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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

1992. Vol. 4, nº 1, pp. 123-131
Copyright © 2014


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PATRONES PERCEPTIVOS DIFERENCIALES EN FUNCIÓN DEL ROL AMBIENTAL

 

María Amerigo

Departamento de Psicología Social. Facultad de Psicología. Universidad Complutense de Madrid.

Este trabajo trata de investigar las implicaciones del rol esposo/esposa sobre la percepción del mismo ambiente residencial, cuestión de posible influencia en relación a la toma de decisión en la planificación y diseño de áreas residenciales. Para alcanzar el objetivo señalado se trabajó con dos muestras, ambas compuestas por cuarenta parejas. La primera de ellas estaba formada por residentes en un área periférica de viviendas multifamiliares de carácter público; y la segunda submuestra estaba compuesta por parejas residentes en un área periférica de viviendas unifamiliares adosadas de carácter privado. Los instrumentos utilizados fueron un cuestionario de satisfacción residencial y un instrumento creado para medir un perfil ideal de calidad residencial, en donde 40 atributos relativos al ambiente residencial real e ideal del sujeto, fueron sometidos a distintos análisis de carácter multidimensional. Los resultados ponen de manifiesto la importancia de ciertas variables tales como el estado en el ciclo vital o el estatus profesional en el establecimiento del rol ambiental esposo/esposa.

Palabras clave: rol ambiental, ambiente residencial, patrón perceptivo.

Differential perceptive patterns and the environmental role. This study attempts to investigate the implications of husband/wife role on the perception of the same residential environment, which may influence decisión-making in the planning and design of residential areas. In order to attain this objective, two different samples were used, each of 40 couples. The first of these samples consisted of residents in a public housing development and the second of residents in terraced private dwellings. The instrumental used were a questionnaire on residential satisfaction and an Ideal Residential Quality Profile, in which 40 perceived attributes concerning actual and ideal residential environment, were subjected to various techniques of multidimensional analysis. The result obtained indicate the influence of variables such as stage in the life cycle or occupation on the establishment of Husband/wife environmental role.

Key words: environmental role, residential environment, perceptive pattern.

 
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Correspondencia: María AMERIGO
Departamento de Psicología Social. Facultad de Psicología.
Universidad Complutense de Madrid.

 

Uno de los aspectos que se han derivado de ciertos estudios sobre el ambiente residencial, hace referencia a la distinta percepción que se posee del mismo, en función del rol que se lleve a cabo con respecto a ese ambiente. Así, el rol que ha sido más estudiado, desde la perspectiva del ambiente residencial, es el de esposo-esposa, existiendo algunos trabajos que apoyan, o por el contrario desmerecen la influencia del rol esposo-esposa en la percepción diferencial del ambiente residencial. Lo que no cabe duda es que las conclusiones que se derivan de tales estudios recaen directamente en los patrones de diseño y/o planificación y, por tanto, han de ser tenidos en cuenta por aquellos que en sus manos poseen la toma de decisión con respecto a la planificación de un ambiente residencial.

La variable rol ambiental, fue así denominada por Canter y Walker (1980) y definida como: "ese aspecto del rol organizacional o social de una persona que está relacionado con su alrededor físico" (p.30). De esta forma, el hecho de desarrollar determinados roles en la vida diaria, nos lleva a desarrollar determinados patrones perceptivos con respecto al ambiente, también cotidiano, que nos rodea. Según los autores anteriormente citados, el desarrollo de un rol similar por dos individuos diferentes, originará patrones perceptivos similares; de la misma forma, cuando los roles son muy distintos, también lo serán los patrones perceptivos.

