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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

2005. Vol. 17, nº 1, pp. 177-178
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PSICOLOGÍA SOCIAL. PERSPECTIVAS PSICOLÓGICAS Y SOCIOLÓGICAS

 

José Luis Álvaro y Alicia Garrido

Madrid: McGraw-Hill, 2003

Esta revisión podría muy bien titularse: psicología social como perspectiva, psicología social como enfoque integrador. Este encabezamiento reflejaría a la perfección la idea nuclear que subyace y recorre el texto de los profesores Álvaro y Garrido...

 
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Revisado por: Esteban Agulló Tomás
Universidad de Oviedo

 

Esta revisión podría muy bien titularse: psicología social como perspectiva, psicología social como enfoque integrador. Este encabezamiento reflejaría a la perfección la idea nuclear que subyace y recorre el texto de los profesores Álvaro y Garrido. Pero, dicho esto, vayamos al objetivo que los propios autores manifiestan en la misma introducción. Se trata, afirman, de «llevar a cabo un análisis de las principales teorías que han formado y forman parte de la psicología social». El elemento sustantivo de este proceder analítico y, en concreto, uno de sus aspectos más meritorios, ha sido precisa y especialmente la adopción de una perspectiva histórica a la hora de adentrarse y dar a conocer cada una de las corrientes teóricas revisadas que conforman, a su entender, el bagaje conceptual y teórico de este ámbito disciplinar.

Otra cuestión ejemplar y que determina sobremanera el talante y la aproximación efectuada ha sido la propia consideración y/o ubicación del desarrollo teórico en el marco de las concepciones epistemológicas y metodólogicas predominantes en cada etapa sociohistórica analizada. La referencia a estas concepciones deviene esencial para una comprensión cabal de lo que ha sido la conformación de la psicología social como disciplina científica independiente; no obstante, esta cuestión no se ha entendido así por toda una pléyade de autores que han menospreciado, olvidado u obviado esas consideraciones en la multitud de textos que han proliferado y proliferan sobre esta área de conocimiento. Estos descuidos bien o mal intencionados, como se deja entrever en el libro, no ayudan a ofrecer una imagen apropiada de la evolución y desarrollos de la disciplina; ni que decir tiene de la envergadura y relevancia de los aportes teórico-metodológicos que vienen emanando de esta disciplina plural para el avance de la ciencia.

Acabamos de aludir a la pluralidad de la psicología social, este matiz no resulta baladí para lo que aquí se está dirimiendo. Esta cuestión nos remite de forma directa a su propia definición, naturaleza e identidad. Esto, a su vez, nos encamina a la necesidad de ahondar en los aspectos históricos, así como en los epistemológicos. En ese sentido, nos estamos refiriendo al propio surgimiento de la psicología social, un origen a todas luces plural al proceder tanto de la psicología como de la sociología. Este hecho particular, sumamente enriquecedor y productivo, constituye un elemento característico y diferenciador que es sistemáticamente argumentado, claramente justificado y oportunamente reivindicado por los autores a lo largo de los distintos capítulos. Pero, será sobre todo en el primer capítulo donde estos profesores tratarán de aportar los argumentos pertinentes para mostrar de una vez por todas que no se pueden adoptar criterios arbitrarios y/o interesados en la reconstrucción de los orígenes de cualquier disciplina científica; como tampoco son admisibles los abandonos o negaciones de autores, enfoques y corrientes teóricos, epistemológicos y metodológicos que han sido y son determinantes en la conformación de una disciplina científica como es, en este caso, la psicología social.

Siguiendo esta óptica, conviene señalar que los autores arrancan su análisis de los antecedentes de la psicología social en la segunda mitad del siglo XIX, un contexto y una etapa histórica decisivas para el desarrollo de la psicología y la sociología como disciplinas independientes de la filosofía. El análisis de las concepciones más significativas del pensamiento psicológico (Wundt) y sociológico (Durkheim) de esta época enormemente impregnada por los principios del positivismo ayuda a entender la pluralidad de intereses, objetivos y corrientes que definen y caracterizan las primeras aproximaciones a la psicología social surgidas del seno de estas dos disciplinas-madre. Este paralelismo (bicefalia, ha nombrado inapropiadamente algún autor), enriquecedor unas veces, conflictivo otras, determinante siempre, ha sido decisivo en el desarrollo de la psicología social, como se expone y defiende a lo largo de este texto. De todas formas, uno de los aspectos por los cuales se aboga en el libro es el logro de la complementariedad entre ambas concepciones, frente a toda suerte de reduccionismos anquilosantes que han operado reiteradamente en la conformación de la propia disciplina.

Son estas consideraciones previas las que han servido a los autores para subdividir, de una forma acertada, los distintos capítulos en varios apartados que arrancan siempre (excepto el primero que varía esta división) con una descripción de la concepción de ciencia predominante en la etapa histórica analizada; a ésta le sigue el propio desarrollo teórico de la psicología social, tanto desde la vertiente psicológica como la sociológica; y concluyen los capítulos con el correspondiente apartado metodológico de la disciplina de cada período abordado. Esta estructuración capitular otorga, a nuestro juicio, una sistematicidad en la presentación de los desarrollos teórico-metodológicos y una claridad expositiva de los distintos abordajes que resultan al lector, tanto lego como iniciado en la materia, de una gran ayuda didáctica. Este aspecto constituye, de entrada y por sí mismo, todo un punto a favor de suma importancia en la valoración de un libro de gran extensión y en la que se tratan rigurosamente dimensiones tan variadas y complejas.

