1985; Harvey, Docherty, Serper y Rasmussen, 1990; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999). No obstante, también se ha encontrado un patrón de actuación diferencial en los pacientes alucinadores respecto de los pacientes no alucinadores y de los sujetos normales en las llamadas situaciones de control de la realidad (Harvey, 1985; Harvey et al., 1990; Johnson, 1991; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999). En este sentido, los pacientes esquizofrénicos alucinadores presentan mayores problemas que los no alucinadores y que sus controles para establecer correctamente el origen de sus recuerdos si éstos proceden de fuentes internas o autogeneradas (Harvey et al., 1990; Bentall, Baker y Havers, 1991). Dicho hallazgo ha sido interpretado como una tendencia por parte de los alucinadores a atribuir un origen externo a sus propias producciones. Existirían, al menos, dos explicaciones para esta actuación. En primer lugar, el hecho de que los errores se produzcan en un solo sentido (en los recuerdos con un origen autogenerado) indicaría que los alucinadores no son capaces de utilizar como clave la información que caracteriza las huellas de memoria de origen autogenerado frente a otro tipo de huellas. Es decir, los alucinadores, como sugieren Bentall, Baker y Havers (1991) y López-Frutos (1998), no serían capaces de emplear la información que poseen referente a las operaciones cognitivas realizadas durante el establecimiento de sus representaciones mentales autogeneradas. De manera que manifestarían una incapacidad para reconocer sus propias producciones frente a las producciones procedentes de una fuente externa, ya que una de las claves que supuestamente sirve para establecer el origen de las representaciones mentales es el recuerdo o toma de conciencia acerca de los procesos cognitivos implicados en su creación. En segundo lugar, el peor rendimiento de los pacientes alucinadores en las situaciones de control de la realidad podría relacionarse con una alteración en los procesos cognitivos implicados en las situaciones mencionadas, ya sean éstas de carácter heurístico o analítico. Siguiendo los planteamientos desarrollados por Marcia Johnson (Johnson y Raye, 1981; Johnson, Hashtroudi y Lindsay, 1993), las estrategias empleadas para establecer la fuente de los recuerdos se basarían en dos tipos de procesamiento; a saber: heurístico y analítico. En el procesamiento heurístico, la decisión se lleva a cabo de manera no deliberada y automática a partir de las diferencias que existen entre los atributos prototípicos de las huellas, en función de su origen, y los atributos que forman la huella objeto de análisis (las memorias de procedencia externa poseen una mayor cantidad de información perceptual, semántica y afectiva, aunque menos información sobre las operaciones cognitivas que se realizaron al establecerlas; mientras que las huellas de origen interno presentan el patrón contrario). Con este tipo de estrategia, la más habitual, el sujeto apenas es consciente del proceso de juicio que realiza. Por otro lado, la estrategia de juicio analítica o sistemática coincide con un procedimiento más lento y deliberado o consciente, asentado en procesos cognitivos como la recuperación de recuerdos de apoyo, la búsqueda de indicios, pistas o señales y el descubrimiento de relaciones entre distintas huellas mnemónicas. Dentro de este contexto, el modelo plantea que las personas actúan en un primer momento de manera automática o no deliberada, sin apenas conciencia del proceso de juicio utilizado pero, ante la aparición de inconsistencias, la importancia y/o el tiempo disponible para la decisión, el proceso se torna más analítico, utilizándose estrategias de juicio en cierta medida más deliberadas o conscientes.