Así, en un trabajo posterior, Canter y Rees (1982) utilizando la teoría de las facetas de Guttman, encuentran patrones perceptivos distintos para los esposos y esposas, referidos al ambiente residencial. No obstante, algunos estudios anteriores, referidos a percepciones y preferencias, no encuentran diferencias entre hombres y mujeres. En su trabajo sobre la calidad de vida en América, Campbell, Converse y Rodgers (1976) no encontraron prácticamente diferencias entre hombres y mujeres con respecto a sus juicios sobre el grado de satisfacción general con la vida. Gans (1967), sin embargo, encontró que, en cuanto a los patrones de uso del tiempo libre en una comunidad suburbana, las mujeres preferían actividades de tipo social, tales como juegos de cartas, mientras que los hombres mencionaban en mayor medida el trabajo alrededor de la vivienda (have taken up house and yard work). En trabajos como el de Michelson, Belgue y Stewart (1973) se encuentran algunas diferencias en la selección de nuevos ambientes residenciales, entre esposos y esposas que pensaban trasladarse pero todavía no lo habían hecho. Así, las mujeres enfatizaban más los aspectos relativos al hogar y al vecindario, mientras que los esposos, mostraban mayor preocupación por consideraciones fiscales y acceso al trabajo. Posteriormente, Michelson (1977) en su amplio estudio sobre los factores determinantes y las consecuencias de la movilidad residencial, no encontró diferencias destacables entre esposos y esposas con respecto a las razones aducidas para abandonar su actual residencia. No obstante, existían algunas diferencias significativas respecto a los factores de empuje hacia un lugar determinado (push factors to destination environment) entre esposos y esposas. En su estudio transcultural con muestras inglesas y americanas, Hempel y Tucker (1979), encuentran diferencias entre esposos y esposas, respecto a las razones aducidas para comprar una vivienda. Las esposas enfatizan más los factores relativos al hogar como el lugar donde los niños crecen y como un medio de seguridad financiera; mientras que los maridos señalaron las obligaciones paternas de proveer a la familia de su propio hogar, como razón fundamental para comprar una vivienda. No obstante, las diferencias fueron sólo significativas para las familias americanas.

En este trabajo que aquí se presenta, se pretende profundizar en este área de la conceptualización diferencial entre esposos y esposas, en dos aspectos diferentes: Por un lado, determinar en qué medida existen diferencias entre esposos y esposas en la percepción del ambiente residencial real y, por otro, establecer la misma cuestión pero considerando el ambiente residencial ideal del sujeto.

METODO

Sujetos

Con el objetivo de poder establecer las comparaciones pertinentes, se pensó llevar a cabo este trabajo con muestras de diferentes características. Se han considerado, por tanto, dos submuestras.

La primera de ellas, se caracteriza por estar compuesta por cuarenta parejas residentes en un proyecto de vivienda pública situado en la periferia, al sur de la ciudad de Madrid. Dicho proyecto está formado por un total de 1.920 viviendas repartidas en bloques de diez alturas, con dos viviendas en cada planta. Las viviendas corresponden a un proyecto de remodelación urbana, llevado a cabo por el Instituto cíe la Vivienda de Madrid, y pueden considerarse de reciente adjudicación, ya que la remodelación finalizó en 1984. El hecho de ser residentes de viviendas públicas, determina un estatus económico de bajos ingresos. Así mismo, el nivel cultural es muy bajo, puesto que el 71,3% posee sólo estudios primarios y el 17,5% ni siquiera posee estudios. Con respecto a la edad, se puede afirmar que ésta es avanzada, ya que la media alcanza un valor de 55,5 años.

En cuanto a la segunda muestra, cabría destacar que está formada también por cuarenta parejas, residentes en viviendas unifamiliares adosadas, situadas igualmente en una zona periférica, al norte, en este caso, de la ciudad de Madrid. El área de estudio está formada por 795 viviendas, cada una de las cuales posee dos plantas y garaje. Aunque Las viviendas son privadas, gozan de cierta ayuda por parte de la administración. El estatus económico es de tipo medio y, en cuanto al nivel cultural, el 36% posee estudios superiores y el 41 % de tipo medio; así pues, puede considerarse un estatus cultural medio-alto. Finalmente, en lo que respecta a la edad, se alcanzan cotas inferiores en comparación a la muestra anterior, ya que la media es de 39 años, por lo que puede considerarse una muestra joven.

