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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

1994. Vol. 6, nº 3, pp. 557-560
Copyright © 2014


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PUBLICATION MANUAL OF THE AMERICAN PSYCHOLOGICAL ASSOCIATION. FOURTH EDITION, 1994

 

American Psychological Association, APA.

Washington

REVISION DE LIBROS/BOOK REVIEW

Acaba de publicarse la cuarta edición del Manual de Publicaciones de la American Psychological Association (APA) . En este manual se recogen las recomendaciones que han de seguir todos aquellos autores que traten de publicar sus trabajos en las revistas de la APA.

 
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Revisado por: José Muñiz
Facultad de Psicología
Universidad de Oviedo

 

Teóricamente son recomendaciones, pero en la práctica son las reglas de juego no sólo de las revistas de la APA, sino de la mayoría de las revistas de psicología del mundo. En general las normas son enjundiosas y sensatas, difíciles de mejorar, y es que es difícil dar reglas alternativas a las de una organización tan experimentada como la APA, que viene perfeccionando las suyas desde 1928 y que alcanzan con ésta la cuarta edición. Sea bienvenida esta cuidada cuarta edición del Manual de estilo de la APA y esperemos que algún editor español se decida a traducirlo y publicarlo, sería de gran ayuda para los psicólogos españoles. Esta cuarta edición mejora notablemente la anterior, incluyendo un apartado entero para evitar el sesgo en el lenguaje, unas detalladas instrucciones para presentar la información estadística, electrónica y material legal, así como normas para la utilización de los procesadores de textos. También se incluye importante información sobre aspectos éticos y funcionamiento de las publicaciones científicas.

Trataré de comentar algunas de las cuestiones que aparecen en el Manual, y que me parezcan de más interés para el lector español, pero quien desee entrar a fondo no tiene más remedio que sumergirse en las 368 + XXXII páginas sin desperdicio que componen el Manual.

Hay que empezar por decir que el objetivo de las normas recogidas en el Manual es contribuir a una comunicación clara, así de simple. Si el contenido no tiene calidad sobran todas las reglas, aunque también es verdad que una exposición adecuada ayuda a evaluar el contenido y a difundirlo, pues cada vez es menos verdad que «el buen pan en la masera se vende». La calidad es patrimonio de los revisores, a los que se envían habitualmente los trabajos sin los nombres de los autores, para evitar sesgos inconscientes. Una revista científica sin revisores viene a ser algo así como una nación sin parlamento, una dictadura.

Por nuestra experiencia en Psicothema sabemos que uno de los errores más frecuentes entre los autores españoles es tratar de enviar los trabajos «compuestos editorialmente» a la revista. Me explico. Dada la versatilidad actual de los procesadores de textos, tratan algunos autores de hacer el artículo «bonito», mucha negrita, mucha cursiva, varios tipos de letra, justificación del márgen de la derecha, en fin, mucho trabajo editorial. Bueno, pues ese despliegue, amén de inadmisible, no hace más que crear problemas al editor. Nada de negritas, cursivas y despliegues varios; tipos de letra uno y moderado, atreviéndome a aconsejar Times roman o Courier en tamaño normal de 12 puntos. Subrayar sigue siendo la forma apropiada para resaltar, transformándose en cursiva al editar. Y para que la comunicación sea clara lo primero es que sea fácilmente legible, y para ello nada mejor que el manuscrito vaya a doble espacio, todo sin excepción a doble espacio, sí, el resumen también, y con el mismo tipo de letra que el resto del trabajo; lo que significa unas 27 líneas por página. Naturalmente, esta normativa tan rígida y austera es de aplicación a la forma de los trabajos para enviar a revistas, otra cosa son documentos como Tesis Doctorales, Informes, Proyectos, etc., donde el autor puede trabajar más a su gusto editor. No obstante, el mucho aparataje editorial no es aconsejable en ambientes académicos y profesionales. Es también fundamental para los autores ceñirse al espacio permitido por las revistas, cada vez menor, por su carestía. Olvídense de trucos con el tipo de letra y apurado de los márgenes, para éstos un mínimo de 2,54 centímetros por los cuatro bordes. Seguramente el error más frecuente en los autores españoles es el de justificar el margen de la derecha, sin embargo, cualquier secretaria sabe que esa práctica afea notablemente los documentos, pues el procesador de textos se ve obligado a «estirar» los espacios para rellenar los huecos, con la consecuente ruptura de las proporciones. Aparte de esta cuestión estética, la justificación no supone ninguna ayuda para el editor, mas bien lo contrario. Tampoco deben cortarse las palabras mediante un guión, déjese tal cual, utilizando esa opción que incorporan todos los procesadores de textos.