La investigación acerca de estos procesos de monitorización de las fuentes resulta bastante exigua y procede, en su mayor parte, de estudios con pacientes amnésicos y fabuladores, donde se han establecido disociaciones entre ambos procesos (Johnson, 1991; Dalla Barba, Nedjam y Dubois, 1999). Por lo que respecta a la investigación con poblaciones psicóticas, esquizofrénicos y pacientes con sintomatología alucinatoria, habitualmente no se ha tenido en cuenta el tipo de proceso utilizado para determinar el origen de los recuerdos (Harvey 1985; Bentall et al., 1991; López Rodrigo, Paíno, Martínez, Inda y Lemos, 1996; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999). Este hecho ha dejado abierta la posibilidad de que los patrones de actuación encontrados en los alucinadores se deban a que el procesamiento heurístico, el procesamiento analítico o ambos se encuentren alterados; o a que el buen funcionamiento de uno de ellos oculte la alteración del otro. Esta situación podría ocurrir, por ejemplo, en condiciones naturales de monitorización de las fuentes externas, donde los pacientes esquizofrénicos alucinadores no presentan un patrón de actuación diferente al encontrado en los sujetos normales (Bentall et al., 1991; López-Frutos, 1998; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999). O todo lo contrario, puede ser que el patrón que presentan los pacientes alucinadores en situaciones de control de la realidad se deba bien a la alteración del procesamiento heurístico, del procesamiento analítico o a la alteración de ambos. En concreto, López-Frutos (1998) investigó el patrón de actuación de pacientes esquizofrénicos alucinadores cuando utilizan estrategias heurísticas y estrategias analíticas para establecer el origen de recuerdos procedentes de dos fuentes externas (auditiva y visual). Los resultados señalaron que los pacientes esquizofrénicos alucinadores y sus controles normales no mostraban diferencias en su capacidad para establecer el origen de recuerdos procedentes de dos fuentes externas, con independencia del tipo de estrategia utilizada. Asimismo, tampoco se encontró un patrón de actuación diferencial entre pacientes esquizofrénicos alucinadores (con presencia actual o no del síntoma alucinatorio) y pacientes esquizofrénicos no alucinadores cuando establecían el origen de sus recuerdos procedentes de fuentes externas. En conjunto, los resultados apoyaron, una vez más, los hallazgos de otras investigaciones (Harvey, 1985; Harvey et al., 1990; Tanenbaun y Harvey, 1988; Bentall et al., 1991; Bentall, 1996; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999) que señalan que los errores de alucinadores en tareas de monitorización de las fuentes se circunscriben sólo a los casos donde se debe decidir si la procedencia de un recuerdo es interno o externo.

A raíz de las investigaciones precedentes, el objetivo del presente trabajo fue investigar el patrón de actuación de pacientes esquizofrénicos alucinadores cuando utilizan distintas estrategias de juicio para establecer el origen de sus recuerdos en situaciones de control de la realidad.

Trabajo experimental

La operativización de nuestro objetivo pasó por analizar cómo los pacientes con alucinaciones establecían el origen de sus recuerdos, en situaciones de control de la realidad, cuando utilizaban para este fin una estrategia de procesamiento heurístico y una estrategia de procesamiento analítico. En base a la evidencia empírica establecida por anteriores investigaciones (Bentall et al., 1991; Brébion, Smith, Gorman y Amador, 1996; López-Frutos y Ruiz-Vargas 1999), esperábamos encontrar un rendimiento similar entre pacientes esquizofrénicos y sujetos normales, aunque creíamos que, al menos en la condición de juicio heurística, los pacientes alucinadores presentasen un patrón distinto. En lo que respecta al tipo de procesamiento, se asume que, en situaciones naturales, el sujeto toma su decisión acerca del origen de sus recuerdos mediante un procesamiento heurístico la mayoría de las veces, razón por la cual resulta teóricamente justificado plantear que este tipo de procesamiento podría estar alterado en los pacientes alucinadores.

Método

Diseño

Tanto el material como el procedimiento empleado fue idéntico al desarrollado por López-Frutos (1998) para disociar los procesos heurísticos y analíticos de monitorización de las fuentes, de manera que el diseño quedó como se describe a continuación: se manipularon cuatro variables: el origen de la información, con dos valores (generada versus presentada), las propiedades perceptuales de los estímulos, con dos valores (características auditivasmasculinas versus femeninas–) y las estrategias de monitorización de las fuentes, también con dos valores (heurística versus analítica). Estas tres variables fueron manipuladas a nivel intrasujetos, y la cuarta variable, tipo de sujetos (con seis valores: alucinadores actuales jóvenes, alucinadores actuales crónicos, alucinadores no actuales jóvenes, alucinadores no actuales crónicos, no alucinadores y normales) fue manipulada a nivel intersujetos. La variable dependiente fue el control de la realidad, operativizada mediante: (a) una tarea de memoria (recuerdo más reconocimiento) para establecer el origen de los recuerdos, y (b) una medida de reconocimiento. Por tanto, el diseño utilizado fue un factorial 2 x 2 x 2 x 6 intra-intersujetos.

Sujetos

La muestra utilizada estaba formada por un total de 30 personas, 25 de las cuales eran pacientes diagnosticados de esquizofrenia paranoide (14 hombres y 11 mujeres con una media de edad de 32 años, Mo= 26 años), según los criterios DSM-IV (1996), seleccionados a partir de una subpoblación de 110 sujetos en tratamiento ambulatorio en los Servicios de Salud Mental de Fuencarral - El Pardo de Madrid (véase Tabla 1).

