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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

Aviso Legal

ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

1996. Vol. 8, nº 3, pp. 613-623
Copyright © 2014


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NATURALEZA Y SENTIDO DEL CAMPO PSICOLÓGICO A LA LUZ DEL CONCEPTO DE INMINENCIA OPERATORIA

 

Francisco José Robles Rodríguez

Universidad Complutense de Madrid

En este trabajo se analiza en qué consiste la peculiar estructura - fenoménico-contextual - que configura al campo psicológico. Para ello se lleva a cabo una recomposición genealógica de las protopsicologías y psicologías científicas en orden a dos concretas perspectivas: perspectiva representacional y perspectiva fenoménico-contextual del campo psicológico. Tal recomposición permite mostrar de qué modo la perspectiva representacional se encuentra abocada a un colapso explicativo sistemático ("cuasidad"), mientras que, por el contrario, la perspectiva fenoménico-contextual es capaz de ordenar con sentido, en virtud precisamente de ejercitar la noción central de inminencia operatoria, los "materiales" que de hecho conforman y configuran al campo psicológico.

Character and sense of psychological field from the point of view of operational imminence concept. In this work the peculiar structure (of a phenomenal-contextual kind) which shapes psychological field is analysed. For this purpose, it is achieved a genealogical recomposition of proto-psychologies and scientific psychologies in the view of the two following outlines: the "representational" one and the "phenomenal-contextual" outline of psychological field. Under the point of view of such recomposition, it is showed how the representational outline is destined to a systematic explanatory collapse ("quasi-ness"), while the phenomenal-contextual outline is able to arrange wiht sense materials that in fact forms psychological field because of the fact that this outline exercises the "operatorial imminence" main notion.

 
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Correspondencia: Francisco José Robles Rodríguez
Facultad de Filosofía
Universidad Complutense de Madrid
Ciudad Universitaria, s/n. 28040 Madrid (Spain)

 

El objetivo de este escrito es considerar y analizar en qué consiste la naturaleza y estructura de lo que cabría genéricamente denominar el "tejido" del campo psicológico. Esto es, vamos a procurar analizar y mostrar de qué modo tal tejido psicológico genérico se confecciona a partir de una singular y específica "trama", técnicas u operaciones psicológicas, que tan sólo resulta efectiva (tejida) - y ésta es precisamente la cuestión de fondo que aborda este escrito - si se entrelaza y se configura según la orientación y el orden de lo que constituye la "urdimbre" del tejido en cuestión, es decir, el psiquismo.

Entendemos que para alcanzar dicho objetivo - mostrar el funcionamiento y estructura del efectivo "telar psicológico" -, es menester, por un lado, describir la particular naturaleza y textura de su urdimbre, el psiquismo; y a su vez, y por otra parte, es menester también describir de qué modo concreto resulta pertinente y adecuado operar sobre tal urdimbre psíquica. En este orden de cosas, y anticipando lo que luego obviamente se argumentará, consideramos que la característica naturaleza del psiquismo puede ser genéricamente des-velada por medio del concepto de inminencia operatoria ("simultaneidad de la presencia y la ausencia"), e igualmente entendemos que la "trama" adecuada y coordinable a tal naturaleza psíquica - de cara a conseguir una articulación efectiva del campo psicológico -, consiste en el control sistemático y la propagación reglada de dicha inminencia operatoria.

Ahora bien, para asentar la pertinencia de tal tipo de análisis y descripciones del psiquismo y del campo psicológico, es también imprescindible, ya que si no tan sólo obtendríamos meras conjeturas o vacuas especulaciones , entrelazar tales análisis a la efectiva historia de las protopsicologías y psicologías científicas. Así, pues, consideramos que para siquiera percibir el perfil de los problemas involucrados en todo lo anterior - así como también las soluciones que aquí presentamos -, debe llevarse a cabo un simultáneo análisis crítico, o más concretamente una suerte de recomposición genealógica, del discurrir histórico de las diversas configuraciones o modulaciones del campo psicológico.

