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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

2002. Vol. 14, nº 2, pp. 469-475
Copyright © 2014


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APEGO Y SATISFACCIÓN AFECTIVO-SEXUAL

 

M. J. Ortiz Barón, J. Gómez Zapiain y P. Apodaca

Universidad del País Vasco

Esta investigación se propone analizar, por una parte, la capacidad predictiva de la historia afectiva en la seguridad del apego en la etapa adulta, y , por otra, las relaciones existentes entre los patrones de apego, la expresión emocional, la satisfacción sexual y el ajuste diádico en las relaciones de pareja. En el presente estudio han participado 206 parejas de edades comprendidas entre los 19 y los 62 años con una media de 36.6 años. Las medidas de todas las variables se obtuvieron a través de cuestionarios, que cada sujeto contestaba de manera individual y anónima. Los resultados corroboraron cierta capacidad predictiva de la historia afectiva con los progenitores sobre el nivel de seguridad del apego en la vida adulta, así como importantes relaciones entre seguridad del apego, ajuste marital y expresividad emocional en la pareja. Otro resultado interesante se refiere a las estrechas relaciones obtenidas entre las variables de pareja y el nivel de seguridad del apego percibido en el compañero/a.

Attachment and emotional and sexual satisfaction in the couple. The purpose of this study was, first, to examine the predictive capacity of early interactions with caregiver on attachment security in adult life, and, second, to analyse the relations between attachment style, emotional expression, sexual satisfaction, and marital adjustment in couple relationships. The sample consisted of 206 couples, ranging in ages from 19 to 62 years (M= 36,6). Each individual completed self-report questionnaires on the different variables individually and anonymously. Results support that childhood attachment relationships predicted adult attachment, and data showed relevant associations between attachment security, diadic adjustment and emotional expressiveness in the couple. Another interesting finding was the important associations between couple relationship’s variables and the level of attachment security perceived in the partner.

 
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Fecha recepción: 1-8-01 • Fecha aceptación: 8-1-02
Correspondencia: M. J. Ortiz Barón
Facultad de Psicología
Universidad del País Vasco/Euskal Erriko Unibertsitatea
20080 San Sebastián (Spain)
E-mail: pbporbam@sc.ehu.es

 

Desde los trabajos pioneros de Hazan y Shaver (1987) y Shaver y Hazan (1988) la teoría del apego se ha utilizado para analizar las relaciones afectivas en la vida adulta. Los resultados obtenidos por estos autores, corroborados por un gran cuerpo de investigación posterior (Simpson, Rholes y Nelligan, 1992; Feeney y Noller, 1990) permiten, en primer lugar, proponer que la teoría del apego es una perspectiva excelente para abordar las relaciones afectivas en la etapa adulta, y, en segundo lugar, apoyan la idea de Bowlby (1969) sobre el papel de la vinculación temprana en las experiencias afectivas posteriores.

Para estos autores, las experiencias emocionales y las conductas asociadas a enamorarse, a mantener el lazo y a la separación-pérdida del compañero son compatibles con la concepción del apego de Bowlby (1969). Efectivamente, entre adultos y niños existen diferencias. Entre adultos la relación es recíproca, ambos buscan la seguridad en el otro y ambos reciben y proveen cuidado y afecto, en la relación adulta la sexualidad se integra en el sistema de apego, y, aunque también entre los adultos la separación y la pérdida generan angustia, éstos pueden sobrellevar mejor las separaciones y, en general, la interferencia del sistema de apego en el sistema exploratorio es menor que en la infancia. Sin embargo, se puede afirmar que el amor romántico es semejante al apego del niño hacia el cuidador principal en términos de búsqueda y mantenimiento de la proximidad, de percepción de la figura de apego como base de seguridad y puerto de refugio, y de ansiedad ante la separación.