En cuanto a la variable tiempo de evolución de la enfermedad, las puntuaciones de estos cinco grupos se encuentran en la Tabla 2. Con estas puntuaciones se realizó un ANOVA no paramétrico, tipo Kruskal-Wallis, que arrojó diferencias entre los grupos (χ2(4)= 13.85; p= 0.007). Así, los grupos alucinadores actuales jóvenes y alucinadores no actuales jóvenes no diferían entre sí, aunque sí lo hacían respecto de los grupos de sujetos crónicos. Tampoco aparecieron diferencias entre los alucinadores jóvenes con el grupo de no alucinadores. Por otro lado, los grupos de sujetos crónicos no diferían significativamente entre sí ni con el grupo de no alucinadores en el tiempo de evolución de la enfermedad, aunque sí respecto de los dos grupos de sujetos jóvenes.

La muestra experimental se completó con la inclusión de un grupo de 5 sujetos normales (2 hombres y 3 mujeres con una media de edad de 23 años, Mo= 21 años), «hipotéticamente propensos a las alucinaciones» (seleccionados mediante el cuestionario de propensión a las alucinaciones –LSHA de Launay-Slade, 1981– a partir de la población de estudiantes de primer curso de la Universidad Autónoma de Madrid). De esta manera, podíamos establecer un continuo entre presencia versus ausencia de acontecimientos alucinatorios (de tipo auditivo), pasando por la ausencia actual de los episodios y la propensión a los mismos.

Materiales

Inicialmente se construyeron, con cada uno de los 52 sustantivos seleccionados de la «Base de Palabras Computerizada de Valencia» (Algarabel, Ruiz y Sanmartín, 1988), dos definiciones en función de las condiciones experimentales: (1) Condición de generar palabras: «Imagínese una sustancia amarillenta muy dulce y diga en voz alta su nombre que comienza por M…». (2) Condición de presentar/repetir palabras: «Una sustancia amarillenta y muy dulce cuyo nombre comienza por M es la MIEL. Repita la palabra por favor». Posteriormente, las definiciones para generar palabras fueron sometidas a una tarea de jueces (n= 10), consistente en dar respuesta a las definiciones creadas. A partir de aquí, se procedió a la elaboración de cuatro listas de presentación (dos para generar palabras y dos para presentar/repetir palabras), donde se manipularon las características perceptuales de ambos tipos de definiciones. En cada lista, formada por 20 definiciones distintas, diez de éstas eran leídas por una voz masculina y las diez restantes por una voz femenina. Las definiciones se aleatorizaron de manera que en una de las listas eran presentadas auditivamente por una voz femenina en la siguiente lista eran leídas por una voz masculina, creándose dos listas de definiciones para generar palabras y dos listas de definiciones para presentar/repetir palabras, distintas. Al mismo tiempo, se incluyeron en cada lista seis definiciones para generar o presentar palabras amortiguadoras. Por último, se contrabalanceó el orden de presentación de las listas presentadas y generadas.

Procedimiento

Cada sujeto realizó la tarea individualmente en condiciones de «aprendizaje incidental» respecto de la modalidad de presentación, y de «aprendizaje intencional» respecto de la prueba de reconocimiento. La fase de estudio se dividió en tres partes o subtareas. La mitad de los sujetos primero escuchaban, a través de unos auriculares, la lista correspondiente a las definiciones para generar palabras; inmediatamente después, realizaban una segunda tarea que consistía en un ejercicio de atención (los sujetos debían identificar entre seis figuras cuál de ellas coincidía con la figura del modelo). La fase de estudio finalizaba con la tercera subtarea, que consistía en escuchar y repetir en voz alta la respuesta a las definiciones para presentar/repetir palabras. La otra mitad de los sujetos seguían un orden inverso de realización de las tareas. Una vez finalizada la fase de estudio, los sujetos tenían una pequeña conversación con el experimentador, durante aproximadamente 15 minutos, como tarea de relleno. Por último, se realizaba una tarea para establecer si el origen del material reconocido procedía de una fuente externa o interna. En dicha tarea de identificación, se orientaba a los sujetos para que utilizaran una estrategia cognitiva de decisión heurística –sin apenas tener conciencia del proceso de decisión realizado– o una estrategia cognitiva de decisión analítica –tomando plena conciencia del proceso seguido para llegar a la misma– (véase Tabla 3).

Resultados y discusión

En función de nuestro objetivo, se llevaron a cabo una serie de comparaciones a priori entre los distintos grupos establecidos, para ello se utilizó la prueba de Dunn-Bonferroni, dada la no ortogonaleidad de las comparaciones lineales a realizar, así como el control que realiza la prueba sobre la tasa de error por familias –aF– de las comparaciones.

