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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

2001. Vol. 13, nş 1, pp. 147-151
Copyright © 2014


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PATRÓN DE CONDUCTA TIPO-A Y ESTRÉS EN DEPORTISTAS ADOLESCENTES: ALGUNAS VARIABLES MEDIADORAS

 

Jacinto Pallarés y Jesús Rosel

Universidad Jaume I

En la adaptación de los deportistas jóvenes a la competición cobra especial influencia el apoyo proveniente de los agentes psicosociales. Un estilo de enfrentamiento al estrés en esas etapas evolutiva se encuentra formado por conductas típicas de Patrón de Conducta Tipo-A (PCTA). Se investiga la relación entre el apoyo psicosocial percibido, la preocupación excesiva por la competición y la aparición de PCTA en una muestra de deportistas jóvenes de un Centro Técnico-Deportivo de Castellón, con una clara orientación al rendimiento deportivo. Dicha relación ha sido puesta a prueba mediante un modelo de ecuaciones estructurales, considerando como variable independiente el apoyo psicosocial percibido, como variable dependiente el PCTA y como variable moduladora el grado de preocupación manifestado antes de la competición deportiva. Los resultados confirman la hipótesis, y los signos de los coeficientes obtenidos son coherentes con los aspectos substantivos del modelo.

Psychosocial support and type a behaviour pattern in dealing with sports competition related stress. Psychosocial support has a particular influence on the adaptation of young athletes to competition. One manner of dealing with stress in these developmental stages is made up of the Type-A Behaviour pattern (TABP). This paper deals with the relationship among perceived competitive stress, worry about the sport competition and TABP in secondary school pupils of both sexes oriented towards high performance sport, with grants form the Castellón Center for Techniucal Spoerting Inititation (Centro de Iniciación Técnico-Deportiva de Castellón). The relationship between the variables has been put to the test using a structural equation model, considering perceived psychosocial support as an idependent variable, TABP as a dependent variable and the grade of worry about sport competition as a modulator variable. The results confirm the hypothesis and de signs of the coefficients obtained are coherent with the substantive aspects of the model.

 
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Correspondencia: Jacinto Pallarés
Facultad de Psicología
Universidad Jaume I
12080 Castellón (Spain)
E-mail: pallares@psi.uji.es

 

Los deportistas jóvenes se encuentran aún en período de formación, y su repertorio de conductas de enfrentamiento a la competición deportiva puede no responder, en todos los casos, a las exigencias a las que se encuentran sometidos. En esta adaptación a la vida competitiva cobra especial influencia el apoyo proveniente de los agentes psicosociales. Se han encontrado indicadores de la relación entre eventos vitales estresantes y alteraciones comportamentales en adolescentes, sugiriendo que los recursos de enfrentamiento pueden estar modulando esa relación (Compass, 1987). Entre las líneas de investigación sobre los estilos de enfrentamiento en esas etapas evolutivas se encuentran la búsqueda de apoyo psicosocial, la confrontación en contextos de logro, el Patrón de Conducta Tipo-A (PCTA) y la resistencia al estrés.

La definición de apoyo psicosocial en la infancia y la adolescencia debe incluir el sentido explicativo dado por quienes lo ofrecen, la valoración personal subjetiva de ese apoyo y las acciones implicada en su ofrecimiento. En concordancia con esto, los agentes psicosociales de mayor influencia en la vida de los jóvenes deportistas son los padres, quienes son el principal factor en la iniciación deportiva temprana; especialmente el padre (Greendorfer, 1993; Hellsted, 1995); los entrenadores y el grupo de iguales (compañeros de equipo y amigos), que cobran especial relevancia durante la adolescencia (Weiss y Duncan, 1992). Se ha encontrado correlación entre las redes de apoyo psicosocial a los deportistas de competición y el grado de estrés percibido por estos últimos (Rosenfeld, Richman y Hardy, 1989). La exposición a un elevado grado de estrés se relaciona estrechamente con la posibilidad de aparición de rasgos de comportamiento Tipo-A, lo cual puede verse precipitado por la actuación inadecuada de los agentes psicosociales.