En cuanto a la historia afectiva familiar como predictor de la seguridad del apego en la vida adulta, la revisión de la literatura parece confirmar en gran parte la hipótesis de Bowlby. Los adultos seguros tienden a recordar una relación cariñosa con madres sensibles y preocupadas por ellos, los evitativos refieren con frecuencia una historia de frialdad, falta de capacidad de repuesta y rechazo por parte de las figuras de apego, y el grupo de apego ambivalente tiende a recordar un tono afectivo negativo entre los padres, y una relación con una figura de apego poco comprensiva. Como en la infancia, la representación de la madre es un predictor más fuerte de los estilos de apego adulto que los recuerdos sobre la historia afectiva con el padre y, por otra parte, la asociación entre el apego seguro y el recuerdo de una madre cariñosa, responsiva y accesible es más elevada entre los varones que en las mujeres (Le Poire, Haynes, Driscoll, Driver, Wheelis, Hyde, Prochaska y Ramos, 1997; López, Gómez-Zapiain, Apodaka, Delgado y Marcos, 1994; Hazan y Shaver, 1987). Uno de los objetivos de esta investigación es, precisamente, analizar esta capacidad predictiva de la historia familiar sobre el apego entre adultos de nuestro país. Se predice que el recuerdo de una relación de apego con los padres caracterizada por la capacidad de respuesta y la accesibilidad de los mismos, y por un nivel de exigencia y control de comportamiento moderado se relacionará con la seguridad del apego en la vida adulta, mientras que una historia afectiva caracterizada por la frialdad afectiva y un excesivo grado de control conductual se asociará con estilos de apego inseguros.

Un segundo objetivo del presente trabajo es estudiar la capacidad predictiva de la historia afectiva familiar y de la seguridad-inseguridad del apego actual en adultos sobre otras variables de la relación de pareja como el ajuste diádico, la expresividad emocional y la satisfacción sexual. Ya que los estilos de apego son aspectos de la personalidad claramente implicados en las relaciones afectivas, parece evidente su relación con el grado de ajuste de pareja. Los estudios sobre los patrones de apego en adultos han mostrado que las personas con un apego seguro tienden a vivir las relaciones afectivas con alegría y emociones positivas, confían en el otro, en general aceptan al compañero/a a pesar de sus defectos, y tienen mayor capacidad para resolver los conflictos interpersonales. En las personas evitativas el amor está muy frecuentemente marcado por el rechazo a la intimidad, por la dificultad para depender de los demás, la falta de confianza, los altibajos emocionales y la dificultad para aceptar los defectos del compañero/a. Estas personas suelen dudar de la existencia o de la estabilidad del amor, se perciben autosuficientes, desestimando la importancia de las relaciones afectivas. En los sujetos ansiosos ambivalentes la experiencia de las relaciones afectivas se caracteriza por una preocupación obsesiva por el abandono, el deseo extremo de unión y reciprocidad, la desconfianza, los celos y una mayor vulnerabilidad a la soledad. (Brennan y Shaver, 1995; Feeney y Noller, 1990; Pistole, 1989; Hendrick, Hendrick y Adler, 1988; Hazan y Shaver, 1987).

Una interesante explicación del papel de los tipos de apego en la forma de vivir las relaciones sociales y amorosas se basa en el concepto de modelos internos activos. A partir de las experiencias reales de interacción se construye un modelo interno que incluye expectativas, creencias y emociones asociadas sobre la disponibilidad y la respuesta de la figura de apego y sobre la capacidad de uno mismo para promover y mantener la relación afectiva. La ventaja de adoptar una perspectiva sociocognitiva es que se centra en los mecanismos por los cuales las creencias y expectativas influyen en el procesamiento de la información, los sentimientos y la conducta, pudiendo funcionar de manera automática, incluso sin el conocimiento consciente del sujeto (Baldwin, 1995; Baldwin, Fehr, Keedian, Siedel y Thomson, 1993). En relación con el apego, el objetivo fundamental de las personas ansiosas ambivalentes parece ser conseguir la aprobación y evitar el rechazo. En consecuencia centran excesivamente su atención hacia los signos de desaprobación de los demás. La excesiva preocupación por ellos mismos puede generar un sesgo perceptivo que inhibe la atención hacia toda aquella información no relevante para sus propias preocupaciones y necesidades. En el caso de los evitativos, la motivación de mantener su independencia genera una hipervigilancia de las señales de intrusión de los demás, y su autosuficiencia les lleva a evitar toda información que active el sistema de apego (Collins y Read, 1994). En cuanto a las expectativas sobre la respuesta de los otros a sus necesidades y demandas afectivas, los seguros confían en los motivos de los demás, tienden a considerar que la gente es altruista, y confían en la capacidad de respuesta, cariño y deseo de unión de sus parejas. Por el contrario, los sujetos que puntúan alto en ansiedad no creen en el altruismo, consideran que la gente se somete a las presiones sociales y piensan que la naturaleza humana es difícil de comprender. En general, ansiosos y evitativos tienen un concepto negativo de los demás (Pierce, Sarason y Sarason, 1992; Feeney y Noller, 1990; Hazan y Shaver, 1987). Esta falta de confianza en los demás y en los resultados positivos de la interacción social es especialmente relevante en los sujetos evitativos (Baldwin et al., 1993).