Control de la realidad: discriminación del origen del material verbal autogenerado frente al presentado

Se realizó, como en investigaciones anteriores, un primer análisis de cuantificación a partir de los juicios efectuados sobre el origen de las palabras críticas reconocidas, excluyendo las decisiones sobre las palabras distractoras (véase Johnson, Foley y Leach, 1988; o Ruiz-Vargas, Cuevas y López-Frutos, 1998). En la Tabla 4 se presentan las proporciones medias de respuestas correctas y desviaciones típicas en control de la realidad, de los distintos grupos para el material verbal generado y presentado en ambas condiciones experimentales.

Estrategias de procesamiento heurístico

A) Monitorización de las fuentes autogeneradas. En su conjunto, los pacientes esquizofrénicos (Grupos A, B, C, D y E) tuvieron una actuación similar a la de los sujetos normales (Grupo F) cuando debían decidir, mediante un procesamiento heurístico, sobre el origen de la información reconocida y que había sido autogenerada (Z= 3.09; DMS= 66.62 > 63.6; p>0.001). Esta situación se repitió entre los alucinadores no actuales (Grupos C y D) y los sujetos normales (Grupo F) (Z= 3.09; DMS= 29.78 > 22.6; p>0.001). En cambio, los grupos de pacientes alucinadores (Grupos A, B, C y D) (Z= 3.09; DMS= 54.40 < 60.2; p<0.001) y alucinadores actuales (Grupos A y B) (Z= 3.09, DMS= 29.78 < 37.6; p<0.001) presentaron un rendimiento significativamente inferior al de los sujetos normales (Grupo F) al establecer el origen del material autogenerado recordado, mediante una estrategia heurística. Siguiendo el patrón anterior, los alucinadores actuales (Grupos A y B) fueron menos eficaces que los pacientes no alucinadores (Grupo E) al establecer el origen de sus recuerdos mediante un procesamiento heurístico (Z= 3.09; DMS= 29.78 < 30.8; p<0.001). Por último, no se encontraron diferencias significativas entre el rendimiento de los alucinadores (Grupos A, B, C, D) y de los no alucinadores (Grupo E) (Z= 3.09; DMS= 54.40 >46.6; p>0.001), ni entre el rendimiento de los pacientes alucinadores actuales (Grupos A y B) y el de los pacientes alucinadores no actuales (Grupos C y D) (Z= 3.09; DMS= 24.31 > 15; p>0.001) al establecer el origen de sus recuerdos.

Los anteriores resultados muestran el efecto de la presencia del síntoma alucinatorio en la alteración de los procesos heurísticos de control de la realidad, pero, en cambio, no indican la influencia del tiempo de evolución de la enfermedad en dicha alteración. Con este fin, realizamos una serie de análisis estadísticos para contrastar la actuación de los alucinadores actuales jóvenes y de los alucinadores actuales crónicos en situaciones heurísticas de control de la realidad. Los resultados indicaron que tanto los alucinadores actuales jóvenes (U= 0.01; W= 15.0; p= 0.0077; p<0.01) como los alucinadores actuales crónicos (U= 2.5; W= 17.5; p= 0.031; p<0.05) tuvieron un peor rendimiento que los pacientes no alucinadores al utilizar un procesamiento heurístico para establecer el origen de sus recuerdos procedentes de fuentes autogeneradas. A su vez, los pacientes alucinadores actuales jóvenes (U= 0.01; W= 15.0; p= 0.0079; p<0.01) y los pacientes alucinadores actuales crónicos (U= 0.01; W= 15.0; p= 0.0079; p<0.01) también tuvieron un rendimiento significativamente inferior al obtenido por los sujetos normales. En cuanto al rendimiento comparativo de los dos grupos de alucinadores actuales no se encontraron diferencias significativas (p= 0.841). Por tanto, sólo la presencia actual del síntoma alucinatorio, y no el tiempo de evolución de la enfermedad, parece ser una variable que en sí misma provoca diferencias entre la eficacia de los pacientes alucinadores y la eficacia de los pacientes no alucinadores cuando utilizan un procesamiento heurístico para establecer el origen de sus recuerdos procedentes de una fuente autogenerada.