Una situación especialmente tensa es la que precede al inicio de la competición, en ella es posible observar cómo los deportistas, especialmente los más jóvenes, responden con manifestaciones muy distintas de la ansiedad. sin ánimo de presentar una discusión conceptual, en este trabajo se plantea que el estrés es un proceso psicológico puesto en funcionamiento mediante un mecanismo de activación psicofisiológica, que permite al organismo dar una respuesta adecuada a la demanda exigida. El estrés puede considerarse que interfiere las acciones adaptativas cuando se sobrepasa un determinado nivel óptimo de activación. La ansiedad sería la emoción negativa, resultante de ese proceso. Nuestro propósito aquí es estudiar la preocupación motivada por la competición desde los antecedentes, es decir, desde el conjunto de variables que provocan esa reacción.

El PCTA ha sido definido como un componente acción-reacción integrado por: A) componentes formales: habla rápida, tensión en la musculatura facial, excesiva actividad psicomotora y otros manierismos, B) actitudes y emociones: hostilidad, impaciencia, ira y agresividad, C) aspectos motivacionales: motivación de logro, competitividad y ambición, D) conductas abiertas o manifiestas: urgencias de tiempo, implicación en el trabajo, y E)aspectos cognitivos: necesidad de control ambiental y estilo atribucional característica (Friedman y Rosenman, 1974). El PCTA es considerado como una dorma de afrontamiento relativamente estable, que conlleva una mayor vulnerabilidad al estrés y una exposición continuada a las situaciones que lo desencadenan. Las personas que muestran abiertamente este tipo de comportamiento son llamados individuos Tipo-A. En oposición a ellos se encuentra el individuo Tipo-B, referido a un estilo de vida más relajado, no apresurado y maduro. En la década de los 90, el planteamiento de esta tipología ha ido evolucionando hacia el estudio de los componentes que puedan definir de manera más precisa su patogénesis.

El PCTA en los deportistas jóvenes

Los componentes del PCTA también se hacen patentes en las poblaciones infantiles y juveniles. su estudio ha seguido la misma trayectoria que en el caso de los adultos, es decir, se ha pasado de plantearlo como un factor global, a estudiar los componentes más relevantes, aunque la literatura en este sentido es aún escasa.

Los padres y entrenadores son, en gran parte, responsables de la mayor o menor capacidad de los deportistas jóvenes para enfrentarse a las exigencias competitivas. ha quedado patente que los chicos (9-14 años) cuyos padres y entrenadores manifestaban mayor satisfacción con su rendimiento a lo largo de la temporada, mostraban mayor agrado hacia la competición. en cambio, la preocupación excesiva por la competición se acentúa en los chicos menores de 13-14 años, cuando los padres o entrenadores ofrecen información de forma inconsistente, evalúan los logros de forma negativa y los sobreprotegen o los limitan (Hellstedt, 1988).

Los estudios sucesivos no han sido capaces de demostrar la existencia de diferencias significativas entre los niveles de reactividad cardiovascular de los individuos Tipo-A y Tipo-B, ni tampoco una mayor incidencia de los trastornos cardiovasculares a lo largo del tiempo en los sujetos Tipo-A (Williams, 1991). Otros autores, en desacuerdo con la hipótesis anterior, han dedicado su esfuerzo al refinamiento teórico y empírico de la variable hostilidad como casi el único componente del PCTA capaz de predecir el riesgo cardiovascular (Dembrosky y cols., 1985; Smith y Pope, 1991; Williams y cols., 1991); pero la extracción de conclusiones claras a partir de los estudios resulta complicada. distintos investigadores han retoma las hipótesis, ya defendidas en la década de los 80 por Hart y Jamieson (1983), quienes hacen notar que los sujetos Tipo-A manifiestan una recuperación más lenta de sus índices psicofisiológicos que los Tipo-B ante situaciones estresantes. Este efecto acumulativo de las secuencias de «rápida activación-lenta recuperación » puede contribuir a largo plazo a un fallo cardiovascular (Palmero y cols., 1993) y Palmero y cols., 1994).

En general, los padres de niños con alta puntuación en PCTA no sólo difieren en el estilo disciplinario de los padres de niños Tipo B, sino que informan de mayor incidencia de PCTA en ellos mismo. Estos padres son más exigentes y menos positivos en las evaluaciones del rendimiento de sus hijos (Matthews y Woodall, 1988).