Pero vayamos con un poco de orden, empezando por el Título del trabajo. Muchos autores no dan al título la importancia que tiene, ignorando que es siempre el primer contacto, a veces el único, con el posible lector, y lo que es más importante, que será lo único que aparezca en la mayoría de las bases de datos, por ejemplo el influyente Curreut Contents. Mutatis mutandis, no en vano los titulares de la prensa son escogidos con sumo cuidado y suele haber personas en la redacción especializadas en su elección. El título debe resumir en una frase corta (diez a doce palabras como máximo) la idea central del trabajo. Para facilitar la elaboración precisa de bases de datos hay que evitar que aparezcan en el título abreviaturas y términos como método, resultados, un estudio de, una investigación experimental sobre, que no añaden nada, y entorpecen mucho. Además del título del trabajo el autor debe de hace otro Título corto que aparecerá impreso en la parte superior de las páginas en las que se imprima el trabajo, lo que facilita su identificación a los lectores. Este «titulillo» no excederá de 50 caracteres, contando letras, puntuación y espacios entre palabras.

Nombre del autor. Los autores españoles deben de tener cuidado cuando envían sus trabajos a revistas internacionales si no quieren que su nombre aparezca erróneamente citado. Si por ejemplo el autor envía su trabajo como Pedro Alvarez García, lo habitual es que aparezca citado como Pedro A. García, siguiendo la normativa anglosajona de utilizar sólo la inicial del nombre intermedio. Hay dos soluciones posibles, o se suprime el segundo apellido, con lo que aparecerá como Pedro Alvarez, o se une con un guión Alvarez-García, apareciendo ambos apellidos, al considerarlos el editor como uno sólo compuesto. Esta suele ser la solución habitual, si bien se observa cada vez más la tendencia a omitir el segundo apellido, supongo que previo permiso materno. Va en gustos, pero hágase lo que se haga, conviene ser consistente a lo largo de la vida, por coherencia curricular. Caso especialmente curioso, a mi entender, es el de muchas mujeres americanas, que tras publicar varios años con su nombre, una vez que se casan adoptan el del marido, con lo que tal parece que fueran autoras distintas, viéndose obligadas en algunos casos a hacer constar su nombre anterior entre paréntesis, que haría las delicias de Freud. Siempre me ha parecido impropio de unos países que se precian por su lucha en contra de la discriminación por razones de sexo, esto de perder el propio nombre con el matrimonio.

Cuando firman varios autores el trabajo pueden ordenarse o bien por orden alfabético, indicando que todos han contribuido por igual, o bien en función de su contribución al trabajo, apareciendo en los primeros lugares quienes más hayan contribuido. A veces ocurre que el alfabético coincide con el real, enmascarando éste, qué se le va a hacer, el mundo no es perfecto. Además del nombre, los autores deben de adjuntar la Institución en la que se llevó a cabo el trabajo, así como la dirección postal a la que desean se envíen las comunicaciones. Si hay más de un autor, sólo se mantiene comunicación con uno de ellos, debiéndose de indicar cuál, de lo contrario se hace con el primero.

Resumen. Como ocurría con el título, el resumen tiene más importancia que muchos autores creen. Va a ser la pieza básica de muchas de las decisiones que lectores e instituciones tomen sobre el trabajo, debido al frecuente uso de documentos que recogen resúmenes, tales como el omnipresente Psychological Abstracts. Por tanto, el resumen debe de cuidarse al máximo, utilizando un lenguaje claro y directo. Su longitud no ha de sobrepasar las 120 palabras a doble espacio en una hoja independiente del resto del texto, sin puntos y aparte, con la palabra «Resumen» centrada en la parte superior sin subrayar, sin negrita, sólo con la primera letra en mayúscula.

