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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

1995. Vol. 7, nº 2, pp. 466-471
Copyright © 2014


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SOBRE LA HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA EN ESPAÑA

 

Helio Carpintero.

Madrid: EUDEMA, 1994

REVISION DE LIBROS/BOOK REVIEW

La Historia de la psicología en España, de Helio Carpintero, representa la culminación de toda una serie de esfuerzos de síntesis del desarrollo de la psicología española que su autor viene realizando al menos desde 1976, fecha en que apareció por primera vez su manual de Historia de la Psicología. El breve capítulo que en él se dedicaba a «la psicología en España» un capítulo que a muchos nos hizo tomar conciencia de la necesidad y aun la obligación que teníamos los historiadores españoles de la psicología de procurar alguna claridad sobre nuestra propia historia psicológica contiene el núcleo de un programa que Helio Carpintero ha ido desarrollando a lo largo de los años junto con gran número de colaboradores y discípulos.

 
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Revisado por: Enrique Lafuente
UNED

 

Una síntesis personal

La Historia de la psicología en España, de Helio Carpintero, representa la culminación de toda una serie de esfuerzos de síntesis del desarrollo de la psicología española que su autor viene realizando al menos desde 1976, fecha en que apareció por primera vez su manual de Historia de la Psicología. El breve capítulo que en él se dedicaba a «la psicología en España» un capítulo que a muchos nos hizo tomar conciencia de la necesidad y aun la obligación que teníamos los historiadores españoles de la psicología de procurar alguna claridad sobre nuestra propia historia psicológica contiene el núcleo de un programa que Helio Carpintero ha ido desarrollando a lo largo de los años junto con gran número de colaboradores y discípulos.

«Está por hacer una historia de la psicología española», escribía entonces. Y anadía: «Los nombres de Luis Vives, Juan Huarte de San Juan, o de filósofos como el P. Francisco Suárez, S.I., deberían ser tenidos muy en cuenta, al trazar una imagen de lo que fue nuestra psicología filosófica» (Carpintero, 1976, VI, p. 63). Pues bien, esa historia que en 1976 estaba por hacer y a la que habría que incorporar figuras como las citadas es precisamente lo que nos ofrece este libro de 1994. Desde esta perspectiva, su reciente Historia de la psicología en España cobra el carácter de una promesa final y felizmente cumplida.

Se trata, pues, de una obra de síntesis. Pero una síntesis amplia que, sin dejar de aspirar a proporcionar una visión global del desarrollo de la psicología en nuestro país, contiene un tratamiento mucho más detallado de sus cuestiones que otras aproximaciones anteriores de su autor a este mismo tema (cfr. Carpintero, 1980 y 1989, por ejemplo). Asimismo se incorporan multitud de autores y cuestiones nuevas, entre las que puede destacarse la atención que se presta a la psicología renacentista y al «largo paréntesis» representado por los siglos XVII y XVIII que, probablemente por falta de oportunidad, apenas habían sido rozados en ocasiones anteriores.

En el umbral de su libro, Carpintero se refiere generosamente a la existencia actual de monografías y trabajos que han hecho el suyo más fácil de lo que hubiera podido ser hace veinte años. Esto, que sin duda es verdad, no debe inducir al error de creer que este libro suyo no es sino el resultado de un vaciado de la información contenida en trabajos previos. Por el contrario, estamos ante un considerable esfuerzo de síntesis personal de una ingente cantidad de información, que sólo puede explicarse por los largos años de continuado asedio y familiaridad del autor con los temas abordados, a los que se aproxima a menudo con interpretaciones propias y alejadas del tópico.

El punto de partida

La Historia de la psicología en España arranca de la época renacentista, en que España comienza a existir como nación moderna. Este punto de partida es seguramente discutible (como lo sería cualquier otro, por otra parte). Habrá quienes, instalados en la clásica distinción de Ebbinghaus entre el «pasado» y la «historia» de la psicología, consideren que se presta aquí excesiva atención a un pasado filosófico en que la psicología estaba aún lejos de alcanzar su moderna condición de ciencia positiva. Para otros, en cambio, se tratará de un comienzo muy tardío que deja fuera de consideración figuras que se han considerado con frecuencia capitales en la historia de la psicología y pensamiento españoles: Séneca, Raimundo Lulio, Pedro Hispano...

En todo caso, la perspectiva que aquí se adopta se halla plenamente justificada. Por un lado, se parte de la efectiva realidad histórica de España como supuesto para poder hablar de una psicología propiamente española. Por otro, el punto de partida adoptado permite reconocer el papel decisivo que han desempeñado en nuestra tradición psicológica figuras tales como las de Luis Vives y Juan Huarte, auténticas «cabezas de tradición» que han constituído ineludibles puntos de referencia en muy distintas épocas.