Instrumentos

a) Cuestionario de satisfacción residencial (CSR1 y CSR2)

Las dos submuestras que se acaban de describir, corresponden a etapas temporales distintas del trabajo de campo. La primera de ellas, se llevó a cabo en el verano de 1987, y se empleó como instrumento un cuestionario cuyo objetivo era determinar predictores de satisfacción residencial en una muestra de viviendas públicas (Amérigo y Aragonés, 1988). En él (CSR1), se recogían en una escala tipo Likert de cinco puntos, aspectos relevantes relativos a la casa, el barrio y los vecinos, que formaban el ambiente residencial real del sujeto. Este cuestionario fue completado por las parejas de viviendas públicas.

Posteriormente, en una segunda etapa realizada en noviembre de 1988, se realizó una segunda edición del cuestionario (CSR2), de tal forma que los atributos relativos a la casa, el barrio y los vecinos, aunque eran los mismos, ya no estaban formulados en una escala Likert, sino en una escala ordinal, en función de que el sujeto percibiera el atributo en gran medida, en bastante, en alguna o en ninguna medida (Amérigo, 1989). Este cuestionario fue completado por la submuestra de viviendas privadas.

b) Perfil ideal de calidad residencial (PICR)

El cuestionario de satisfacción residencial, bien en su versión original (CSR1) o en su segundo diseño (CSR2), hacía referencia al ambiente residencial real del sujeto. No obstante, se diseñó un segundo instrumento - inspirado en el trabajo de Fried (1986)- para averiguar las aspiraciones de los individuos con respecto a su ambiente residencial, es decir, para averiguar su ambiente residencial ideal. En él, se pedía al sujeto que ordenara una serie de tarjetas en función de su mayor o menor relevancia para la configuración de un ambiente residencial ideal. En las tarjetas, de un tamaño de 12,5 cm x 7,7 cm, figuraban los atributos relativos al barrio, casa y vecinos que formaban el cuestionario de satisfacción residencial (CSR1 y CSR2). De esta forma podía obtenerse un patrón según el cual el individuo evaluaba la calidad residencial. Este instrumento se diseñó para la segunda etapa del trabajo de campo, por lo que no fue completado por los residentes de viviendas públicas, sino únicamente por los de viviendas privadas.

En todos los casos, los sujetos fueron entrevistados por dos encuestadores, uno para el esposo y otro para la esposa, para evitar cualquier problema de contaminación en las respuestas.

RESULTADOS

a) Ambiente residencial real

Los resultados obtenidos de comparar las respuestas dadas por los esposos y esposas en su percepción del ambiente residencial que habitan, indican que no existen diferencias significativas en ninguna de las dos submuestras consideradas. Estos resultados se obtuvieron a través de diversos análisis que llevaron, todos ellos a idéntica conclusión. En primer lugar, se realizó un análisis x2 entre las respuestas de hombres y mujeres sin que existieran diferencias apreciables.

Posteriormente, se realizó un análisis de correspondencias (paquete SPAD, Systeme Portable pour L'analyse des Donnees (1982)) sobre los sujetos, sobre las variables y sobre ambos, que no produjo tampoco ningún tipo de diferencias entre esposos y esposas, en ninguna de las submuestras consideradas.

Finalmente, se realizó un análisis del espacio más pequeño, utilizando la técnica del multidimensional scaling, en dos dimensiones (paquete MINISSA), donde se compararon las respuestas dadas por el esposo y la esposa, de forma similar a la realizada por Canter y Rees (1982).