En el caso de deportistas de rendimiento sí aparece un mayor porcentaje de sujetos con características de PCTA, aunque ello no signifique que estén más predispuestos a sufrir enfermedades coronarias, ya que la mayoría goza de una muy buena condición física y disfrutan de la experiencia competitiva (Eby y Vangyn, 1987). A un menor nivel competitivo, como por ejemplo entre los participantes no-profesionales en carreras populares, no se observan diferencias entre sujetos Tipo-A y Tipo-B, evaluados según la Escala de Actividad de Jenkins, Forma C (Jenkins, Zyzanski y Rosenman, 1979), excepto que los primeros entrenan con mayor frecuencia y se encuentran más motivados para entrenar sin ganas (Hinkle, Lyons y Burke, 1989). Según algunos autores, el PCTA sólo se asocia con riesgo de alteraciones cardíacas en los casos de un pobre repertorio de afrontamiento (Falger, Schouten y Appels, 1988).

El estrés competitivo en los deportistas jóvenes

Las aproximaciones teóricas para conceptualizar el impacto del estrés y la ansiedad en la competición deportiva surgen a partir de los planteamientos ya existentes en la Psicología Básica. Una comprensión exhaustiva de las diferencias en el grado de reactividad mostrada en la exposición a condiciones ambientales estresantes (Blaney, 1990), exige la consideración de factores tanto físicos (p.e. condición cardiovascular) como psicológicos (p.e., ansiedad-rasgo, rasgo de ira yexpresión de la ira). En el caso de adolescentres entre 13 y 16 años se ha encontrado que la condición cardiovascular, la ansiedad-rasgo, el rasgo de ira, la autoestima y el modeo de expresión de ira son las variables con mayor poder predictivo en el grado de reactividad psicofisiológica mostrada ante una tarea de estrés en situación de laboratorio (Horn, 1995). En deportistas con características semejantes a los del presente estudio se encuentra evidencia experimental de que la capacidad para enfrentarse a resultados desalentadores es uno de los predictores más importantes en la continuación de la carrera deportiva (Jones y Hardy, 1990; Orlick y Partington, 1988).

En los equipos deportivos, los padres cobran especial relevancia en la relación con los compañeros. De acuerdo con la hipótesis moduladora (Cohen y Willis, 1985), una relación positiva con los padres atenúa la relación negativa entre un estímulo estresor (un bajo rendimiento en un partido de competición) y la reacción consiguiente (p.e. tensión con los compañeros). En un estudio meta-analítico parece confirmarse que los cambios en la cohesión del equipo provocados por el rendimiento en competición pueden ser más notorios que los cambios en el rendimiento en función de la mayor o menor cohesión (Mullen y Cooper, 1994).

En la evaluación de las fuentes de preocupación por la competición se ha comprobado que la expectativa de los otros (entrenador, padres, compañeros y espectadores) llega a explicar hasta el 38% de la varianza en algunos estudios factoriales con deportistas de 16 a 19 años, y ocupa el primer lugar tanto en deportes individuales como de equipo, aunque el orden de agrupamiento puede variar ligeramente y, curiosamente, el componente de victoria/derrota ocupa una posición más baja (Stratton, 1995).

Metodología

Sujetos

La muestra del presente estudio está formada por 146 alumnos de BUP y COU, de ambos sexos, becados por el Centro de Iniciación Técnica Deportiva de Castellón (C.I. T.D.), comprendidos entre 15 y 19 años. Los deportes practicados son natación, atletismo, ciclismo y tenis, con una clara orientación a la competición. La muestra final se redujo a 62 sujetos por datos incompletos, 40 varones y 22 mujeres.