Naturalmente, situar en el Renacimiento el origen de su Historia ha obligado a Carpintero a precisar el concepto de la psicología en ella historiada, cuyo sentido, en sus comienzos, es necesariamente más amplio del que ha podido llegar a adquirir al cabo de esa misma historia. Así, nos dice, por psicología española va a entender «un saber de índole empírica sobre la mente y la vida, en ocasiones con alcance eminentemente práctico. Es una psicología pensada y escrita en nuestro país desde su constitución como nación moderna, en el último cuarto del siglo XV, y cuyo término final, inequívoco, es la constitución de una tradición contemporánea, en el siglo XX, principalmente fundada en relaciones de cooperación personal, carente de las connotaciones propias de un sistema de ideas determinado y fuertemente orientada hacia las aplicaciones técnicas» (Carpintero, 1994, p. 18).

Cuestiones historiográficas

Carpintero toma, pues, postura explícita sobre toda una serie de cuestiones historiográficas previas que se abordan en un primer capítulo repleto de interés. Me he referido a las relativas al punto de partida de esta historia y al concepto de psicología que en ella se maneja. No pueden dejar de mencionarse otras igualmente decisivas.

El «inequívoco» punto de llegada, esto es, la «constitución de una tradición contemporánea en el siglo XX», revela la «vocación» o permanente «pretensión científica» de aquella psicología española iniciada en el Renacimiento. El reconocimiento de semejante pretensión o aspiración científica obliga a explicitar, a su vez, un determinado concepto de ciencia. Carpintero rechaza expresamente una concepción de ciencia como realidad histórica consistente en un mero conjunto de enunciados y propone, en cambio, un modelo organizacional que permita integrar las dimensiones sociales y conceptuales del quehacer científico. Este modelo va a presidir todas las páginas de esta Historia, donde las distintas aportaciones intelectuales de los autores considerados se presentan siempre en relación con el marco histórico y social del que brotan y en el que vienen a cobrar todo su sentido.

Por otra parte, es precisamente ese marco social el que introduce una «modulación nacional» en la tarea de los científicos, determinando el sistema de intereses y desatenciones, de estimaciones y rechazos, que van a ir constituyendo las «tradiciones nacionales». Frente a la afirmación de una psicología única «por encima de diferencias accidentales de territorios, fronteras y lenguas». Carpintero apuesta decididamente por una psicología plural, diversificada en estilos y tradiciones, que es lo que justifica, en última instancia, la posibilidad misma de una psicología española susceptible de ser historiada.

En el pórtico de su libro, pues, Carpintero toma expresa conciencia de su posición como historiador ante algunas dimensiones esenciales de su objeto. Al hacerlo así, además, nos invita implícitamente a hacer lo propio, a reflexionar sobre estas cuestiones decisivas para todo historiador de la psicología y acaso también, por qué no, a polemizar con él.

Un libro incitador

Como he mencionado más arriba, Carpintero señala en su prólogo que el esfuerzo requerido por la redacción de esta Historia veinte años atrás habría sido muy superior al exigido ahora; pero también indica que en otros veinte años se podría hacer mejor. A quienes trabajamos en el tipo de cuestiones de que trata su libro, esto nos plantea un reto al que, en mi opinión, no podemos dejar de responder. Quiero referirme ahora al valor de incitación que de este modo llega a adquirir, a algunas tareas por hacer que su autor apunta en él y a algunas otras que su misma realidad deja, a mi entender, implícitamente planteadas.

«Empieza a estar el campo roturado en su conjunto», escribe el autor. Hay, sin embargo, múltiples ámbitos concretos que merecerían un estudio más profundo. Recogeré aquí sólo dos de las sugerencias de Carpintero, situadas al principio y al final de su narración histórica.

Por lo pronto, un campo enorme insuficientemente investigado es el relativo a los «hallazgos psicológicos» del siglo XVI español. En este sentido, nos dice, habría que estudiar «los tratados sobre el arte de la memoria, los análisis de la intimidad insertos en los libros de mística, las referencias al saber y obrar de los personajes de comedias, novelas, libros de memorias, historias, descripciones y narraciones de la aventura americana» (Carpintero, 1994, p. 55). Las referencias a los autores de esta época, aun los de primera fila, están salpicadas de comentarios que ponen de manifiesto las múltiples lagunas de conocimiento que aún existen en este terreno.

No se trata, sin embargo, de un problema originado únicamente por la lejanía temporal. Al ocuparse de un asunto mucho más próximo como es el de «la psicología y la guerra de España» (en concreto, de «la guerra y las actividades psicológicas»), observa Carpintero que «es ésta una cuestión sumamente compleja, todavía por aclarar de modo suficiente» (p. 264), si bien recoge algunas aportaciones significativas que apuntan a su esclarecimiento, como las de Emilio Mira, Dionisio Nieto y Justo Gonzalo, entre otras.

Entre uno y otro de estos extremos, el libro contiene numerosos comentarios que ponen al lector sobre la pista de cuestiones insuficientemente exploradas que merecerían serlo con mayor atención. Permítaseme sugerir algún otro ejemplo que pone todavía más de relieve la importante dimensión de esta Historia como estímulo para la investigación.

