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 Nada de lo psicológico nos es ajeno
III Congreso Nacional de Psicología - Oviedo 2017
Universidad de Oviedo

 

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ARTÍCULO SELECCIONADO

Psicothema

ISSN EDICIÓN EN PAPEL: 0214-9915

2002. Vol. 14, nº 1, pp. 34-38
Copyright © 2014


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COMPORTAMIENTOS QUE INFLUYEN EN EL RENDIMIENTO DEPORTIVO DE JUGADORES DE BALONCESTO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LOS ENTRENADORES

 

Juan Tomás Escudero López, Gloria Balagué Gea y Alexandre García-Mas

Universitat de les Illes Balears y University of Chicago at Illinois

Existen en la literatura psicológica numerosos estudios sobre las características psicológicas necesarias para la obtención de rendimiento deportivo. No obstante, los resultados encontrados no han sido nada claros. Se han planteado críticas a dichas investigaciones a nivel conceptual y metodológico. En el presente estudio se presenta una evaluación de comportamientos deportivos, que en lugar de ser evaluados por los propios deportistas, tal y como se ha hecho mayoritariamente en las investigaciones realizadas, serán evaluados por los propios entrenadores de los deportistas, los cuales trabajan en diferentes niveles de competición. Los resultados indican que no hay diferencias en la valoración realizada por entrenadores de diferente nivel de competición a un listado de comportamientos de jugadores de baloncesto. Han aparecido comportamientos que, según los entrenadores, deberían estar presentes o ausentes en un jugador para obtener rendimiento deportivo.

Behaviors conductive to peak performance in basketball players: A view from coaches. Several studies have to tried to assess which psychological characteristics contribute most to peak performance in sports. The results, though, are unclear as conceptual and methodological short-comings of these studies have been pointed out. In this study we apply a different tack: instead of asking the players themselves to rate the psychological traits, as usual, we asked the coaches from different levels of competition to rate kinds of behaviors. The results show that there is agreement on relevant behaviors in basketball players to obtain peak performance and the rank of coaches does not introduce significant differences.

 
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Correspondencia: Juan Tomás Escudero López
Facultad de Psicología
Universidad de les Illes Balears
07071 Palma de Mallorca (Spain)
E-mail: jtomas.escudero@uib.es

 

Existe en la literatura psicológica un gran número de estudios donde se recogen distintas variables psicológicas que han resultado ser relevantes para la obtención de alto rendimiento deportivo (Heusner, 1952; Kroll et al., 1965; Mahoney et al., 1977, Morgan et al., 1977, 1978; Orlick et al., 1978; Rushall et al., 1980; Mahoney, 1989; McCaffrey et al., 1989; Gould et al., 1981; Feltz et al., 1987, Tabernero et al., 1994; Hall et al., 1998).

Williams (1991) considera que existen diferentes procedimientos para la identificación de las características psicológicas necesarias para una ejecución óptima de las tareas deportivas. Así, se pueden encontrar datos que provienen de informes de los propios deportistas, en forma de percepciones subjetivas experimentadas por éstos durante los momentos más brillantes y exitosos en competiciones deportivas. También es posible encontrar datos generados por los estudios que comparan las características psicológicas de los deportistas que han alcanzado un cierto éxito con otros menos afortunados, mediante el uso de pruebas, cuestionarios o tests a cumplimentar por los propios deportistas. En último lugar, existen datos que proporcionan los profesionales que han participado en la preparación de los deportistas más sobresalientes sobre lo que piensan que puede ayudar a un deportista a conseguir éxito en su deporte concreto.

La vía más utilizada ha sido la segunda, la que utiliza a los propios deportistas para autoevaluarse mediante algún cuestionario y se puede concluir que los resultados obtenidos no han sido nada claros. Así, existen estudios que han encontrado diferencias a nivel psicológico entre deportistas de diferentes niveles rendimiento (Mahoney y Avener, 1977; Meyers et al., 1979; Mahoney et al, 1987) y estudios que no han encontrado tales diferencias (Rushall, 1970; Mahoney, 1989).