Perspectiva representacional del campo psicológico

A nuestro juicio, la aludida recomposición genealógica arrojaría dos perspectivas genéricas desde la cuales históricamente se ha observado el psiquismo y el campo psicológico; se trataría de las que hemos denominado perspectivas representacional y fenoménico-contextual del campo psicológico (Robles,1992). A este respecto, es necesario señalar, en primer lugar, que la perspectiva que aquí denominamos representacional ha sido la que ha conformado estructuralmente a la mayor parte de los enfoques "experimentales" en psicología.

Pues bien, la consideración del campo psicológico a través de esta doble perspectiva histórico-epistemológica muestra, a nuestro juicio, que la perspectiva dominante, es decir, la perspectiva representacional, da lugar a un sistemático colapso del campo psicológico; mientras que, por el contrario, la perspectiva históricamente minoritaria, la perspectiva fenoménico-contextual, conllevaría y generaría un efectivo manejo y reconstrucción del mencionado campo.

Consideramos que el mejor modo de percibir la estructura y factores desencadenantes del colapso explicativo inherente a la perspectiva representacional, no es otro que describir, aunque solo sea someramente, la lógica interna que atraviesa a la que consideramos precisamente como matriz histórica de dicha perspectiva: la protopsicología cartesiana.

Al respecto, y entrando ya de lleno en dicha descripción, hay que comenzar por percibir que la protopsicología cartesiana está estrechamente ligada a la arquitectura conceptual de la epistemología cartesiana; tal epistemología, como se sabe, se estructura en torno a una consideración re-presentacional del conocimiento y la realidad. En este sentido cabe afirmar, más concretamente, que el cartesianismo se asienta y conforma sobre la interpretación galileana de la realidad : las tesis galileanas, y por extensión las cartesianas, se apoyan sobre una representación ideal (geométrico-matemática) que tiende a sustituir a la experiencia efectiva (fenoménica) por una consideración de la realidad de naturaleza geométrico-matemática (fisicalista). Para decirlo con otras palabras, Galileo se autorrepresenta la pertinencia de su práctica científica en función de la adecuación de dicha práctica con ese mundo externo - el mundo que está "ahí fuera" - que posee, a su vez, una supuesta naturaleza fisicalista y elemental. La concepción galileana cobra figura, pues, sobre una obviedad desproblematizada que no es otra que la existencia indubitable de un mundo en-si de estructura eminentemente geométrica. A tal obviedad, sobre la cual se asienta la concepción representacional de Galileo y Descartes, la denominamos, con términos de Merleau-Ponty (1984), el "prejuicio del mundo".

Pues bien, la obra de Descartes parece estar destinada a homologar teóricamente a aquel prejuicio que sustentaba la autorrepresentación científica de Galileo, y, así, dando un largo rodeo (duda metódica) Descartes "terminará" por concebir al conocimiento desde un punto de vista "especular" (representacional) según el cual los conocimientos pertinentes (ideas claras y distintas) poseen la misma naturaleza que las instancias elementales que componen el mundo externo de naturaleza geométrico-matemática. Los conocimientos adecuados, y por extensión el conocimiento mismo, no son otra cosa que, por así decirlo, re-presencias en la conciencia de las presencias situadas en el mundo externo (prejuicio del mundo). En este orden de cosas, hay que subrayar que la concepción representacional cartesiana se sustenta, como se sabe, sobre un presupuesto ineludible y al mismo tiempo constitutivamente aporético: el dualismo interaccionista. Tal dualismo presuntamente garantiza la pertinencia (claridad y distinción) del conocimiento, pero, a su vez, paradójicamente, dicho dualismo no puede ser pertinentemente (clara y distintamente) conocido. En este trance, Descartes se aferrará al psiquismo como medio "provisional" para suturar la brecha entre conciencia y extensión, y, por lo mismo, promoverá implícitamente una disciplina, precisamente, la psicología, por medio de la cual pretende restañar clara y distintamente la ambigua naturaleza de la interacción entre conciencia y extensión. La psicología se mostraría, pues, a nuestro juicio, como una suerte de "parapeto epistemológico" de la concepción global cartesiana acerca de la realidad, el conocimiento y la ciencia.