Estos autores utilizan como matriz de entrada al análisis MDS la formada por las intercorrelaciones entre todas las variables - un total de 88- para todos los casos, considerando cada pareja como un único caso. De esas 88 variables, por tanto, 44 eran las correspondientes a la perspectiva del marido y las otras 44, a la de la mujer. En este caso concreto y debido a limitaciones del programa utilizado, se consideraron 80 variables del cuestionario; 40 desde la perspectiva del marido y 40 desde la de la mujer. Así mismo, y debido a que el programa utilizado no admitía valores negativos en la matriz de similaridad, en lugar de emplear correlaciones, se utilizó un índice similar al de la correlación pero que no produjera valores negativos:

Donde i y j representan dos individuos cualquiera (hombre o mujer) variando, por tanto, desde 1 a 80; y k representa el número concreto del ítem en el cual se está llevando a cabo la comparación entre los dos individuos; así, k varía de 1 a 40; es decir, el número total de ítems relativos al ambiente residencial.

En la fórmula anterior, el denominador está determinado por la máxima diferencia posible (D) entre las respuestas de dos sujetos en los 40 ítems. Es por tanto una constante cuyo valor depende del instrumento utilizado. Así, con el CSRI, donde los ítems son formulados en una escala tipo Likert de 5 puntos, la diferencia máxima entre dos ítems cualquiera será de 4. En el CSR2 los ítems están formulados en una escala ordinal de 4 puntos y así, la diferencia máxima entre dos ítems cualquiera valdrá 3.

El índice calculado varía de 1 máxima similaridad entre dos individuos- a 0 -mínima similaridad entre ellos-, así se irá formando la matriz de entrada al análisis MDS.

Los resultados de este análisis pueden observarse en la figura 1 y 2, correspondiendo ambas figuras a la muestra de viviendas públicas y privadas, respectivamente.

Como puede observarse en ambas figuras, no se producen regiones separadas en el espacio bidimensional para las esposas y esposos, contradiciendo así los resultados obtenidos por Canter y Rees (1982). No obstante, ciertas diferencias son apreciables entre ambas figuras.

Con respecto a la primera figura, es decir, la muestra de residentes en viviendas públicas, lejos de mostrar diferencias entre esposos y esposas, los miembros de cada pareja están ubicados muy próximos entre sí en el espacio, indicando una conceptualización similar del ambiente residencial. Por otra parte, la ubicación espacial de los residentes de viviendas privadas no configuran un patrón específico, sino que más bien parece una distribución aleatoria.

b) Ambiente residencial ideal.

El hecho de no obtener diferencias entre hombres y mujeres en su percepción del ambiente residencial real, resultó contradecir la hipótesis esperada. No obstante, se pensó que tal vez la conceptualización del ambiente al nivel de las aspiraciones fuera en efecto diferente en función del sexo. Para evaluar en qué medida un atributo era considerado más o menos imprescindible, en todo barrio, toda casa o en todo vecino, se analizaron las submuestras de varones y de mujeres por separado, esperando encontrar una estructura residencial ideal diferente. El análisis estadístico se llevó a cabo a través de un programa elaborado por Pescador (1989), que consiste en una técnica heurística de ordenación de ítems relacionados con un concepto general, en este caso, la imprescindibilidad del elemento evaluado. En la tabla que se muestra a continuación aparece una relación de los atributos que hacen referencia a cada uno de los elementos del ambiente residencial -barrio, casa y vecinos- que han sido evaluados como más imprescindibles, por los esposos y esposas. Cada uno de los atributos que aparecen en dicha relación, superan en un 50% su dominancia con respecto al resto de los atributos evaluados.

Como puede observarse, no hay tampoco una gran divergencia entre los esposos y las esposas a la hora de evaluar el ambiente ideal. Los atributos considerados imprescindibles son, incluso en su mismo orden, iguales en la categoría casa, donde posiblemente cabría esperar una mayor diferencia debida al rol ambiental. En cuanto al barrio, la iluminación de las calles por la noche -que estaría vinculado a la seguridad ciudadana- así como la dotación de instalaciones deportivas, son atributos considerados imprescindibles por las mujeres y no por los varones. Para éstos, sin embargo, un barrio sin ruido constituye un atributo más esencial que para las mujeres. Finalmente, en cuanto a la categoría vecinos, los atributos destacados son los mismos, aunque con el orden ligeramente cambiado en el primer atributo. Los hombres destacan como más importante el sentimiento comunitario, y las mujeres valoran más el derecho a la intimidad.