Autores como Wallace (1966), Morgan (1972, 1980) y Martens (1975) han planteado que un aspecto que podría explicar estos resultados contradictorios es que en esta área de investigación los problemas parecen tener que ver más con deficiencias de tipo conceptual que con otro tipo de problemas; por ejemplo metodológicos, que también los hay.

Así, en cuanto a las cuestiones de tipo metodológico, se han apuntado procedimientos de muestreo inadecuados, empleo de instrumentación inapropiada y errores en los análisis estadísticos realizados ..., o, tal como ya apuntó Williams (1991), que la mayoría de investigaciones relacionadas con las cuestiones psicológicas en los deportistas se han realizado con los propios deportistas (autoevaluándose), con los problemas de deseabilidad social que ello puede acarrear (Orlick et al., 1988; Davies, 1991).

Respecto a las cuestiones conceptuales, éstas se han centrado, entre otras, en la no adecuada definición del objeto de estudio y en la operativización problemática de las variables objeto de estudio.

En ese sentido, tal como afirmaba Zubin (1965), la evaluación de esas características se ha realizado a través de instrumentos de evaluación que han medido constructos psicológicos que se alejaban de la conducta observable. Cuando en realidad, tal como apunta Williams (1991), la forma en que los entrenadores evalúan el comportamiento de los deportistas es mediante las reacciones de los mismos deportistas en situaciones deportivas.

Por ello, tal como apuntan Golfried y D’Zurilla (1969), la conceptualización conductual de competencia, término por otra parte muy utilizado en el deporte, lejos de estar basada en características de personalidad, como se ha hecho tradicionalmente y todavía se sigue haciendo, debe estar definida por las interacciones del individuo con su ambiente. Es decir, la respuesta o patrones de respuesta a una situación problemática para la obtención de un máximo de consecuencias positivas y un mínimo de consecuencias negativas.

Esta respuesta o patrones de respuesta se refiere a las acciones, manifestaciones, planes y pensamientos, que son potencialmente observables, bien por observación directa o a través de informes verbales, capaces de tener un efecto funcional en una situación problemática particular.

Tal situación problemática debe ser vista como aquella que requiere una solución a un problema o alguna decisión para llevar a cabo una apropiada acción a la situación con la que se enfrenta. El término solución de problemas se refiere en este contexto al proceso conductual (público o cognitivo) que 1) hace disponible una amplia variedad de posibles respuestas y, 2) incrementa la probabilidad de determinar la más efectiva de estas varias posibles alternativas.

Es por ello que nosotros, en el presente estudio, vamos a llevar a cabo una evaluación de comportamientos deportivos, que son elementos mucho más cercanos a los entrenadores, puesto que los mismos están siendo evaluados u observados por éstos en cada momento de su trabajo y contacto con los deportistas como un medio para ayudar a obtener un máximo rendimiento deportivo.

Son numerosos los entrenadores que han informado de la necesidad e importancia de contar, de alguna forma, con las características o habilidades psicológicas de los jugadores, como variable que incide en la obtención de rendimiento deportivo (Gomelski, 1990; Ryley, 1998, García-Reneses, 1998).

Por tanto ¿quién mejor que los propios entrenadores de los deportistas para llevar a cabo esa valoración psicológica? En este sentido, plantearemos una evaluación sobre un listado de comportamientos deportivos, obtenidos en otra investigación (Escudero, 1999), para que tres grupos de entrenadores, que cuentan con la misma titulación deportiva, pero que entrenan a equipos de diferentes niveles de competición, valoren el grado de presencia de los comportamientos presentados en ese listado en un jugador de baloncesto para la obtención de rendimiento deportivo.

Los objetivos que pretendemos con este estudio son: 1) Conocer el grado en que valoran los entrenadores de estos tres grupos contemplados cada uno de los comportamientos presentados en este listado y, por otro lado, 2) Conocer si el nivel de competición en el que participan los entrenadores conlleva diferente evaluación de los comportamientos, es decir, comprobar la existencia o no de diferencias en la valoración según los entrenadores de diferentes niveles deportivos contemplados.

Sujetos

La muestra estuvo compuesta por 26 entrenadores, que poseían el título de Técnico Deportivo Superior, y que durante la temporada 1998-1999 dirigieron algún equipo de baloncesto en alguno de los siguientes niveles de competición: 1) ACB (Asociación de Clubes de Baloncesto), 2) LEB (Liga Española de Baloncesto) y 3) 2ª división -conferencia Este.