Pues bien, esta "maniobra" psicológica de Descartes, que a la postre constituirá el campo de maniobra de la perspectiva representacional en psicología, consistirá en desplegar dos frentes empíricos entre los cuales presuntamente quede apresado clara y distintamente el psiquismo; se tratará, más concretamente, de obtener la figura clara y distinta (geométrica) de cualesquiera funciones psíquicas apelando a la confluencia funcional entre el rasante empírico elemental de la experiencia interna y el rasante también empírico y elemental de la experiencia externa . El caso es que la maniobra cartesiana, en último término, y al no ser más que en realidad una reedición de la aporética relación entre conciencia y extensión, concluirá en una estructural ambigüedad que por nuestra parte hemos denominado "cuasidad". Ello ocurre así en la medida en que el doble rasante empírico, a partir del cual presuntamente se establecerían la figuras claras y distintas de las diversas funciones psicológicas, en modo alguno posee la requerida naturaleza elemental que el método y el criterio de veracidad cartesianos necesariamente exigen (1).

Así, pues, los factores preeminentes que bloquearían estructuralmente (cuasidad) a la protopsicología cartesiana serían básicamente, como se ha apuntado, el "prejuicio del mundo" galileano, el dualismo interaccionista, el elementalismo, y, por último, la pretensión de conformar el campo psicológico en orden a dos ejes de coordenadas (experiencia interna y externa) que dieran cuenta de las diversas funciones psíquicas.

En consonancia con lo anterior cabe añadir, y esta es una cuestión fundamental para nuestro análisis, que la perspectiva representacional en psicología posee una particular lógica interna que es común a sus diversos enfoques o modulaciones. Al respecto, cabe decir, más concretamente, que las psicologías representacionales transfieren al campo psicológico el mismo tipo de lógica bivalente que estructura al "prejuicio del mundo"; esto es, al igual que la consistencia de un objeto fisicalista se asienta en que tal objeto se encuentre absolutamente "presente" o "ausente" (presente/ausente) en el espacio fisicalista, así, del mismo modo, las instancias psíquicas representacionales adquirirán consistencia psicológica en la medida en que se encuentren "presentes" o "ausentes" del campo psíquico en cuestión - así, vaya por caso, Fechner afirmará que lo único que no es dado conocer directamente de las sensaciones es que éstas tienen o no tienen lugar en la "sensibilidad" , o bien, asimismo, el "actualismo" wundtiano tan sólo asumirá como contenidos efectivos de la experiencia inmediata aquellos contenidos que, de hecho, se muestran "presentes" en tal experiencia, e igualmente, el modelo computacional de la mente concebirá que los estados y procesos mentales tiene lugar de acuerdo con la lógica binaria de información "presente" o "ausente" (1/0) -. Es fundamental subrayar esta lógica binaria que constituye la estructura del campo psicológico representacional, porque, como se podrá apreciar, la perspectiva fenoménico-contextual se desarrolla a partir de una "urdimbre" radicalmente diferente - y no meramente opuesta-, para la que, por nuestra parte, hemos acuñado precisamente el término de inminencia. Tal término hace referencia, como se detallará, a que el psiquismo se canaliza y constituye a partir de la "simultaneidad de la presencia y la ausencia" (presencia-ausencia).

Perspectiva fenoménico-contextual: la estructura inminente del psiquismo

Pues bien, frente a la aporética perspectiva representacional del campo psicológico se ha configurado históricamente, según creemos, una perspectiva fenoménico-contextual de tal campo que, por lo pronto, posee la virtud de sortear las aporías (cuasidad) que caracterizan a la aludida perspectiva representacional. Pero, además, y también a nuestro juicio, tal perspectiva fenoménico-contextual proporciona asimismo, como mencionamos al comienzo de este escrito, una explicación con sentido (no cuasista) de la lógica constructiva que estructura al campo psicológico.

No obstante, para poder percibir la concreta naturaleza de la perspectiva fenoménico-contextual, es menester percibir previamente que existe, a su vez, un modo alternativo al cartesiano-representacional de concebir la teoría del conocimiento, la "realidad" y la praxis científica. En este sentido, cabe afirmar que las aporéticas tesis cartesianas pueden ser superadas por la que entendemos es una perspectiva epistemológica de un mayor calado crítico; nos referimos al movimiento fenomenológico que se desarrolla a partir de la obra de Edmund Husserl. A nuestro entender, la "lente fenomenológica" permitiría, precisamente debido a su mayor pertinencia filosófica, acceder a una observación alternativa y de mayor potencia explicativa que la ofrecida por la perspectiva representacional acerca del campo psicológico.