Instrumentos

Para llevar a cabo el estudio se han utilizado:

a) La Escala de Actividad de Jenkins, forma C (Jenkins, Zyzanski y Rosenman, 1979), que mide la conducta Tipo-A. La elección de este instrumento, se debió a que incluye ítems más relacionados con el esfuerzo por el logro. Las escalas utilizadas en el análisis fueron las de «Rapidez/impaciencia» (Escala S), «Comportamiento duro/agresividad» (Escala H) y «Tipo-A» (Escala A). Descartamos el factor de implicación en el trabajo por ser una población de estudiantes y la dificultad de respuesta expresada por los sujetos para responder a los ítems relativos al trabajo.

b) El Cuestionario de Apoyo Psicosocial (Pallarés, 1992), que es una escala tipo Likert con 5 alternativas, recabando el grado de apoyo psicosocial percibido como deportista por parte de los entrenadores, familia y compañeros. Este cuestionario ha sido aplicado a distintas muestras de deportistas durante varios años y se ha comprobado que posee una consistencia interna adecuada (Alpha de Cronbach 0.79).

c) La Preocupación por la Competición se evaluó con dos cuestiones referidas a distintos momentos en el tiempo, en la primera se preguntaba sobre la dificu8ltad para dormir en la noche inmediatamente anterior a la competición, en la otra se preguntaba sobre el nerviosismo e intranquilidad percibidos antes de la competición (Alpha de Cronbach, 0.82). Con la primera pregunta se pretendía detectar la existencia de preocupación ansiosa por la competición, cuyo principal síntoma es la dificultad para conciliar el sueño la noche anterior. La segunda cuestión es altamente relevante para detectar las posibles manifestaciones ansiosas, aunque no se concretan. Para atenuar las divergencias de interpretación, se hizo la aclaración por el evaluador de referirla al día de la competición, en el período previo a su inicio. En ambos casos las respuestas en la dirección afirmativa tienen un significado perturbador para el rendimiento, en consecuencia, se acercarían más a una respuesta de tipo ansiógeno que a una respuesta adaptativa.

La aplicación de todos los instrumentos se efectuó con la colaboración y presencia del director del C.I.T.D. y un estudiante-atleta, conocido por la mayor parte de los alumnos, motivando a éstos para que respondiera con sinceridad.

Hipótesis

El objetivo del presente trabajo es evaluar el grado de apoyo psicosocial percibido proveniente de los agentes psicosociales más significativos en la vida de deportistas adolescentes entre 15 y19 años con una clara orientación al deporte de rendimiento. La hipótesis general planteada es que el apoyo psicosocial percibido por estos deportistas influye en la aparición de comportamientos característicos del PCTA y en el grado de preocupación por la competición . Y ésta, a su vez, también influye en PCTA. Consideramos variable independiente el grado de apoyo psicosocial percibido, como variable dependiente el PCTA, evaluado según la escala de Jenkins; y como variable moduladora la preocupación por la competición¸mostrándose todo ello en la Figura 1. La hipótesis general se desarrolla mediante un conjunto de hipótesis parciales que exponemos a continuación.

Se pone a prueba simultáneamente un conjunto de hipótesis, varias de ellas se refieren a la configuración de variables latentes que poseen como indicadores distintas variables observadas, mientras otras hipótesis se refieren a las relaciones entre las variables latentes.

Hipótesis primera (H1). Las variables de apoyo psicosocial percibido (entrenador, V1; familia, V2; y amigos, V3) conforman una variable latente (F1).

H2. Existe una variable latente de preocupación por la competición (F2) conformada por las variables V4 (dificultad para dormir la noche anterior a la competición) y V5 (nerviosismo antes de la competición).

H3. Existe una variable latente (F3) representantiva del PCTA, medida por medio de las variables Escala S (v6), Escala H (V7) y Escala A (V8).

H4. La variable latente apoyo psicosocial (F1) influye en la variable latente preocupación por la competición (F2) y en el PCTA (F3).

En la Figura 1, los símbolos representan (de acuerdo con la terminología de Bentler): «V» Variable observada, «E» Error de variable observada, «F» Variable latente o factor, y «D» Error de variable latente».

El conjunto de las anteriores hipótesis ha sido puesto a prueba mediante un modelo de ecuaciones estructurales.