Desde este punto de vista, es fácil entender la influencia de los estilos de apego en el grado de ajuste de pareja, ya que los niveles de confianza-desconfianza en uno mismo y en los demás mediatizan el grado de intimidad y de compromiso de la relación de pareja. Según los datos obtenidos por diferentes estudios se constata que las personas seguras muestran los mayores niveles de satisfacción e implicación, mientras que entre los sujetos inseguros se registran los mayores niveles de insatisfacción en las relaciones de pareja (Tim, 2000; Myers, 2000; Rivera, 1999; Jacob, 1999; Davila, Bradbury y Fincham, 1998; Kirkpatrick y Davis, 1994; López et al., 1994; Kovac y Hazan, 1991). Sin embargo, queda por analizar la relación entre el ajuste de pareja y el estilo de apego percibido en el compañero. En este estudio se predice que el grado de ajuste diádico correlacionará positivamente con el estilo de apego seguro individual y con la seguridad del apego percibida en la pareja. Se espera también, atendiendo a la relativa estabilidad de los modelos internos, una asociación entre el nivel de ajuste de la pareja y la historia afectiva en el seno familiar.

Tanto los estudios sobre el apego adulto como los trabajos centrados en sus implicaciones clínicas, permiten sugerir la existencia de unos patrones básicos de expresión y modulación emocional relacionados con la seguridad-inseguridad del apego. Así, Magai, Distel y Liker (1995), analizando la organización emocional en adultos en relación con los patrones de apego, comprobaron que la seguridad del apego se asociaba con emocionalidad positiva y con la capacidad de identificar e interpretar correctamente las emociones de los demás. Asimismo, las personas seguras afrontan de manera más constructiva sus emociones negativas, tienen más conocimiento sobre las mismas y buscan el confort y soporte en sus figuras de apego cuando lo necesitan (Koback y Sceery, 1988). Por el contrario, en los ambivalentes se ha constatado una mayor tendencia a experimentar tristeza, miedo, cólera y vergüenza y deformaciones en la interpretación de la cólera en los demás, por la hipervigilancia a la misma. Estas personas se sienten indefensas y sobrexcitadas y tienden a mostrar expresiones intensas de miedo y rabia, una estrategia para reclamar el contacto, que han aprendido a lo largo de su propia historia familiar. La percepción que los demás tienen de ellas es también coincidente con elevadas manifestaciones de ansiedad y angustia (Kobac y Sceery, 1988). En cuanto al estilo evitativo, se ha relacionado con rasgos emocionales como desprecio, desagrado y tristeza, con dificultades para identificar la alegría y falta de conocimiento sobre las propias emociones y sentimientos. Más concretamente, las personas evitativas suelen mostrarse inseguras sobre sus sentimientos hacia las figuras de apego y no son conscientes de su propia hostilidad (Brennan y Shaver, 1995; Koback y Sceery, 1988). En los sujetos evitativos el tipo de afrontamiento tiene que ver con la negación de las necesidades afectivas, la utilización del trabajo como distracción, el evitar focalizar su atención en los sentimientos o la utilización del alcohol para reducir tensiones (Brennan y Shaver, 1995).

Como podemos observar, son cada vez más frecuentes los estudios sobre la experiencia emocional y la regulación de las emociones en los diferentes patrones de apego adultos, sin embargo, los datos sobre la relación entre el apego y la capacidad para expresar emociones entre los miembros de la pareja son escasos e indirectos. En este trabajo nos proponemos analizar la asociación entre ambas variables. Se espera que el nivel de expresividad emocional en la pareja será más elevado en las personas seguras y en los sujetos que perciben a su pareja como segura.