En este sentido, será necesario, para comprender la dimensión "fenomenológica", o mejor fenoménico-contextual, del psiquismo y el campo psicológico, ofrecer un breve bosquejo - por su misma naturaleza meramente orientativo - de las coordenadas que delimitan el ámbito de la fenomenología.

Cabría afirmar que la actitud fenomenológica radica, ante todo, en pugnar por "suspender el juicio" acerca de la "existencia" de cualesquiera entidades; o lo que es lo mismo, se trata de "poner entre paréntesis" la presunta "verdad" contenida en nuestras experiencias sobre el mundo actual, al igual que, asimismo, la pretendida "verdad" que albergan todas las proposiciones de la diversas ciencias "objetivas". La actitud fenomenológica, pues, comienza por "poner entre paréntesis" - "epoje" - la existencia incondicionada y absoluta de cualesquiera entidades, y sobre todo, la presunta - "obvia" - existencia quoad se de esa realidad externa y de fondo ("prejuicio del mundo") sobre la cual se ha ponderado representacionalmente, a lo largo del desarrollo de la filosofía moderna, el valor que pudiera poseer el conocimiento.

Ahora bien, la actitud fenomenológica no sólo pone entre paréntesis la existencia del aludido mundo en sí (prejuicio del mundo), sino que, además, somete a la misma criba criticista a la existencia de la instancia substancial que sustentaba, al menos aparentemente, al cartesianismo en su conjunto; esto es, el fenomenólogo ejercita ,asimismo, y con la misma radicalidad, la epoje sobre la imperturbable res cogitans cartesiana. Si el mundo en sí, supuestamente alcanzado con la mediación de la experiencia externa, no ofrece garantías suficientes para otorgarle el estatuto de evidencia originaria, tampoco reúne tales garantías, a pesar del empeño cartesiano, una conciencia substancial que, de hecho, resulta inaprehensible para cualesquiera modalidades de la experiencia. De lo anterior se colige que adoptar la actitud fenomenológica implica, una vez se ha llevado hasta sus últimas consecuencias la duda radical (epoje) inherente a tal actitud, partir de un nuevo ámbito reflexivo del cual han sido centrifugados los característicos prejuicios galileano-cartesianos: res extesa y res cogitans .

El ámbito reflexivo del cual parte la fenomenología está apuntado, aunque de un modo no enteramente inequívoco, en la conocida máxima husserliana, "volver a las cosas mismas"; por supuesto, tales "cosas" a las que es necesario retornar fenomenológicamente no son, como hemos visto, los objetos pertenecientes al contexto de la res extensa, como tampoco son los contenidos de una supuesta res cogitans. "Volver a las cosas mismas" supone hacerse cargo - "volver" - al ámbito originario de la experiencia al cual las diversas "cosas" se hallan entretejidas en tanto que "significados" o "sentidos"; supone, pues, en último término, remitirse al marco previo, por así decirlo, de aparición o mostración del sentido. Este ámbito último de aparición del sentido, no contaminado por prejuicio alguno, está constituido por el entramado de los fenómenos, ya que, justamente, por fenómeno (phainomenon) se entiende, en rigor, "apariencia" o "lo que aparece".

Pues bien, la principal característica de esta estructura genérica de la experiencia fenoménica pondrá de manifiesto que ésta, la experiencia fenoménica y, por tanto, todos los fenómenos que modulan a dicha experiencia, posee una naturaleza esencialmente "referencial", o para decirlo en términos brentanianos y husserlianos, la naturaleza de la experiencia es necesariamente intencional. Así, si algo cabe decir de cualesquiera modalidades de la experiencia "real" o posible, es que dichas modalidades siempre estarán estructuralmente referidas "a algo", esto es, todo fenómeno para serlo tiene que indefectiblemente dirigirse, mentar, apuntar, o referirse a algo. Por lo tanto, la característica más eminente y general que todo fenómeno exhibe es la intencionalidad que, precisamente, lo constituye en tanto que fenómeno; ya que, efectivamente, tan sólo es posible hablar de "apariciones" (fenómenos) en la medida en que contemos con un algo referencial que se muestre en la aparición en cuestión (lo "percibido" en la percepción, lo "juzgado" en el juicio, etc..).