Resultados y Discusión

Los datos obtenidos han sido analizados conforme al modelo de ecuaciones estructurales de la Figura 1, mediante el programa E.Q.S. (Bentler y Wu, 1995). Los resultados aparecen en la Figura 1, destacándose que se confirma la hipótesis de conjunto sobre las variables latentes y sus correspondientes relaciones. el modelo propuesto se ajusta significativamente a los datos obtenidos, puesto que la probabilidad de ajuste de los residuales del modelo es 0.693 ( χ2 = 13.635, g.l.=17 ).

Se comprueba cómo los variables latentes son coherentes con sus correspondientes variables indicadoras (dando unos coeficientes positivos), indicando que las variables observables correspondientes a cada variable latente covarían. Así, un joven que presenta alto nerviosismo antes de una competición también tiende a dormir mal en las misma circunstancias.

Los signos de los efectos entre las variables latentes también son congruentes, así el efecto de F1 sobre F2 resulta ser negativo (aunque se ha dejado libre el signo), lo cual indica que un alto apoyo psicosocial produce baja preocupación por la competición (y viceversa). Nótese como F1 sobre F3 también da un signo negativo (alto apoyo psicosocial produce bajo PCTA), pero F2 sobre F3 tiene efecto positivo (alta preocupación por la competición influye de manera positiva en PCTA).

F1 influye mediante dos vías en F3: de manera directa (ß31 = -0.194), y de manera indirecta, por medio de F2, siendo el efecto indirecto sobre F3: (ß21 * ß32 = - 0.181 * 0.237 = -0.043), siendo, por tanto, el efecto toal de F1 sobre F3 igual a - 0.237.

Se confirma la hipótesis de conjunto acerca de las relaciones establecidas entre las variables observadas y las variables latentes, así como los efectos entre las variables latentes. La aparente contradicción existente entre la significación estadística del modelo en su conjunto y la falta de significación de algunos efectos, tal vez sea debida al número de personas que componen la muestra; pero ha de ternerse en cuenta que es un número importante de jóvenes deportistas que pertenecen a una institución académico-deportiva orientada hacia el alto rendimiento deportivo.

La práctica deportiva no favorece, por sí misma, la aparición de rasgos de personalidad Tipo-A en los deportistas adolescentes, pero la adaptación a las exigencias de la competición deportiva necesita el apoyo del medio psico-social (padres, entrenadores y amigos). La relación positiva entre la excesiva preocupación por la competición y PCTA. indica que las respuestas a estas exigencias de logro pueden ser maladaptativas a causa de unas habilidades de enfrentamiento inadecuadas, producto de la falta de apoyo a la actividad.

La falta de apoyo familiar percibida por los jóvenes deportistas genera una tendencia a la aparición de rasgos de personalidad Tipo-A, pero este hallazgo, aunque importante, ha de relativizarse. Pudiera ocurrir que los jóvenes con falta de apoyo familiar a la práctica del deporte de competición tuviesen también una percepción de falta de apoyo global (de sus familiarfes y sus amigos), hacia otras actividades de su vida cotidiana (estudios, ocio, amigos, etc...), pero que ambas percepciones sean falsas.

Lo anterior nos lleva a recordar la importancia que tiene la figura del psicólogo deportivo para el diseño de estrategias de asesoramiento, formación e intervención. La función del psicólogo sería intervenir para modificar la posible percepción errónea de los jóvenes y enseñarles estrategias de afrontamiento adecuadas. Al mismo tiempo, podría asesorar a las familias respecto a la forma de transmitir el apoyo psicosocial, con el fin de que sea captado por los jóvenes como positivo. Además sería aconsejable profundizar en las relaciones familiares, al efecto de que la familia apoyase no sólo la práctica deportiva, sino también otras actividades del joven, personalmente enriquecedoras y socialmente adaptativas.

En estas edades es muy importante que los padres de los jóvenes talentos deportivos reciban orientaciones sobre cómo tratar y apoyar a sus hijos para que disfruten de su vida como deportistas. Igualmente, los entrenadores deben conocer estrategias adecuadas de motivación para que los jóvenes aprendan a manejar las situaciones de éxito/fracaso deportivo. Por último, los mismos deportistas pueden ser entrenados en habilidades psicológicas necesarias para enfrentarse a las exigencias de la vida competitiva.


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Aceptado el 11 de julio de 2000

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    Figura 1. Modelo de efectos con los coeficientes estandarizados.