En cuanto a la satisfacción sexual, desde una perspectiva evolutiva parece coherente que la experiencia erótica esté estrechamente relacionada con la vinculación afectiva. Como señala López (1993), la sexualidad se socializa en el curso del desarrollo y «es en la relación con las figuras de apego donde el niño aprende a comunicarse con los demás, con ellas mantiene formas de contacto íntimo (tocar y ser tocado, abrazar y ser abrazado, besar y ser besado, mirar y ser mirado, etc.) y sistemas de comunicación desformalizados, que posteriormente mediatizarán todas las relaciones afectivas y sexuales» (López, 1993). Los estudios con animales (Harlow, 1962) han constatado que la ausencia o mala calidad del contacto físico en crías de monos deterioraban seriamente determinados comportamientos sexuales adultos. Otras evidencias provienen del campo de la sexología clínica. Así, Offit (1975) relaciona directamente la capacidad de voluptuosidad en la vida adulta con el tipo de interacción física que hubo entre el niño y la madre. Desde esta perspectiva, en el presente trabajo se espera una asociación significativa entre la seguridad del apego en la infancia y el grado de satisfacción sexual en la pareja actual.

En cuanto a la relación entre la experiencia sexual y el apego actual de la pareja, existe evidencia empírica que la corrobora. Brennan y Shaver (1995), Fenney, Noller y Patty (1993) y Hazan y Zeifman (1994) encontraron que las personas evitativas están más predispuestas a implicarse en relaciones no comprometidas, caracterizadas por bajos niveles de intimidad, que tienden a aceptar que es posible y placentero el sexo sin amor, aunque, en general, manifiestan menor satisfacción con el contacto físico. En el estudio realizado Kirkpatrick y Davis (1994), los varones evitativos fueron los que puntuaban más bajo en la escala referida al deseo sexual (fascinación y exclusividad). Los seguros manifestaban una menor propensión a mantener relaciones sexuales casuales al margen de su relación principal. Era más probable que se implicasen en relaciones iniciadas mutuamente y que disfrutasen del contacto físico con o sin sexo explícito. Respecto al grupo de los ansioso-ambivalentes, encontraron que las mujeres de este grupo tendían a implicarse más en exhibicionismo, voyerismo y en relaciones de dominación-sumisión, y que los hombres de este grupo tendían a ser reticentes hacia la experiencia sexual. Mujeres y hombres ansiosos ambivalentes parecían disfrutar más con la expectativa de una relación sexual y con las caricias que con comportamientos sexuales más explícitos. En general, la mayoría de los trabajos revisados constatan que son variables de tipo subjetivo y relacional las que tienen mayor valor predictivo sobre la satisfacción sexual. Hurlbert, Apt y Rabelh (1993) encontraron que entre las mujeres no es la cantidad de orgasmos, sino la consistencia de los mismos lo que predice el grado de satisfacción sexual, asociándose ésta a la calidad de la experiencia de intimidad, en términos de seguridad emocional. Y, tanto en mujeres como en varones emparejados, la satisfacción sexual se asocia con variables como satisfacción general de pareja, expresión emocional, satisfacción respecto a la comunicación específica de asuntos sexuales, percepción de competencia marital o el sentimiento de equidad en el ámbito de la pareja (Henderson-King y Veroff, 1994; López et al., 1994; Cupach y Comstock, 1990; Snyder,1985). A tenor de la investigación previa en nuestro trabajo se espera que la satisfacción sexual se asocie positivamente con la seguridad del apego actual y con variables relacionales como el ajuste de pareja y la capacidad para expresar emociones.