En la Tabla 1 presentamos el número de equipos que fueron invitados a participar y el número de entrenadores por cada nivel que colaboraron en la misma. Se ha diferenciado a los denominados primer entrenador y a los entrenadores ayudantes que trabajaban en los equipos de los diferentes niveles de competición contemplados.

Del total de cuestionarios recibidos se tuvieron que eliminar dos de los entrenadores ayudantes que trabajaban en liga de 2ª División y uno de un entrenador ayudante de liga LEB por no tener la titulación requerida (Técnico Deportivo Superior). Asimismo, se eliminaron un primer entrenador en liga LEB y un primer entrenador en liga de 2ª División por haber cometido errores en la cumplimentación del cuestionario.

Finalmente, contamos con un total de 26 entrenadores que se distribuyen de la siguiente forma (véase Tabla 1).

Material y método

Listado de comportamientos deportivos en jugadores de baloncesto (Escudero, 1999) en el que las posibilidades de respuesta se limitaron a seleccionar, mediante una escala tipo Likert de cinco puntos (desde nunca a siempre), en qué medida era considerada necesaria, por parte de cada entrenador, la presencia de cada uno de esos comportamientos del listado en un jugador de baloncesto para la obtención de un mejor rendimiento deportivo.

A través de la ACB y la FEB, se obtuvo el listado de los equipos que competían en la liga ACB, LEB y 2ª División -conferencia Este- de baloncesto, así como la referencia de cada uno de los entrenadores de estos equipos.

Los cuestionarios fueron enviados por correo a cada uno de los clubes de liga ACB y LEB y entregado en mano, por cuestión geográfica, a los entrenadores de la 2ª División -conferencia Este-, con una carta de presentación y con las instrucciones de aplicación. Se envió una carta a los entrenadores (primer entrenador) pidiéndoles que, si alguno de sus entrenadores ayudantes quería colaborar, le hiciese llegar un cuestionario, siempre y cuando cumpliesen con el requisito de la titulación (Técnico Deportivo Superior). Asimismo se facilitó en el mismo envío, un sobre preparado con nuestra dirección y los sellos correspondientes para que una vez rellenado el cuestionario, únicamente tuvieran que introducirlo en el mismo y enviarlo.

Una vez recibidos los cuestionarios, comprobado el cumplimiento del criterio establecido (nivel de titulación) y la eliminación de aquellos cuestionarios que no podían ser utilizados por diversos errores, se procedió al análisis estadístico, a través del programa estadístico SPSS PC+ de los datos obtenidos.

Se aplicó la prueba de Kruskal Wallis para analizar la existencia o no de diferencias en la valoración dada por los entrenadores según el nivel de competición en el que trabajaban, teniendo en cuenta las características de los grupos de la muestra y de las variables con las que estábamos trabajando.

Una vez comprobada la existencia de diferencias significativas entre la valoración de los entrenadores en alguno de los comportamientos, aplicamos las comparaciones a posteriori por vía no paramétrica para el procedimiento de Kruskal-Wallis (procedimiento de Dunn-Bonferroni), con el objetivo de averiguar entre qué grupos de entrenadores, en base al nivel de competición en el que trabajan, se producían dichas diferencias.

Finalmente, con el objetivo de conocer el grado en que valoran los entrenadores de estos tres grupos contemplados cada uno de los comportamientos presentados en este listado, recurrimos al análisis descriptivo de la distribución, en la escala Lickert, de las respuestas dadas por los tres grupos de entrenadores a cada uno de los comportamientos.

Resultados

En la Tabla 2 se exponen los comportamientos en los que se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p<.005) en la valoración dada por cada grupo de entrenadores a cada uno de los comportamientos que componía el listado.

También se incluyen los grupos de entrenadores entre los que se producen las diferencias de valoración a cada uno de los comportamientos en los que se habían encontrado diferencias estadísticamente significativas.

Como se puede observar, sólo en cinco de los 111 comportamientos valorados se han encontrado diferencias entre los grupos de entrenadores contemplados y, en éstos, podemos ver que no se producen entre todos y cada uno de los grupos. Incluso, al realizar el análisis de contrastes, uno de ellos (el comportamiento número 12) deja de presentar diferencias.