B) Monitorización de las fuentes externas (presentadas). Como ocurrió con el establecimiento de la fuente del material de origen autogenerado, en conjunto, los pacientes esquizofrénicos (Grupos A, B, C, D y E) tuvieron una actuación similar a la de los sujetos normales (Grupo F) cuando utilizaron un procesamiento heurístico para establecer el origen de sus recuerdos procedentes de información presentada (Z= 3.09; DMS= 66.62 > 42.80; p>0.001). Tampoco aparecieron diferencias entre los sujetos normales (Grupo F) y los grupos de pacientes alucinadores (Grupos A, B, C y D) (Z= 3.09, DMS= 54.40 > 24.50; p>0.001), alucinadores actuales (Grupos A y B) (Z= 3.09, DMS= 29.78 > 4.80; p>0.001) y alucinadores no actuales (Grupos C y D) (Z= 3.09, DMS= 29.78 > 19.70; p>0.001). Asimismo, tampoco apareció un patrón de actuación diferente de los pacientes no alucinadores (Grupo E) respecto de los alucinadores (Grupos A, B, C y D) (Z= 3.09; DMS= 54.40 > 7.30; p>0.001) y alucinadores actuales (Grupos A y B) (Z= 3.09; DMS= 29.78 > 3.80; p>0.001). Como tampoco se encontraron diferencias entre los alucinadores actuales (Grupos A y B) y los alucinadores no actuales (Grupos C y D) cuando utilizaron un procesamiento heurístico para establecer el origen de sus recuerdos procedentes de fuentes externas en situaciones de control de la realidad (Z= 3.09; DMS= 24.31 > 14.9; p>0.001) .

C) Material autogenerado versus presentado. A continuación, se analizó la posibilidad de que se estableciera mejor la fuente en función del tipo de material. Los resultados estadísticos (prueba t de Student) señalaron que los alucinadores actuales jóvenes, cuando realizaban la tarea de control de la realidad mediante una estrategia basada en un procesamiento heurístico, identificaban peor la fuente del material autogenerado que la del material presentado (Z= -2.02; p= 0.044, p<0.05). Este resultado establece un sesgo de respuesta de los alucinadores actuales jóvenes en el sentido de considerar la información autogenerada como procedente de una fuente externa. Este mismo patrón se descubrió en los pacientes alucinadores actuales crónicos, aunque sólo con una tendencia cercana a la significación (p= 0.07). En conjunto, estos resultados ponen de manifiesto un hallazgo muy interesante: la tendencia de los pacientes esquizofrénicos alucinadores, con la presencia actual del síntoma, a atribuir sus propias producciones a acontecimientos externos, como señalan distintas hipótesis sobre la causa de las alucinaciones (Slade, 1994; Bentall et al., 1991; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999).

Estrategias analíticas de procesamiento

A) Monitorización de las fuentes autogeneradas. Globalmente, tanto los pacientes esquizofrénicos (Grupos A, B, C, D y E) (Z= 3.09; DMS= 66.62 > 47.5; p>0.001) como los pacientes alucinadores (Grupos A, B, C y D) (Z= 3.09, DMS= 54.40 > 48.0 p>0.001) tuvieron una actuación equiparable a la de los sujetos normales (Grupo F) cuando tenían que decidir, mediante un procesamiento analítico, el origen de la información reconocida autogenerada. En cambio, los pacientes alucinadores actuales (Grupos A y B) (Z= 3.09, DMS= 29.78 < 32.30; p<0.001) presentaron un rendimiento significativamente inferior al obtenido por los sujetos normales (Grupo F). Por otro lado, no se encontraron diferencias significativas entre el rendimiento de los pacientes alucinadores no actuales (Grupos C y D) y el rendimiento de los sujetos normales (Grupo F) cuando decidían, mediante una estrategia analítica, el origen de sus memorias procedentes de fuentes autogeneradas (Z= 3.09, DMS= 29.78 > 15.70; p>0.001). Siguiendo el patrón anterior, los pacientes alucinadores (Grupos A, B, C, D) fueron igual de eficaces que los pacientes no alucinadores (Grupo E) al establecer el origen de sus memorias mediante un procesamiento analítico (Z= 3.09; DMS= 54.40 > 50.40; p>0.001). Como en la condición heurística, los pacientes alucinadores actuales (Grupos A y B) tuvieron un peor patrón de actuación que los pacientes no alucinadores (Grupo E) al establecer el origen de sus recuerdos, en este caso procedentes de fuentes internas (Z= 3.09; DMS= 29.78 < 33.50; p<0.001). Por último, tampoco se encontraron diferencias significativas entre el rendimiento de los pacientes alucinadores actuales (Grupos A y B) y los pacientes alucinadores no actuales (Grupos C y D) (Z= 3.09; DMS= 24.31 > 16.6; p>0.001).