Método

Muestra

En el presente estudio han participado 206 parejas que constituyen un total de 412 sujetos procedentes de Salamanca, Málaga y San Sebastián. Sus edades oscilaron entre los 19 y los 62 años con una media de 36.6 años y una desviación típica de 9.20. La mitad de la muestra ha realizado estudios medios o superiores y el resto, estudios primarios o formación profesional. El 60% están casados por la Iglesia, mientras que el resto o están casados civilmente, o viven como pareja de hecho. El 60% llevan más de ocho años de convivencia. La muestra se obtuvo a través de un grupo de entrevistadores. Estos fueron seleccionados teniendo en cuenta su edad, su ocupación y su entorno habitual, tratando, de este modo, de llegar a los distintos tipos de población. Los entrevistadores fueron debidamente instruidos sobre la manera en que debían transmitir las instrucciones a los participantes. La consigna más importante fue que el cuestionario debía ser cumplimentado individualmente; de ningún modo debían comentarse las respuestas con la pareja. Para garantizar el anonimato, los entrevistados remitieron el cuestionario anónima e individualmente por correo a la Facultad a la que debía ser dirigido.

Medidas

Los instrumentos utilizados en esta investigación fueron los siguientes:

a) Datos sociológicos generales. Se solicitaron datos tales como el, estado civil, número de hijos, nivel de estudios, tipo de pareja y tiempo de convivencia, etc.

b) Escala de Estilos de Apego Actual. Adaptación de la medida de Hazan y Shaver (1987). A diferencia de la medida original, que exige a los sujetos seleccionar sólo uno de los tres patrones que refieren los tres estilos de apego, aquí se les pedía que se posicionaran en una escala de 1 a 10 en cada estilo. La medida que se extraía era una ratio de seguridad, de evitación, de ambivalencia de cada sujeto y de su pareja.

c) Escala de Ajuste Diádico, DAS (Spanier, 1976). Escala de 31 ítems. Esta escala valora el ajuste de pareja y mide la satisfacción, la cohesión, el consenso y la expresión de afectos. Esta escala obtuvo un índice de fiabilidad de α= 0.80. Se utilizan ítems tales como «¿Con qué frecuencia acaban usted y su pareja por perder el control en el transcurso de una discusión?

d) Escala de Expresión Emocional de Guthrie (1988). Escala de 11 ítems con una valoración de cada ítem en cinco puntos. Esta escala fue utilizada para medir la expresión emocional referida a uno mismo (α= 0.85) y al otro miembro de la pareja (α= 0.86). Propone para su valoración, en una puntuación de 1 a 5, ítems tales como: «Decirle a su pareja que lo siente o pedirle perdón», «Decirle a su pareja algo agradable o bonito».

e) Historia de apego con el padre y con la madre (Parker, 1979). Valora la interpretación que el sujeto hace de las relaciones afectivas que tuvo en la infancia con el padre y con la madre. Valora la calidez afectiva y el grado de control que ejercieron con el sujeto los respectivos progenitores. Los valores α para las subescalas afecto y control de la madre, y afecto y control del padre fueron de 0.84, 0.86, 0.86 y 0.87 respectivamente. Estas escalas utilizan ítems tales como: «Me hablaba con voz cálida, cariñosa y amigable», o «Era emocionalmente frío conmigo».

f) Satisfacción sexual en la pareja. Subescala del Marital Satisfacción Inventory de Snyder (1985). Consta de 27 ítems a los cuales hay que responder en términos de verdadero o falso. Valora el grado de satisfacción con el deseo, frecuencia y calidad de las relaciones sexuales (ejemplo: «Algunas veces a mi esposo/a le gusta llevar a cabo prácticas sexuales con las que no estoy de acuerdo».) El índice de fiabilidad alcanzado es de α= 0.80.

Resultados

Antes de entrar en el análisis de resultados de las hipótesis planteadas, tenemos que indicar que aproximadamente el 60% de la muestra convivían con su pareja actual durante más de 8 años, y que no se encontraron relaciones significativas entre el tiempo de convivencia y el resto de las variables estudiadas.

Historia familiar, estilo de apego actual

Los datos obtenidos respecto a las variables relacionadas con la historia familiar y la calidad de los vínculos afectivos en la actualidad corroboran en parte las hipótesis previstas.