A continuación del resumen viene la Introducción, que, por cierto, dado que su identificación no ofrece duda alguna, el propio término Introducción no se incluye, sencillamente se empieza. La introducción, en contra de lo que algunos creen, y otros vehementemente practican, no es un semillero de citas, ni un escaparate de erudición, es, como su nombre indica, donde se establecen los antecedentes y se deja claro todo el planteamiento propio que sigue. El cómo se lleva a cabo se explicita en el Método, que a su vez incluirá varios apartados, tales como Sujetos, Aparatos, Variables, y Procedimiento, donde se reseñará con precisión todos los datos necesarios para poder evaluar los resultados y llevar a cabo posibles replicaciones. En suma, el apartado Método tiene que informar al lector qué se hizo y cómo se hizo. A continuación se ofrecen los Resultados, todos los relevantes, vayan o no a favor de las hipótesis planteadas, complementando el texto con los gráficos y tablas oportunos. Finalmente, en el apartado Discusión se evalúan e interpretan las implicaciones de los resultados en conexión con las hipótesis iniciales, cómo muy bien señala el Manual de la APA, hay que dejar claras las contribuciones aportadas, en qué medida la investigación contribuye a resolver el problema planteado, y las conclusiones e implicaciones teóricas del trabajo. Salvo que se incluya algún Apéndice, el trabajo termina con las Referencias, incluyendo sólo y exclusivamente las citadas en el texto. Se empieza siempre en página nueva, con la palabra Referencias centrada al principio. Es muy frecuente entre los autores utilizar la palabra Bibliografía en vez de Referencias, pero más bien convendría reservar aquélla para cuando se elabora una lista de trabajos sobre un tema o autor. Referencias resulta más precisa en este contexto, en el que únicamente se reseñan las citas a las que hace referencia el texto. No voy a extenderme aquí en la forma de citar típica de la APA y adoptada por casi todas las revistas y libros de Psicología. Un buen resumen de ellas puede hallarse en cualquier revista, véase sin ir más lejos este mismo número de Psicothema, al final. Únicamente «desenfacer» algún entuerto por lo frecuente de su uso. Cuando en un texto se citan entre paréntesis varios autores, se ordenan alfabéticamente, no por las fechas de los trabajos. Al ordenar alfabéticamente, «nada» va antes que cualquier cosa, es decir, Ron va antes que Ronaldo. La «Ch» no existe, existen la «c» y la «h». En los títulos de los trabajos citados en las Referencias sólo se utilizan mayúsculas al principio, no se empieza cada palabra con mayúscula, por importante que parezca. En general los autores tienen una inclinación irreprimible a utilizar mayúsculas, cuando curiosamente resultan mucho más difíciles de leer que las minúsculas, algo así como ocurre con esa costumbre tan española de ir trajeado al fútbol los domingos, no se entiende.

Algunos comentarios más sobre aspectos generales de las normas APA. El uso del Nosotros se recomienda restringirlo exclusivamente a aquellos casos en los que realmente se refiera al grupo de autores, evitando utilizarlo en el resto de los casos en los que no se sepa muy bien quien compone el nosotros. Por supuesto, un autor único no puede referirse a él mismo como nosotros, error bastante frecuente entre los autores noveles. Si hay que hacer enumeraciones se utilizan números arábigos cuando las enumeraciones constituyen apartados distintos, y se empieza con el número. Pero si la enumeración es dentro del propio párrafo se utilizarán letras minúsculas entre paréntesis: (a), (b), (c),... Un aspecto que siempre constituye una fuente de confusión es el establecimiento de niveles o subapartados en el texto. El Manual establece cinco posibles, que de más general a menos serían:

MAYUSCULAS CENTRADAS

Mayúsculas/Minúsculas Centradas

Mayúsculas/Minúsculas Centradas y Subrayadas

Mayúsculas/Minusculas Subrayadas a Principio de Línea

Minúsculas subrayadas hacia dentro del margen izquierdo.

Lo normal es que un artículo no tenga cinco niveles, así que el autor cuando tenga menos puede elegir de forma coherente entre los formatos citados.

Especial atención se presta en el Manual a que los autores eviten el sesgo en el lenguaje que pueda ser ofensivo para determinadas personas o grupos. Se recomienda evitar expresiones que puedan resultar ofensivas por razones de género, orientación sexual, grupo étnico o racial, discapacidad o edad. Las recomendaciones para evitar el sesgo son la precisión y descripción frente a los estereotipos, respetar las preferencias de las personas, denominándolas como prefieren y etiquetando lo menos posible, y reconocer la participación de la gente. Por ejemplo, el término sujetos resulta demasiado «pasivo», siendo adecuado en ámbitos estadísticos, pero cuando se trata de personas concretas son preferibles términos como participantes, estudiantes, niños, etc. La idea es resaltar que no son pasivos, sino que participan activamente. Así, una expresión como «60 personas participaron en nuestra investigación», es preferible a «nuestra investigación incluyó 60 sujetos». No deben de olvidar los autores que se espera de ellos que guarden los datos originales al menos durante cinco años, por si alguien de la comunidad científica necesitase consultarlos. Además, también se espera de ellos que para realizar sus trabajos hayan seguido las normas éticas y deontológicas de los psicólogos.

Con estas reglas el trabajo se coloca en igualdad de condiciones de salida, todavía tendrá que demostrar a revisores y editores que además de las formas sus contenidos son dignos de ser publicados. Así y todo seguramente habrá errores e injusticias, es inevitable, la ciencia está llena de ellos, trátase de minimizarlos. La ciencia es humana, y parafraseando a Kant, nada completamente recto puede hacerse con el torcido leño del que están hechos los humanos.


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