Al igual que en la condición heurística, los resultados señalaron el efecto de la presencia actual del síntoma alucinatorio en la alteración de los procesos analíticos de control de la realidad. En cuanto al tiempo de evolución de la enfermedad, los resultados de un análisis posterior (U de Mann-Whitney) señalaron que: (i) tanto los alucinadores actuales jóvenes (U= 0.0; W= 15.0; p= 0.007; p<0.01) como los alucinadores actuales crónicos (U= 0.0; W= 15.0; p= 0.007; p<0.01) tenían un peor rendimiento que los pacientes no alucinadores cuando utilizaban un procesamiento analítico para establecer el origen de sus recuerdos procedentes de fuentes autogeneradas, y (ii) los sujetos normales fueron más eficaces al establecer la fuente de sus recuerdos basándose en una estrategia procesual analítica que los pacientes alucinadores actuales jóvenes (U= 1.5; W= 16.5; p= 0.015; p<0.05) y que los pacientes alucinadores actuales crónicos (U= 2.0; W= 17.0; p= 0.031; p<0.05). En cuanto al rendimiento comparativo de los dos grupos de alucinadores actuales, no se encontraron diferencias significativas (p= 1.000). Por lo tanto, como en la condición heurística, sólo la presencia actual del síntoma alucinatorio, y no el tiempo de evolución de la enfermedad, fue una variable que en sí misma provocó diferencias entre el rendimiento de los pacientes alucinadores y no alucinadores cuando utilizan un procesamiento analítico de control de la realidad.

B) Monitorización de las fuentes presentadas. Como ocurrió con el establecimiento de la fuente del material generado, los pacientes esquizofrénicos (Grupos A, B, C, D y E) tuvieron una actuación similar a la de los sujetos normales (Grupo F) cuando utilizaron un procesamiento analítico para establecer el origen de sus recuerdos procedentes de información presentada (Z= 3.09; DMS= 66.62 > 36.00; p>0.001). Tampoco aparecieron diferencias entre los sujetos normales (Grupo F) y los grupos de pacientes alucinadores (Grupos A, B, C y D) (Z= 3.09, DMS= 54.40 > 23.90; p>0.001), alucinadores actuales (Grupos A y B) (Z= 3.09, DMS= 29.78 > 4.60; p>0.001) y alucinadores no actuales (Grupos C y D) (Z= 3.09, DMS= 29.78 > 19.30; p>0.001). Asimismo, tampoco surgió un patrón de actuación diferente al de los pacientes no alucinadores (Grupo E) cuando el grupo global de pacientes alucinadores (Grupos A, B, C y D) (Z= 3.09; DMS= 54.40 > 24.50; p>0.001) y el subgrupo de alucinadores actuales (Grupos A y B) (Z= 3.09; DMS= 29.78 > 19.6; p>0.001) utilizaban un procesamiento heurístico para establecer el origen de sus recuerdos procedentes de fuentes externas en situaciones de control de la realidad. Por último, el rendimiento de los pacientes alucinadores actuales (Grupos A y B) fue equiparable al de los pacientes alucinadores no actuales (Grupos C y D) en la tarea analítica de control de la realidad para las huellas de memoria procedentes de fuentes externas (Z= 3.09, DMS= 24.31 > 14.70; p>0.001).

C) Material generado versus presentado. Como en la condición de toma de decisión heurística, se encontró un sesgo de respuesta, concretado en una tendencia a identificar mejor la fuente del material presentado que la fuente del material autogenerado, en los grupos de pacientes alucinadores actuales jóvenes (p= 0.07) y de pacientes alucinadores actuales crónicos (p= 0.07).

Reconocimiento del material verbal autogenerado frente al presentado

A partir de los datos obtenidos en la tarea de control de la realidad, se efectuó un análisis secundario (Glass, 1976) con el fin de comprobar en qué medida la actuación en el establecimiento del origen de los recuerdos podría atribuirse a un rendimiento diferencial en el reconocimiento del material. Los resultados del reconocimiento del material, tanto en la condición heurística como analítica, no mostraron diferencias entre los distintos grupos experimentales.

Discusión general

La explicación del fenómeno alucinatorio se ha producido en el seno de muy diversas disciplinas y escuelas científicas. Para nuestros propósitos, merece especial importancia los planteamientos teóricos que señalan que entre las causas de las alucinaciones se encuentra, entre otras, una alteración en la capacidad para establecer adecuadamente la procedencia de las representaciones mentales. En concreto, la propuesta de los «4 factores» (Slade, 1994; Slade y Bentall, 1988; Bentall, 1990, 1996) argumenta que las alucinaciones surgirían ante estados inadecuados del «sistema humano» (fisiológico y psicológico), cuando un factor estresante dispara la creación de imágenes mentales anormalmente vívidas, a las que se atribuiría un origen externo por un funcionamiento defectuoso de los procesos de «examen de la realidad». En este sentido, Horrowitz (1983) establece que en el origen de las alucinaciones se encuentra una alteración del mecanismo encargado de realizar el test sobre la realidad-irrealidad de las representaciones mentales de los sujetos. En definitiva, la identificación errónea de las imágenes mentales, en el sentido de atribuir un origen externo a una representación autogenerada, provoca una falsa percepción. Como hemos resaltado en anteriores ocasiones, dicho proceso cognitivo para la atribución del origen es equiparado con los procesos de monitorización de las fuentes (Slade y Bentall, 1988; Johnson et al., 1993; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999).