Como se puede observar en la tabla 1, en la que se presentan las correlaciones para los sujetos distribuidos en grupos por género, la calidez afectiva de la madre en la infancia correlaciona significativa aunque moderadamente con un estilo de apego seguro en la vida adulta tanto en varones como en mujeres, mientras que lo hace negativamente con el estilo ambivalente en mujeres y con el estilo evitativo en varones. La calidez afectiva del padre no se muestra como una variable con capacidad predictora sobre los patrones de apego en la etapa adulta.

Respecto al control practicado en la infancia por los padres, encontramos que el control restrictivo ejercido por la madre se relaciona negativa y significativamente con la seguridad del apego, mientras que el ejercicio del control por parte de la madre no parece influir en el estilo de apego de los varones. El control restrictivo del padre no ejerce un papel predictor de seguridad o inseguridad del apego en ninguno de los sexos (tabla 1).

Historia familiar y expresión emocional, ajuste diádico y satisfacción sexual

En cuanto a la relación entre las variables históricas y las variables actuales de pareja, no se encuentran índices de correlación significativos entre las mujeres. Sin embargo entre los varones se constatan asociaciones significativas, aunque de pequeña magnitud. Así, el afecto paterno tendería a predecir un mayor ajuste diádico, con una correlación significativa de .19*, el control de la madre en la infancia se asocia negativamente con la sintonía y ajuste de la relación de pareja y, por último, el control paterno correlaciona significativa y negativamente con el grado de satisfacción sexual (tabla 1).

Estilos de apego actual y variables de relación de pareja

Los resultados obtenidos en el análisis de la relación entre el estilo de apego actual y el ajuste diádico indican que la seguridad del apego, tanto en varones como en mujeres, presenta un alto poder predictivo respecto a la armonía en la relación de pareja, siendo mayor en el caso de los varones. Por otro lado, el perfil evitativo de la inseguridad del apego se relaciona con nitidez con el desajuste en la relación diádica también en ambos sexos. En relación con la expresión emocional, los datos obtenidos indican que los varones que gozan de un estilo de apego seguro tienden a expresar con mayor facilidad sus emociones en el ámbito de la relación de pareja, mientras que los ansioso ambivalentes les ocurriría lo contrario. Sin embargo, en el caso de las mujeres, la expresión emocional no parece relacionarse con el estilo de apego actual (tabla 2).

Un resultado digno de ser destacado se refiere al alto poder predictivo de la seguridad del apego percibido en el compañero o la compañera respectivamente. En el grupo de las mujeres el ajuste diádico y la satisfacción sexual se asocian más estrechamente con la percepción de la seguridad del compañero que con el propio estilo de apego. En el grupo de los varones también hallamos una importante relación entre la satisfacción sexual y la percepción de seguridad de su compañera. Sin embargo, en éstos el ajuste diádico y la expresión emocional se asocian más estrechamente con la propia seguridad del apego que con la seguridad percibida en la compañera. Como cabía esperar, la percepción del otro miembro de la pareja como evitativo predice el desajuste de pareja en varones y mujeres, tal y como se comprueba en la tabla 2.

Terminaremos presentando las relaciones obtenidas entre la expresividad emocional, el ajuste diádico y la satisfacción sexual. Como se expresa en la tabla 3, los datos muestran una elevada correlación entre la expresión emocional, la satisfacción sexual y el ajuste diádico, y entre estas dos últimas variables entre sí, sin que se aprecien diferencias de género. No obstante, se puede destacar que en el grupo de mujeres, la expresividad emocional percibida en el compañero tiene una mayor capacidad predictiva sobre la satisfacción sexual que la propia expresión emocional.

Discusión

Considerados en su globalidad los resultados del presente trabajo avalan la relevancia de la teoría del apego a la hora de analizar las relaciones socioafectivas en la etapa adulta.

Los datos obtenidos en relación con la historia de crianza y la calidad del apego en la vida adulta permiten considerar la importancia relativa de la relación establecida en la infancia con los cuidadores primarios. En nuestro estudio la memoria de una madre afectuosa, responsiva y sensible a las señales y necesidades infantiles se asoció significativamente con un estilo de apego adulto caracterizado por la confianza y seguridad, mientras que la distancia, frialdad y rechazo de la figura de apego en la infancia se relaciona con la inseguridad en las relaciones afectivas. De acuerdo con la teoría del apego, esta continuidad se explicaría por la persistencia de los modelos mentales. No queremos con esto afirmar de ningún modo una inmodificabilidad de los mismos, ni una necesaria estabilidad de los patrones de apego. De hecho, aunque las correlaciones obtenidas son significativas, son de moderada magnitud. Las personas establecemos importantes vinculaciones a lo largo del ciclo vital y no hay duda de que la participación en relaciones posteriores puede intervenir de manera muy significativa confirmando o no confirmando las expectativas basadas en la experiencia infantil, modificándose los modelos internos construidos en la infancia.