Atendiendo a un análisis descriptivo de la distribución de las respuestas de los grupos de entrenadores a cada uno de los comportamientos que conformaba el listado, hemos podido obtener un número de comportamientos que según los entrenadores contemplados en este estudio, deberían estar presentes en grado «casi siempre» o «siempre» en un jugador de baloncesto. En la Tabla 3 se presenta alguno de estos comportamientos.

Asimismo, obtuvimos otro número de comportamientos que, según estos entrenadores, deberían estar presentes en grado «casi nunca» o «nunca» en un jugador de baloncesto, para ayudar a obtener un mejor rendimiento deportivo (Tabla 4).

Hemos de apuntar que nos hemos encontrado con un gran número de comportamientos cuya tendencia de valoración no está clara para los tres grupos de entrenadores, por lo que se debe ser cauto a la hora de extraer conclusiones sobre el grado de presencia de dichos comportamientos en el repertorio requerido por los entrenadores encuestados en un jugador de baloncesto. La realización de próximas investigaciones nos podrían ayudar a determinar con mayor exactitud este aspecto.

Discusión

Los intentos de los psicólogos por encontrar características psicológicas definitorias de los deportistas más exitosos se han sucedido a lo largo de los años. Sin embargo, desgraciadamente, los resultados obtenidos no han dado lugar a conclusiones claras. Se han planteado diferentes problemas que han podido incidir en esta situación.

Con este estudio, hemos pretendido tener en cuenta estos problemas para intentar abrir nuevas vías de investigación que se dirigen hacia ese objetivo. Así, en primer lugar hemos intentado solventar uno de los problemas que se ha apuntado en la gran mayoría de investigaciones hasta ahora realizadas, la utilización de los propios deportistas para autoevaluarse con los posibles efectos de deseabilidad social que esto puede dar lugar (Davies, 1991). Por ello, en lugar de utilizar a los deportistas para llevar a cabo esa valoración hemos utilizado a los entrenadores de esos deportistas, en tanto en cuanto creemos, como así se ha comprobado anteriormente (Escudero, 1999) que ellos les están observando continuamente y probablemente son capaces de tener una información comportamental relevante sobre esos deportistas.

Ahora bien, esa información que los entrenadores poseen, también creemos que es la clave para que nos acerquemos más objetivamente a la realidad. Es por ello, que en lugar de adoptar como objeto de estudio, constructos o rasgos de personalidad, como habitualmente se ha venido haciendo en esta área de investigación, proponemos utilizar comportamientos deportivos. El motivo no es otro que el de constatar, tal como apuntaron Chorkawy et al. (1981), que los entrenadores observan comportamientos deportivos, a pesar de que, posteriormente, y como cualquier otra persona, llevan a cabo procesos de categorización.

La utilización de atributos a la hora de llevar a cabo la valoración de las características psicológicas de los deportistas que son consideradas relevantes para la obtención de rendimiento deportivo, parece ser muy común entre los entrenadores. No obstante, esos atributos han sido elaborados, tal vez por cuestiones de ergonomía cognitiva o, también, de economía cognitiva, desde la agrupación de los propios comportamientos observados por dichos entrenadores. Por ello, creemos que los comportamientos que ellos observan son el mejor punto de referencia para llevar a cabo una adecuada evaluación de los deportistas.

Como se desprende de los datos presentados en este estudio, podemos concluir que no existen diferencias, estadísticamente significativas, en la valoración que han realizado cada uno de los grupos de entrenadores en cuanto al grado de presencia o no de la gran mayoría de comportamientos presentados en ese listado. Esto nos indica que dichos comportamientos son tenidos en cuenta, en mayor o menor medida, por estos entrenadores, sea el que sea el nivel de competición en el que se encuentren, en un jugador de baloncesto.