Enmarcado en el anterior contexto, y como adelantamos en la introducción, nuestro objetivo fue establecer, en primer lugar, si el patrón de actuación de los pacientes esquizofrénicos, con y sin sintomatología alucinatoria, era diferente en situaciones de control de la realidad en función del proceso estratégico utilizado. En conjunto, los resultados no han mostrado discrepancias entre las actuaciones de los pacientes esquizofrénicos y de los sujetos normales cuando ambos grupos utilizaban estrategias basadas en un procesamiento heurístico o analítico en las situaciones de control de la realidad. Esta conclusión refuerza los datos aportados por anteriores investigaciones donde se analizó, en condiciones «naturales», el patrón de actuación en monitorización de las fuentes en función de estar o no diagnosticado de esquizofrenia (Harvey 1985; Harvey et al., 1990; Bentall et al., 1991; López-Frutos y Ruiz-Vargas, 1999). Por otro lado, al considerar la presencia de la sintomatología alucinatoria, se observó cómo los pacientes alucinadores tenían mayores dificultades para identificar adecuadamente el origen de sus recuerdos procedentes de fuentes internas (autogenerados) que los pacientes sin alucinaciones y que los sujetos normales con independencia del proceso de juicio utilizado. Más aun, los resultados señalaron que los pacientes esquizofrénicos con la presencia actual de alucinaciones (alucinadores actuales jóvenes y crónicos), y con independencia del tiempo de evolución de su enfermedad y de la estrategia de juicio utilizada, realizaban la tarea de control de la realidad para fuentes autogeneradas de manera mucho más imprecisa que los pacientes esquizofrénicos no alucinadores y que los sujetos normales. En esta misma línea encontramos, en consonancia con investigaciones anteriores (Young, Bentall, Slade y Dewey, 1987; Bentall et al., 1991; Slade, 1994), una mayor tendencia por parte de los alucinadores a considerar como externos los sucesos generados por ellos mismos. En nuestro estudio, tanto los alucinadores actuales jóvenes como los crónicos establecían peor el origen del material reconocido procedente de fuentes autogeneradas que el origen del material reconocido procedente de fuentes externas en los dos tipos de estrategias procesuales, de manera que tendían a atribuir un origen externo a sus propias producciones. Este patrón era contrario al del resto de los grupos, que establecían mejor el origen del material recordado procedente de fuentes autogeneradas.