Más dificultades de interpretación presentan los datos relativos a las diferencias que en este aspecto se constatan entre hombres y mujeres, concretamente en los patrones de apego inseguro. Mientras que el recuerdo de la falta de afecto y sensibilidad materna en las mujeres predice un estilo de apego ambivalente, caracterizado por la ansiedad ante el abandono, entre los varones la relación con una madre distante y poco responsiva predice más un tipo de apego relacionado con el rechazo a la intimidad y la desvalorización de las relaciones afectivas. Teniendo en cuenta la medida utilizada respecto a la historia de crianza no podemos ahondar en las causas de tales diferencias. Corroborando la investigación previa (Main, Kaplan y Cassidy, 1985) constatamos que la representación de la madre es un predictor del estilo de apego adulto más importante que el del padre.

Si bien la historia afectiva muestra un relativo poder predictivo sobre los estilos de apego adulto es mínima su asociación con las otras variables actuales implícitas en las relaciones de pareja. En el grupo de las mujeres no se constata ninguna asociación significativa entre la historia afectiva y la expresividad emocional, el ajuste diádico y la satisfacción sexual. Entre los varones, sin embargo, el control restrictivo del padre en la infancia se relaciona negativamente con la satisfacción sexual en la pareja, mientras que el afecto paterno predice un mayor ajuste diádico, aunque en ambos casos las correlaciones, si bien estadísticamente significativas, son de pequeña magnitud. Podemos pensar que para los varones disponer de un modelo paterno afectuoso puede favorecer la experiencia de una relación de pareja más satisfactoria. En cualquier caso, al menos en el presente estudio, parece que las variables actuales de relación de las parejas se asocian más con el estilo de apego adulto que con los modelos internos construidos en la infancia.

Nos parecen destacables los resultados obtenidos respecto a la relación entre los tipos de apego y variables actuales de la relación de pareja. En el grupo de mujeres, y más en el de los varones, el estilo de apego seguro se revela como una variable predictora del ajuste en la relación de la pareja, mientras que los patrones inseguros presentan una asociación negativa, especialmente el estilo de apego evitativo, un resultado ya constatado por la investigación precedente. Por otra parte, es considerable también la relación entre el ajuste de pareja y la percepción del compañero como seguro. Es evidente que tratándose de un estudio correlacional no podemos establecer empíricamente una relación causal. La emocionalidad positiva, la valoración de la intimidad, la responsividad, la confianza en uno mismo y en los demás, etc., características del patrón de apego seguro, permiten predecir una relación satisfactoria, mientras que la distancia emocional, el rechazo de la intimidad, etc., propias del estilo evitativo plantean serias dificultades para disfrutar de una relación confiada y satisfactoria. Desde luego, también cabe esperar que el ajuste de la relación de pareja actual influya en las medidas de la Escala de Apego Adulto. Así, Hammond y Fletcher (1991) encontraron que la implicación en una relación satisfactoria se asoció con un incremento de la seguridad en las medidas subsiguientes de la calidad del apego, y del estudio de Kirkpatrick y Hazan (1994) se puede concluir que la ruptura de una relación se asocia con un cambio de patrones, de seguros a inseguros. Por último, en el tema que nos ocupa es curiosa la ausencia de correlación entre el ajuste diádico y la percepción del compañero como ambivalente, tanto en mujeres como en varones. Como posible interpretación podríamos pensar que la preocupación por la relación y el miedo al abandono que marca a las personas ansiosas ambivalentes puede motivar en ellas un importante esfuerzo por mantener la relación, lo que se traduce en una mayor satisfacción en su compañero/a.