Este aspecto, apunta hacia la no diferenciación de comportamientos en jugadores de diferentes niveles de competición. Personalmente, consideramos dudosa la concepción de la posible existencia de características psicológicas diferentes para deportistas de diferentes niveles de competición ya que los resultados obtenidos en los estudios que intentaban comprobar esa diferencia no son nada concluyentes (Craighead et al, 1986; Mahoney et al., 1987). En la línea de trabajo de Orlick et al. (1978), nosotros pensamos, apoyándonos en los datos que hemos obtenido, que existen comportamientos que todo deportista debe realizar para obtener una buena ejecución. Pero, además, creemos que dichos comportamientos deben ser los mismos, sea el nivel de competición que sea en el que se desenvuelvan los deportistas, por lo que las características psicológicas requeridas para obtener un rendimiento psicológico adecuado deberían ser las mismas.

Quizá, tal como apuntan Chorkawy et al. (1981), el problema radica en el uso de constructos psicológicos que, además, se han derivado de esos comportamientos y, están sujetos a interpretaciones diferentes, y por tanto, a consideraciones diferentes por parte de los evaluadores.

Es por ello que, en esta investigación, se ha intentado hacer una evaluación sobre un objeto de estudio que es mucho más objetivable y por tanto con menor posibilidad de interpretaciones diferentes por observadores diferentes.

Los comportamientos obtenidos en este estudio nos indican que probablemente, los entrenadores, tras años de experiencia y de observación de jugadores de baloncesto, han sido capaces de discriminar entre aquellos comportamientos que podrían ayudar a la obtención de una mejor actuación deportiva, o dicho de otro modo que, dichos comportamientos son necesarios o innecesarios en un jugador de baloncesto para que, conjuntamente con otras variables (físico-técnicas) den lugar a que un jugador consiga un adecuado rendimiento deportivo.

Estos comportamientos hacen referencia a conductas tales como, tener velocidad de movimientos de pies, de manos para defender, correr al contraataque, bajar al balance, intentar pasar en un bloqueo, ser respetuoso con el equipo técnico, animar ante un fallo de un compañero en un partido, no protestar sanciones del entrenador ante errores de un compañero de equipo en situaciones de entreno, estar pendiente en las simulaciones realizadas en entreno, ir vestido con la ropa del club, atender tanto al entrenador como a compañeros en la charla antes de un partido, intentar robar el balón en los últimos minutos de un partido, tener buena fama durante su carrera deportiva, atreverse a hacer cosas, que configuran un grupo de comportamientos que según los entrenadores debería tener un jugador para la obtención de una adecuada ejecución deportiva.

Podemos afirmar que esta información comportamental, nos abre un camino para poder incidir, como una posible aportación desde la psicología, en el trabajo con entrenadores y jugadores.

En este sentido, los jugadores pueden conocer aquellos comportamientos que son valorados por los entrenadores y cuya presencia o ausencia en su repertorio de conductas es considerada por aquellos particularmente importante. Por lo que se podría plantear el trabajo con jugadores hacia la adquisición de unos y eliminación de otros.

Asimismo, los propios entrenadores tienen la posibilidad de plantear a los jugadores de baloncesto, de una forma más objetiva, toda una serie de comportamientos que pueden incidir en la consecución, conjuntamente con los aspectos físico-técnicos, de una mejor actuación deportiva.

Además, en ambos casos, tanto por parte de jugadores como de entrenadores, la posible valoración de la consecución o realización de esos comportamientos no debería dar lugar a posibles interpretaciones, como suele ocurrir cuando se utilizan constructos psicológicos, puesto que dichos comportamientos son medibles de una forma objetiva.

También es cierto que han aparecido un gran número de comportamientos en los que el grado de presencia entre los entrenadores presenta valores muy dispersos por lo que difícilmente se puede concluir nada al respecto.


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Aceptado el 1 de agosto de 2001

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    Tabla 1. Número de equipos invitados a participar y entrenadores que completaron el cuestionario por niveles de competición.
                            
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    Tabla 2. Comportamientos en los que se encontraron diferencias de valoración con significación estadística (p<.005) entre los grupos de entrenadores.
                            
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    Tabla 3. Alguno de los comportamientos cuyo grado de presencia fue considerada necesaria en grado «casi siempre» o «siempre» por los tres grupos de entrenadores.
                            
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    Tabla 4. Comportamientos cuyo grado de presencia fue considerada necesaria en grado «casi nunca» o «nunca» por los tres grupos de entrenadores.