Pues bien, este carácter intencional y referencial que la experiencia necesariamente presenta posee una textura, por así decirlo, transitiva y diferencial que, justamente, configura al psiquismo. Profundizando algo más en lo anterior cabe afirmar que para Husserl todo fenómeno, en tanto que experiencia intencional actual, consta de un horizonte referencial u horizonte de remisión (Husserl, 1985) que posibilita el ejercicio de la intencionalidad misma; es decir, todo fenómeno posee una textura potencial que permite que se dé la dirección actual hacia un objeto definido, o, en otras palabras, la referencia - intencionalidad - es posible sólo si ésta está entretejida a un contexto en el cual quepa hablar de la dirección en cuestión . A este "horizonte de remisión" husserliano nos referiremos por medio de la noción de "inminencia" (Robles,1991) - noción ésta que creemos, por razones que ahora se desarrollarán, más apropiada para operar en el ámbito del psiquismo y la psicología - , y , así, afirmaremos que todo fenómeno, por definición intencional, presenta una estructura psíquica entretejida a la intencionalidad que consiste en presentarse fenoménicamente como inminente. Entendiendo, en este orden cosas, por "inminencia" la simultaneidad de la presencia y la ausencia.

El sentido de tal definición quizás pueda ser mejor percibido a través de una sencilla ejemplificación tomada de la modalidad intencional de la experiencia perceptiva. Así, de un modo genérico cabe afirmar que toda experiencia perceptiva "puntual" se sobrepasa a sí misma al referirse necesariamente a un sistema modulado de posibles experiencias. En realidad, toda percepción, en tanto que presencia particular, por así decirlo, de una cosa "material", se caracteriza por la experiencia referencial hacia otros aspectos de la cosa que no están efectivamente "presentes". Si consideramos, vaya por caso, la percepción de la fachada de un edificio , la cual podemos tomar aquí como presencia particular de un objeto "material" , se detecta que en dicha experiencia perceptiva se halla implicada la referencia a la parte posterior del edificio en cuestión, lo cual supone que en la experiencia perceptiva se "experimenta" una suerte de "ausencia" - parte posterior del edificio - referida, entretejida o implicada en la presencia particular y efectiva - fachada del edificio -. Si ello es así, puede afirmarse que la experiencia perceptiva se estructura, de hecho, en orden a una configuración de simultaneidad de la presencia y la ausencia . Pues bien, es a esta textura presente-ausente de la intencionalidad, en tanto que ineliminable dimensión psíquica de la misma, a la que hacemos alusión mediante la noción de inminencia.

A nuestro juicio, el empleo de la nocióo base o de comparación, casi siempre un grupo mayoritario. La variable de agrupamiento podría ser cualquiera sociodemográfica (sexo, etnia, edad, nivel educativo...) en la que se sospeche que las propiedades psicométricas de los items pueden diferir.

Mellenbergh (1982) definió dos tipos de FDI: Uniforme cuando la probabilidad de responder correctamente a un ítem es mayor en un grupo que en otro y No uniforme cuando esta probabilidad es mayor en un grupo que en otro, hasta un nivel de habilidad dado, y a partir de dicho nivel de habilidad las probabilidades se invierten siendo menores en el primer grupo que en el segundo. En este último caso se dan dos situaciones: No uniforme propiamente dicho cuando las diferencias en probabilidad entre los grupos sometidos a análisis se cancelan, y Mixto cuando estas diferencias no se anulan.

Las técnicas propuestas para evaluar el FDI se pueden clasificar como (Millsap y Everson, 1993): a) Métodos de Invarianza Condicional Observada (ICO) que utilizan las puntuaciones observadas en el test como variable de equiparación. Aquí se podría incluir entre otros el estadístico de Mantel-Haenszel (Holland y Thayer, 1988), los modelos logit (Mellenbergh, 1982) y el análisis de regresión logística (Rogers y Swaminathan, 1993; Swaminathan y Rogers, 1990); y b) Métodos de Invarianza Condicional No observada (ICN), donde se trabaja a partir de las puntuaciones de habilidad estimadas según algún modelo de medida. En la Teoría de la Respuesta a los Items se han propuesto métodos de comparación de parámetros (Lord, 1980), medidas de área (Cohen, Kim y Baker, 1993; Kim y Cohen, 1991; Raju, 1988, 1990) y métodos basados en la comparación de modelos (Thissen, Steinberg y Wainer, 1988, 1993).

