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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

1992. Vol. 4, nº 2, pp. 607-610
Copyright © 2014


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EPISTEMOLOGIA COMPARADA

 

Lewin, K. (1991)

Madrid : Tecnos (230 pp.).

REVISION DE LIBROS/BOOK REVIEW

Que no se engañe el lector ante el pequeño tamaño de este libro (18 por 11 centímetros), porque estamos ante un gran libro. En efecto, este libro que, con ocasión del centenario del nacimiento de Kurt Lewin (1890), nos presenta el profesor Amalio Blanco, catedrático de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid, es un libro claro, sistemático y organizado, características todas ellas imprescindibles para facilitar la tarea de entender cuestiones tradicionalmente consideradas complejas, como son las epistemológicas. Ya la portada del libro puede resultarnos engañosa, ya que tanto el título como el nombre de su autor podría llevarnos a una cierta confusión, ya que más que un libro de Kurt Lewin sobre epistemología comparada se trata de un libro de Amalio Blanco en el que incluye una larga y excelente introducción así como un epílogo (prácticamente cien páginas entre ambos) explicativos de la recopilación que hace de cinco textos de Kurt Lewin sobre diferentes cuestiones de epistemología de la psicología, a lo que añade una carta que en 1933 escribiera Lewin a W. Köhler, así como un prólogo de Miriam Lewin, hija de Lewin.

 
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Revisado por : Anastasio OVEJERO
Facultad de Psicología.
Universidad de Oviedo. Asturias

 

A pesar de que Amalio Blanco le da la razón a Miriam Lewin cuando se queja de que las ideas fundamentales de su padre apenas han encontrado eco en la psicología social norteamericana y a pesar de que tales quejas parecen tener un fuerte apoyo empírico en el Social Science Citation Index y otros estudios bibliométricos como los de Perlman y Lipsey (1978) o Perlman (1984), tales quejas no me parecen del todo fundadas, pues si no directamente sí indirectamente han sido aceptadas y reconocidas las ideas de Kurt Lewin, a través de sus muchos y muy influyentes discípulos como Barker, Babelas, Cartwright, Deutsch, French, Heider, Kelley, Lippitt, Pepitone, Schachter, Thibaut, etc. De hecho, cuando Cartwright (1979) afirmaba que el personaje más influyente en la psicología social había sido Adolf Hitler, se refería sin duda principalmente a la influencia que Kurt Lewin tuvo sobre la psicología social norteamericana.

Como sabemos, obligado por el nacismo, Lewin se vio obligado a exiliarse de Alemania y buscar asilo en los Estados Unidos, tras fracasar, por obra y gracia de Freud, en sus intentos por marchar a la Universidad hebrea de Jerusalén, siendo muchos los que creen que fue precisamente Kurt Lewin quien dio un giro copernicano a la psicología social norteamericana (Blanco, 1988; Festinger, 1980; Kaufman, 1968; Marrow, 1972; Zimbardo, 1988, etc.), preparándola para el enorme éxito que esta disciplina tendría en los años 50. Sin embargo, sobre todo a causa de un precoz fallecimiento en 1947, a los 57 años de edad y a sólo catorce de haberse establecido en Norteamérica, esta influencia la ejerció no tanto directamente cuanto a través de sus discípulos. Personalmente estoy de acuerdo con ello, aunque no creo que el giro fuese tan copernicano como algunos afirman, aunque sí pienso que su influencia fue importante y fructífera: "Nada hay tan práctico como una buena teoría", había dicho Lewin y había colocado este aforismo en el centro de sus preocupaciones y de sus quehaceres profesionales y científicos, pero sin despreocuparse nunca de los fundamentos epistemológicos de la psicología y de las teorías psicológicas.

En, resumidas cuentas, a pesar de ser frecuentemente citado Lewin como uno de los padres de la moderna psicología social, sin embargo son pocos quienes le han leído y menos aún quiénes le han entendido. Pues bien, con este libro que estamos comentando, Amalio Blanco nos ayuda eficazmente a entender a Kurt Lewin y, como consecuencia de ello, nos anima también a leerlo.

En cuanto a la estructura formal del libro, creo que podríamos dividirlo en estas cuatro partes:

1ª Prólogo de Miriam Lewin (pp. 9-18): Algunos recuerdos de la vida de Kurt Lewin, escrito, como ya hemos dicho, precisamente por la hija de Lewin. Este prólogo incluye algunos párrafos de un trabajo inédito preparado por Miriam para la reunión de la "Society for the Advancement of Field Theory", celebrada en Septiembre de 1990, y en el que incluyen interesantes datos biográficos y familiares de sus padre.