En concreto, el texto se divide en cinco grandes bloques temáticos. Alguno de estos extensos capítulos bien podría haber recibido una subdivisión menor, con toda seguridad el lector menos aventajado lo hubiese agradecido. No obstante, es preciso señalar que el libro cuenta con una estructuración adecuada, sobre todo si se busca un orden y concierto dentro del avatar tan intrincado, dispar e interesado que supone la evolución de las ciencias sociales en general, y la psicología social en particular. En esta apasionante aventura hacia un conocimiento/perspectiva peculiar han tenido mucho que ver los desarrollos e influencias de las dos disciplinas-madre que antes se ha comentado; pero, fundamentalmente, la trayectoria/talante/transformación de la psicología social ha recibido la impronta de los ajustes/aproximaciones (de mayor o menor intensidad) a los cánones de cientificidad del positivismo lógico. La mayor proximidad y, por desgracia, el sometimiento más intenso de la psicología a lo que han supuesto los presupuestos de cientificidad positivista, ocasionó un desarrollo más vertiginoso en la psicología social durante unos períodos determinados de su corta historia oficial y en un área geográfica también específica, como ha sido el ámbito anglosajón. Tampoco se libró, todo hay que señalarlo, la sociología de estos influjos cientificistas, arrastrando también a la psicología social hacia esta corriente que dominó la filosofía de la ciencia durante tantos lustros.

Pero, insistiendo en esta cuestión, conviene destacar que la influencia de la psicología social norteamericana ha generado muchos avances indiscutibles en la consolidación de la disciplina, mas, no podemos olvidarlo, ha ocasionado grandes perjuicios a la propia perspectiva, obviando, oscureciendo e, incluso, negando (entre otras psicologías sociales, la procedente de Latinoamérica, Asia, etc.) la relevancia de la psicología social europea y todo lo que ésta ha supuesto y significado para esta área de conocimiento. Este texto constituye, en contra de lo que ha venido siendo habitual en este aspecto, una decidida y argumentada reivindicación de las corrientes, aportaciones y autores europeos que en su día, por motivos de sobra conocidos, tuvieron que emigrar principalmente a los Estados Unidos. Además de ubicar como es justo y pertinente los aportes relevantes de la tradición europea, los profesores Álvaro y Garrido destacan, sobre todo en la última parte del libro, los últimos avances de los enfoques teóricos e investigaciones más significativos dentro de la psicología social realizada en el marco europeo.

Dicho esto y tornando al cabo que habíamos dejado suelto, cabe recordar que tal estructuración resulta adecuada por el esfuerzo claro y sistematizador de los distintos desarrollos teóricos expuestos, y por otro aspecto nada trivial: el análisis crítico y completo de las características metodológicas más sobresalientes de la investigación empírica experimentada en cada fase histórica. Este último aspecto no siempre ha sido contemplado y abordado con el detenimiento y la profusión de informaciones, ejemplos y argumentaciones tan ricos como acontece en este texto. Por lo demás, esta estructuración se inicia con el ya mencionado capítulo destinado a analizar los inicios del pensamiento psicosociológico en la segunda mitad del siglo XIX. El siguiente bloque temático aborda de una forma minuciosa el proceso de consolidación de la psicología social como disciplina independiente en los primeros años del siglo XX. En el capítulo tercero se hace lo propio en los recorridos teóricos y metodológicos que la disciplina realiza en los años 30 y 40. El capítulo cuarto se consagra a los desarrollos teórico-metodológicos de la psicología social durante las décadas 50 y 60. Por último, en el quinto bloque temático se lleva a cabo una panorámica exhaustiva por los desarrollos y aportaciones más sobresalientes de la psicología social en nuestros días.

Por otro lado, el libro refleja bien la hegemonía de unas corrientes sobre otras, la pugna y los intereses de unos enfoques frente a otros, la marginación a la que fueron/son relegadas otras corrientes/ideas/metodologías, etc.; lo que no cabe duda es que la contribución tanto de la psicología como de la sociología a eso que se ha venido a denominar psicología social ha sido decisivo por (y para) ambas partes. No se puede entender y, sobre todo, no se puede explicar la psicología social sin remitirse directa y conjuntamente a los antecedentes, los orígenes, las tradiciones, los aportes sucesivos… de las dos disciplinas embrionarias de la propia psicología social. Este texto, de una forma clara y contundente, constituye una muestra palpable de ello.

Efectivamente, el texto culmina con notable éxito el propósito inicial aludido. Pero, la virtud del mismo trasciende el objetivo de partida: apuesta por una psicología social específica, una psicología social psicosociológica, transdisciplinaria, auténticamente plural, crítica con sus procederes y con la circunstancia que le toca vivir, integradora en el conocimiento teórico que elabora y efectiva en sus intervenciones. Una psicología social que huya de autocomplacencias, reduccionismos, determinismos, cientificismos y clientelismos.

En definitiva, más allá de un manual introductorio al uso, estamos ante un texto cuidado y completo que aborda y dirime con sobrada solvencia y rigurosidad todos los aspectos que acabamos de aludir. Todas las razones que se han ido exponiendo hacen de este trabajo un instrumento necesario, un documento valioso y un texto meritorio. Necesario por sus reivindicaciones y su profundidad, valioso por su espíritu crítico y plural, y meritorio por su talante abierto e integrador. Todo un lujo para una disciplina y para todos aquellos que pretenden aventurarse día a día en sus posibilidades.


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