Ante tal cantidad de aproximaciones, puede resultar útil conocer qué procedimientos son los más eficaces en la evaluación del FDI y bajo qué condiciones. Desde los métodos de ICO, el estadístico de Mantel-Haenszel (MH), por su sencillez de cálculo e interpretación, ha sido uno de los procedimientos más utilizados e investigados. Sin embargo, aunque es eficaz en la detección de FDI uniforme, es incapaz de detectar correctamente el FDI no uniforme, salvo cuando se aplican variaciones iterativas del mismo (Clauser, Mazor y Hambleton, 1993; Fidalgo, 1996). El análisis de regresión logística (RL) más complejo y costoso de realizar, es más potente en la identificación correcta de FDI no uniforme que el estadístico de MH. Las ventajas del análisis de RL no sólo radican en lo anteriormente comentado, sino que frente al procedimiento de MH, RL establece una relación funcional entre la respuesta al ítem y la variable de comparación. Una característica de los métodos ICO es que no establecen ningún supuesto sobre el modelo de medida subyacente a los datos del test. Estos métodos son aplicados tomando las puntuaciones observadas en el test. Por contra, algunos de los métodos de ICN se aplican una vez ajustado un modelo de TRI. Desde un punto de vista teórico resulta más apropiado trabajar bajo este tipo de modelos dadas las ventajas estadísticas que se derivan del ajuste de los mismos (Lord, 1980). Sin embargo, en la práctica no siempre es posible implementar estos modelos dado que el buen ajuste de los mismos requiere, entre otras cosas, grandes muestras de sujetos que rara vez se dispone en la investigación aplicada sobre FDI. Es más, estos métodos son menos fáciles de aplicar que MH o RL.

Una parte de los trabajos sobre FDI se han ocupado de estudiar el acuerdo entre los métodos de ICO y de ICN (Hambleton y Rogers, 1989; Hidalgo, 1995; Navas y Gómez, 1994; Raju, 1990). Así, Hambleton y Rogers (1989) encontraron que el estadístico de MH y las medidas de área proporcionan resultados más o menos similares en la detección correcta de FDI uniforme. Mientras que, cuando el FDI fue no uniforme las medidas de área identificaron correctamente mayor cantidad de items con FDI que el estadístico de MH. Raju (1990) encontró que las medidas exactas de área sin signo se mostraron más precisas en la evaluación del FDI frente a las medidas de área con signo y el estadístico de MH. De los trabajos de Hambleton y Rogers (1989) y Raju (1990) se deduce la preferencia de los procedimientos basados en TRI frente a métodos de ICO tales como MH. Sin embargo, pocos son los trabajos que han comparado RL (más potente que MH en la detección del FDI no uniforme) y los procedimientos de TRI (Hidalgo, 1995). Navas y Gómez (1994) compararon entre otras técnicas RL y las medidas exactas de área de Raju en la detección de FDI uniforme, encontrando que ambos procedimientos detectan por igual la presencia de FDI. No se conoce el acuerdo entre estas técnicas en la evaluación del FDI no uniforme y tampoco ha sido estudiado su comportamiento en distintas condiciones de porcentaje de items con FDI en el test, cantidad de FDI, y tipo de FDI.

El presente trabajo pretende identificar las condiciones (tamaño muestral, porcentaje de items con FDI en el test, cantidad y tipo de FDI) bajo las cuales el análisis de RL, las medidas exactas de área de Raju (1990) y el estadístico de Lord (1980) detectan mejor la presencia de FDI. Para ello se realizó un estudio de simulación.