En cuanto a la expresividad emocional, encontramos que existe una asociación significativa con la seguridad-inseguridad del apego en el grupo de los varones, mientras que ésta es prácticamente inexistente entre las mujeres. De acuerdo con los estudios de género sobre el tema, que muestran puntuaciones claramente superiores en expresión emocional en las mujeres, nos atrevemos a sugerir que en ellas esta variable puede estar mucho más relacionada con factores constitucionales o socio-culturales de género. En cuanto a los varones, se confirma la hipótesis de que aquellos que disponen de un patrón de apego seguro se encuentran más libres y dispuestos a expresar sus emociones en el ámbito de la pareja. Sin embargo, debemos destacar que, si bien entre las mujeres la expresión emocional no se relaciona con su estilo de apego individual, encontramos que su expresividad emocional tiene que ver con el grado de seguridad que perciben en su compañero.

En cuanto a satisfacción sexual, esta variable se asocia con la seguridad del apego percibida en el compañero/a, especialmente en los varones. Contrariamente a los estereotipos de género sobre la sexualidad en los varones, en nuestro estudio parece comprobarse que el grado en que éstos encuentran satisfactoria su relación sexual, en cuanto al deseo sexual, la frecuencia, el acuerdo y la calidad de las actividades sexuales, tiene que ver con el grado de seguridad afectiva de su compañera. En cambio, la inseguridad, la ansiedad y la falta de confianza, exigen un nivel de control y vigilancia que limitaría sensiblemente esta liberación conductual y emocional, es decir el deseo y el placer. Entre las mujeres, aunque la relación se orienta en la misma dirección, es bastante más reducida. Tendríamos que decir que, aunque teóricamente parece clara la conexión entre el apego y la satisfacción sexual, se impone también cierta moderación en este tema. Debemos considerar que en la variabilidad de la satisfacción sexual necesariamente intervienen otros factores como el ajuste diádico, la expresividad emocional, el aprendizaje, el tiempo de relación, la edad, el grado de enamoramiento, las actitudes hacia la sexualidad, etc., tal y como reflejamos en la introducción. Efectivamente, comprobamos que tanto en varones como en mujeres el grado de satisfacción sexual se asocia estrechamente al grado de ajuste marital y en el caso de las mujeres con el grado en que perciben que su compañero es capaz de expresar sus emociones en el ámbito de la pareja, apoyando el valor predictivo de los aspectos afectivo relacionales respecto a la satisfacción sexual.

Para terminar, hemos de destacar la elevada asociación entre el ajuste de pareja y la expresión emocional individual y del compañero/a, tanto en mujeres como en varones. Si consideramos la expresividad emocional como un proceso, es lógico considerar que la satisfacción en la relación de pareja facilita una mayor receptividad para el intercambio y la comunicación emocional. Sin embargo, no podemos asumir que la expresión emocional sea exclusivamente un producto del ajuste de pareja, ya que también es una característica diferencial individual que actúa en el contexto de la pareja. Es justificable suponer que, tanto la capacidad de expresión del afecto como la manifestación de los miedos y ansiedades, que revelan nuestra vulnerabilidad en el ámbito de la pareja, pueden desarrollar una mayor intimidad y satisfacción en la relación.

Aunque la expresividad emocional ha sido una característica históricamente atribuida a las mujeres, en nuestro estudio se revela estrechamente ligada a la satisfacción marital también en los varones. Como sugiere Fitzpatrick (1988), cuando en los varones se produce una auténtica revelación o apertura emocional, ésta ocurre generalmente en las relaciones de pareja, de forma que su nivel de expresión emocional sería una buena medida de la calidad de la relación, de lo seguros que los varones se sienten en su relación de pareja, lo cual es apoyado en el presente estudio por la elevada correlación entre expresividad emocional y seguridad del apego en los varones, ya señalada anteriormente.


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    Tabla 1. Correlaciones entre variables de la historia familiar, tipos de apego y variables actuales en la relación de pareja, por género.
                            
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    Tabla 2. Correlaciones entre estilo de apego, estilo de apego percibido en la pareja y variables actuales de pareja.
                            
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    Tabla 3. Correlaciones entre expresión emocional, satisfacción sexual y ajuste diádico.