A la luz de nuestros resultados nos parece justificado sugerir que la alteración en control de la realidad observada en los pacientes esquizofrénicos con sintomatología alucinatoria actual corresponde a dos tipos de incapacidad: por un lado, a una incapacidad para establecer el origen de los recuerdos mediante un procesamiento heurístico, donde la decisión se realiza a partir de la comparación de los atributos de la huella objeto de juicio con los atributos prototípicos que debería poseer para ser asignada a una determinada fuente. En el caso de las huellas de memoria de origen interno y externo, la diferencia más importante entre ellas se encuentra en la información existente acerca de las operaciones cognitivas que se efectuaron durante el establecimiento de las mismas. En un principio, la alteración de los procesos heurísticos de control de la realidad encontrados en los alucinadores podrían explicarse como una imposibilidad para acceder o utilizar este tipo de información; es decir, que los alucinadores no serían capaces de utilizar la información disponible sobre las operaciones cognitivas que realizaron durante el establecimiento de la huella mnemónica como clave para determinar si un estímulo tiene su origen en una fuente interna o en una fuente externa. En este sentido, Bentall, Baker y Havers (1991) asumieron esta posibilidad al interpretar que la tendencia de los alucinadores a atribuir a una fuente externa los ítems generados tras un gran esfuerzo cognitivo quizá se debiera a la imposibilidad de estos pacientes para utilizar como clave de atribución la información existente en las huellas de memoria sobre las operaciones cognitivas realizadas durante su establecimiento. Nuestros resultados parecen apoyar esta idea, ya que los pacientes esquizofrénicos alucinadores presentaban dificultades cuando utilizaban un procesamiento heurístico para establecer si la fuente de sus recuerdos era interna. En cambio, cuando las tareas de monitorización de las fuentes se basaban en un procesamiento heurístico para establecer el origen del material reconocido procedente de fuentes externas, los pacientes alucinadores fueron tan eficaces como los pacientes no alucinadores y los sujetos normales. El sentido de esta incapacidad o problema atribucional nos lleva a establecer que los alucinadores parecen ser incapaces de utilizar la información existente en las huellas de memoria sobre las operaciones cognitivas realizadas durante el establecimiento de las mismas. Por otro lado, la alteración en control de la realidad de los pacientes con alucinaciones actuales podría deberse a una incapacidad para realizar un procesamiento analítico en el que se recurre a un procesamiento sistemático, es decir, un procesamiento que implica recurrir a la recuperación de memorias de apoyo (relacionadas con el acontecimiento sobre el que se efectúa el juicio) y la búsqueda de señales que indiquen su procedencia hasta llegar a procesos de razonamiento metacognitivos. Los resultados convergentes de distinto tipo de investigaciones nos hacen pensar que, posiblemente, este procesamiento también se encuentre afectado en los alucinadores como indican nuestros resultados. Dichas investigaciones han establecido que los alucinadores no serían capaces de reconocer las características de sus propias producciones –identificación de las propiedades léxicas, semánticas y sintácticas– (Heilbrun, 1993) ni las de sus actividades autoiniciadas (Frith, 1992), lo que encajaría, además, con la observación de que los pacientes alucinadores, en su mayoría esquizofrénicos, presentan una actuación deficitaria cuando realizan tareas que implican un procesamiento de tipo consciente o deliberado, como plantea la hipótesis de la automatidad-control (para una revisión véase Ruiz-Vargas, 1991). Aunque, por último, puede que el hecho de que algunos alucinadores muestren dificultades en ambos tipos de procesamiento también se deba a que no han seguido las instrucciones del experimentador en el momento de la toma de decisión acerca del origen.

Resumiendo, nuestros resultados apoyan las ideas anteriores; esto es, cuando los pacientes esquizofrénicos alucinadores utilizan un procesamiento de juicio analítico para establecer el origen de los recuerdos procedentes de fuentes generadas parecen ser menos eficaces que los pacientes esquizofrénicos no alucinadores y que los sujetos normales. Además, los alucinadores también tienen dificultades para establecer la fuente de la información producida por ellos mismos cuando realizan un procesamiento analítico. Estos hallazgos nos llevan a sugerir que el origen de estas alteraciones se podría encontrar en un funcionamiento alterado de los procesos de monitorización y control que podría estar relacionado con posibles daños en los lóbulos frontales. En efecto, se ha encontrado evidencia de una conexión entre la función frontal y las alteraciones en la monitorización de las fuentes, de tal manera que en la actualidad se empieza a considerar a los lóbulos frontales como el sustrato implementacional de los procesos psicológicos de monitorización (Schacter, Harbluk y McLachlan, 1984; Shimamura y Squire, 1991; Johnson, Hashtroudi y Lindsay, 1993; Dalla Barba et al., 1999; Ruiz-Vargas, 2002).

En conclusión, los resultados de la actuación de los pacientes esquizofrénicos alucinadores en tareas de control de la realidad señalan que, tanto los procesos heurísticos como analíticos que intervienen en el establecimiento del origen de los recuerdos, se encuentran alterados. No obstante, todas las explicaciones sobre estos hechos –incluida la nuestra– que señalan que los alucinadores tienen problemas en las tareas de monitorización resultan incapaces de establecer exactamente cuál es la causa primaria de estos errores. Posiblemente, en los alucinadores ambos tipos de procesamiento se encuentren alterados, pero también es posible que estos procesos o, más específicamente, estos tipos de procesamiento se realicen a través de otros procesos de más bajo nivel (a modo de los procesos componentes del modelo de «memoria de entradas múltiples» –MEM– desarrollado por Marcia Johnson), en los que podría encontrarse la verdadera alteración. Por todo ello, entendemos que una vía interesante, y tal vez más productiva, para aumentar nuestra compresión de las alteraciones cognitivas de los pacientes alucinadores en los procesos de control de la realidad consistiría en investigar los procesos componentes básicos que intervienen en el establecimiento del origen de las representaciones mentales.


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    Tabla 2. Tipología de los grupos experimentales en función del tiempo de evolución de la enfermedad.
                            
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    Tabla 3. Instrucciones de orientación heurística y analítica utilizadas en la fase de test.
                            
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    Tabla 4. Proporciones medias de aciertos en control de la realidad para los grupos experimentales en las condiciones heurística y analítica.