2ª Introducción de Amalio Blanco (pp.21-91): El estudiado equilibrio epistemológico de Kurt Lewin, dónde, tras pintar algunos trazos de la biografía de Lewin, el profesor Amalio Blanco explica con claridad y exactitud las claves de la epistemología comparada lewiniana, llegando a la conclusión, entre otras cosas, de que (pp. 42-43), "la idea de la psicología social como una perspectiva, un punto de vista y un estilo peculiar de tratar asuntos que, desde los mismos albores de la humanidad, han sido objeto de preocupación por parte de ciencias muy diferentes; la idea de la unidad del objeto y distintividad de conceptos, teorías y metodología alguna vez hemos defendido, adquiere ahora una dimensión epistemológica nada menos que de la mano del maestro Lewin... Las pocas veces que se atrevió (Lewin) a ofrecer una definición de nuestra disciplina (la psicología social) lo hizo en unos términos exquisitamente ajustados a la hipótesis del punto de vista defendida en su epistemología comparada". Recordemos que en su anterior libro "Cinco tradiciones en la psicología social", el propio Amalio Blanco defendía justamente esta misma hipótesis, la de la psicología social como un conjunto de conceptos y teorías que tratan de abordar, de una manera peculiar, las mismas cuestiones que preocupan a otras muchas ciencias sociales.

3ª Antología de textos (pp.93-203), en la que se le ofrecen al lector una serie de cinco trabajos de Lewin así como la citada carta a Köhler, todos ellos hasta ahora inéditos en castellano y traducidos por el profesor Blanco directamente del original alemán. Esos cinco trabajos de Lewin son los siguientes: 1) El paisaje de la guerra (1917); 2) El principio de conservación en la psicología (publicado por primera vez en 1981 por C.F. Graumann); 3) Conservación, identidad y cambio en la Física y en la Psicología (publicado, al igual que el anterior, por C.F. Graumann en 1981 por primera vez. Ambos fueron escritos, como nos dice Amalio Blanco, entre 1911 y 1914; o sea, están probablemente entre los primeros escritos de Lewin); 4) Ley y experimento en la psicología (publicado originalmente en 1927); 5) Los tipos y las leyes de la psicología (publicado en 1928).

4ª Finalmente, se incluye un epílogo (pp. 205-218): El amargo consuelo del extrañamiento, dónde de alguna manera desarrolla el profesor Amalio Blanco la idea de Cartwright antes expuesta de que fue Hitler y el nacionalsocialismo alemán el personaje y el fenómeno respectivamente más influyentes en la psicología social contemporánea, hasta el punto de que el título de este epílogo pudiera muy bien haber sido el de las relaciones, fúnebres y trágicas por cierto, entre la psicología social y el nacionalismo alemán. Hubiese sido, eso sí, un título menos poético que el que aparece en el libro.

Estamos, en resumidas cuentas, ante un libro interesante, cuyas dos principales virtudes a mi modo de ver, en primer lugar la claridad con que el profesor Blanco consigue exponer cuestiones complejas como son las relativas a la epistemología lewiniana, y, en segundo lugar, el hecho de poner a disposición del lector español unos importantes trabajos de Lewin hasta ahora no disponibles. Echo, sin embargo, de menos una mayor dotación cronológica que nos hubiera ayudado a entender mejor la evolución de Lewin.

Por otra parte, debemos ir concluyendo estos comentarios diciendo que aunque Amalio presenta perfectamente a Lewin y su epistemología, otra cosa bien distinta es si la epistemología de Lewin es hoy día algo completamente actual o si, por el contrario, está ya desfasada, superada por epistemologías relativistas, post-positivistas, incluso de aplicación en las Ciencias Físicas (Bar-Tal y Kruglanski, 1988; Gergen, 1989; Parker y Shotter, 1990; Stam, Rogers y Gergen, 1987; Shotter, 1989, etc.).

Finalmente, tenemos que subrayar, colocándolo en el debe de la balanza, que el Dr. Blanco se centra sobre todo en el carácter experimental de la epistemología lewiniana, destacado menos las veces en que Lewin va más allá de lo experimental. Sin embargo, ello no es óbice para que el propio A. Blanco señale (p. 83) qué todo Lewin "posee un fuerte sabor dialéctico" y que "sus reflexiones sobre el grupo pueden ser esgrimidas hoy en día como autorizado apoyo a las más recalcitrantes hipótesis sociohistóricas".