Un análisis de los atributos que son considerados como menos imprescindibles, tampoco revela grandes diferencias entre esposos y esposas. En la siguiente tabla, aparecen reflejados tales atributos:

DISCUSION

A la vista de los resultados obtenidos no puede afirmarse categóricamente que exista una conceptualización diferencial entre esposos y esposas con respecto al ambiente residencial. Así, estos resultados parecerían contradecir, en un principio, a los obtenidos en otras investigaciones como la llevada a cabo por Canter y Rees (1982). No obstante, habría que tener en cuenta que la investigación de estos autores utiliza una muestra muy amplia, 902 parejas repartidas a lo largo de todo el Reino Unido, en donde es lógico encontrar una variabilidad grande. Por el contrario, las muestras aquí empleadas son muy homogéneas en determinadas características específicas. Por ejemplo, no hay que olvidar que la submuestra residente en viviendas públicas, es de una edad avanzada, y bajo estatus socioeconómico, por lo que, en su mayoría, son personas jubiladas que pasan juntos en el mismo ambiente residencial, la mayor parte de su tiempo. Por otra parte, la segunda submuestra está formada por parejas jóvenes de estatus medio que, sin embargo, trabajan en su mayoría los dos miembros de la pareja fuera del hogar, lo que hace posible una repartición similar de roles con respecto al ambiente residencial y, por tanto, una conceptualización aleatoria del mismo, en función de la variable rol ambiental definida en este estudio.

Así pues, parece desprenderse de lo dicho hasta ahora que las muestras empleadas, no desempeñan roles muy distintos en lo que respecta al ambiente residencial, y ello pueda explicar el hecho de que no se produzca el fenómeno del rol ambiental entre esposos y esposas. El hecho de utilizar muestras tan específicas, hace que ciertos factores tales como el estatus en el ciclo vital o el tipo de ocupación, tomen una especial relevancia que amortigüe, en este caso, los efectos del rol ambiental entre esposos y esposas.

Una investigación futura en este campo debería contemplar la interacción que, en principio, parece producirse entre distintas variables que inciden en el rol ambiental para así precisar este concepto de forma que logre explicar en qué medida los patrones perceptivos son distintos.


REFERENCIAS

Amérigo, M. (1989) Estudio de la fiabilidad de un cuestionario de satisfacción residencial aplicado a sujetos de bajo estatus. Comunicaciones. II Jornadas de Psicología Ambiental, 118-119. Mallorca.

Amérigo, M. & Aragonés, J.I. (1988) Satisfacción residencial en un barrio remodelado: Predictores físicos y sociales. Revista de Psicología Social, 61-70.

Campbell, A.; Converse, P. & Rodgers, W. (1976) The Quality of American Life: Perceptions, evaluations and Satisfactions. New York. Russell Sage Foundation.

Canter, D. & Rees, K. (1982) A multivariate model of housing satisfaction. International Review of Applied Psychology, 31, 185-208.

Canter, D. & Walker, (1980) Environmental role and conceptualitations of housing. Journal of Architectural Research, 7, 30-35.

Fried, M. (1986) The neighborhood in metropolitan life: its psychological significance. In R.B. Taylor Urban neighborhoods. Research and policy. pp. 331-363. New York. Praeger.

Gans, H. J. (1967) The Levittowners. New York. Random House.

Hempel, D. J. & Tucker, L. R. Jr. (1979) Citizen preferences for housing as community social indicators. Environment and Behavior,11, 399-482.

Michelson, W. (1977) Environmental Choice, Human Behavior, and Residential Satisfaction. New York. Oxford Univ. Press.

Michelson, W.; Belgue, D. & Stewart, J. (1973) Intentions and Expectations in Differential Residential Selection. Journal of Marriage and the Family, 35, 189-196.

Pescador, F. (1989) Ordenación de un conjunto de aseveraciones relacionadas con un concepto general. AIDE Servicio Informático de Somosaguas UCM,1, 5-7.

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