Regresión Logística

La ecuación general para un modelo de RL vendría dada por (Hosmer y Lemeshow, 1989):

donde y es la variable de respuesta, p(y=1| x) es la probabilidad de obtener una respuesta correcta (probabilidad de éxito) condicionado a x, x es el vector de variables predictoras y f (x)= β0 + β1 x1 + β2 x2 + ...+βp xp, siendo p el número de variables predictoras. El modelo no lineal de la ecuación 1 puede transformarse a un modelo lineal aditivo, efectuando sobre la variable criterio una transformación logit. En el estudio del FDI, f (x) = β0 + β1 H + β2 G + β3HG. Donde β0 es el efecto total de la dificultad del ítem, β1 es el efecto de la variable H, que se define como la puntuación observada en el test, β2 es el efecto de la variable grupo (G) y β3 es el efecto de la interacción habilidad x grupo (HG). Un ítem mostrará FDI uniforme si β2≠ 0 y β3 = 0, y FDI no uniforme si β3 ≠ 0, independientemente que β2 sea igual a cero o no (Swaminathan y Rogers, 1990). Estas hipótesis, normalmente, se prueban utilizando el estadístico de Wald que permite probar la significación de los pesos β comparando el valor estimado (p) para un peso p con su error típico (SE (p)) según la siguiente expresión:

que sigue una distribución χ21

Medidas de Raju

En la TRI se han propuesto un conjunto de medidas basadas en el cálculo del área entre la Curva Característica del Item (CCI) en el grupo focal y la CCI en el grupo de referencia. Raju (1988, 1990) propone dos medidas de área exactas (con signo y sin signo) disponibles en los modelos de 1-p, 2-p y 3-p que permiten probar su significación estadística a través de una prueba Z. La expresión general de estas medidas, basadas en la integración continua, viene dada por:

donde PR(θ) y PF(θ) representan las probabilidades de responder correctamente al ítem i en cada uno de los grupos (R y F). La función f puede especificarse con signo o sin signo. En el primer caso se obtendría la medida de área exacta con signo (AES), y en el segundo una medida de área exacta absoluta (AEA). La expresión general de la ecuación 3 adopta distintas formas según el modelo de TRI con el que se este trabajando, y si se cumplen o no ciertas condiciones en los parámetros de los items. Así, en el modelo de 2-p, Raju (1988, 1990) define el área con signo como AES= (iF -iR) y el área absoluta como AEA= |F -R| cuando los parámetros de discriminación son iguales en los grupos focal y de referencia o AEA= | Hi | cuando son distintos. El valor H(i) se obtiene según:

Las pruebas estadísticas para las medidas de Raju (1988) son:

Prueba de significación para AES. Se asume que AEA se distribuye normalmente. De este modo, para probar estadísticamente si las diferencias entre dos CCIs son significativas se puede utilizar la siguiente prueba Z (Raju, 1990, p. 202):

donde σ2biF y σ2biR vienen dadas en Raju (1990, pp.200).

Prueba de significación para AEA. No es posible establecer el supuesto de normalidad para las medidas AEA. Cuando âiR ≠ âiF Raju (1990, pp. 203) recomienda que la prueba de significación se realice sobre H y no sobre su valor absoluto. Así,

Cuando âiR = âiFse utiliza la prueba estadística de la ecuación 5.

A fin de probar la significación estadística de estas medidas exactas de área, el valor Z se compara con el valor teórico correspondiente a la distribución normal tipificada, dado el nivel de confianza prefijado por el investigador. Si el valor Z observado es mayor o igual que el valor teórico, el ítem bajo estudio presenta FDI. En caso contrario, se considera que el ítem no presenta FDI.

Procedimiento de Lord

Un ítem funciona diferencialmente en dos grupos si los parámetros que lo definen varían a través de los grupos. Lord (1980) propone un estadístico que somete a comprobación esta hipótesis. Este estadístico viene dado por (Lord, 1980, p. 233):

donde V es el vector de diferencias entre los parámetros estimados para un ítem en el grupo de referencia y los parámetros estimados para ese mismo ítem en el grupo focal. Bajo el modelo de 2-p, V’ es:

y S-1, es la inversa de la matriz de varianza-covarianza asintótica para los vectores de diferencias entre parámetros.

El estadístico propuesto por Lord, bajo la hipótesis nula, sigue una distribución χ2 con dos grados de libertad. Un ítem presenta FDI si el valor observado LORD - χ2 es mayor que el valor teórico asociado χ22 al nivel de significación establecido.