Aunque el autor suscribe la tesis de la «intermitencia» lanzada por Yela para caracterizar nuestra historia psicológica, no cabe duda de que su libro representa un considerable esfuerzo por detectar relaciones, hilos de tradición que, por tenues que sean, permiten establecer conexiones de sentido entre autores y obras con frecuencia muy distantes y que, en alguna medida, ponen en cuestión aquella tesis. Algunas de estas conexiones pueden resultar ya bien conocidas, como la que permite enlazar a Vives con Simarro, o a Huarte con los frenólogos. Otras quizá no lo sean tanto, como el papel de la «escuela catalana del sentido común» como puente entre la tradición encabezada por Vives y las «escuelas» de Barcelona y Madrid en el siglo XX. Este esfuerzo por desvelar tradiciones o conexiones significativas capaces de proporcionar una estructuración cada vez más precisa al campo de la historia de la psicología española (por debajo de esas brillantes cimas que, contempladas de lejos, pueden dar una impresión, tal vez equívoca, de «intermitencia»), bien merece ser continuado y profundizado.

El libro, que arranca del siglo XVI y contiene interesantísima información y análisis de la significación de autores que no es frecuente ver asociados a una historia de la psicología (S. Ignacio de Loyola, Gracián, Cardoso, Feijoo...), gravita sin embargo claramente sobre el XX. Mejor dicho, sobre su primer tercio, donde la generación de 1886 (la de Ortega, Marañón, Lafora, Viqueira y tantos otros) se revela, también en este terreno, como una generación prócer. En comparación con el tratamiento que se da a este brillantísimo período de nuestra historia reciente, la atención que recibe la psicología posterior a la guerra civil queda, en mi opinión, algo descompensada. Claro es que su brillo es menor, y que estamos ya en la frontera de lo que constituye nuestro presente. Con todo, en el umbral del siglo XXI, bueno sería poder contar con una imagen más precisa de lo que pronto va a ser ya, irremediablemente, «el siglo pasado».

El problema de las fuentes

Una de las mayores dificultades a que ha de enfrentarse el lector interesado en el pasado de la psicología española es, seguramente, la de la escasa accesibilidad de las fuentes. Hoy, en efecto, cuando afortunadamente se dispone ya de varias ediciones modernas del Examen de ingenios de Huarte de San Juan, sigue siendo forzoso leer la Antoniana Margarita de Gómez Pereira en latín. Preciso es reconocer que el caso de Huarte es la excepción: la mayor parte de las obras que han ido configurando nuestra historia psicológica resulta prácticamente inaccesible al lector de nuestros días.

Si volvemos ahora la mirada hacia las fuentes secundarias, la situación que encontramos no parece mucho mejor. Cierto es que, como Carpintero reconoce, se empieza a contar con trabajos monográficos que iluminan sectores diversos de nuestra historia; y que la Sociedad Española de Historia de la Psicología, en colaboración con la Revista de Historia de la Psicología, está realizando un enorme esfuerzo de difusión de estos trabajos a través de la publicación de las Actas de sus reuniones anuales. Con todo, cada vez son más las investigaciones y tesis doctorales que se ocupan de la historia de la psicología española que han de permanecer inéditas por la insuficiencia de adecuados canales de difusión.

La Historia de la psicología en España contiene una abundante bibliografía que pone de manifiesto la cantidad de fuentes de dificilísimo acceso que ha sido preciso consultar para redactarla. La labor realizada por Carpintero en este sentido ha sido verdaderamente inmensa. Su bibliografía incluye numerosas fuentes primarias (que viene coleccionando asiduamente desde hace muchos años) y un considerable número de tesis doctorales inéditas (con frecuencia dirigidas por él mismo) que hacen de ella una herramienta utilísima tanto para el investigador como para el lector interesado en las cuestiones de que el libro trata. Al propio tiempo, representa una seria llamada de atención a los psicólogos españoles sobre el estado de lamentable descuido en que permanecen todavía sus más genuinas raíces intelectuales.

***

En suma, la Historia de la psicología en España de Helio Carpintero, presenta una síntesis personal de la psicología realizada en nuestro país desde el siglo XVI. Es, además, una historia planteada con rigor desde posiciones historiográficas formuladas con toda limpieza desde sus primeras páginas, llena de información relevante, interesante y difícil de conseguir, y repleta de sugerencias e incitaciones para el lector y el investigador. Ojalá su mensaje cale hondo en nuestra comunidad científica.


Referencias

Carpintero, H. (1976): Historia de la Psicología. Madrid: UNED.

Carpintero, H. (1980): «La psicología española: pasado, presente, futuro». Revista de Historia de la Psicología, 1, 33-58.

Carpintero, H. (1989): «La psicología en España: Una síntesis». En J. Arnau y H. Carpintero (eds.): Historia, Teoría y Método. Madrid: Alhambra.

Carpintero, H. (1994): Historia de la psicología en España. Madrid: Eudema.

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