Ahora bien, si es cierto, y yo creo que en parte lo es, que la teoría de Lewin es en gran medida dialéctica y sociohistórica, ¿cómo puede ser a la vez experimental?. A no ser que se refiera a un tipo de experimento diferente al tradicional en la psicología social norteamericana, basado en la epistemología positivista, que tantas críticas ha recibido ya cuyo desarrollo y potenciación tanto contribuyó su discípulo Leon Festinger. No olvidemos que por ejemplo Hendrick (1976) acusa a Kurt Lewin precisamente de haber introducido el ahistoricismo en el seno de la psicología social. Evidentemente, ello no cuadra bien con la tendencia sociohistoricista que Amalio Blanco le atribuye a Lewin.

Personalmente creo que Lewin puede muy bien haber ocurrido algo parecido a lo que ocurrió con Wundt, al que los americanos (Titchener, Boring, Miller, etc.) desvirtuaron seriamente, proclamándose erróneamente fundador de la psicología experimental, a el que más bien era antiexperimentalista. De la misma manera, probablemente Festinger y lo que él representaba desvirtuaron un tanto el pensamiento de Lewin, podando gran parte de su carácter interaccionista y sociohistórico, y convirtiéndose en el padre de la psicología social experimental ahistoricista (veáse un ejemplo en Schellenberg, 1978), que fue lo que durante cuarenta años hizo Festinger en su laboratorio y de lo que, por cierto, más tarde se arrepintió, considerando que sus cuarenta años de experimentalismo habían sido tiempo perdido (Festinger, 1983).

Al fin y al cabo Lewin era ante todo un filósofo alemán que al igual que Wundt y dejando aparte importantes diferencias, poseía una sólida formación neokantiana, ya que estudió con Cassirer como nuestro Ortega y Gasset lo hizo con Cohen, ambos figuras relevantes de la escuela neokantiana de Marburgo, y de ahí viene la contradicción que existe cuando se habla de Lewin como el padre de la psicología social experimental: el tipo de experimento que hacía Festinger, que él sí debe ser considerado el padre de la psicología social experimental (véase Ovejero, en prensa), respondía a las exigencias del conductismo, mientras que el neokantismo marburguiano, del que se alimentaba Lewin, que era totalmente contrario al conductismo, dio origen a la Gestalt y permitió que fuera Kurt Lewin quien abriese el camino al estudio de una serie de temas "prohibidos" por el conductismo y que fueron después tremendamente fructíferos para la psicología social: percepción social, teorías del equilibrio cognitivo, nivel de aspiración, dinámica de grupos, etc.

Como vemos, creo que aún hay muchas cosas por aclarar en la figura de Lewin y en su contribución a la psicología social, contribución que, en mi opinión, va mucho más allá del experimentalismo, y que con todo seguridad el profesor Amalio Blanco podría ayudarnos a clarificar. Espero impaciente esta ayuda.


REFERENCIAS

Bar-Tal, D. Kruglanski, A.W. (1988) (Ed.): The social psychology of knowledge. Cambridge: Cambridge University Press.

Blanco, A. (1988). Cinco tradiciones en la psicología social. Madrid: Morata.

Cartwright, D. (1979). Contemporary social psychology in historical perspective. Social Psychology Quarterly, 42, 82-93.

Festinger, L. (1983). The human legacy. New York: Columbia University Press.

Gergen K. J. (1989). La psicología postmoderna y la retórica de la realidad, en T. Ibáñez (Ed.). El conocimiento de la realidad social. Barcelona: Sendai.

Hendrick, C. (1976). A comment on the lack of historical study of experimental social psychology. Newsletter of the History of Social Psychology, 3, 3.

Kauffmann, P. (1968). Kurt Lewin. Paris: Vrin.

Marrow, A.J. (1972). Kurt Lewin. Paris: E.S.F.

Ovejero, A. (en prensa). Leon Festinger y la psicología social experimental: la teoría de la disonancia cognoscitiva 35 años después.

Parker, I. Shotter, J. (1990). Desconstructing social psychology. London: Routledge.

Perlman, D. (1984). Recent development in personality and social psychology: a citation analysis. Person. and Soc. Psychol. Bull.

Schellenberg, J.A. (1981). Los fundadores de la psicología social. Madrid: Alianza (orig. 1978).

Shotter, J. (1989). El papel de lo imaginario en la construcción de la vida social, en T. Ibañez (ed.). El conocimiento de la realidad social. Barcelona: Sendai

Stam, H.J., Rogers, T.B. y Gergen, K.J. (1987) (Eds.) The analysis of psychological theory metapsychological perspectives. Washington: Hemisphere.

Zimbardo, P.H. (1988). Social psychology, en E.R. Hilgard (ed.). Fifty years of psychology (pp. 169-190). Glenview, Ill.: Scon and Foresman.

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