Método

Condiciones experimentales

Se han seleccionado tres tamaños muestrales de 250, 500 y 1000 sujetos tanto para el grupo focal como para el grupo de referencia y un tamaño de test fijo (75 items). Para cada uno de los tamaños muestrales se generaron dos distribuciones de habilidad normales en el intervalo [-3, +3] con igual varianza ( σθ2 = 1 )y distinta media (caso 1: μθ = 0 y caso 2: μθ = -1). Esto proporcionó dos situaciones: no impacto donde las medias de ambos grupos (F y R) no difieren, e impacto donde la media del grupo focal fue de -1.

Para el conjunto de 75 items que forman el test bajo estudio se generaron aleatoriamente valores de dificultad y de discriminación. Los valores de discriminación se simularon para que adoptaran una distribución uniforme entre los límites [0.3, 2] y los de dificultad a partir de una distribución normal N(0,1) cuyos límites varían entre [-2.3, 2.3].

Para cada uno de los tamaños muestrales y situaciones (no impacto e impacto) se establecieron 9 condiciones donde se manipuló la cantidad de items con FDI en el test, el tipo de FDI (uniforme, no uniforme y mixto) y la cantidad de FDI (definido como diferencia, dR-F, entre los parámetros de dificultad y/o discriminación de los grupos a comparar). Las condiciones manipuladas fueron:

1) 20% de los items con FDI y dR-F = 0.4
2) 20% de los items con FDI y dR-F= 0.7
3) 20% de los items con FDI y dR-F= 1.0
4) 33% de los items con FDI y dR-F = 0.4
5) 33% de los items con FDI y dR-F = 0.7
6) 33% de los items con FDI y dR-F = 1.0
7) 40% de los items con FDI y dR-F = 0.4
8) 40% de los items con FDI y dR-F = 0.7
9) 40% de los items con FDI y dR-F = 1.0.

En cada una de estas condiciones el tipo de FDI generado fue en el mismo sentido. En todas las condiciones el número de items con FDI uniforme, no uniforme y mixto fue el mismo.

Generación de las matrices de datos

Según lo expuesto en el apartado anterior y teniendo en cuenta los 3 tamaños muestrales, los 2 tipos de distribución de habilidad y las 9 condiciones se dispone de un total de 54 combinaciones posibles con respecto al grupo focal. A cada una de estas condiciones corresponde una matriz de datos (sujetos x items). Esta matriz fue generada con el programa SIMULA v. 2 (Hidalgo y López, 1995) bajo el modelo logístico de 2-p.

Con la finalidad de encontrar resultados estables en cada una de las 54 combinaciones posibles, se obtuvieron 10 réplicas, sometiendo a estudio un total de 540 matrices. Para establecer la comparación correspondiente entre grupo de referencia y grupo focal fueron generadas 10 réplicas más por cada tamaño muestral a partir de la distribución normal N (0,1) de habilidad y de los valores iniciales de los parámetros de los items.

Detección del FDI

En el análisis de RL el FDI se evaluó en cada ítem mediante el modulo complementario LOGIT del paquete SYSTAT (Steinberg y Phillips, 1991). Las variables independientes definidas fueron: la puntuación observada del sujeto en el test tratada como un predictor continuo y la pertenencia a grupo. La variable dependiente fue la respuesta al ítem de naturaleza dicotómica.

Tanto en la aplicación del estadístico de Lord como de las medidas de área de Raju se estimaron, primeramente, los parámetros de los items en los grupos focal y de referencia, separadamente. Las estimaciones fueron realizadas con el programa BILOG versión 3.04 (Mislevy y Bock, 1990) utilizando las opciones por defecto del mismo. A continuación los parámetros estimados en ambos grupos fueron igualados utilizando el programa EQUATE versión 2.0 (Baker, 1993) que implementa el procedimiento de curvas características desarrollado por Stocking y Lord (1983). Por último, se calculó LORD - χ 2, Z (AES) y Z (AEA) con el programa IRTDIF (Kim y Cohen, 1992b) que permite obtener las medidas anteriores.

Resultados

A fin de evaluar la eficacia de los procedimientos empleados, se han tenido en cuenta tanto el porcentaje de items con FDI c


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Aceptado el 30 de mayo de 1995

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